Reflexiones sobre la caravana migrante

Iliana Martínez Hernández Mejía[*] 

 

Resumen: la Caravana Vía crucis “Migrantes en la Lucha” causó un gran impacto en su cruce por México durante la primavera de 2018. No es la primera movilización masiva de personas migrantes que se hace por el territorio mexicano; sin embargo, en esta ocasión, lograron una gran visibilidad debido principalmente, al gran número de participantes y a la atención que recibió de parte del presidente Donald Trump y de los medios de comunicación. El presente texto aborda algunos antecedentes de la caravana y analiza la más reciente en su paso por Guadalajara. Finalmente, se exponen algunos impactos y posibles consecuencias, sobre las políticas migratorias de México y Estados Unidos, de esta movilización.
Palabras clave: migración en tránsito, política migratoria, movimiento migrante, derechos humanos, movimientos migratorios región Centro América – México – Estados Unidos.

Abstract: The Via Crucis Caravan “Migrants in the Struggle” made a significant impact as it traversed Mexico in the spring of 2018. It was not the first mass mobilization of migrants organized in Mexican territory; this time, however, it achieved greater visibility due primarily to the large number of participants and to the attention of U.S. president Donald Trump and the media. This text looks at part of the caravan’s back story and analyzes this year’s caravan as it passed through Guadalajara. Finally, it presents some of the impacts and possible consequences of this mobilization on migration policy in Mexico and the United States.
Key Words: transit migration, migration policy, migrant movement, human rights, migratory movements in the Central America-Mexico-United States region.

 

  1. Antecedentes de las movilizaciones de personas migrantes en tránsito: Caravanas y Vía crucis

Algo que puede resultar sorprendente, para quienes escucharon por primera vez de las caravanas de migrantes en la primavera de 2018, es que a lo largo de por lo menos diez años se han venido realizando numerosas movilizaciones de grupos —algunas grandes, otras de menor tamaño— de personas migrantes por México. Por tanto, surge la pregunta de si el objetivo de esta población es pasar por el territorio mexicano sin ser detectado, de manera clandestina, ¿qué hace que, estos grupos, decidan llamar la atención y hacer visible su camino?

Existen diversos tipos de movilizaciones que involucran participación de los propios migrantes o familiares de migrantes, las que han recibido mayor atención son los vía crucis y las caravanas. Entre las que se han realizado, existe una gran diversidad: se pueden distinguir entre sí por su tamaño en la composición, nivel de organización, visibilidad, objetivos, alcance territorial, quiénes la convocan, entre otras características. Aunque vale la pena señalar que la mayoría comparte la intención de visibilizar y denunciar las terribles condiciones a las que se expone la población en tránsito por México, no obstante, tienen diversos matices y objetivos.

Sin embargo, como señala Claudia León,[1] colaboradora de la Estancia del Migrante González y Martínez, ubicada en Tequisquiapan, las movilizaciones que se componen de población migrante tienen otros objetivos muy importantes, entre estos, brindar protección para realizar el viaje de manera un poco más segura. De igual forma, los movimientos ayudan a visibilizar el trabajo de los albergues y defensores de migrantes, así como también activan una respuesta solidaria de la sociedad.

La representación del vía crucis es, generalmente, una tradición católica que se realiza en Semana Santa, en la cual se rememora el camino que Cristo siguió hacia su crucifixión. Debido a que muchos albergues de migrantes son obras pastorales católicas, los vía crucis migrante se realizan haciendo un símil de las dificultades del camino de Cristo con el de los migrantes. Una de las celebraciones más conocidas es la que lleva a cabo anualmente el albergue La 72 en Tenosique, Tabasco; su intención es aprovechar los días de reflexión para acercar a la comunidad a la realidad de las personas migrantes y visibilizar los abusos de los que son objeto en esta región fronteriza. También se han realizado en la Ciudad de México y Guadalajara. Probablemente, el que mayor atención ha generado fue el que se realizó en 2014 en Tenosique, ya que quienes participaban decidieron continuar el trayecto hacia la frontera norte.

