¿Hasta dónde puede llegar Trump sin que lo remuevan?

David Foust Rodríguez[*]

 

Resumen: El presidente de Estados Unidos de América, Donald J. Trump, parece haber cometido una falta que amerita un proceso de juicio político y remoción, según la constitución estadunidense. Las pruebas de todo tipo parecen acumularse (testimonios, documentos, confesiones). Los demócratas tienen mayoría en la Cámara de Representantes, pero los republicanos la tienen en el Senado. La aritmética parecería inducir a pensar que Trump librará el proceso: la Cámara Baja le fincará cargos (impeachment), pero su mayoría en el Senado lo disculparía en el juicio (no sería removido). ¿Será así? Los senadores republicanos ¿estarán dispuestos a pagar el costo político, a pesar del alud de evidencia? ¿Lo pagarán los votantes, incluidos los trumpistas? ¿Lo pagará el sistema político estadunidense? ¿Podría reponerse?

Palabras clave: Trump, democracia estadunidense, impeachment, identidad partidista

 

Abstract: The president of the United States of America, Donald J. Trump, appears to have committed an offense that calls for a political trial and his removal, according to the U.S. Constitution. Evidence of all types appears to be mounting (testimonies, documents, and confessions). The Democrats have the majority in the House of Representatives, yet the Republicans have control of the Senate. Simple arithmetic would indicate that Trump will survive the process: the Lower Chamber will present impeachment charges, but most of the Senate will pardon him in trial (he will not be removed). Will this be the case? Are Republican senators willing to pay the political price, despite the mounting evidence? Will the voters pay the price, including Trump loyalists? Will the American political system pay the price? Can it recover?

Key words: Trump, US democracy, impeachment, partisan identity

 

  1. CONTEXTO DEL IMPEACHMENT A DONALD J. TRUMP

A comienzos de 2014 Rusia invadió Ucrania. Se anexó regiones enteras y amenaza la integridad territorial de Ucrania. El conflicto ha tenido más complicaciones y no se ha resuelto. Estados Unidos, la Unión Europea y otros países respondieron con sanciones, que a su vez fueron contrarrestadas con sanciones por parte de Rusia, país que ha pagado muy caro el conflicto: se colapsó el rublo ruso, se debilitó el precio de
su petróleo y ha tenido pérdidas financieras y en divisas por cerca
de 500 billones de dólares.[1] Parece lógico que Putin se haya esforzado tanto por el cese de las sanciones contra Rusia. “Aprendemos del informe Mueller que prácticamente todos los contactos entre los rusos y la campaña de Trump tenía que ver con las sanciones […] La llamada de Mike Flynn con el embajador ruso fue sobre las sanciones”.[2]

De acuerdo con las investigaciones de Bloomberg y otros medios, reseñadas por Rachel Maddow,[3] Putin ha estado usando a sus alfiles
—Dmytro Firtash, Paul Manafort, entre otros— para promover gobiernos ucranianos cercanos a él. A su vez, parece que Firtash, Manafort y tal vez otros actores han canalizado dinero y apoyo a las campañas políticas estadunidenses para promover políticas prorrusas y eliminar las sanciones. Los asociados a Giuliani forman parte de esta estrategia, el discurso Biden–es–corrupto–investíguenlo es parte de esta estrategia.[4] Parece tener sentido. ¿A quién si no a Putin le convendría una política exterior “de sombra”, como la que han llevado adelante los “tres amigos” (Rick Perry, Kurt Volker y Gordon Sondland) y Giuliani?[5] ¿A quién le convino el abandono de los kurdos?

Tucker Carlson, Sean Hannity, Laura Ingraham y otros voceros de la ultraderecha han caracterizado el contexto del impeachment como un atentado antidemocrático del “deep State” para imponer sus políticas a un presidente democráticamente electo. El consenso de la comunidad de inteligencia estadunidense e internacional indica que Rusia está emprendiendo una estrategia para intervenir a Estados Unidos de América con el propósito de reducir su influencia y liderazgo en el mundo. Así lo manifestó Fiona Hill en su testimonio público.

