2020:

un año cruel[*]

Francisco J. Núñez de la Peña[**]

  

Resumen: En los primeros meses de 2020 la economía mexicana no estaba en su mejor momento, y desde marzo una pandemia ha empeorado la situación. La disrupción en la vida cotidiana se ve en las estadísticas del trasporte o de los cines, en la confianza empresarial, en los planes de los consumidores. El PIB decrecerá en 2020; en 2023 regresará al nivel de 2018. La mayoría de los agentes económicos sufrirá consecuencias negativas, pero no serán iguales para todos (actividades, entidades, grupos sociales).

Palabras clave: pandemia, agentes económicos, indicadores, pronósticos.

 

Abstract: In the first few months of 2020, the Mexican economy was far from its peak; since March, the pandemic has only made things worse. The disruption of everyday life is reflected in statistics about everything from transportation to movie theaters, from business confidence to consumers’ intentions. The gross domestic product will shrink in 2020; in 2023 it will return to 2018 levels. Most economic agents will suffer setbacks, but not all in equal measure (activities, entities, social groups).

Key words: pandemic, economic agents, indicators, forecasts

Pero no hablemos de hechos.
Ya a nadie le importan los hechos.
Son meros puntos de partida
para la invención y el razonamiento.

Jorge Luis Borges[1]

 

Durante la recesión [de 2008] y por sus secuelas en 2009 y 2010,
respectivamente, el consumo privado tuvo un dinamismo inferior
comparado con el del PIB [producto interno bruto] general. En México
el consumo se vio gravemente afectado por la conjunción de muchos
factores durante 2009: la recesión económica mundial, el brote
de influenza h1n1, una disminución de las remesas y la violencia.[2]

 

Las consecuencias de nuestros esfuerzos, tanto buenos como
malos, reflejan un elemento bajo nuestro control
—la habilidad—, y un elemento fuera de nuestro control —la suerte.

Michael J. Mauboussin[3]

 

Por supuesto, la epidemia de covid–19 no es la primera en generar rumores
y mentiras […] Lo que parece diferente hoy es que nos enfrentamos
no solo a engaños y declaraciones erróneas sino también
a un profundo escepticismo sobre la idea de que la verdad existe.
En nuestro mundo de la posverdad, la línea entre hecho y opinión se desvanece.

Wendy E. Parmet y Jeremy Paul[4]

 

Cada año el Foro Económico Mundial publica un panorama de los riesgos globales. The Global Risks Report 2020 consideró las enfermedades infecciosas un evento de gran impacto (el décimo). Sin embargo, no quedó en la lista de los diez más probables para este año. “Un ‘riesgo global’ es un evento (o condición) incierto que, si ocurre, puede causar un impacto significativo para varios países o industrias en los diez años siguientes”.[5] En el capítulo 6 de ese informe se afirma que “ningún país está completamente preparado para manejar una epidemia o pandemia. Mientras tanto, nuestra vulnerabilidad colectiva a los impactos sociales y económicos de las crisis de enfermedades infecciosas parece estar aumentando.[6]

Un termómetro es un instrumento para medir la temperatura. Los indicadores económicos miden el estado de una economía. Con base en uno de ellos, el indicador global de la actividad económica (IGAE), podemos confirmar que, en los tres primeros meses de 2020, la economía mexicana no estaba en su mejor momento (véase la tabla 4.1). Y esto no era obra de la casualidad.

A partir de marzo de 2020 una pandemia ha empeorado la situación. La consecuente disrupción en la vida cotidiana se ve con claridad en las estadísticas del trasporte urbano de pasajeros (véase la tabla 4.2).

Los cambios en la movilidad local dan una idea de la magnitud de ese “choque” externo. Existe un informe cuya finalidad es proporcionar “información valiosa sobre los cambios que se han producido en la movilidad de las personas como consecuencia de las políticas que se han establecido para combatir el covid–19”; el cual muestra “las tendencias de movimiento a lo largo del tiempo ordenadas por zonas geográficas y clasificadas en diversas categorías de lugares”.[7] El impacto local se puede apreciar en la tabla 4.3.

En este entorno, la confianza de los empresarios ha disminuido y los consumidores han modificado sus percepciones acerca del presente y el futuro, así como sus planes (véanse las tablas 4.4 y 4.5).

