Desabasto, oportunidades perdidas, mentiras y muerte en la guerra contra el huachicol

Jorge Valdivia García[*]

 

Resumen: El 27 de diciembre de 2018 el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró la guerra contra el huachicol, que llevó al mayor desabasto de combustible en la historia moderna de México, generó enormes pérdidas económicas e incluso víctimas mortales, por las deficiencias en la estrategia y táctica puestas en marcha. Pese a no realizar ajustes ni establecer un plan de lucha a largo plazo, el gobierno federal ya cantó victoria en la materia.

Palabras clave: AMLO, guerra, huachicol, desabasto, gasolina, México.

 

Abstract: On December 27, 2018, President Andrés Manuel López Obrador declared war on huachicol (gasoline theft), which led to the greatest fuel shortage in Mexico’s modern history, generating huge economic losses and even fatalities due to shortcomings in the strategy and tactics employed. Despite not making adjustments or formulating a long–term plan, the federal government has trumpeted its victory over huachicol.

Key words: AMLO, war, huachicol, shortage, gasoline, Mexico.

 

El 27 de diciembre de 2018 será recordado como el día en que arrancó la guerra contra el huachicol del presidente Andrés Manuel López Obrador. Pero también como el del inicio de lo que se convirtió en un calvario para millones de mexicanos, al generarse el mayor desabasto de gasolina en la historia moderna del país, debido a la falta de una adecuada instrumentación de las acciones contra el robo de combustible. Enormes pérdidas económicas e incluso víctimas mortales fueron otros daños colaterales de una crisis energética que también puso en evidencia una falta de liderazgo y hasta dolo por parte de los actores políticos. La nota positiva la dieron los consumidores, con su capacidad de apoyo, organización e inventiva para conseguir el energético y seguir con sus actividades.

 

  1. La declaración de guerra

Con el fin de combatir el robo de hidrocarburos a Petróleos Mexicanos (Pemex), que según el presidente Andrés Manuel López Obrador generaba una pérdida “del orden de 60 mil millones de pesos” anuales para las arcas de la paraestatal, el 27 de diciembre de 2018 se dio a conocer la puesta en marcha del Plan Conjunto de Atención a Instalaciones Estratégicas de Pemex.[1]

Al identificar al robo de pipas y la ordeña de ductos como las principales causas de la sangría de Pemex, el jefe del Ejecutivo federal encargó su vigilancia a las fuerzas armadas. La estrategia de combate al huachicol también incluyó la “toma” y el control de refinerías e instalaciones de la paraestatal por parte de elementos del Ejército y la Marina, así como el cierre de algunos de los ductos usados para la distribución de combustible en el país.

De hecho, las acciones para frenar el robo de combustible comenzaron una semana antes del anuncio oficial, el 20 de diciembre, con la participación de 15 dependencias del gobierno federal, según informó el presidente, que en el marco de la conferencia de prensa de la declaratoria de guerra al huachicol dio el primer parte oficial sobre la contienda, que presentó con un saldo positivo, al reportar “una reducción inicial del 17.4 por ciento en la incidencia de este delito, en comparación con el mes anterior”.[2]

Como complemento de las acciones contra el huachicol, el mandatario anunció la presentación de una reforma legal para considerar a la extracción ilegal de combustibles como un delito grave sin derecho a fianza. Y advirtió: “No va a importar la cantidad de lo robado […] Queremos que se sepa que no va a haber tolerancia en el robo”.[3]

También aprovechó la presencia de los representantes de diversos medios de comunicación para realizar un llamado a los trabajadores de Pemex, a los concesionarios, los dueños de gasolineras y a la población en general para apoyarle en su cruzada contra el robo y comercialización de hidrocarburos extraídos ilegalmente. Lejos estaban de saber todos los implicados lo que tal llamado acarrearía.

 

  1. Daños colaterales

2.1 El calvario para los consumidores

Uno de los más influyentes historiadores y teóricos de la ciencia militar, Karl von Clausewitz, en su tratado sobre la guerra, indica que para afrontar con éxito cualquier conflicto hay dos actividades esenciales sobre las que se debe trabajar: la táctica y la estrategia. A esta última la considera un factor “fundamental” en el resultado de la contienda, ya que contempla la serie de actos que conducirán a alcanzar el propósito buscado,[4] que en el caso de un conflicto bélico es la victoria sobre el enemigo. La táctica involucra la preparación y conducción de los actos individuales o aislados que se desarrollan como parte de la guerra, que la estrategia se encarga de combinar “unos con otros para alcanzar el objetivo”[5] previsto.