A los recorridos que implican trayectos más largos, con una serie de paradas en el camino y buscando la atención de la sociedad con un objetivo, se les han identificado como caravanas. La más conocida es la de Madres de Migrantes Desaparecidos,[2] que se ha realizado en 13 ocasiones y ha recorrido diversas rutas migratorias a lo largo de México. Esta caravana es organizada por el Movimiento Migrante Mesoamericano y convoca a representantes de los colectivos de madres y familiares centroamericanos organizados para la búsqueda de sus familiares que han desaparecido migrando a través de México. Esta movilización ha adquirido una visibilización importante y ha logrado posicionar la agenda de las personas desaparecidas en la discusión política. Otra de las Caravanas que se ha hecho presente en 2014 y 2016 fue la organizada por la Asociación de Migrantes Retornados con Discapacidad (Amiredis).[3] Esta se integraba por un grupo pequeño —entre 14 y 20 personas— de migrantes de origen hondureño, que sufrieron accidentes en su intento de cruce a través de México y retornaron con alguna discapacidad a su país de origen. La organización continúa activa, pero ahora desde Estados Unidos.

Existen también caravanas en otras regiones del mundo, las cuales también buscan denunciar las vejaciones a las que se exponen las personas migrantes y las políticas migratorias inhumanas. Por ejemplo, este año se realizó la cuarta Carovane Migranti,[4] que recorre distintos puntos del Mediterráneo y que tiene lazos con diversos activistas y colectivos mexicanos.

Como se comentó antes, probablemente el vía crucis que mayor atención recibió fue el de 2014 de Tenosique, ya que los integrantes decidieron continuar su marcha al norte, convirtiéndose, de cierto modo, en caravana. El movimiento recibió mucha atención mediática y política; algunos de ellos lograron llegar al norte de México. Sin embargo, la atención se sumó a otras dos movilizaciones que tuvieron lugar en los mismos meses. Antes, en el mes de marzo, se había llevado a cabo la marcha de los migrantes retornados con discapacidad y ese verano se dio la crisis de los menores migrantes llegando a los diversos pasos fronterizos con Estados Unidos. Fue así, que el 7 de julio de ese año, el gobierno mexicano anunció la implementación del Plan Integral para la Frontera Sur (PIFS), el cual ha endurecido la vigilancia en la región, dificultando el cruce, empeorando las ya terribles condiciones de las personas migrantes y aumentando las detenciones. Si bien, no se puede decir que la implementación del PIFS sea ocasionado únicamente por las movilizaciones de migrantes, sí puede decirse que sea un factor determinante.[5]

Sin duda, las lecciones aprendidas en 2014 dejaron una huella muy honda, sembrando una importante reflexión entre diversos sectores de la sociedad civil migrante sobre los impactos indirectos de las movilizaciones.

 

  1. Contexto actual de la migración en tránsito en la región

El endurecimiento en las políticas migratorias de Estados Unidos, implementadas por la administración del presidente Donald Trump, han puesto, de nueva cuenta, la atención del mundo en el sistema migratorio que conforman Centroamérica–México–Estados Unidos y Canadá.[6] No obstante, desde hace varios años la movilidad humana en la región ha sido motivo de preocupación por las condiciones en las que tienen lugar los desplazamientos. Algunas de estas condiciones causadas por las políticas migratorias implementadas a nivel regional.

En 2010, Amnistía Internacional ya denunciaba que el cruce de las personas migrantes a través de México era uno de los viajes más peligrosos del mundo.[7] Casi una década después, ratifica que, tanto las personas migrantes como los solicitantes de asilo, continúan siendo sometidos a asaltos, extorsiones, secuestros y homicidios.[8] No debe dejarse de lado que este desplazamiento a través del territorio mexicano se da en medio de un contexto de guerra y violencia, el cual ubica a las personas migrantes en una situación de mayor vulnerabilidad y alto riesgo. Más aún, estas terribles condiciones de violencia se extienden hacia el sur, hasta los barrios de los países que conforman el Triángulo Norte de Centro América (TNCA): Honduras, El Salvador y Guatemala. En el último decenio, las maras y la delincuencia organizada la han convertido en “una de las subregiones más peligrosas del mundo”.[9]

Ante la terrible situación en Centroamérica, las reacciones de sus países vecinos del norte dejan mucho que desear. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados estimó que hay 500,000 personas en tránsito por México,[10] muchas de las cuales deben recibir protección como refugiados. Esto ha tenido un impacto que ha incrementado en 1,067% las solicitudes de asilo en México de 2011 a 2017.[11] Es decir, en 2011, México tan solo reconoció a 259 personas como refugiadas y permitió que 752 solicitaron esta condición;[12] mientras que en 2017, 14,596 personas aplicaron para solicitar la condición de refugiadas. Para el mismo año, tan solo 1,907 fueron reconocidos.[13] Un alto número de casos se encuentran en trámite (7,719), 1,650 fueron no reconocidos, otros abandonaron el trámite (2,233), algunos más se encuentran en diversos estatus (desistieron, recibieron protección complementaria, etcétera).[14]

