Andrés Manuel López Obrador y las contradicciones del estado capitalista

[*]

Luis José Guerrero Anaya[**]

 

Resumen: La contradicción principal del Estado es que debe promover el crecimiento y la acumulación del capital para poder realizar su función de socializador de la producción. Esta contradicción también es propia del estado mexicano, en particular al gobierno actual, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, por lo que las acciones y las palabras de AMLO están signadas por este rasgo del sistema. En este artículo se muestran algunos casos que ilustran esa contradicción: la política fiscal y las señales que el gobierno actual ha enviado a los mercados de capitales.

Palabras clave: estado mexicano, sociedad, capitalismo moderno, AMLO, iniciativa privada.

 

Abstract: The fundamental contradiction of the state is that it is expected to promote the growth and accumulation of capital in order to carry out its function of socializing production. This contradiction also applies to the Mexican state, particular to the current government headed by Andrés Manuel López Obrador; thus, AMLO’S actions and words are marked by this feature of the system. This article looks at some cases that illustrate this contradiction: tax policy, and signals that the current government has sent to capital markets.

Key words: Mexican state, society, modern capitalism, AMLO, private enterprise.

 

 

A pesar de que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) haya afirmado “que ya se terminó con esa pesadilla que fue la política neoliberal [y] declaramos formalmente, desde Palacio Nacional, el fin de la política neoliberal”,[1] este artículo sostiene que la sociedad mexicana continúa inmersa en el orden global que domina el mundo, que aquí se denominará capitalismo moderno, para evitar entrar en la polémica sobre la caracterización del régimen económico actual.

Este texto plantea que una buena parte de la coyuntura que vive México se puede explicar si se recurre al análisis estructural del estado en la sociedad capitalista, pues aun cuando el gobierno —que es parte del
estado— cambió, como resultado de las elecciones presidenciales de julio de 2018, el país sigue siendo capitalista, término en el que se incluye al estado mexicano y, por consiguiente, al Poder Ejecutivo, cuya principal figura es el presidente de la república.

 

  1. La ineludible estructura

Para sostener lo antes expuesto es necesario hacer un paréntesis teórico que será árido, pero que iluminará —así lo espera quien esto escribe— lo sucedido en los primeros meses de 2019.

El planteamiento teórico, basado íntegramente en Anthony Giddens,[2] es que la contradicción primaria del estado en el capitalismo moderno se puede discernir si analizamos la manera en que la esfera “privada”, la llamada sociedad civil, es engendrada por la esfera “pública” del estado, separada de esta, pero en tensión con ella.

En este sentido, se considera erróneo sostener que la sociedad civil es cuanto cae fuera del alcance del estado, si con esta afirmación se entiende que hay instituciones y organizaciones que preceden al poder estatal y que no han podido integrarse a su ámbito.

Es decir, en el origen del estado moderno está también el origen de la sociedad civil. Y es en este último ámbito en donde se genera la acumulación de capital que se alimenta de los mecanismos de los precios, las ganancias y las inversiones, y que entrará en contradicción con el estado en cuanto que este trata de socializar los beneficios de la producción, mientras que la esfera privada trata de apropiársela para sí misma.

De manera más concreta: en el capitalismo el poder político no puede organizar la producción de acuerdo con criterios políticos y, por tanto, depende del volumen de la acumulación privada. Esta dependencia es indirecta, pues se da por medio de la recaudación de impuestos y de lo que sucede en el mercado de capitales, lo que significa que el proceso de acumulación cae fuera de la esfera del poder estatal, por lo que cualquier ocupante de este poder tendrá un interés esencial en promover las condiciones más favorables para que la acumulación siga su marcha. En suma, “el estado capitalista es una forma social contradictoria porque las condiciones mismas que hacen posible la existencia del Estado ponen en juego mecanismos que contrarían un poder estatal a la vez que nacen de estos. Una apropiación privada exige una producción socializada, al mismo tiempo que la niega”.[3]

Por todo lo dicho, el gobierno de AMLO está atrapado en esta contradicción, a la que debe atenerse si su intención es mantener el país en pie y, más aún, si desea mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.