En el caso de la guerra contra el huachicol se puso en evidencia que tanto la táctica como la estrategia fallaron, lo que afectó a un elemento que, por su relevancia para alcanzar o facilitar el éxito en una contienda, Von Clausewitz considera importante atender y cuidar: “el pueblo”[6] y su apoyo.[7]

Largas colas de automóviles en los alrededores de las estaciones de servicio, que aparecieron en distintos lugares de la república, principalmente en el centro y occidente del país, a los pocos días del arranque de las acciones contra el huachicol mostraron una de las grandes deficiencias de la estrategia oficial: el suministro de combustible a los consumidores. Situación que se agravó por las compras de pánico[8] que se generaron al difundirse la noticia, incluso en estados donde no había desabasto, ante la incertidumbre y la falta de una respuesta adecuada por parte de las autoridades.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador apostó por el uso de pipas para distribuir el carburante que se enviaba a través de gasoductos, luego de que se optara por cerrar varios de ellos como parte de la estrategia para evitar que las bandas de “huachicoleros” extrajeran gasolina mediante tomas clandestinas.

La flota de vehículos de Pemex resultó insuficiente para la tarea. Analistas del diario El Financiero estimaron que “para garantizar el abasto en el país [se requería] echar mano de unas 5,500 pipas diarias para trasportar 200 millones de litros de diversos petrolíferos”.[9] Sin embargo, el parque vehicular de la paraestatal era de 1,485 pipas y 511 carro tanques al comenzar la guerra contra el huachicol.[10] El gobierno rentó 3,400 pipas[11] y ordenó la compra de 671 para tratar de remediar el problema, sin éxito inmediato.

La vigilancia de los ductos tampoco funcionó adecuadamente. La labor encomendada a los militares era a todas luces titánica. En el país hay 54 mil kilómetros de ductos, de los que el gobierno federal tiene identificados 13 mil como problemáticos y de ellos considera críticos a 6 mil.[12] Se destinaron inicialmente 3,200 efectivos militares para el cuidado de los ductos y las instalaciones de Pemex, número que a partir del 16 de enero de 2019 se incrementó a 5,800 elementos, más 14 aeronaves, para custodiar los 11 ductos principales de la paraestatal, según informó el secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sánchez.[13] El despliegue no logró impedir que siguieran las tomas clandestinas, por lo que no se pudo reabrir en el corto plazo esta fuente de abastecimiento.

Tales fallas tácticas propiciaron una escasez de combustible, que fue en aumento con el paso de los días. Para mediados de enero de 2019 el desabasto ya afectaba a 16 entidades de la república: Aguascalientes, Coahuila, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Ciudad de México, Estado de México, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro y Tamaulipas; las cuales generan casi 70% del producto interno bruto (PIB) del país (véase la tabla 5.1).

En Jalisco el desabasto llegó a afectar hasta a 85% de las estaciones de servicio, mientras que en Guanajuato solo operó 10% de las gasolineras los días más críticos de la crisis, según informaron los gobiernos locales.[14] Ello obligó a la gente a pasar varias horas haciendo cola, junto con sus automotores, para conseguir carburante y encontrarse muchas veces con que el esfuerzo era inútil, pues ya se había agotado el combustible cuando lograban llegar al principio de la fila.

La situación llegó a tal extremo que los afectados tuvieron que emplear diversas tácticas para conseguir el combustible necesario para continuar con sus actividades, como dormir en sus vehículos junto a gasolineras, “cazar” pipas de Pemex y seguirlas hasta su destino, así como crear chats para notificar los lugares en donde se podían abastecer sus autos. Facebook, Twitter, WhatsApp y otras redes sociales cibernéticas fueron utilizadas por los consumidores para intercambiar información en tiempo real de las gasolineras que estaban en servicio o por abrir, si había combustible a la venta y su tipo, cantidad que se podía comprar y forma de pago admitida, el tamaño de la fila y el tiempo estimado de espera para cargar.[15] La conexión vía celular y por Internet también se aprovechó para intercambiar vivencias y ofrecer consejos, como aquellos que enumeraban tips para hacer más llevadera la experiencia de cargar gasolina:

  1. Ir acompañado, para que la otra persona se baje a preguntar directamente a los despachadores si hay combustible y el tiempo aproximado que durará el servicio.
  2. Llevar bebida hidratante.
  3. Llevar cargador para celular de auto.
  4. Llevar una bacinica para hacer del uno en caso de que se requiera (no es broma, hubo gente que posteó que necesitaba ir al baño, pero no podía dejar su auto para no entorpecer la fila o perder su lugar en ella).
  5. Paciencia, mucha paciencia.[16]

El ingenio de la gente logró reducir el tiempo de espera e incrementar las posibilidades de éxito para cargar sus vehículos, pero no impidió que se siguiesen acumulando cientos de miles de horas–persona perdidas por la cacería de gasolina, con el consiguiente impacto en la vida cotidiana de las personas, principalmente de aquellas cuyo principal medio de trasporte o de trabajo es el automóvil.