 

  1. COMO EN EL JUEGO DE MESA: “FUE TRUMP, CON EL APOYO OFICIAL ESTADUNIDENSE, EN UCRANIA”[6]

El 25 de julio de 2019 el presidente Trump hizo una llamada al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski (quien apenas había tomado posesión a finales de mayo). De acuerdo con la transcripción de la llamada, después de que el presidente ucraniano le habló de la compra de un muy necesario equipo de defensa (con presupuesto aprobado por el Congreso, pero retenido por la Casa Blanca), Trump le dijo: “Sí, pero quisiera que nos hagas un favor”; realizar un par de investigaciones, una relacionada con una teoría falsa de conspiración (que Ucrania interfirió la elección estadunidense de 2016) y otra en relación con los negocios de Hunter Biden en Ucrania.[7] Después se supo que varios altos funcionarios, testigos de la llamada, estaban alarmados por lo que percibieron como un abuso de poder, un acto de extorsión o soborno, o una violación a las leyes de financiamiento electoral (o todo junto).  Al día siguiente Gordon Sondland, embajador de Estados Unidos en Europa, habló con Trump: el presidente Zelenski haría lo que se le pidiera. “Ni siquiera tendría que hacer las investigaciones, sólo tenía que anunciar que las haría”, dijo Sonland en el Congreso. Lo iba a hacer en cnn, según los testimonios públicos televisados.

Cubriendo todas las formalidades legales correspondientes, el 12 de agosto un informante anónimo presentó una denuncia formal urgente dirigida a los presidentes de los comités de Inteligencia del Senado y la Cámara de Representantes (*).[8]Aunque el foco de la atención ha sido la llamada, la denuncia anónima también da cuenta de la campaña para remover a la embajadora en Ucrania, Marie Louise “Masha” Yovanovitch, diplomática de carrera. También afirma que el registro de la llamada se ocultó en un sistema de acceso muy restringido, provisto para asuntos de seguridad nacional, no para asuntos políticos. La denuncia anónima no se conoció de inmediato, pero en cuanto salió a la luz los recursos para Ucrania fueron liberados.

Como parte de la denuncia se basa en dichos de otras personas los republicanos quisieron desacreditarla como evidencia. Las Reglas Federales de Evidencia parecían darles la razón. Sin embargo, las normas para hacer una denuncia anónima de este tipo no requieren —como antes— que lo denunciado provenga de fuente directa. La denuncia fue validada por el inspector general de la Comunidad de Inteligencia en un comunicado de prensa oficial el 30 de septiembre (*), y las afirmaciones contenidas en la denuncia han sido respaldadas por testimonios, documentos y confesiones.

El 24 de septiembre la Casa Blanca publicó una transcripción (*) de la llamada realizada por Trump al presidente electo de Ucrania. En lugar de exonerarlo la transcripción confirmó que el presidente había hecho un uso indebido de su puesto. Ese mismo día la lideresa de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, anunció el inicio formal de un proceso de investigación que podría derivar en juicio político. Al otro día el Departamento de Justicia emitió un comunicado (*) concluyendo que no había violación a las leyes de financiamiento electoral y que la denuncia anónima no cubría los requisitos necesarios para ser considerada “de materia urgente”. Por eso varios comités de la Cámara de Representantes iniciaron la investigación y no la dejaron en manos de la procuraduría. Más tarde The Washington Post publicó que, alrededor de estas fechas, Trump habría pedido al abogado general, William Barr, que diera una conferencia de prensa exonerándolo, pero que Barr se negó.[9]

El 4 de octubre Kurt Volker, exrepresentante especial de Estados Unidos para negociaciones en Ucrania, declaró ante los comités de la Cámara baja. Casi al mismo tiempo que declaró Volker los presidentes de los comités que llevan la investigación (entre ellos, el ahora deceso Elijah E. Cummins) informaron a sus colegas, miembros de estos comités, en una carta impresa en papel reciclado (*), de la existencia de unos mensajes que ya habían llegado a las páginas de los periódicos. Estos mensajes (*) dan cuenta del involucramiento de Rudy Giuliani, exalcalde de New York y ahora abogado personal de Trump, pero sobre todo de la existencia de un “quid pro quo” (“esto por aquello”) que
habían negado el presidente y los republicanos. En estos mensajes queda claro que esto preocupó al embajador William Taylor, Chargé d’affaires de Estados Unidos en Ucrania. En la audiencia pública del 13 de noviembre Taylor confirmó la existencia de un canal extraoficial de política exterior con Ucrania y el condicionamiento de ayuda a cambio de investigar a Biden para beneficiar la campaña de Trump en 2020.
Su declaración pública mostró a un diplomático opuesto al uso indebido de la política exterior estadunidense para beneficiar una campaña política. La existencia de una canal extraoficial fue confirmada contundentemente por Fiona Hill, exdirectora senior para Asuntos Europeos y Rusos en el Consejo Nacional de Seguridad. En su testimonio público señaló que “el embajador Sondland no se coordinaba con nosotros […] Él estaba haciendo un mandado de política doméstica, mientras que nosotros estábamos sacando adelante la política exterior de seguridad nacional, y estas dos habían divergido”.