 

  1. La inconstante coyuntura

Todo lo anterior puede explicar algunos de los acontecimientos de estos primeros meses del nuevo gobierno. Ahora bien, como resultaría muy extenso exponerlos en su totalidad, aquí solo se reseñan aquellos que pueden ayudar a una mejor comprensión de la coyuntura actual.

Como se verá enseguida, la expresión de la contradicción primaria del estado capitalista es muy variable en sus manifestaciones, porque la teoría, como se sabe, no es una simple réplica de lo real sino solo una especie de mapa que guía a quien intenta comprender la realidad.

 

2.1 Los impuestos

Arriba se decía que el estado, para socializar los beneficios de la producción depende, en parte, de la recaudación de impuestos.

En su discurso del 1 de julio de 2018, al conocerse su victoria en las elecciones presidenciales, AMLO señaló que: “No habrá necesidad de aumentar impuestos en términos reales”;[4] lo que ha seguido sosteniendo desde entonces, como lo hizo el 9 de abril de 2019:

No hay aumentos de impuestos, ni hay impuestos nuevos, los compromisos se cumplen. Digo esto porque ayer salió la noticia de que se iba a reestablecer el impuesto de la tenencia. Eso no es cierto, eso es lo que quisieran nuestros adversarios, que nosotros incumpliéramos nuestros compromisos; se van a quedar con las ganas.[5]

Hasta ahora no hay indicios de cambios respecto a la política fiscal, aunque ya se habla de una reforma para mediados del sexenio. La recaudación actual equivale a 17.4% del producto interno bruto (PIB), el menor porcentaje de ingresos tributarios entre los países que forman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cuyo promedio de recaudación es 34.3% del PIB.[6]

La razón es que en México hay un sistema recaudatorio que no tiene una amplia base de contribuyentes, que grava escasamente los dividendos y ganancias bursátiles, que no afecta las herencias y que no cobra a los capitales llamados “golondrinos”. En suma, que no cobra impuestos a los ricos.[7]

Así las cosas, no será posible incrementar los niveles de vida de los más pobres ni redistribuir la riqueza ni incrementar la inversión pública si no se realiza una reforma fiscal a fondo. Es decir, la socialización de los beneficios de la producción seguirá frenada, como lo ha estado en los últimos 36 años, mientras no se realicen cambios radicales en la recaudación de los impuestos.

En otras palabras, el gobierno de AMLO podrá, quizá, instrumentar algunos de los programas sociales que tanto se han difundido, pero no por ello habrá una disminución significativa de la pobreza, que afecta, cuando menos, a 40% de los mexicanos.

 

2.2 Las señales a los mercados de capitales

Como se decía previamente, el estado capitalista también depende de la evolución de los mercados de capitales. Por ello el estado requiere incentivar la inversión privada y resguardar las ganancias del capital, pues si esto no sucede el estado deja de recibir recursos y, por tanto, se encuentra ante una dificultad enorme para cumplir con su papel de socializador de la riqueza.

El gobierno de AMLO se ha visto deseoso de conservar y aumentar la actividad económica privada, pero como al mismo tiempo se mantiene de manera cotidiana un discurso que proclama la llamada “cuarta transformación” del país, es probable que se hayan enviado señales que pueden interpretarse de forma distinta y que, por tanto, resultan ambiguas para los mercados. Los ejemplos siguientes intentan ilustrar esta afirmación.