 

2.2 Alto impacto económico

La economía en general padeció los efectos de la guerra emprendida por el presidente. La Confederación de Cámaras Nacionales de Servicios, Comercio y Turismo (Concanaco Servytur) contabilizó en 26 mil millones de pesos las pérdidas durante el mes de enero de 2019 para el sector. Manuel López Campos, presidente del organismo, informó de una baja en sus ventas de 15% en el primer mes del año (frente al tradicional declive de 5% de la “cuesta de enero”). La vinculó a la escasez de combustible y anticipó que de extenderse la crisis “la cifra podría alcanzar los 30 mil millones de pesos al cierre de febrero”.[17]

La Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) estimó en 20 mil millones de pesos el quebranto, solo para la primera quincena del año, ocasionado por la contingencia entre sus agremiados, según informó su presidente, Francisco Cervantes Díaz. Tras explicar que el desabasto impactaba “en ventas no realizadas, la reducción en la capacidad de producción, falta de suministros y retrasos en la entrega” de mercancía, el industrial advirtió que, de no lograrse reestablecer el suministro en su totalidad, cada quincena podría haber una merma similar a la anunciada.[18]

Solo uno de los estados afectados, Guanajuato, estimó pérdidas por cerca de 30 mil millones de pesos en el primer mes del año por el impacto del desabasto. El presidente de la delegación estatal de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción (CMIC), Francisco Javier Padilla, reveló que para su sector la escasez de carburante “llegó a generar pérdidas no solamente en los asuntos relacionados con
la productividad, sino en las esperas para el suministro de los vehículos que requerían el combustible, hasta por 15 mil millones de pesos” en las dos semanas de enero en que la entidad sufrió de mayor desabasto. El gobernador del estado, Diego Sinuhe, indicó por su parte que el saldo negativo se duplicaba al incluir al comercio y al turismo.[19]

Un estudio presentado por CitiBanamex estimó que la pérdida neta por la escasez de gasolina rondaría los 23,600 millones de pesos en el caso de que la crisis se resolviera a principios de la segunda mitad de enero, pero que podría catapultarse hasta los 39 mil millones de pesos si la contingencia se extendía por más días y crecía el número de estados afectados.[20] Grupo Financiero Banorte consideró que el impacto acumulado por la falta de suministro de gasolinas rondaría los 39,823 millones de pesos si se prolongaba hasta finales de enero y que escalaría hasta 70,276 millones de pesos (0.3% del PIB) si continuaba todo febrero.[21]

La gasolina escaseó durante todo el mes de enero y buena parte de febrero, por lo que, de acuerdo con los datos ofrecidos por la Concanaco, la Concamin, CitiBanamex y Banorte, se puede hablar de un impacto negativo para la economía superior a los 60 mil millones de pesos. A lo que hay que sumar los 92 millones de dólares, algo así como 1,840 millones de pesos al tipo de cambio de 20 pesos por dólar,
que desembolsó el gobierno para la adquisición de 671 pipas; los cientos de millones de pesos que destinó para la renta de los vehículos de los que se auxilió para el traslado de combustible (487 millones de pesos únicamente en los primeros 16 días de enero[22]) y lo que se pagó por tener fondeados, durante semanas, a decenas de buques tanque sin poder descargar —porque los centros de almacenamiento en las terminales de Pemex estaban llenos con el combustible que no se podía distribuir por el cierre de ductos—, a un costo promedio de renta de entre 25 mil y 30 mil dólares por día por embarcación.[23] Más otros muchos costos, aún desconocidos o indirectos, como el de la intervención militar para la vigilancia de las instalaciones y ductos de Pemex, y el incuantificable valor de las horas invertidas por millones de personas en buscar y hacer fila para adquirir el carburante.

De hecho, con base en una encuesta realizada entre inversionistas nacionales y extranjeros, Credit Suisse calculó que la crisis de abasto de gasolinas habría tenido un impacto adverso de hasta 0.49% en el pib, lo que significaría alrededor de 5,600 millones de dólares, o 112,000 millones de pesos a un tipo de cambio de 20 unidades por dólar.[24]

Si se toma en cuenta que Andrés Manuel López Obrador había cuantificado en 60 mil millones de pesos la merma anual ocasionada por el robo de combustible a Pemex, el presunto beneficio para el erario, buscado por el presidente con la guerra contra el huachicol, se fue al traste en menos de dos meses.

Incluso entidades oficiales como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Banco de México reconocieron el impacto negativo para la economía. El primero informó que el PIB del país se contrajo 0.2% en el primer trimestre del año, frente a los tres meses previos,[25] ante la debilidad que se registró en los sectores industrial y de servicios. “El desabasto de gasolina que se registró en las primeras semanas de enero, los bloqueos ferroviarios en Michoacán y los paros laborales en las maquilas del norte fueron tres de los factores que contribuyeron a la desaceleración de la economía nacional en el primer trimestre del año”, explicó por su parte Daniel Chiquiar, director general de Investigación Económica en el Banco de México.[26]

El comportamiento del PIB en el primer trimestre de 2019 rompió la tendencia registrada durante una década en el arranque del año, ya que la última vez que este indicador decreció en términos reales en los tres primeros meses del año, respecto al trimestre precedente, fue en 2009 (véase la tabla 5.2).

