Popularidad, Promesas y realidad económica*

Francisco J. Núñez de la Peña[**]

Resumen: los economistas elaboran pronósticos y opinan. Los políticos prometen y crean expectativas e incertidumbre. La realidad cambia menos que los pronósticos, las opiniones y las promesas. Las promesas son palabras, deseos, propuestas, no obligaciones, compromisos, juramentos. Nada garantizan, pero crean esperanzas. Sirven para conseguir votos. El próximo gobierno federal tendrá que lidiar con nuestra realidad si pretende un mayor crecimiento económico, estabilidad de precios y finanzas públicas sanas. La impopularidad de un gobernante no necesariamente se refleja en malos indicadores económicos. La popularidad (o las buenas intenciones) puede ser una ventaja para gobernar, pero no es una fórmula para mejorar el bienestar de la población.
Palabras clave: incertidumbre, indicadores económicos, popularidad, promesas, pronósticos, México.

 

Abstract: Economists make forecasts and express opinions. Politicians promise and create expectations and uncertainty. Reality changes less than forecasts, opinions and promises do. Promises are words, wishes, proposals, not obligations, commitments, sworn statements. They guarantee nothing, but they raise expectations. They win votes. The next federal government will have to cope with our reality if it hopes to deliver greater economic growth, price stability and healthy public finances. A leader’s unpopularity is not necessarily reflected in bad economic indicators. Popularity (or good intentions) can offer an advantage when it comes to governing, but it is not a formula for improving the population’s well-being.
Key words: uncertainty, economic indicators, popularity, promises, forecasts, Mexico.

 

Mafia: 3. f. despect. Grupo organizado que trata de defender
sus intereses sin demasiados escrúpulos.
Promesa.1. f. Expresión de la voluntad de dar a alguien
o hacer por él algo.
Real Academia Española

 

La palabra escrita no es fidedigna, y la palabra hablada […] irresponsable […] El gobierno no parece capaz de entender
ni explicar su autoridad, los motivos de sus decisiones.
Su antagonista, la prensa, interpreta las operaciones
del gobierno de tal forma que desestabiliza la opinión pública.
Saul Bellow[1]

 

¿Crees que sembrar árboles va a disminuir la emigración
en Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Campeche? Alguien
que trabaja en el sector de “árboles maderables” que propones
¿podrá ganar los 15–20 dólares la hora que gana un jardinero
en Los Ángeles, o un albañil en Chicago?
[…] En vez de vincular el Pacífico con el Atlántico
¿no tendría más sentido mejorar y mantener
la infraestructura deteriorada a lo largo del país?
Denise Dresser[2]

 

Las democracias funcionan mejor cuando los votantes
responsabilizan a los políticos por los resultados económicos.
Si los líderes sienten que la economía ya no importa,
son libres de impulsar cualquier política que motive a su base […] si en los buenos tiempos los líderes adoptan políticas agresivamente
populistas y nacionalistas, ¿qué pasará cuando la economía empeore?
Ruchir Sharma[3]

 

Los economistas, como profesionales, no hacen promesas, pero sí elaboran pronósticos o dan opiniones. Quieren influir. Según un conjunto de ellos, en México siempre hay trabas para el crecimiento económico. Pero no siempre son las mismas. Por ejemplo, en diciembre de 2012, cuando comenzó el gobierno encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto, los especialistas en economía, consultados por el Banco de México, indicaron que los cuatro principales “factores que podrían obstaculizar el crecimiento de la actividad económica de México en los próximos seis meses” eran: “debilidad del mercado externo y la economía mundial” (31.8% de las respuestas), “inestabilidad financiera internacional” (16.7%), “la ausencia de cambios estructurales en México” (15.2%) y “problemas de inseguridad pública” (15.2%).[4]

Un año después, los tres primeros factores enlistados fueron “debilidad del mercado externo y la economía mundial” (18.0%), “la política fiscal que se está instrumentando” (17.1%) y “problemas de inseguridad pública” (14.4%).[5] En diciembre de 2014, los dos más mencionados fueron “problemas de inseguridad pública” (23.5%) y “el precio de exportación del petróleo” (14.3%).[6] Doce meses después, los tres más frecuentes fueron “debilidad del mercado externo y la economía mundial” (25.8%), “plataforma de producción petrolera” (16.9%) y “problemas de inseguridad pública” (16.9%).[7] Al final de 2016, los tres principales fueron “debilidad del mercado externo y la economía mundial” (19.2%), “inestabilidad financiera internacional” (12.1%) e “inestabilidad política internacional” (10.1%).[8] Y en el mes anterior a las elecciones de 2018, pasó a primer término “incertidumbre política interna” (18.6%), seguida por los “factores coyunturales: política sobre comercio exterior”, como la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), entre otros (16.7%), y en tercer lugar, los “problemas de inseguridad pública” (13.7%).[9]

Una y otra vez, las encuestas periódicas (las del Banco de México y las de otros organismos) nos han recordado algo que, seguramente, no hemos olvidado (y a lo que tal vez nos hemos acostumbrado): tenemos “problemas de inseguridad pública”.