 

2.2.1 El aeropuerto

Parece que la suspensión de la obra del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México (NAIM) —que se construía en Texcoco— y la decisión de reacondicionar el actual aeropuerto de la misma ciudad,
el de Toluca y construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía, constituyeron una mala señal para los mercados. Las reacciones iniciales confirmaron esta hipótesis: depreciación del peso, preocupación de las organizaciones empresariales ante la incertidumbre causada por las medidas anunciadas por el gobierno y pesadumbre de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).[8] Sin embargo, hasta ahora no parece que la cancelación de la obra sea la causa eficiente de lo que sucede en la esfera de las inversiones privadas.

Lo que se puede afirmar es que el pronóstico de crecimiento del PIB de México ha bajado de 2.1% a 1.6% entre diciembre de 2018 y marzo de 2019, aunque un factor de peso para pronosticar este decremento fue la desaceleración de la actividad económica registrada en el cuarto trimestre de 2018; además de factores más bien transitorios, como el impacto de la escasez de combustible y las huelgas, sin olvidarse de los factores estructurales como los bajos niveles de inversión, el ínfimo aprovechamiento educativo, la debilidad del mercado interno y el pausado ritmo de innovación tecnológica de las organizaciones económicas.[9]

En síntesis: hay voces que consideran que las consecuencias de la cancelación del NAIM están a la vista en la baja de la actividad económica, pero no parece que esa sola decisión lo sea todo, de manera que el significado de lo que hace y dice el gobierno de la república es, por lo menos, ambiguo.

Y esta ambigüedad nos lleva de nuevo a la contradicción que afecta al estado, pues debe, al mismo tiempo, alentar la inversión privada y dar señales de una real intención de beneficiar a todos, no solo a unos cuantos privilegiados.

 

2.2.2 La gasolina

En el discurso ya citado del 1 de julio de 2018 AMLO dijo que ya no habría “gasolinazos”. El 1 de diciembre modificó un tanto su postura para afirmar que la gasolina aumentaría de acuerdo con la inflación.[10]

No se aborda ahora el problema del “huachicoleo”, por exceder los límites de lo que se desea mostrar en este texto. Por eso solo se trata el tema de los precios de los combustibles, que sí se relaciona con la contradicción ya expuesta al comienzo. En particular, se retoma la polémica iniciada por AMLO el 9 de abril de 2019. Ese día, en su conferencia de prensa matutina, el presidente aseguró que “se está cumpliendo con que no aumente el precio de los combustibles, sin embargo, hay aumento porque ha crecido el margen de utilidad de las empresas de distribución de combustibles”. Y agregó: “Si logramos que haya precios justos, que no haya abusos, hasta ahí nos quedamos, si no se entiende, entonces pensaríamos en crear nosotros un grupo de estaciones de venta en el país, no muchas, las suficientes como para que en esas estaciones se venda a precio justo”.[11]

Después de unos días se sabe que hay una iniciativa en la Cámara de Diputados, del grupo parlamentario del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), para establecer un mecanismo temporal de control de precios de los combustibles, a lo que AMLO responde el 15 de abril. Se cita de manera extensa esta respuesta, porque en sus palabras se pueden encontrar los rastros de la multicitada contradicción del sistema:

No estoy de acuerdo con eso, no creo en el control de precio, así por decreto. Creo que, si hay competencia de verdad, auténtica, puede haber control de precio, sin necesidad de imponerlo. Y vamos a caminar en ese sentido.

También lo quiero dejar muy claro, porque si no los conservadores nos acusarían de estatistas, de estar actuando de manera autoritaria. Lo que pasa con la política neoliberal, conservadora, es que hasta en eso engañaron, de veras son falsos. Hablaron de la libre competencia, de la libertad de mercado y la aplicaron en los bueyes de sus compadres. No se habló de neoliberalismo.

¿Qué es eso? Pues es la libertad económica, la libertad comercial, que no existan monopolios. ¿Y cómo dejaron al país? Lleno de monopolios, en todo. Entonces, no al control de precios. Competencia.[12]

Estas expresiones de AMLO denotan con claridad que su postura responde a la necesidad que tiene el estado de promover la inversión privada para poder cumplir con su función. Por ello insiste en la libre competencia y en que el mercado sea quien regule los precios.