 

2.3 Ceguera y sordera gubernamental

No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír, se dice, y este parecía ser el caso del presidente Andrés Manuel López Obrador que, pese a la evidente falta de gasolina en la mitad de los estados del país y a los reclamos de la gente, empresarios y gobernantes, tanto de las entidades afectadas como a escala nacional, se empeñaba en negar que tal fenómeno fuese real. “Le puedo decir a todos los mexicanos que tenemos gasolina suficiente, no hay problema de desabasto”,[27] repetía sin cesar el mandatario e incluso se trasmitió por diferentes medios una campaña a escala nacional para recalcar tal mensaje.[28]

Pero como el sol no se puede tapar con un dedo se terminó por aceptar que había escasez de carburante, aunque el jefe del Ejecutivo federal, Pemex y demás instancias involucradas minimizaron el problema, argumentando que “la situación que se vive en algunas regiones es sólo por un ajuste logístico” en la distribución,[29] así como por la imposibilidad de reabrir los ductos porque aún seguían operando las “redes que se crearon para extraer, para robarse las gasolinas”.[30]

En lugar de revisar la estrategia y tácticas puestas en marcha en la guerra contra el huachicol, y realizar los ajustes necesarios para adecuar y hacer más eficientes las acciones para la vigilancia de la infraestructura de Pemex y para la distribución de combustible, se conminó a la población a tener paciencia y evitar las compras de pánico, insistiéndose en asegurar que la demanda estaba asegurada debido a que se contaba con “suficiente inventario” en las terminales de almacenamiento y despacho de Pemex.[31] Tal postura terminaría por elevar aún más el costo de la guerra contra el huachicol.

 

2.4 La tragedia se hace presente

La desesperación obliga a las personas a realizar acciones que comúnmente no hacen. Tal fue el caso de la gente que, en su afán de tener gasolina, comenzó a utilizar bidones y otros recipientes, para trasportar y almacenar el carburante, ya fuera para volver a echar a andar sus vehículos, que se habían quedado sin gota de combustible, o para tener una reserva por si acaso, pues desde que comenzó la contingencia el
presidente y su equipo aseguraban que “en breve” se normalizaría el abasto,[32] pero no decían para cuándo.

La falta de contenedores portátiles adecuados para acarrear gasolina y de pericia para manejarlos llevó a que se registraran incidentes como el incendio de una gasolinera en Ocotlán, Jalisco, el 9 de enero, en el que se quemaron dos vehículos y parte de las instalaciones de la estación de servicio.[33] No se reportaron personas lesionadas. No hubo tanta suerte en el siguiente incidente vinculado al fuego en la guerra contra el huachicol.

El 18 de enero se reportó una toma clandestina en el ducto Tuxpan–Tula, en la localidad de San Primitivo del municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo. En su afán de hacerse de combustible, para su uso personal o para comercializarlo, decenas de pobladores se acercaron al chorro que fluía y que alcanzó hasta los seis metros de altura, para tratar de llenar diversos contenedores. En la zona se hicieron presentes elementos de la Policía Federal y de las fuerzas armadas, pero poco hicieron por alejar a la gente, que por varias horas estuvo ordeñando el ducto, hasta que sobrevino una explosión,[34] que terminó con la vida con más de 130 personas.

Ante la magnitud de la tragedia el presidente Andrés Manuel López Obrador reculó de su política de cero tolerancia al huachicol. En lugar de abrir procesos penales contra quienes no fueron víctimas del incendio y estaban sustrayendo ilegalmente el combustible —que es un delito tipificado en la ley—, dijo que no habría acciones legales contra ellos e incluso justificó su accionar:

Nosotros no vamos a enfrentar el fuego con el fuego […] No se puede enfrentar el mal con el mal […] eso no es solución. El mal hay que enfrentarlo haciendo el bien.

Esto no es un asunto policiaco, militar, no se resuelve con medidas coercitivas. Por eso se agravó la situación en el país.

Nosotros vamos a seguir convenciendo, persuadiendo a la gente. Nosotros tenemos la convicción de que el pueblo es honesto. Que, si ha llegado a estos extremos, a estas prácticas, es porque se le abandonó.[35]

En el marco de la rueda de prensa para expresar sus condolencias a los familiares de las víctimas el presidente reconoció que ya se había hecho de la vista gorda antes, pues el 14 de enero su administración tuvo conocimiento de hechos similares en Acambay, “parecidos en cuanto a la práctica”, pero que no lo revelaron para no criminalizar a las personas. “Hasta dijimos que para no estigmatizar a los pueblos no íbamos a dar a conocer estas imágenes, pero […] se repiten”. Asimismo, admitió otra falla en la estrategia de la guerra contra el huachicol: “La gente llegó a estas prácticas [robo de combustible] porque no se les dieron opciones. Nunca se pensó en un plan para atender a la gente que ya estaba participando en estas actividades”.[36]

 

  1. Campanas al vuelo

La distribución de combustible se regularizó paulatinamente. Para mediados de marzo había dejado de ser un problema nacional y unas semanas más tarde el gobierno federal comenzó a lanzar las campanas al vuelo en la guerra contra el huchicol. También evidenció que hubo dolo en el manejo de la información.