A pesar de las dificultades mencionadas en el periodo analizado, los economistas citados nunca pronosticaron una recesión; la estimación más pesimista acerca del crecimiento anual del producto interno bruto (PIB) de México fue 1.49% y la más optimista, 3.55% (véase tabla 3.1). Tampoco previeron un alza descomunal en la desocupación o un descenso drástico en la inversión extranjera. Pero hay un hecho más importante: según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el PIB observado aumentó en todos los años: la tasa más baja fue en 2013 (1.6%) y la más alta en 2012 (3.4%) (véase tabla 3.2), mientras que en 2018, podría estar cerca de 2%.

En otras palabras, por más inconvenientes que haya habido o que se hayan eliminado, al parecer las características de nuestra organización económica no se han modificado mucho desde 2012. Probablemente, el potencial de crecimiento liberado, por algunas decisiones gubernamentales importantes (por ejemplo, la reforma energética y la inversión en infraestructura), ha sido contrarrestado por otras fuerzas humanas (internas o externas) o materiales (como los sismos de 2017 en México), algunas de ellas incontrolables o imprevisibles. Por tanto, nuestra capacidad para crecer más no ha podido ser muy grande.

La próxima “mafia” en el poder tendrá que lidiar con nuestra realidad (económica, social, política, etcétera) si acaso pretende que: a) el crecimiento del PIB en México sea permanentemente mayor que 3% anual, b) haya estabilidad de precios (inflación anual menor que 4%) y c) las finanzas públicas sean sanas.

La impopularidad de un gobernante no necesariamente se refleja en malos indicadores económicos (crecimiento económico, empleo, estabilidad de precios, etcétera). Según Consulta Mitofsky, el presidente Peña Nieto comenzó con 54% de aprobación en diciembre de 2012 y llegó a 57% en mayo de 2013; pero en febrero de 2017 (después del incremento del precio de las gasolinas), estuvo en el punto mínimo (17%). En noviembre siguiente, la aprobación fue de 26% y en febrero de 2018, bajó a 21%.[10]

 

  1. ¿Qué podemos vislumbrar para la economía mexicana en el futuro próximo?

Si en junio de 2018 “incertidumbre política interna” significaba que no se sabía aún quiénes ganarían en las elecciones del 1 de julio, ese impedimento debería desaparecer en la próxima encuesta del Banco de México a los especialistas en economía del sector privado, al igual que pasó antes con otros factores (cambio estructural, política fiscal, precio del petróleo). Y quizá surgirán más. Uno nuevo en el catálogo de esa encuesta mensual podría ser “incertidumbre acerca de la política económica interna”. No obstante, tenemos algunos indicios. Por ejemplo, durante los meses previos a la elección presidencial de 2018, en diversos periódicos se publicaron, entre otras, las cinco promesas siguientes del candidato que ganó la contienda, Andrés Manuel López Obrador:

  • “Prometió que ‘desde diciembre se van a sembrar 100 mil hectáreas de árboles frutales y maderables en Tabasco, y se van a generar 40 mil empleos con ese programa; y se les va a pagar un sueldo justo para que haya ese trabajo’”.[11], [12]
  • “[…] aseguró que es una opción real concesionar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), pues los empresarios ‘tienen con qué’”.[13]
  • “El aspirante insistió en su propuesta de acabar la corrupción en el país, con lo que se ahorrarían 500 mil millones de pesos; con ellos, aseguró, no habrá alza de impuestos, como el IVA. Ante simpatizantes señaló que no se va a endeudar al país, y que no se gastará más de lo que ingrese a la hacienda pública. También reiteró que no habrá más ‘gasolinazos’”.[14]
  • “Vamos a recuperar la industria petrolera. Vamos a atender este asunto sin expropiar ni confiscar bienes. Vamos a revisar los contratos para la extracción petrolera y todos los contratos. No queremos contratos leoninos que afecten a la nación”.[15]
  • “[…] planteó obras de rehabilitación de los puertos de Salina Cruz, Oaxaca, y de Coatzacoalcos, Veracruz, así como la vía de ferrocarril del Istmo, para que transiten mercancías y se desahogue el Canal de Panamá […] a lo largo de esa vía se van a instalar comercios y fábricas para detonar el desarrollo regional. ‘Está saturado el canal de Panamá, de modo que, sin que se construya un canal, sino una vía para el ferrocarril de carga de contenedores, con dos buenos puertos, podemos transportar mercancías del Pacífico hacia Estados Unidos’”.[16]

Las promesas son palabras. Son deseos o propuestas, pero no obligaciones, compromisos o juramentos. Nada garantizan, pero crean esperanzas y dan indicios. Las promesas sirven para conseguir votos en un momento determinado, pero no para elevar la confianza de los consumidores ni la confianza de la población en las instituciones (en particular, en los partidos políticos) o la percepción de seguridad… (véanse las figuras 3.1, 3.2 y 3.3).