Aunque las cifras de personas refugiadas en México provenientes del TNCA han aumentado en los últimos años, las políticas migratorias del país van en otro sentido. Las cifras de deportación de los últimos años lo ilustran muy bien. Entre 2010 y 2014, aumentó en 50% la deportación, desde México y desde Estados Unidos, de ciudadanos originarios de Guatemala, El Salvador y Honduras.[15] Aunque el flujo ha variado en los últimos años, entre 2010 y 2015, México realizó un promedio de 179,000 repatriaciones anuales al TNCA.[16] Más aún, en 2015, México hizo 86,700 deportaciones, mientras que Estados Unidos llevó a cabo 42,200; es decir que, en ese año, las autoridades migratorias mexicanas deportaron casi el doble de personas procedentes del TNCA que Estados Unidos.[17]

El gobierno mexicano no ha implementado de manera clara una política que tenga una visión de seguridad humana, cuyo objetivo central sea brindar apoyo a los centroamericanos, mismos que no están teniendo otra alternativa más que abandonar sus comunidades. Por el contrario, privilegia su seguridad nacional —como lo demostró al echar a andar el Programa Integral Frontera Sur—, ya que no busca resguardar los derechos humanos de las personas en tránsito sino que, en cambio, los detiene y expulsa del territorio mexicano. La situación se vuelve cada vez más complicada, ya que las personas que han salido en estas condiciones no tienen la posibilidad de volver a su comunidad debido a que su vida está en riesgo. Por lo tanto, el deportar a este tipo de población es, nuevamente, poner en riesgo su vida, o en palabras de Amnistía Internacional, son “deportados de vuelta al infierno”.[18]

La población en tránsito está en una situación muchas veces desesperada, porque cruzar hacia Estados Unidos se vuelve cada vez más complicado. Pudieron haber fracasado en su intento en muchas ocasiones, pero regresar a su país ya no es una opción. Para muchos, su vida está amenazada y en grave riesgo. Es así que muchas ocasiones, se encuentran varados en México ante una nueva encrucijada. Algunos de ellos consideran modificar su proyecto migratorio, tal vez pensando en México como una segunda alternativa. Es en este contexto que diversas iniciativas de movilización social y política de la población migrante, como lo son las caravanas, se encuentran con nuevos escenarios y retos, como sucedió con la más reciente Caravana 2018, Vía crucis “Migrantes en la Lucha” organizada por Pueblos Sin Fronteras.

 

  1. Caravana 2018 Vía crucis “Migrantes en la Lucha”

Aunque en el título en español incluye la palabra vía crucis, realmente fue más una caravana, ya que el trayecto fue mucho más largo. Si bien, la movilización inició en la Semana Santa, desde un inicio se tenía contemplado que el objetivo era cruzar todo México y llegar hasta la frontera con Estados Unidos.

La organización que impulsó la caravana se llama Pueblos Sin Fronteras[19] y trabaja de forma binacional desde 2010.[20] De acuerdo con su página web, el colectivo lo conforma un grupo de amigos que se encuentran en solidaridad permanente con las personas desplazadas. Acompaña migrantes y refugiados en su camino, y junto con ellos demanda el respeto a los derechos humanos y también provee ayuda humanitaria y asistencia legal.[21] Anterior a esta caravana, en 2017, realizaron el Vía crucis de Refugiados en el mes de abril y el Vía crucis Guadalupano en noviembre.

A través de un comunicado de prensa, se anunció la salida de la caravana. Se mencionó que llegarían a la ciudad de Puebla para recibir asesoría legal, pero no se especificaba su destino final. Se enunciaron exigencias hacia los gobiernos centroamericanos, mexicano y estadounidense, que van en la línea del respeto a los derechos humanos; se pidió justicia, alto a la corrupción y a la violencia, que se detuvieran las deportaciones, entre otras.[22]

Inició en la ciudad de Tapachula, el domingo 25 de marzo, y algunos de los grupos que iban acompañados de los organizadores fueron llegando a Tijuana los últimos días de abril y primeros de mayo. Es decir, el viaje duró, aproximadamente, un poco más de un mes. Aunque realmente es complicado dar una fecha de finalización, ya que hubo diversos desenlaces para los participantes. Esto se debe a que, si bien la caravana arrancó con un grupo de alrededor de 1,500 personas migrantes, a lo largo del camino se fueron quedando algunas de ellas y se fueron sumando otras. Varias decidieron separarse del grupo y tomar otros caminos o quedarse en alguna de las paradas. Otros migrantes fueron detenidos por el Instituto Nacional de Migración (INM) en diversos puntos. En particular, se presentó un caso que causó malestar entre muchas organizaciones, el cual surgió en el estado de Veracruz y se abordará más adelante.