El 8 de octubre la Casa Blanca emprendió la estrategia aparentemente más exitosa hasta ahora: intentar desacreditar el proceso. En una carta con una enorme firma de Pat A. Cipollone, abogado del presidente, la Casa Blanca alegó que el proceso no era legal porque no se había sometido a votación por el pleno (aunque ese voto no es requerido) y que se estaban violando las garantías de debido proceso. Estos argumentos han hecho mella en la opinión pública (así lo muestran las encuestas), sobre todo porque, como sabemos, la garantía de debido proceso es algo muy caro en la cultura democrática. Pero este inteligente argumento fue echado abajo el 25 de octubre cuando Beryl Howell, jueza de distrito, falló (*) a favor del Comité de Justicia de la Cámara de Representantes, ordenando a la Casa Blanca entregar los documentos y la versión no censurada del Informe Mueller a los legisladores. La jueza también determinó que el proceso de investigación hacia el impeachment era legal, pues se estaban siguiendo las reglas que la Cámara se dio para estos procesos (votados por la mayoría republicana de 2015, por cierto). Aunque no era necesario el 31 de octubre la Cámara votó en el pleno a favor del proceso de juicio político. No hubo ningún voto republicano a favor y, en cambio, sí hubo dos votos demócratas en contra.

La carta de Cipollone también prohibía a los funcionarios de la Casa Blanca colaborar con la investigación. Esta prohibición ha sido desafiada de forma reiterada por altos funcionarios y diplomáticos, sobre todo por aquellos y aquellas que tienen mejor reputación como servidores públicos de carrera. Sin embargo, altos funcionarios clave se están amparando en el argumento del “privilegio ejecutivo” para evadir presentarse a declarar: Mike Pompeo, Mick Mulvaney, John Bolton y Rick Perry son las ausencias más importantes. Este argumento fue derribado por la jueza de distrito Ketanji Brown Jackson quien ordenó, en un documento tesis de 120 páginas (*), que Don McGahn, exabogado del presidente, se presentara a declarar ante el Congreso en relación con el informe Mueller. La jueza determinó: “Los presidentes no son reyes ni sus subordinados son súbditos”. Si son citados tendrán que presentarse a declarar, so riesgo de crisis constitucional.[10]

El 10 de octubre Trump atacó a Fox News por publicar una encuesta que mostraba que el respaldo ciudadano al proceso de desafuero iba creciendo.[11]  Al día siguiente Shepard Smith, antiguo jefe de la sección de Noticias de Fox y columna vertebral de sus noticieros, renunció por estar en desacuerdo con los comentaristas proTrump.[12]

El mismo 10 de octubre dos socios muy cercanos a Giuliani fueron arrestados por violar las leyes de financiamiento electoral al haber canalizado dinero extranjero a campañas de políticos republicanos.[13] Estos asociados de Giuliani parecen estar ligados a un oligarca ruso, a la campaña de destitución de la exembajadora Yovanovitch y a la política exterior paralela en relación con Ucrania.[14] Al día siguiente la exembajadora Yovanovitch compareció ante los comités de la Cámara Baja y después lo hizo en una audiencia pública, a mediados de noviembre.

Inmediatamente después Trump dio un viraje a la política estadunidense en relación con Turquía–Siria, abandonando a los kurdos, quienes eran los aliados de Estados Unidos en la lucha contra isis. El 16 de octubre la Cámara Baja emitió un contundente voto de censura contra este cambio de política (solo 60 representantes votaron contra esta moción).

Al día siguiente, el encargado de la Jefatura de Gabinete, Mick Mulvaney, hizo una admisión pública del quid pro quo. En un desplante de cinismo trumpista–nixoniano afirmó: “Hacemos este tipo de cosas con la política exterior todo el tiempo, ¡ya supérenlo!” Para colmo, ese mismo día Gordon Sondland, el embajador que compró su puesto con un millón de dólares donados a Trump para su celebración de inauguración, declaró ante los comités que llevan la investigación. Después “refrescó su memoria” y se acordó de que sí hubo un quid pro quo (el 5 de noviembre se hizo pública la transcripción (*) de sus declaraciones).