En abril, al hacer el balance del primer trimestre de la declaratoria de guerra, el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, en el marco de la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, reconoció que no se había podido reducir el número de las tomas clandestinas, pero aseguró que estaba completamente regularizado el abasto de combustible en el país, pues la demanda sin atender bajó desde los 5.2 millones de litros registrados el 1 de marzo, a solo 0.02 millones el 22 de abril. En ello ayudó la reactivación y mejora en la eficiencia del trasporte de carburante por ductos, por los que en enero circulaba el equivalente a 618 mil barriles, en febrero 727 mil, en marzo 811 mil y en abril 900 mil barriles. En cuanto al robo de gasolinas indicó que había bajado considerablemente, al pasar de 56 mil barriles diarios a un promedio de cuatro mil al día. “Hay muy buenos resultados en los tres meses que se ha implementado la estrategia contra el robo de combustibles en el país, y […] si se pudo con el ‘huachicol’ se podrá con todo”, indicó por su parte el presidente Andrés Manuel López Obrador.[37]

El 22 de mayo, a cuatro meses de que arrancó la guerra contra el huachicol, López Obrador informó que se logró “bajar de 80 mil barriles diarios de robo [de combustible] a cuatro mil, 95 por ciento”. Mientras que, sobre la escasez, aseguró: “Hoy recibimos el informe de abasto, creo que hay cero y ayer, antier, cuatro estaciones sin gasolina de las más de 12 mil [registradas durante] la crisis, que llegamos a tener la mitad en el país de las gasolineras sin abasto. Algo que nunca dije en su momento por una cuestión estratégica”.[38]

Las palabras del presidente evidenciaron que no estaba ciego ni sordo sino que simplemente ocultó información, y que hubo un manejo doloso de esta, sobre la magnitud de la contingencia energética: “Yo no dije cuando la crisis que llegamos a tener reservas de gasolinas sólo para una semana, y ahora tenemos reservas de 20 días, es decir, combustible suficiente en el país”.[39]

Para el 1 de julio, ante miles de seguidores, en el marco de su segundo informe trimestral, López Obrador clamó victoria en la guerra contra el robo de combustible, al indicar que “se resolvió el problema de abasto de gasolinas y diésel en el país y […] prácticamente se acabó con el famoso huachicol”. Asimismo, presumió que “con eso nos vamos a ahorrar 50 mil millones de pesos”.[40]

La reducción de diez mil millones de pesos en el ingreso extra para Pemex, previsto inicialmente, pasó prácticamente inadvertida.

 

  1. Oportunidad perdida

Se sabe que las crisis son tiempo de oportunidad y la de desabasto de gasolina era una muy grande para demostrar liderazgo, sensibilidad, capacidad de respuesta y de organización. Sin embargo, fue desperdiciada por aquellos que se supone deben velar por los intereses de las personas que los eligieron para gobernar, que no quisieron o no supieron aprovechar la situación para mostrar a la gente que no se equivocó al votar por ellos.

No hubo nadie en el gobierno federal, estatal o municipal, que saliera al ruedo y tomara el toro por los cuernos, para ofrecer opciones a la gente, si no para solucionar el problema de raíz, sí para paliar de la mejor manera posible la escasez de combustible. Ni siquiera hubo quien ofreciera información confiable sobre el estatus de la situación.

El más cercano fue el gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, quien hizo las gestiones necesarias para facilitar la compra e importación de gasolina desde Texas, para abastecer a las estaciones de servicio de su entidad.[41] Otros, como el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, se quedaron con los brazos cruzados, a la espera de que el gobierno de López Obrador resolviera el problema, aduciendo que el abasto de combustible es un tema federal.[42]

Establecer un calendario para surtir gasolina, topar el máximo de carga por vehículo e incluso decretar un asueto laboral para dar oportunidad a las gasolineras de abastecerse al 100%, para reanudar el servicio una vez que hubiera combustible suficiente para todos, eran acciones viables de tomar por las autoridades. Incluso se pudo aprovechar la coyuntura para promover la movilidad alternativa, como el uso de
la bicicleta pública o el auto compartido, así como para avanzar en materia de trasporte público y el uso de vehículos que no requieren gasolina para moverse. La situación era favorable para llevar adelante iniciativas en la materia, en especial entre aquellos que solo ven al automóvil y a los motores de combustión interna como medio para desplazarse. Pero la creatividad y el interés en la materia brillaron por su ausencia.

 

  1. Más caro el caldo que las albóndigas

Nadie discute la necesidad de combatir el huachicol. Desde el año 2000, en que Pemex documentó las primeras tomas clandestinas en sus ductos, la sustracción, almacenamiento y comercialización ilegal
de combustible creció hasta convertirse en un ilícito mayúsculo y uno de los negocios que mayores ingresos económicos aportaban al crimen organizado.[43] Por ello, la iniciativa presidencial para enfrentar este problema recibió el respaldo de todos los sectores, pero la torpe instrumentación de la estrategia y la táctica, unida a la cerrazón por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para escuchar los
reclamos y hacer los ajustes requeridos, terminó por hacer que la guerra contra el huachicol tuviese un elevado impacto económico y social.

Las fallas en la logística para la distribución de combustible provocaron que fuese más caro el caldo que las albóndigas, como se dice coloquialmente, pues el costo para la economía del país, en los dos meses que hubo escasez de carburante, superó con creces el presunto “ahorro” que el presidente espera lograr al erradicar el huachicol.