De acuerdo a Bernardette Eguia, parte del Servicio Jesuita a Refugiados en Tapachula, muchas de las personas que habían iniciado su solicitud de refugio se fueron con la Caravana, dejando su caso trunco. Algunos por desesperación, otros por seguridad, ya que las condiciones en la frontera sur no son aptas para personas que vienen huyendo de la violencia. Por ejemplo, personas LGBT que se encuentran en gran riesgo, deciden partir.[23]

En entrevistas y trasmisiones en vivo que realizaron los mismos organizadores, reconocen que la cantidad de personas rebasó, por mucho, la participación de otros años. En particular, la cantidad de mujeres y menores, la cual, en el momento de salida, estiman que fueron aproximadamente 400.[24] También es complicado trazar una ruta con fechas, ya que, después de las primeras paradas, la caravana no logró viajar siempre junta. Se iba movilizando en grupos de diversos tamaños, intentando que uno fuera de avanzada para ir preparando el lugar de llegada. Los diversos grupos que se van formando, transitan por los estados de Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Puebla para llegar a la Ciudad de México. De ahí, deciden salir por el estado de México y continuar hacia Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Sonora y Baja California.

 

3.1. La atención y tensión

Como ya se ha dicho, las caravanas, vía crucis y marchas de personas migrantes se han realizado desde hace mucho tiempo, y como también se ha enfatizado, una de sus intenciones es atraer la atención de los medios y las autoridades. No obstante, este año lograron llamar la atención del presidente de Estados Unidos, y eso los colocó en el centro de la atención mundial.

De acuerdo con algunos reportes, Donald Trump se enteró de la movilización por la cobertura de Fox News y comenzó a enviar mensajes a través de su cuenta de Twitter.[25] Sus textos buscaban alarmar a la ciudadanía estadounidense y mover su agenda migratoria. Se refería a los migrantes como una amenaza muy peligrosa que su vecino del sur estaba obligado a detener; buscando con ello presionar al gobierno mexicano para actuar en contra de la caravana. Esto provocó que la prensa nacional e internacional se volcara a cubrir el recorrido de los migrantes y las reacciones de ambos gobiernos. En cuanto a Trump, respondió enviando a la Guardia Civil a la frontera con México.[26]

Por su parte, el gobierno mexicano emitió un comunicado informando que se daría atención a los integrantes de la caravana, se informaba también acerca de sus alternativas y se otorgaban oficios de salida a quienes estuvieran en condiciones de regularizarse. En el mismo texto, se buscaban dejar en claro que: “Política migratoria no está sujeta a presiones: gobierno mexicano”.[27] Sin embargo, el mismo día, se sostuvo una reunión entre el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, y el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, en la que acordaron enviar agentes de la Gendarmería a la frontera sur de México.[28]

Esto fue denunciado en un comunicado por un gran número de organizaciones sociales como una medida errónea y demandando un replanteamiento de la estrategia.[29] Existe el temor de que pueda darse de nueva cuenta un refuerzo en la estrategia de seguridad en la frontera sur, como ya sucedió en 2014, y que las condiciones para las personas que siguen llegando a México empeoren todavía más.

Como se puede imaginar, el movilizar a una cantidad tan grande de personas en medio de un conflicto internacional, con tanta atención, en una ruta tan peligrosa y con condiciones casi imposibles de controlar por la organización, generó importantes conflictos. Probablemente, el evento que desató la mayor preocupación entre diversas organizaciones de sociedad civil, fue cuando se reportó que se dejó de lado, en una zona muy peligrosa del estado de Veracruz, a un grupo de aproximadamente 600 personas migrantes. Después, se recibieron reportes de que el Instituto Nacional de Migración había detenido a muchos de ellos.[30]

Ante las dificultades del camino y las fallas organizativas de los coordinadores para asegurar protección al grupo, un gran número de organizaciones se pronunciaron en contra de que la caravana siguiera su viaje. Esto, al argumentar que no había condiciones para continuar, ya que se estaba poniendo en un alto riesgo y desgaste a la gente que la integraba, así como rebasando las capacidades de atención de los espacios de acogida de manera innecesaria.[31]

Por su parte, la Dimensión Episcopal de la Pastoral de Movilidad Humana también emitió un pronunciamiento en el cual cuestionaba, de manera fuerte, el que no se coordinara, de antemano, la ayuda con los espacios de atención y que se expusiera a las personas migrantes a condiciones en las que no se podían asegurar sus necesidades básicas.[32]
No obstante, ambos pronunciamientos reconocieron el apoyo solidario que se había manifestado de parte de la ciudadanía.