En abril de 2018, Ruchir Sharma, estratega de Morgan Stanley Investment Management, publicó en The New York Times la opinión siguiente:

En Rusia, la tasa de aprobación de 80 por ciento del presidente Vladimir Putin recientemente lo ayudó a ganar otro mandato de seis años en el cargo, a pesar de las condiciones económicas dolorosamente malas desde el colapso del precio del petróleo en 2014. Sigue siendo popular mediante el dominio de los medios de comunicación, la marginación de sus rivales y el estímulo al nacionalismo con acciones como la conquista de Crimea.

[…] el presidente Recep Tayyip Erdogan de Turquía ha utilizado el control estatal de los medios, las teorías nacionalistas de la conspiración y las aventuras en el exterior (incluido el reciente envío de tropas a Siria) para mantener su popularidad. Envalentonado por su tasa de aprobación, el Sr. Erdogan acaba de convocar elecciones anticipadas para junio, a pesar de que Turquía tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo.[17]

La popularidad (o las buenas intenciones) puede ser una ventaja para gobernar, pero no es una fórmula para mejorar el bienestar de los ciudadanos.

 

[*].  El presente texto fue elaborado con información disponible hasta el 4 de julio de 2018.

[**].  Economista. Profesor emérito del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Correo electrónico: fnunez@iteso.mx

[1].     Bellow, Saul. “The distracted public”, Romanes Lecture, University of Oxford, 10 de mayo de 1990.

[2].    Dresser, Denise. “50 preguntas para AMLO”, en Proceso, 7 de agosto de 2005.

[3].    Sharma, Ruchir. “A strong economy won’t make you popular these days”, en The New York Times, 24 de abril de 2018.

[4].    Banco de México. “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado: diciembre de 2012”, 19 de diciembre de 2012.

[5].    Banco de México. “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado: diciembre de 2013”, 19 de diciembre de 2013.

[6].    Banco de México. “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado: diciembre de 2014”, 19 de diciembre de 2014.

[7].    Banco de México. “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado: diciembre de 2015”, 18 de diciembre de 2015.

[8].    Banco de México. “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado: diciembre de 2016”, 16 de diciembre de 2016.

[9].    Banco de México. “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado: junio de 2018”, 2 de julio de 2018.

[10].    Consulta Mitofsky. “Evaluación 21 trimestres de gobierno de Enrique Peña Nieto”, febrero de 2018.

[11].    Notimex. “Ofrece convertir su estado natal en capital petrolera”, en El Informador, 29 de abril de 2018.

[12].    Entre enero–mayo de 2017 y enero–mayo de 2018, el número de asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tabasco decreció 2.2% (en Quintana Roo subió 11.4%). En ese lapso, el número promedio de “asegurados asociados a un empleo” en Tabasco decreció 3,746 (en Quintana Roo aumentó 44,639), y entre los mismos meses de 2016 y 2017, el decremento en Tabasco fue de 11,894 (el incremento en Quintana Roo fue de 34,848). Asegurados asociados a un empleo (empleos asegurados o puestos de trabajo afiliados) se refiere a los trabajadores en las modalidades 10, 13, 14, 17, 30, 34, 35, 43, 44, 36, 38 y 42. Debido a que un mismo trabajador puede registrarse en el IMSS con más de un empleo en más de una empresa, la cifra de empleo asegurado o puestos de trabajo afiliados en el IMSS contabiliza a estos afiliados tantas veces como número de puestos.

[13].    Belmont, José Antonio & López, Jannet. “AMLO: ‘si va el NAIM en Texcoco, será con la IP’”, en Milenio, 9 de mayo de 2018.

[14].    Notimex. “Cancelará los ‘gasolinazos’”, en El Informador, 12 de mayo de 2018.

[15].    El Informador. “Sin expropiación, renovará industria petrolera”, 29 de mayo de 2018.

[16].    Raziel, Zedriyk. “Promete reparar daños por sismos”, en Mural, 31 de mayo de 2018.

[17].    Sharma, Ruchir, op. cit. La traducción es del autor.

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