No fallarle ni mentirle al pueblo son dos de las principales banderas políticas de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, en este caso faltó a la verdad al aseverar, primero, que no había desabasto y, luego, al asegurar que había gasolina suficiente para atender las necesidades del país; a lo que se suma que el principal afectado por la guerra contra el huachicol resultó ser el pueblo, que sufrió para abastecerse del combustible necesario para realizar sus actividades cotidianas, y que incluso registró víctimas mortales en Tlahuelilpan por la torpe actuación de las autoridades.

Empezando por el presidente, fallaron prácticamente todos los eslabones en la cadena gubernamental, tanto a escala federal como estatal y municipal, para atender y resolver de forma eficiente el desabasto de combustible y las afectaciones secundarias derivadas por esto mismo.

Y como cereza en el pastel se tiene que se echaron las campanas al vuelo y se cantó victoria a las primeras de cambio, cuando el huachicol es una actividad que, por el beneficio económico que reporta, no será fácil de erradicar y lo más probable es que reaparezca en cuanto las autoridades desvíen la mirada hacia otro lado, en especial porque la estrategia puesta en marcha no es la adecuada, no se le han hecho los ajustes necesarios para que funcione mejor y, hasta donde se sabe, no se tiene previsto qué hacer a largo plazo para desincentivar esta práctica, pues, como reconoció el propio presidente, “Nunca se pensó en un plan para atender a la gente que ya estaba participando en estas actividades”,[44] y aún no se hace.

 

[*]  Es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Fue reportero y subeditor en la sección de Economía del diario Siglo 21 y editor de las secciones de Negocios, Ciudad y Región, Universitarios y El Tema en el periódico Público (hoy Milenio Jalisco). Coordinó la colección Análisis Plural de 2015 a 2017. Actualmente es editor en la Oficina de Publicaciones del ITESO. Correo electrónico: jorgevaldivia@iteso.mx

 

[1].     Presidencia de la República. “Presidente López Obrador presenta Plan Conjunto de Atención a Instalaciones Estratégicas de Pemex: ‘No habrá tolerancia para nadie’” (comunicado de prensa), Ciudad de México, 27 de diciembre de 2018. Recuperado el 17 de mayo de 2019, de https://www.gob.mx/presidencia/prensa/presidente-lopez-obrador-presenta-plan-conjunto-de-atencion-a-instalaciones-estrategicas-de-pemex-no-habra-tolerancia-para-nadie?idiom=es

[2].    Idem.

[3].    Idem.

[4].    Clausewitz, C. von. De la guerra. Librodot.com, 2002. Recuperado el 21 de mayo de 2019, de https://lahaine.org/amauta/b2-img/Clausewitz%20Karl%20von%20-%20De%20la%20guerra.pdf

[5].    Ibidem, p.54.

[6].    Ibid, p.144.

[7].        Pese al impacto económico y las incomodidades que generó el desabasto, la popularidad del presidente se mantuvo alta, según reportaron diversas encuestas, lo que algunos analistas atribuyeron al respaldo popular al discurso de Andrés Manuel López Obrador sobre el combate al crimen y la corrupción, que se vinculó a la guerra contra el huachicol, así como a que la falta de combustible no afectó de forma importante a la gente que utiliza el trasporte colectivo u otros medios para sus traslados, que es una parte importante de la población. Véase: Soto Viterbo, F. “¿Por qué la popularidad de AMLO creció en plena escasez de gasolina?, Negocios Inteligentes, 14 de enero de 2019. Recuperado el 20 de julio de 2019, de https://negocios-inteligentes.mx/por-que-la-popularidad-de-amlo-crecio-en-plena-escasez-de-gasolina/; Abundis, F. “¿Por qué el desabasto no afecta al Presidente?”, Milenio, 18 de enero de 2019. Recuperado el 21 de julio de 2019, de https://www.milenio.com/opinion/francisco-abundis/columna-francisco-abundis/por-que-el-desabasto-no-afecta-al-presidente

[8].    Véase: “Escasez de gasolina desata compras de pánico en al menos seis estados”, El Universal, 6 de enero de 2019. Recuperado el 19 de julio de 2019, de https://www.eluniversal.com.mx/estados/escasez-de-gasolina-desata-compras-de-panico-en-al-menos-seis-estados; Flores, L. “Compras de pánico de gasolina provocan desabasto en Nuevo León”, El Economista, 22 de enero de 2019. Recuperado el 19 de julio de 2019, de https://www.eleconomista.com.mx/estados/Compras-de-panico-de-gasolina-provocan-desabasto-en-Nuevo-Leon-20190122-0076.html

[9].    “Se necesitarán 5 mil 500 pipas diarias”, El Financiero (columna de opinión “Cuarta Transformación”), 8 de enero de 2019. Recuperado el 20 de febrero de 2019, de https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/cuarta-transformacion/se-necesitaran-5-mil-500-pipas-diarias