Teniendo conocimiento de las dificultades, y a pesar de no estar en total acuerdo con la forma de proceder de los coordinadores de la caravana, muchas organizaciones brindaron ayuda humanitaria y recibieron a los viajantes a lo largo del camino. El recuento de manifestaciones de hospitalidad está presente en muchas de las notas periodísticas y es uno de los aspectos que más rescatan quienes recibieron a la caravana.

 

  1. ZMG. El Refugio, una muestra de solidaridad

 El albergue El Refugio, en Tlaquepaque, Jalisco, es un ejemplo de la hospitalidad que se brindó a las personas migrantes durante el recorrido de la caravana. El padre Alberto Ruiz, responsable del albergue, estaba enterado de las dificultades logísticas que implicaba recibir a la caravana, ya que le había tocado recibirla en 2017. Su principal preocupación era el no tener capacidad para atender a un número tan grande de personas. No obstante, al leer una carta de la Conferencia del Episcopado Mexicano, manifestando el apoyo de los obispos,[33] se sintió alentado, tuvo fe y supo que, de alguna forma, se resolverían las necesidades materiales. Y así fue.[34]

El albergue de El Refugio[35] abrió sus puertas a las personas migrantes y refugiadas desde 2012. Está ubicado en el Cerro del Cuatro, una colonia popular, a unos 20 minutos de las vías del tren, en el tramo donde arriban los trenes que vienen de Irapuato. El albergue es parte de una comunidad muy dinámica y ha logrado fortalecer, poco a poco, su trabajo a favor de las personas migrantes. Antes de esta caravana, su trabajo no era tan conocido en la ciudad.

El padre Alberto Ruiz comenta que la atención que provocó Donald Trump, hizo que este año la caravana no pasara desapercibida —como en 2017—, y esto le ayudó a impulsar el trabajo que realiza en su barrio, ya que muchos vecinos se acercaron a apoyar, mostrando ese lado solidario de la comunidad inmediata al albergue. Un ejemplo que sorprendió al padre fue que, debido a que los baños eran insuficientes, los vecinos pegaron carteles en el albergue con la dirección de su casa, ofreciendo sus baños a los migrantes. “Fue una solidaridad que desbordó, espontánea”, menciona. También resalta que se lograron movilizar apoyos de diversos grupos, sobre todo de autoridades de gobierno estatal y municipal, que nunca antes se habían acercado.

Entre el 14 y el 19 de abril, al Albergue El Refugio le tocó atender a poco más de 700 personas que fueron llegando en grupos, en su mayoría migrantes de origen hondureño, pero también un importante número de salvadoreños, y en menor número, nacionales de Guatemala, México y otros países. También había un alto número de mujeres y menores, contrario a lo que generalmente se recibe en el albergue, por lo menos un grupo de 200.

El padre Alberto explica así la experiencia:

Rebasó todo lo que habíamos hecho. Pues yo nada más me encomendé a Dios, porque no tenía tanta comida. Le pedí a un amigo que me prepara cien pollos… les dimos la bendición y se multiplicaron
y todos comieron hasta saciarse. Esa fue la experiencia, que fue muy bonita, una gran bendición y una gran experiencia, ya que la gente se volcó a venir a traer ayuda de muchas partes, viendo en las redes sociales, en los medios de comunicación.

Aunque algunas personas tenían en mente quedarse en Guadalajara, incluso algunos que estaban solicitando la condición de refugiados, el sacerdote percibió que los “contagia el ambiente de la caravana” y todos prefirieron seguir con el grupo con la esperanza de poder cruzar a Estados Unidos. Fue así que casi 250 personas, menores, mujeres y personas enfermas se fueron en autobús hacia Mazatlán y el resto continuó en tren hacia Hermosillo.

  1. Frontera Norte. ¿El fin del trayecto?

Como ya se mencionó, hubo diversos desenlaces para los grupos que integraron la caravana. Desde Hermosillo, se tuvo una nueva negociación con el INM para otorgar diversos permisos o visas a las personas que no los tenían. Para ello, se realizó una huelga de hambre y esto tomó varios días. Otro grupo logró llegar en autobús a Mexicali y después a Tijuana.