El 4 de noviembre Lev Parnas, uno de los detenidos asociados a Giuliani, dijo que estaba dispuesto a cooperar con la investigación.[15] A partir de ese día los comités de la Cámara de Representantes empezaron a hacer públicas las transcripciones de las entrevistas y comparecencias de altos funcionarios y diplomáticos. Hubo audiencias públicas televisadas del 13 al 22 de noviembre.

Si usted se perdió esta es la versión más corta: el presidente Zelenski esperaba recibir respaldo de parte de Estados Unidos de América en el conflicto Ucrania–Rusia. Ese respaldo consistía en una llamada con
el presidente Trump, una reunión en la Casa Blanca (proseguida por conferencias de prensa) y apoyo militar (cerca de 400 millones de dólares) que el Congreso ya había aprobado con amplio consenso bipartidista. Trump ordenó poner pausa a la entrega de este apoyo y pidió al presidente Zelenski una declaración pública afirmando que realizaría una investigación contra los Biden so pretexto de combate a la corrupción.

 

  1. EN ESTE MOMENTO DE LA HISTORIA,
    ¿QUÉ ES IMPEACHABLE?

Los debates en ambas Cámaras se centraron en la determinación del grado de completitud de la evidencia, y si estos actos son materia de juicio político y remoción. En la hora definitiva el juicio en el Senado se definió en función de esos dos puntos: después de unas horas de tensión Lisa Murkowski y Lamar Alexander bloquearon la posibilidad de admitir nuevos testigos y más evidencia. Lamar Alexander añadió que no hacía falta demostrar los hechos, “pero estos no reúnen el alto estándar constitucional para remover al presidente. No basta con que sean inapropiados”.[16]

En relación con el respaldo a Ucrania quedó claro en los testimonios que Trump condicionó la llamada y la reunión al anuncio público de las investigaciones, así lo confirmó Sondland en su testimonio público. Algunos análisis señalaron que el lado flaco de la evidencia era la retención y el condicionamiento de la ayuda.[17] No obstante, lo que se sabía no era poca cosa: el 26 de noviembre se hicieron públicas las transcripciones (*) de las declaraciones de Mark Sandy, alto funcionario de la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB, siglas en inglés), y de Phillip Reeker, encargado de la Oficina de Asistencia a la Secretaría de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos. A partir de las declaraciones de este par de funcionarios de carrera se sabe que la orden de retener la ayuda a Ucrania venía desde el presidente, con respaldo de Mulvaney. Había una fecha límite para liberar la ayuda o se violaría la ley. Los funcionarios de la omb, entre ellos Sandy, pidieron explicaciones legales sobre la retención, pero no la obtuvieron. Sandy fue relevado por Michael Duffey, exjefe del Partido Republicano en Wisconsin (quien se negó a responder el citatorio del Congreso), y dos funcionarios de la Oficina de Administración y Presupuesto renunciaron.[18] Esta información es consistente con los correos que muestran a Mulvaney tratando de ofrecer una justificación legal para la retención de la ayuda a Ucrania.[19]

Obtener evidencia directa e incontrovertible sobre el condicionamiento de la ayuda militar hubiera requerido el testimonio y los documentos de varios personajes que se están amparando en el privilegio ejecutivo.[20] Los demócratas hubieran podido lograrlo, pero esa decisión implicaría tomar el camino largo de la vía judicial. En el juicio en el Senado los representantes demócratas argumentaron que optar por esta vía anularía la eficacia del impeachment para poner un alto a un presidente que viola la ley, además desconocería, por los hechos, la decisión usa vs. Nixon (que lo obligó a entregar los audios), aprobada por unanimidad por la Suprema Corte.

La lideresa Nancy Pelosi dijo que procederían por la vía corta. El 18
de diciembre de 2019 la mayoría de los representantes votaron a favor de
acusar a Donald John Trump con dos cargos: abuso de poder y obstrucción del Congreso. El Senado lo absolvió el 5 de febrero de 2020. Mitt Romney votó contra la absolución y se convirtió en el primer senador de la historia en votar a favor de remover a un presidente de su propio partido.