[10].    García Bello, A. “Gasolina en México ¿desabasto, escasez o un problema de logística?”, 14 de enero de 2019. Recuperado el 10 de junio de 2019, de https://www2.deloitte.com/mx/es/pages/dnoticias/articles/gasolina-en-mexico-problema-de-logistica.html

[11].    “Renta Pemex 3 mil 400 pipas para cubrir desabasto de gasolina”, Línea Directa, 11 de enero de 2019. Recuperado el 5 de febrero de 2019, de https://lineadirectaportal.com/mexico/renta-pemex-3-mil-400-pipas-para-cubrir-desabasto-de-gasolina/

[12].    La Jornada. “5 mil militares vigilan 6 mil kilómetros de ductos ‘críticos’ de Pemex”, Vanguardia, 15 de enero de 2019. Recuperado el 22 de mayo de 2019, de https://vanguardia.com.mx/articulo/5-mil-militares-vigilan-6-mil-kilometros-de-ductos-criticos-de-pemex

[13].    García Caudillo, A. “Reforzarán la vigilancia en once ductos de Pemex”, Notisistema, 16 de enero de 2019. Recuperado el 22 de mayo de 2019, de https://www.notisistema.com/noticias/reforzaran-la-vigilancia-en-once-ductos-de-pemex/

[14].    Gutiérrez, E.M. “En Jalisco, 85% de estaciones cerradas por falta de gasolina”, Milenio, 22 de enero de 2019. Recuperado el 25 de enero de 2019, de https://www.milenio.com/politica/comunidad/jalisco-85-estaciones-cerradas-falta-gasolina ; Álvarez, X. “Gobernador de Guanajuato da por terminada crisis de desabasto de gasolina”, El Universal, 15 de febrero de 2019. Recuperado el 6 de junio de 2019, de https://www.eluniversal.com.mx/estados/gobernador-de-guanajuato-da-por-terminada-crisis-de-desabasto-de-gasolina

[15].    Valdivia García, J. “Ante el desabasto de gasolina, ciudadanos salen al quite”, Expansión, 31 de enero de 2019. Recuperado el 3 de junio de 2019, de https://expansion.mx/opinion/2019/01/31/opinion-ante-el-desabasto-de-gasolina-ciudadanos-salen-al-quite

[16].    Idem.

[17].    Hernández, L. “Concanaco advierte pérdidas por 30 mil mdp si continúa el desabasto de combustible”, El Financiero, 6 de febrero de 2019. Recuperado el 20 de marzo de 2019, de https://www.elfinanciero.com.mx/economia/concanaco-advierte-perdidas-por-30-mil-millones-de-pesos-si-continua-el-desabasto-de-combustible

[18].    González, L. “Industria ha perdido 20,000 millones de pesos por desabasto de gasolina”, El Economista, 17 de enero de 2019. Recuperado el 30 de enero de 2019, de https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Industria-nacional-alcanzo-perdidas-por-20000-millones-de-pesos-por-el-desabasto-de-gasolina-Concamin-20190117-0082.html

[19].       “Guanajuato tuvo pérdidas por 15 mil mdp durante desabasto de combustible: constructores”, Vanguardia, 15 de febrero 2019. Recuperado el 28 de febrero de 2019, de https://vanguardia.com.mx/articulo/guanajuato-tuvo-perdidas-por-15-mil-mdp-durante-desabasto-de-combustible-constructores

[20].   CitiBanamex. “México, interrumpido”, 15 de enero de 2019. Recuperado el 8 de junio de 2019, de https://www.banamex.com/sitios/analisis-financiero/pdf/Economia/InflacionyPoliticaMonetaria/Mexicointerrumpido190115.pdf

[21].    “Pérdidas por $28 mil 110 millones por desabasto de gasolinas”, La Jornada, 28 de enero de 2019. Recuperado el 20 de junio de 2019, de https://vanguardia.com.mx/articulo/perdidas-por-28-mil-110-millones-por-desabasto-de-gasolinas. Véase también: Banorte. “Nota especial: Anticipamos un impacto moderado en el PIB ante la falta de suministro de combustibles”, en Boletín Semanal, 25 de enero 2019, pp. 17–19.

[22].   “Uso de pipas por desabasto le costó 487 mdp a Pemex”, am, 21 de febrero de 2019. Recuperado el 26 de junio de 2019, de https://www.am.com.mx/noticias/Uso-de-pipas-por-desabasto-le-costo-487-mdp-a-Pemex-20190221-0084.html

[23].   “Varados, 24 buques en Veracruz; suman hasta un mes sin descargar combustibles”, Excelsior, 11 de enero de 2019. Recuperado el 15 de junio de 2019, de https://www.excelsior.com.mx/nacional/varados-24-buques-en-veracruz-suman-hasta-un-mes-sin-descargar-combustibles/1289625

[24].   De la Rosa, T. “Desabasto de gasolina con impacto de 0.49% al pib”, Eje Central, 15 de febrero de 2019. Recuperado de http://www.ejecentral.com.mx/desabasto-gasolina-impacto-0-49-del-pib/

[25].      Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). “Producto interno bruto de México durante el primer trimestre de 2019” (comunicado de prensa núm. 292/19), 24 de mayo de 2019. Recuperado el 12 de junio de 2019, de https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia.html?id=5010