En Tijuana, los organizadores convocaron a grupos de abogados y asesores especialistas en migración para revisar los casos de las personas que, finalmente, solicitarían asilo en Estados Unidos. A este llamado respondió Daisy Chávez, asistente legal de la Clínica Jurídica de Inmmigración de la Universidad Loyola de Los Ángeles, quien viajó a Tijuana con un grupo de compañeros para brindar el apoyo. Las tres personas que coordinaban a los voluntarios —los tres estadounidenses— dividieron a las personas en tres espacios de atención. En el que a ella le tocó, había alrededor de 150 migrantes. Comenta que realmente era desbordante la situación, porque eran muchas familias a las que había que asesorar y las condiciones no eran las ideales para dar la mejor atención. Las personas migrantes estaban muy cansadas, algunas no habían dormido y muchos niños venían enfermos.[36]

Su tarea consistió en explicar a los migrantes de qué se tratan las entrevistas de miedo creíble, que tienen que pasar todos los solicitantes de asilo. Estas entrevistas son muy delicadas porque se proporcionan datos sensibles que, en ocasiones, no son fáciles de compartir. Por otro lado, le llamó la atención la desesperación de algunas personas por cruzar a Estados Unidos, ya que le preguntó a un hombre que haría si no podía entregarse para solicitar asilo; él comentó: “si no puedo con la caravana, yo me voy por otro lado, pero yo tengo que pasar”.[37]

El día 30 de abril, las primeras personas pudieron ser recibidas por las autoridades migratorias en Estados Unidos para solicitar asilo. Para el 5 de mayo, los organizadores reportaban que 228 personas lo habían logrado y también daban cuenta de unas 100 personas más que se quedarían, por un tiempo, en Tijuana. Todavía el 7 de julio, a través de las redes sociales, se convocaba a una reunión de los caravaneros en Tijuana para próximas acciones de Pueblos Sin Fronteras.

 

  1. Algunas reflexiones

A lo largo del texto ya se han ido trazando algunas reflexiones sobre las posibles consecuencias o impactos de la Caravana 2018. Probablemente, lo más relevante se refleja en los recientes cambios en la política migratoria estadounidense. Como lo explica Daisy Chávez, lo que se oía diariamente en Estados Unidos de la caravana era todo negativo: que estaba llena de pandilleros y que México les estaba ayudando a pasar. Por tanto, se entiende que la caravana fuera utilizada por la administración Trump como pretexto para implementar las nuevas políticas migratorias restrictivas, como la separación de familias, la cual comenzó a aplicarse inmediatamente después de la movilización por México.

En cuanto a los impactos en México, Claudia León comenta que ya se percibe un aumento de la vigilancia en las vías, no solo en la frontera sur sino también en lugares como el centro del país. Incluso menciona la presencia ya no solo de guardias de seguridad privada sino de militares en zonas cercanas a la Estancia del Migrante en Tequisquiapan, Querétaro.

Sin duda, será muy complicado poder conocer el desenlace de lo que sucedió con cada una de las personas que participaron en las distintas etapas de la caravana, como para poder saber si la misma, realmente, benefició los proyectos migratorios que se tenían.

Bernardette Eguia comenta de algunos casos de personas que volvieron al sur de México para intentar recuperar sus trámites de refugio, pero también de otros que lograron llegar, de forma segura, a Ciudad de México y decidieron quedarse ahí porque corrían peligro en otras zonas.Por otra parte, vale la pena reflexionar acerca de la solidaridad y respuesta positiva de la sociedad en México. Como lo mencionó el padre Alberto, las amenazas de Trump ayudaron a visibilizar el tema y fortalecieron la respuesta de la ciudadanía. Sin embargo, es frecuente escuchar el argumento de que hay que apoyar a los migrantes a seguir su camino para que no se queden en México. Ante las dificultades y cambios que se vislumbran en las políticas migratorias regionales, hace falta abrir una reflexión profunda sobre la integración de las personas migrantes que han optado por quedarse en México.

Finalmente, como parte de sus propias reflexiones, Claudia León insiste en que no debe perderse de vista el problema de fondo, la gente tiene que viajar en tren o en estas caravanas, porque las condiciones para moverse por México, para las personas migrantes, son terribles. Esto se debe a que las políticas migratorias que tiene el país no corresponden a un enfoque de derechos humanos, de seguridad humana, es decir, no ponen a la persona migrante en el centro. Cada vez se ve más cómo las fronteras se van reforzando y cómo las políticas buscan tener un mayor control de la movilidad humana. En este contexto,
las caravanas no van a solucionar los problemas de fondo. Mientras las políticas no cambien, la crisis y la tragedia seguirá ocurriendo. Y a la par de este movimiento, la solidaridad siempre estará presente.