Así, aun cuando AMLO aboga por la disminución de precios de los combustibles, se opone a que el estado implante el control de precios en la materia.

Se reitera, pues, el leitmotiv de este artículo: el estado, en el sistema capitalista, no está en posibilidad de imponer trabas a la empresa privada, pues si lo hace se priva de las fuentes que lo hacen viable: la recaudación fiscal y la acumulación del capital.

No se sabe si AMLO se engaña a sí mismo, pues su prédica constante en relación con el fin del neoliberalismo en México no corresponde a las prácticas de su gobierno, que no son otra cosa sino las típicas respuestas del Poder Ejecutivo del estado en un régimen capitalista.

Otro asunto distinto es si el gobierno mexicano actual, en cuanto que es una parte medular del estado, puede cambiar de manera radical el rumbo de la economía tal como está configurada en este momento. Todo indica que esto no es viable y que, por tanto, las probabilidades de que lo haga son mínimas, pues si este gobierno quiere entregar buenas cuentas no tiene otra alternativa que atenerse a las condiciones vigentes, generadas por la historia; es cierto, y, por lo mismo, fincadas en las estructuras sociales que son inmunes a la acción de un solo individuo, por más que este posea una gran legitimidad (cuando menos hasta el momento).

 

2.2.3 La presencia estadunidense

El último ejemplo será útil para exponer otra dimensión teórica que ampliará la comprensión de la coyuntura que ha envuelto los primeros meses del gobierno actual.

En primer lugar, la noticia. El 12 de abril de 2019, en Mérida, Yucatán, AMLO funge como testigo de la firma del acuerdo entre el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de México y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, a la que asiste el director general de BlackRock, Lawrence Fink, que es la administradora de activos más importante del mundo.[13]

En su mensaje AMLO dice lo siguiente, citando a Fink, cuando este se refiere a la relación entre México y Estados Unidos:

Trabajando juntos y escuchándonos unos a otros podemos encontrar puntos en común que necesitamos […] nos necesitamos unos a otros, necesitamos entendernos unos a otros, al hacerlo podemos crear una mayor prosperidad, tanto para los ciudadanos de México, como para los ciudadanos de los Estados Unidos, y de este modo podemos acercar a nuestras dos naciones.

Y agrega:

Por eso creo que este encuentro es un ejemplo de esa política que debemos de procurar, que debemos de seguir, una política que se puede mantener cuando hay voluntad sincera en los sectores productivos y en los gobiernos de las dos naciones […]

Nos comprometemos con la estrategia que estamos poniendo en práctica de impulsar el desarrollo de sur a norte, con proyectos como el Tren Maya, como la modernización del sector energético, el proyecto del Istmo de Tehuantepec, para acercar a los países de Asia con la costa este de Estados Unidos.

Nos comprometemos a continuar con la política de fomento a la inversión reduciendo impuestos y aumentando salarios sin afectar la estabilidad de las empresas en los tres mil 180 kilómetros de la franja fronteriza con Estados Unidos.[14]

Ahora la teoría. Hay una contradicción secundaria del estado capitalista moderno que “se concentra en la tensión entre la internacionalización del capital y la consolidación interna de los Estados nacionales”.[15]

Como las apariencias son que ambos elementos empujan en direcciones contrarias, parece que las relaciones entre ellos son accidentales, pero en realidad la separación del ámbito “económico” del “político” se debe a que el poder del estado moderno es el motor del cambio continuado y rápido de la esfera económica en las sociedades capitalistas. Esto significa, además, que los estados nacionales actuales se encuentran en un mundo, por así decirlo, interestatal.[16]

La conclusión es, pues, doble.