[26].   Franco, F. “Desabasto de gasolina impactó en el crecimiento del país: Banxico”, El Heraldo de México, 30 de abril de 2019. Recuperado el 15 de mayo de 2019, de https://heraldodemexico.com.mx/mer-k-2/desabasto-de-gasolina-impacto-en-el-crecimiento-del-pais-banxico/

[27].      Presidencia de la República. “En México tenemos gasolina suficiente; se normalizará abasto garantizando que no haya robo de combustibles, afirma presidente López Obrador” (comunicado de prensa), 7 de enero de 2019. Recuperado el 17 de junio de 2019, de https://www.gob.mx/presidencia/prensa/en-mexico-tenemos-gasolina-suficiente-se-normalizara-abasto-garantizando-que-no-haya-robo-de-combustibles-afirma-presidente-lopez-obrador

[28].   El mensaje en Twitter y el video se puede ver en: https://twitter.com/GobiernoMX/status/1082810751386030087

[29].   “Pemex niega desabastecimiento de gasolina en cdmx y pide evitar compras de pánico”, Reporte Índigo, 8 de enero de 2019. Recuperado el 20 de junio de 2019, de https://www.reporteindigo.com/reporte/pemex-niega-desabastecimiento-de-gasolina-en-cdmx-y-pide-evitar-compras-de-panico/

[30].   “Fuga en ducto agravó desabasto de gasolina: AMLO pide paciencia y no caer en pánico”, Animal Político, 9 de enero de 2019. Recuperado el 15 de enero de 2019, de https://www.animalpolitico.com/2019/01/fuga-ducto-desabasto-gasolina-amlo-paciencia/

[31].    Petróleos Mexicanos. “Pemex exhorta a los mexicanos a evitar compras de pánico” (comunicado de prensa 05/2019), 9 de enero de 2019. Recuperado el 20 de mayo de 2019, de http://www.pemex.com/saladeprensa/boletines_nacionales/Paginas/2019-005-nacional.aspx

[32].   Presidencia de la República. “En México tenemos gasolina suficiente…”, op. cit.

[33].   Neri, A. “Por cargar bidón, se incendia gasolinera en Ocotlán, Jalisco”, W Radio, 9 de enero de 2019. Recuperado el 26 de mayo de 2019, de http://wradio.com.mx/emisora/2019/01/10/guadalajara/
1547090545_457857.html

[34].   “Cómo ocurrió la explosión, antecedentes de ordeña y la actuación del Ejército: Lo que se sabe de la tragedia en Tlahuelilpan”, Animal Político, 20 de enero de 2019. Recuperado de https://www.animalpolitico.com/2019/01/como-exploto-ducto-tlahuelilpan-hidalgo/

[35].   Presidencia de la República. “Conferencia de prensa encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador 19 de enero de 2019”. Recuperado de https://www.gob.mx/presidencia/prensa/conferencia-de-prensa-encabezada-por-el-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-19-de-enero-de-2019?idiom=es

[36].   Idem.

[37].   Noticieros Televisa. “Completamente regularizado el abasto de combustible en México, anuncia Pemex”, Televisa.News, 23 de abril de 2019. Recuperado de https://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/pemex-completamente-regularizado-abasto-combustible-mexico/

[38].   Presidencia de la República. “Conferencia de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador, del 22 de mayo de 2019″ (versión estenográfica). Recuperado el 25 de mayo de 2019, de https://www.gob.mx/presidencia/prensa/conferencia-de-prensa-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-del-22-de-mayo-de-2019-201282

[39].   Idem.

[40].   “Discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador en su segundo informe trimestral”, 1 de julio de 2019. Recuperado el 2 de julio de 2019, de https://lopezobrador.org.mx/2019/07/01/discurso-de-andres-manuel-lopez-obrador-presidente-constitucional-de-los-estados-unidos-mexicanos-en-su-segundo-informe-trimestral/

[41].    “Guanajuato recibe 9.7 millones de gasolina proveniente de Texas”, Excelsior, 15 de enero de 2019. Recuperado el 20 de mayo de 2019, de https://www.excelsior.com.mx/nacional/guanajuato-recibe-97-millones-de-gasolina-proveniente-de-texas/1290375

[42].      “Gobernador de Jalisco tacha de ‘ocurrente’ a Diego Sinhue por querer comprar gasolina en Texas”, Correo, 14 de enero de 2019. Recuperado el 18 de mayo de 2019, de https://periodicocorreo.com.mx/gobernador-de-jalisco-tacha-de-ocurrente-a-diego-sinhue-por-querer-comprar-gasolina-en-texas/

[43].   Arroyo Macías, E.M. “Huachicoleros, la naturalización del mercado de la ilegalidad”, Delinquir sin castigo, la marca del sexenio (Análisis Plural, primer semestre de 2017), ITESO, Guadalajara, 2017, pp. 65–78.

[44].   Presidencia de la República. “Conferencia de prensa encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador 19 de enero de 2019”, op. cit.