El dilema sobre la completitud de la evidencia no es solo ni principalmente jurídico, sino político e incluso ético. Es decir: ¿cuál es el estándar que debe fijarse sobre lo que se considera meritorio de impeachment y remoción en el caso del presidente de Estados Unidos de América? ¿Cuán grave tendría que ser la falta para remover al presidente? ¿Ha perdido Trump el respaldo político para sostenerse en la Presidencia?

Existen datos para pensar que el respaldo a Trump se ha debilitado, incluso en zonas y estados consistentemente republicanos. El martes 5 de noviembre los demócratas dieron un tremendo revés a los republicanos en Virginia (recuperando el congreso local) y en Kentucky (en donde ganaron la gubernatura). En particular relevante fue el triunfo demócrata en este último estado: en algunos distritos y condados implicó invertir una diferencia de más de 30%.[21] El 16 de noviembre, en otro estado tradicionalmente republicano, el gobernador demócrata de Louisiana logró reelegirse. Esto no había pasado desde 1975.[22]

Sin embargo, ni un republicano votó en la Cámara de Representantes a favor de empezar oficialmente el proceso de impeachment. En cambio, cuando alguno ha asomado la cabeza para mostrar una postura de mínima independencia o cuestionamiento, sea un representante popular (es el caso del representante Francis Rooney, republicano de Florida),[23] o sea en los medios alineados a Trump (Shepard Smith, en Fox News), ha sido severamente silenciado y reprimido: Rooney no irá para la reelección como representante en su distrito ultrarrepublicano y Shepard Smith renunció a Fox News.

A esta altura del partido Nixon ya había bajado mucho en su nivel de aprobación y, en cambio, la tendencia a favorecer su remoción seguía en indeclinable ascenso.[24] Este no parece ser el caso en esta ocasión.

El politólogo Eric Groenendyk formuló una tesis de motivación dual para explicar la identidad partidista en Estados Unidos.[25] Afirma que esta identidad es estable, pero puede cambiar, y que consiste en una tensión entre sentirse motivado a pertenecer a un grupo y justificar esta afiliación de cara a la responsabilidad cívica de estar a favor del bien común por encima del sesgo partidista. Una de sus hipótesis afirma que habrá tensión e incluso “cambio de identidad partidista si hay moción hacia el deseo de aparecer no sesgado y pragmático, y alineado a las normas de deber cívico”.[26]Esta hipótesis supone que la norma de deber cívico, de presentarse como no sesgado y pragmático, todavía es socialmente vinculante en Estados Unidos. Sin embargo, esta norma parece haberse debilitado gravemente. En un artículo que merece la cita extensa Hemmer advierte:

Uno de los grandes partidos políticos no se siente ya sujeto a la opinión pública. Por eso, aunque una encuesta de Fox News mostró que 51% de los votantes están a favor del juicio político y la remoción del Sr. Trump, no deberíamos esperar que los republicanos en el Congreso se alineen […] No estamos en los días del Watergate, cuando el peso acumulado de la opinión pública, sumado a un sentido del deber, podía activar un sentido de autopreservación entre los congresistas republicanos.[27]

En su momento el Congreso que llevó el caso de Nixon deliberó ampliamente sobre la naturaleza del impeachment y lo que constituye una ofensa suficientemente grave para que el presidente sea removido.[28] El Informe del equipo que conducía la investigación concluyó que va más allá de la naturaleza criminal de los hechos. Se trata del abuso de poder, de “comportarse de una manera evidentemente incompatible con la función y propósito del cargo” y con “el uso del cargo para propósitos personales”.[29] Los republicanos no pueden negar que esto ha sucedido con Trump.

En su conferencia “El populismo de Trump, ¿una amenaza para la democracia liberal?”, el 24 de octubre en el iteso, Kurt Weyland se mostraba optimista: la democracia liberal estadunidense no solo sobrevivirá sino que se recuperará. Los resultados electorales parecen darle la razón. No obstante, uno no puede menos que preguntarse cuánto daño hará fijar el estándar de legalidad y moralidad en un nivel cada vez más bajo. Parafraseando a Jerry Nadler: en adelante, un presidente estadunidense tendrá carta blanca para ser un dictador, siempre y cuando sea popular.[30]

 

[*] Profesor investigador del Departamento de Economía, Administración y Mercadología (DEAM), ITESO. Doctor en Ciencias Sociales (Sociología) por la Universidad de Guadalajara. Miembro de la Red Mexicana de Investigación en Política Social y de la Red Nacional de Investigadores(as) en los Estudios Socioculturales de las Emociones. foust@iteso.mx

 

[1]. Wikipedia. International sanctions during the Ukranian crisis, s.f. Recuperado  el 9 de noviembre de 2019, de https://en.wikipedia.org/wiki/International_sanctions_during_the_Ukrainian_crisis

[2].    Maddow, R. Millions of young people urge action (transcript of The Rachel Maddow show), 20 de septiembre de 2019. Descargado del sitio web de msnbc el 9 de octubre de 2019.