Por un lado, AMLO debe, porque se trata de un imperativo sistémico, impulsar, desde su posición, que la economía crezca lo más rápido posible y para ello debe contar con los capitales internacionales. Otro asunto es si la manera más eficaz para hacerlo consiste en los proyectos que más se han difundido en estos meses, que son los mencionados por él mismo en las palabras que pronunció en Mérida.

Por otra parte, los organismos empresariales y las organizaciones económicas, como BlackRock, están inherentemente vinculados a la acción que realicen los estados nacionales, como el mexicano y el estadunidense. Por algo invitaron al presidente de México a servir de testigo y por algo estaba presente el secretario de Comercio estadunidense en la ceremonia del acuerdo entre el CCE y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos.

 

  1. Dos reflexiones

En su discurso de año nuevo en 1990 Václac Havel, presidente de Checoeslovaquia entre 1988 y 1993 y presidente de la República Checa desde 1993 hasta 2003, dijo: “Deseo ser un presidente que hable menos y trabaje más”.[17] Parece que AMLO es un presidente que trabaja más que sus antecesores, pero también habla más. No se abunda aquí en la imagen y el impacto que tienen sus palabras entre quienes lo escuchan, pues los públicos que lo hacen son tan heterogéneos que no se puede ahondar aquí en cuál es y cómo se da la recepción de los mensajes presidenciales.

La primera reflexión, por tanto, es que AMLO debería cuidar al presidente de la república, al Poder Ejecutivo y, por tanto, al estado mexicano. Y no parece hacerlo cuando niega la realidad por decreto, como lo hizo al declarar que el neoliberalismo está muerto en México, cuando la realidad es que el sistema social vigente no puede cambiarse a voluntad y que la contradicción principal del estado capitalista es, como se decía, ineludible. Lo mejor sería que hablara menos o, siquiera, que pensara dos veces las cosas antes de decirlas.

Las acciones de AMLO, como se ha tratado de mostrar en este texto, responden a la función que tiene el estado en el capitalismo moderno. Y, por supuesto, el estado mexicano, por tanto, el gobierno de amlo puede tener más probabilidades de socializar los beneficios de la producción si, como dice Havel, trabaja más, es decir, si recauda más y mejor, si los impuestos son progresivos y gravan los rubros que generan más desigualdad, como las herencias, si los programas sociales se planean y se realizan de manera racional y eficaz, si se abate la corrupción y se combate la impunidad.

La segunda reflexión es que a la iniciativa privada no le conviene enfrentar de manera directa al presidente de la república. Se entiende que AMLO no sea santo de su devoción, pero los dueños de las empresas, los inversionistas, los bancos y los organismos que los agrupan harían bien en entender que colaborar con el fortalecimiento del estado los favorece, pues un estado fuerte tiene mayor capacidad para auspiciar la prosperidad de los negocios. También deben entender que abatir la desigualdad y propiciar la inclusión los beneficia, porque mientras más se distribuyan los recursos más se amplían los mercados, más se eleva la productividad y, por tanto, más se acumula el capital.

 

[*] Con información hasta el 17 de abril de 2019.

[**] Licenciado en Estudios Latinoamericanos y maestro en Filosofía Social. Profesor numerario del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

 

[1].     Cfr. “Se acabó la pesadilla del neoliberalismo: AMLO”, Proceso, 17 de marzo de 2019. Recuperado el 15 de abril de 2019, de https://www.proceso.com.mx/575646/se-acabo-la-pesadilla-del-neoliberalismo-amlo

 

[2].    Cfr. Giddens, A. La constitución de la sociedad, Amorrortu, Buenos Aires, 1995, pp. 226 y 339.

 

[3].    Ibid, p.339.