 

[*] Académica del Programa de Asuntos Migratorios (Prami) del Centro Interdisciplinario para la Formación y Vinculación Social del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Durante los últimos años, ha participado en el proyecto de investigación sobre comunidades trasnacionales de migrantes en Jalisco y sobre el acceso al derecho a la identidad para personas migrantes en retorno en la entidad, entre otros. Desde el Prami–ITESO ha colaborado en proyectos vinculados a la migración en tránsito, como por ejemplo el Complexus sobre Migración. Estudió Relaciones Internacionales en el Instituto Teccnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), es maestra en Migración Internacional por el Colegio de la Frontera Norte. Su tesis de maestría giró en torno al tema de las políticas públicas en Jalisco sobre migración y desarrollo. También tiene una maestría en Eurocultura, programa de Erasmus Mundus, con estancias en Polonia, España y Holanda. Su interés por explorar el tema de la migración desde el cine documental la ha llevado a colaborar en algunos proyectos audiovisuales relacionados con el tema, entre los que se encuentran DeNADIE, La Patrona y La cocina de las patronas.

[1].     La declaración fue recogida por parte de la autora a través de una entrevista realizada el 11 de julio de 2018.

[2].    El sitio oficial de la Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos puede consultarse en: https://movimientomigrantemesoamericano.org/category/caravana-de-madres-2017/

[3].    El sitio oficial de la Caravana de la Asociación de Migrantes Retornados con Discapacidad (Amiredis) puede consultarse en: https://www.facebook.com/amiredis/

[4].    Para mayor información acerca de la cuarta Carovane Migranti, se puede consultar el siguiente sitio: https://carovanemigranti.org

[5].    Animal Político. “Programa Frontera Sur: una cacería de migrantes”, en Animal Político, 2015. Recuperado el 10 de junio de 2018, de https://www.animalpolitico.com/caceriademigrantes/textoi.html

[6].    La política de tolerancia cero que genera la separación familiar en la detención es la más reciente.

[7].    Amnistía Internacional (AI). Víctimas invisibles. Migrantes en movimiento en México, 2010. Recuperado el 7 de junio de 2018, de https://amnistiainternacional.org/publicaciones/108-victimas-invisibles-migrantes-en-movimiento-en-mexico.html

[8].    Amnistía Internacional (AI). Ignoradas y sin protección. La mortal devolución de personas centroamericanas solicitantes de asilo desde México, 2018. Recuperado el 7 de junio de 2018, de https://www.amnesty.org/es/documents/amr41/7602/2018/es/

[9].    Amnistía Internacional (AI). ¿Hogar dulce hogar? El papel de Honduras, Guatemala y El Salvador en la creciente crisis de refugiados, 2016, p.9. Recuperado el 7 de junio de 2018, de https://amnistiainternacional.org/publicaciones/253-hogar-dulce-hogar-el-papel-de-honduras-guatemala-y-el-salvador-en-la-creciente-crisis-de-refugiados.html

[10].    Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Mexico Factsheet, febrero de 2017. Recuperado el 7 de junio de 2018, de http://reporting.unhcr.org/sites/default/files/Mexico%20Fact%20Sheet%20-%20Februrary%202017.pdf

[11].    Ibidem.

[12].    Sin Fronteras. Evolución y retos del asilo en México. 20 años de asistencia legal e incidencia por las personas Refugiadas. Sin Fronteras, Ciudad de México, 2016. Recuperado el 7 de junio de 2018, de https://sinfronteras.org.mx/wp-content/uploads/2017/06/InformeAsilo_2016_WEB_02.pdf

[13].    Secretaría de Gobernación (Segob) & Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). Estadísticas 2013–2017, 2017. Recuperado el 7 de junio de 2018, de https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/290340/estadisticas_2013_A_4TO_trimestre_2017.pdf

[14].    Ibidem.

[15].    Banco Bilbao Vizcaya BBVA Bancomer / Consejo Nacional de Población (Conapo). Anuario de migración y remesas. México 2016. Recuperado el 7 de junio de 2018, de https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/109457/Anuario_Migracion_y_Remesas_2016.pdf

[16].    Amnistía Internacional (AI). ¿Hogar dulce hogar? El papel de Honduras, Guatemala y El Salvador en la creciente crisis de refugiados, op. cit.

[17].    Unidad de Política Migratoria. Prontuario sobre movilidad y migración internacional, Secretaría de Gobernación, 2016. Recuperado el 7 de junio de 2018, de http://politicamigratoria.gob.mx/es_mx/segob/Prontuario

[18].    Internacional (AI). ¿Hogar dulce hogar? El papel de Honduras, Guatemala y El Salvador en la creciente crisis de refugiados, op. cit., p.39.