[3]Ibidem; Maddow, R. Quid pro quo is done (transcripción del programa The Rachel Maddow Show), 18 de octubre de 2019. Descargado del sitio web de msnbc el 22 de octubre de 2019, y Wikipedia. Dmytro Firtash, s.f. Recuperado el 9 de noviembre de 2019, de https://en.wikipedia.org/wiki/Dmytro_Firtash

[4].  Ibid.

[5]. O’Donnell, L. “Judiciary Committee Member: gop Colleagues Acting ‘Increasingly Sheepish’”, en The Last Word. msnbc, 15 de octubre de 2019. Recuperado el 12 de noviembre de 2019, de https://youtu.be/imhZtXZtZ80

[6]. Hasta finales de noviembre de 2019.

[7]   Wikipedia. Hunter Biden, s.f. Recuperado el 9 de noviembre de 2019, de https://en.wikipedia.org/wiki/Hunter_Biden

[8]   En este texto, los documentos indicados con un asterisco son del dominio público y pueden descargarse de los sitios web de la Casa Blanca, la Cámara de Representantes o siguiendo los hipervínculos incluidos en los reportajes en línea de los periódicos The New York Times, The Washington Post o The Huffington Post.

[9]  Herreria, C. “William Barr declined to hold press conference clearing Trump over Ukraine call: report”, en The Huffington Post, 6 de noviembre de 2019. Recuperado el 6 de noviembre de 2019, de https://www.huffpost.com/entry/william-barr-declined-trump-ukraine-press-conference_n_5dc371e2e4b0d8eb3c8f677d

[10] Reilly, R. “‘Presidents are not kings’: Judge orders Trump Lawyer Don McGahn to testify before Congress”, en The Huffington Post, 25 de noviembre de 2019. Recuperado el 25 de noviembre de 2019, de https://www.huffpost.com/entry/don-mcgahn-testimony-ruling-trump-mueller-ukraine_n_5ddbf046e4b0d50f3293d9d7

[11]  Fang, M. “Trump escalates attacks on Fox News after impeachment poll”, en The Huffington Post, 10 de octubre de 2019. Recuperado el 10 de octubre de 2019, de https://www.huffpost.com/entry/trump-attacks-fox-news-impeachment-poll_n_5d9f2f32e4b02c9da045814d

[12] Boboltz, S. “Shepard Smith leaves Fox after clashing with pro-Trump pundits”, en The Huffington Post, 11 de octubre de 2019. Recuperado el 11 de octubre de 2019, de https://www.huffpost.com/entry/shep-smith-out-fox-news_n_5da0df15e4b087efdbae3371

[13] Reilly, R. “Giuliani associates who targeted Biden arrested on campaign finance charges”, en The Huffington Post, 10 de octubre de 2019. Recuperado el 10 de octubre de 2019, de https://www.huffpost.com/entry/lev-parnas-igor-fruman-giuliani-trump_n_5d9f32f1e4b02c9da045a4c2

[14] Maddow, R. Millions of young people urge action, op. cit.; Maddow, R. Quid pro quo is done, op. cit., y Wikipedia. Dmytro Firtash, op. cit.