 

[4].    Patiño, D. “¿Qué significa que los impuestos no aumenten en términos reales?”, Expansión, 17 de agosto de 2018. Recuperado el 16 de abril de 2019, de https://expansion.mx/economia/2018/08/17/que-significa-que-los-impuestos-no-aumenten-en-terminos-reales

 

[5].    “Versión estenográfica de la conferencia de prensa matutina y el encuentro con la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet”, 9 de abril de 2019. Recuperado el 16 de abril de 2019, de https://lopezobrador.org.mx/2019/04/09/version-estenografica-de-la-conferencia-de-prensa-matutina-y-el-encuentro-con-la-alta-comisionada-de-las-naciones-unidas-para-los-derechos-humanos-michelle-bachelete/

 

[6].    Cfr. Morales, Y. “México, entre los países que menos recauda de AL: Cepal”, El Economista, 27 de marzo de 2018. Recuperado el 16 de abril de 2019, de https://www.eleconomista.com.mx/economia/Mexico-entre-los-paises-que-menos-recauda-de-AL-Cepal-20180327-0134.html

 

[7].    Cfr. “Necesaria, una reforma fiscal que permita la modernización del sistema tributario”, La Jornada Zacatecas, 23 de febrero de 2019. Recuperado el 16 de abril de 2019, de http://ljz.mx/2019/02/23/necesaria-una-reforma-fiscal-que-permita-la-modernizacion-del-sistema-tributario/, y Paullier, Juan. “¿Por qué México es el único país de América Latina que no reduce la pobreza?”, BBC Mundo, 24 de julio de 2015. Recuperado el 16 de abril de 2019, de https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150724_mexico_aumenta_pobreza_combate_jp

 

[8].    Cfr. “Así fueron las reacciones a la cancelación del NAIM en Texcoco”, 29 de octubre de 2018. Recuperado el 16 de abril de 2019, de https://www.forbes.com.mx/asi-fueron-las-reacciones-a-la-cancelacion-del-naim-en-texcoco/

 

[9].    Cfr. “Fitch baja su pronóstico de crecimiento económico para México en 2019”, Expansión, 20 de marzo de 2019. Recuperado el 16 de abril de 2019, de https://expansion.mx/economia/2019/03/0/fitch-baja-su-pronostico-de-crecimiento-economico-para-mexico-en-2019, y Castañeda, Diego. “Presente y futuro del crecimiento económico de México”, Nexos, 5 de mayo de 2016. Recuperado el 16 de abril de 2019, de https://economia.nexos.com.mx/?p=70

 

[10].    López, J. “Gasolina sólo aumentará con la inflación: AMLO”, Milenio, 1 de diciembre de 2018. Recuperado el 17 de abril de 2019, de https://www.milenio.com/politica/gasolina-solo-aumentara-con-la-inflacion-amlo

 

[11].    Hernández, L. “Gasolineros impiden que se abarate gasolina: AMLO”, El Economista, 10 de abril de 2019. Recuperado el 17 de abril de 2019, de https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Gasolineros-impiden-que-se-abarate-gasolina-amlo-20190410-0017.html

 

[12].    “Versión estenográfica de la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador”, 15 de abril de 2019. Recuperado el 17 de abril de 2019, de https://lopezobrador.org.mx/2019/04/15/version-estenografica-de-la-conferencia-de-prensa-matutina-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-65/

 

[13].    Cfr. Hernández López, J. “Astillero”, La Jornada, 15 de abril de 2019. Recuperado el 17 de abril de 2019, de https://www.jornada.com.mx/2019/04/15/opinion/008o1pol

 

[14].    “Versión estenográfica. Firma del Acuerdo entre sectores privados de México y Estados Unidos, en Mérida, Yucatán”, 12 de abril de 2019. Recuperado el 17 de abril de 2019, de https://lopezobrador.org.mx/2019/04/12/version-estenografica-firma-del-acuerdo-entre-sectores-privados-de-mexico-y-estados-unidos-en-merida-yucatan/

 

[15].    Giddens, A. Op. cit., p.227.

 

[16].    Cfr. Loc. cit.

 

[17].    Havel, V. La responsabilidad como destino, FCE, México, 1991, p.222. Le agradezco la cita a Francisco Núñez.