[19].    El sitio oficial de Pueblos Sin Fronteras puede consultarse en: http://www.pueblosinfronteras.org

[20].   Para mayor información acerca de Pueblos Sin fronteras, también puede consultarse: https://www.facebook.com/PuebloSF/

[21].    Consúltese el sitio oficial de Pueblo Sin Fronteras en http://www.pueblosinfronteras.org

[22].   Pueblo Sin Fronteras. “Comunicado de prensa”, Pueblo Sin Fronteras, Tapachula, México, 23 de marzo de 2018. Recuperado el 8 de junio de 2018, de https://www.facebook.com/PuebloSF/photos/a.267391253287583.86521.214556975237678/2103600599666630/?type=3&theater

[23].   Las declaraciones fueron recogidas por parte de la autora a través de una entrevista realizada el 4 de julio de 2018.

[24].   Pueblo Sin Fronteras. “Video de arranque de caravana”, tomado del Facebook de Irineo Mujica, 23 de marzo de 2018. Recuperado el 8 de junio de 2018, de https://www.facebook.com/PSFCentromerica/videos/10213460072749526/?t=29

[25].   Semple, Kirk. “Así es la caravana migrante criticada por Trump”, en The New York Times, 5 de abril de 2018. Recuperado el 7 de junio de 2018, de https://www.nytimes.com/es/2018/04/05/caravana-trump-mexico/

[26].   Hernández, Samantta. “Trump enviará militares a la frontera con México ‘hasta que se tenga un muro’”, en Aristegui noticias, 3 de abril de 2018. Recuperado el 7 de junio de 2018, de https://m.aristeguinoticias.com/0304/mundo/trump-enviara-militares-a-la-frontera-con-mexico-hasta-que-se-tenga-un-muro/?utm_source=OneSignal&utm_medium=PushNotification&utm_campaign=Notificaciones

[27].   Secretaría de Gobernación–Secretaría de Relaciones Exteriores (Segob–SER). “Política migratoria no está sujeta a presiones: gobierno de México”, Comunicado Conjunto, 3 de abril de 2018. Recuperado el 8 de junio de 2018, de https://www.gob.mx/sre/prensa/politica-migratoria-no-esta-sujeta-a-presiones-gobierno-de-mexico

[28].   Llizaliturri, Arturo. “México también envía agentes armados a su frontera sur”, en Aristegui Noticias, 13 de abril de 2018. Recuperado el 9 de junio de 2018, de https://aristeguinoticias.com/1304/mexico/mexico-tambien-envia-agentes-armados-a-su-frontera-sur/

[29].   Red Todos los derechos para Todos y Todas. “Rechazo al envío de elementos de la Gendarmería Nacional a la frontera sur por Segob y gobierno de Chiapas”, Comunicado, 13 de abril de 2018. Recuperado el 8 de junio de 2018, de https://redtdt.org.mx/?p=10565

[30].   Para mayor información, puede consultarse el sitio en Facebook “Latinoamérica sin muros”, en su publicación del 3 de abril de 2018. Recuperado el 7 de junio de 2018, de https://www.facebook.com/LatinoamericaSinMuros/

[31].    Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes. “Caravana 2018, Viacrucis Migrantes en Lucha”, Comunicado, 19 de abril de 2018. Recuperado el 8 de junio de 2018, de https://www.facebook.com/cammigrante/photos/pcb.2050681811869438/2050679888536297/?type=3&theater

[32].   Ortiz, Guillermo. Comunicado, Arquidiócesis de Cuautitlán, 14 de abril de 2018. Recuperado el 8 de junio de 2018, de http://diocesisdecuautitlan.org.mx/2018/04/14/comunicado/. Guillermo Ortiz es el obispo de Cuautitlán y el encargado de la Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana.

[33].   Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). “Por la dignidad de los migrantes”, Comunicado, 7 de abril de 2018. Recuperado el 7 de junio de 2018, de http://www.cem.org.mx/prensa/1597-por-la-dignidad-de-los-migranteS.html

[34].   Esta declaración del padre Alberto Ruiz y otras, citadas en este artículo, fueron recogidas por parte de la autora a través de una entrevista realizada el 29 de junio de 2018.

[35].   Para mayor información acerca del Albergue El Refugio, puede consultarse el siguiente sitio: https://www.facebook.com/elrefugiogdl/

[36].   Esta declaración de Daisy Chávez y otras, citadas en este artículo, fueron recogidas por la autora a través de una entrevista realizada el 29 de junio de 2018.

[37].   Ibidem.

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