[15] Reuters y Roston, A. “Rudy Giuliani associate ready to comply with impeachment probe, lawyer says”, en The Huffington Post, 4 de noviembre de 2019. Recuperado el 4 de noviembre de 2019, de https://www.huffpost.com/entry/lev-parnas-rudy-giuliani-trump-impeachment_n_5dc0a1afe4b0bedb2d513d07

[16] Hulse, C., Fandos, N. y Cochrane, E. How Mitch McConnell delivered acquittal for Trump. The New York Times, 6 de febrero de 2020. Recuperado el 6 de febrero de 2020, de https://nyti.ms/2S7TidM

[17] Pace, J. “Analysis: Lots of impeachment evidence but one thing missing”, en ap News, 22 de noviembre de 2019. Recuperado el 22 de noviembre de 2019, de https://apnews.com/d44bd4363a2148ab9a74323689f1a744, y Wolf, Z.B. “What’s missing from the Democrat’s case against Trump”, en cnn Politics, 23 de noviembre de 2019. Recuperado el 23 de noviembre de 2019, de https://edition.cnn.com/2019/11/23/politics/impeachment-watch-november-22/index.html

[18] Herreria, C. “2 White House officials resigned over concerns about frozen Ukraine aid”, en The Huffington Post, 26 de noviembre de 2019. Recuperado el 26 de noviembre de 2019, de https://www.huffpost.com/entry/white-house-budget-officials-resign-ukraine-aid_n_5dddd4a1e4b0913e6f75b1c4, y Reston, M. “New revelations put Trump on shakier ground”, en cnn Politics, 26 de noviembre de 2019. Recuperado el 26 de noviembre de 2019, de  https://edition.cnn.com/2019/11/27/politics/trump-impeachment-revelations/index.html

[19] Russo, A. “Emails show Trump admin made major attempt to justify Ukraine aid delay: Report”, en The Huffington Post, 24 de noviembre de 2019. Recuperado el 24 de noviembre de 2019, de https://www.huffpost.com/entry/mick-mulvaney-ukraine-aid-delay_n_5ddae75ae4b0d50f3291978c, con información de The Washington Post.

[20] Wolf, Z. B. Op. cit.

[21] Bradner, E. “3 takeaways from Tuesday’s elections in Kentucky, Virginia and Mississippi”, en cnn Politics, 6 de noviembre de 2019. Recuperado el 6 de noviembre de 2019, de https://edition.cnn.com/2019/11/06/politics/2019-election-takeaways-kentucky-virginia-mississippi/index.html

[22] Wikipedia. 2019 Louisiana gubernatorial election, s.f. Recuperado el 27 de noviembre de 2019, de https://en.wikipedia.org/wiki/2019_Louisiana_gubernatorial_election

[23] Cf. Witte, G. “Is Trump’s base breaking over impeachment? The tale of a congressman’s defiance suggests not”, en The Washington Post, 31 de octubre de 2019. Recuperado el 31 de octubre de 2019, de https://www.washingtonpost.com/national/is-trumps-base-breaking-over-impeachment-the-tale-of-a-congressmans-defiance-suggests-not/2019/10/31/196283d8-f754-11e9-829d-87b12c2f85dd_story.html

[24] Monmouth University Polling Institute. Impeachment support up slightly but Trump job rating steady, 1 de octubre de 2019. Recuperado el 7 de noviembre de 2019, de https://www.monmouth.edu/polling-institute/reports/monmouthpoll_us_100119/, y Olmsted, K. “Impeaching Trump will be harder than impeaching Nixon”, en The New York Times, 2 de octubre de 2019. Recuperado el 2 de octubre de 2019, de https://www.nytimes.com › impeachment-trump-nixon

[25] Groenendyk, E. The motivated partisan. A dual motivations theory of partisan change and stability, disertación para obtener título de doctor en Ciencia Política, Universidad de Michigan, Michigan, 2009.

[26] Ibidem, p. 32.

[27] Hemmer, N. “Don’t expect polls to change Republican minds”, en The New York Times, 10 de noviembre de 2019. Recuperado el 12 de noviembre de 2019, de https://www.nytimes.com/2019/11/10/opinion/impeachment-polls-republicans.html, el énfasis es nuestro; véase, también, Olmsted, K. Op. cit.

[28] El Comité de Justicia de la Cámara de Representantes tendría una sesión similar el 4 de diciembre. Trump y sus abogados fueron invitados.

[29] Doyle, C. Impeachment grounds. A collection of selected materials, Congressional Research Services, The Library of Congress, Washington, 1998, pp. 25–27. Recuperado el 25 de noviembre de 2019, dehttps://fas.org/sgp/crs/misc/98-882.pdf

[30] Véase también Blumenthal, P. “A broken system acquitted Donald Trump”, en The Huffington Post, 5 de febrero de 2020. Recuperado el 5 de febrero de 2020, de https://www.huffpost.com/entry/donald-trump-impeachment-acquittal_n_5e3472d5c5b6f2623328f5aa