Según una encuesta del Banco de México, los economistas cambiaron radicalmente sus expectativas en marzo (véase la tabla 4.6).[8]

¿De qué tamaño serán las repercusiones de covid–19 en la economía mexicana? Lo más probable es que la producción (el producto interno bruto, PIB) decrezca en 2020 mucho más que en 1995 (–6.3%) o en 2009 (–5.3%). Los pronósticos de los economistas antes mencionados, elaborados en mayo de 2020, indicaban una caída mayor que 8% (véase la tabla 4.7), pero seguramente los revisarán a la baja.[9]

En abril de 2020 se difundió un análisis de Robert J. Barro, José F. Ursúa y Joanna Weng en el que se lee:

La gran pandemia de influenza de 1918–1920 representa el peor escenario posible para los brotes de enfermedades con alcance global como el covid–19. La tasa de mortalidad por gripe de 2.1% de la población total en 1918–1920 se traduciría en alrededor de 150 millones de muertes cuando se aplica a la población mundial de aproximadamente 7.5 mil millones en 2020. Además, esta tasa de mortalidad corresponde en nuestro análisis de regresión a disminuciones, en el país típico, de 6% para el PIB y 8% para el consumo privado. Estos descensos económicos son comparables a los vistos durante la Gran Recesión mundial de 2008–2009. Por tanto, la
posibilidad existe no solo de un número de muertes sin precedente, sino también de una contracción económica mundial importante.[10]

En el mismo mes el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó sus pronósticos:

La pandemia del covid–19 está infligiendo enormes y crecientes costos humanos en todo el mundo […] se proyecta que la economía mundial sufra una brusca contracción de –3% en 2020, mucho peor que la registrada durante la crisis financiera de 2008–2009 […] En el escenario base, en el que se supone que la pandemia se disipa en el segundo semestre de 2020 y que las medidas de contención pueden ser replegadas gradualmente, se proyecta que la economía mundial crezca 5.8% en 2021, conforme la actividad económica se normalice.[11]

En junio la nueva estimación del FMI para la economía mundial fue –5.4%, y para México, –10.5%.[12]

Con el freno obligado en la actividad económica en México, inevitablemente el ingreso promedio de la población se ha reducido y, por tanto, la calidad de su vida y el bienestar subjetivo. El gasto en bienes y servicios ha bajado. La desocupación y la subocupación han aumentado (véase la tabla 4.8).

Aunque la mayoría de los consumidores, empresas y gobiernos sufrirá consecuencias negativas, no serán iguales para todos en todas las actividades económicas ni en todas las entidades federativas ni en todos los grupos sociales. Tampoco la capacidad y el tiempo de recuperación serán uniformes.

Para ejemplificar lo anterior veamos la evolución de cincos indicadores: número de asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por entidades, ventas al público de vehículos ligeros, ingresos en las taquillas de los cines, llegada de pasajeros en los aeropuertos y ocupación hotelera (véanse las tablas 4.9, 4.10, 4.11, 4.12 y 4.13).

El número de asegurados asociados a un empleo es un indicador regional oportuno. La información del IMSS hasta mayo de 2020 muestra varias cosas:

    • Entre noviembre de 2018 y febrero de 2020 en México el número de asegurados subió solamente 0.8%; pero entre febrero y mayo de 2020 decreció 5.0%.
    • La evolución por entidades federativas de este indicador fue
      muy desigual. Por ejemplo: en Nuevo León, en el primer periodo
      el incremento (0.7%) fue muy cercano al promedio nacional, y en el
      segundo su decremento (5.2%) fue mayor que el promedio; en
      el segundo periodo, en las entidades donde la actividad turística tiene gran importancia, la disminución fue enorme: Quintana Roo (24.1%), Baja California Sur (12.1%) y Nayarit (11.0%).
    • Entre noviembre de 2018 y mayo de 2020, únicamente en Tabasco (0.2%), Nayarit (1.3%) y Campeche (2.5%) el número de asegurados aumentó.
    • 66.4% de la reducción nacional correspondió a los asegurados permanentes; los extremos son Colima (28.1%) y Chihuahua (95.0%).

Como las perspectivas de la ocupación no son favorables las compras, sobre todo de bienes duraderos de precio alto y que requieren crédito, se han reducido drásticamente (véase la tabla 4.10). Ante el covid–19 también el gasto en servicios ha descendido, sobre todo de aquellos que se prestan en lugares muy concurridos; por ejemplo, en la semana 12 de 2020 los ingresos en la taquilla de los cines casi desaparecieron (véase la tabla 4.11). Asimismo, ante la posibilidad de contagio y la caída de la actividad económica la población (nacional o extranjera) ha decidido viajar mucho menos y, por tanto, el movimiento de pasajeros en los aeropuertos y la ocupación hotelera han disminuido notoriamente (véanse las tablas 4.12 y 4.13).

Finalmente, el decremento de la actividad económica en México también ha repercutido en el sector público. Por ejemplo, en mayo de 2020 los ingresos presupuestarios fueron 20.9% menores, en términos nominales, en comparación con el mismo mes de 2019; en tanto que la recaudación del impuesto al valor agregado (IVA) fue 34.7% inferior (véase la tabla 4.14).

En conclusión, el PIB de México probablemente regresará al nivel registrado en 2018 hasta 2023, y al final del sexenio actual el PIB por habitante será todavía menor que en 2018. Pero tal vez no será el fin del mundo ni del capitalismo ni de la era neoliberal, y todavía no sabemos si estamos en el comienzo de un mundo mejor.[13] Es muy pronto para anunciar lo anterior, aunque alguien lo desee.

En el comienzo de “The cruelest year”, primer capítulo de The glory and the dream: a narrative history of America, 1932–1972, el historiador estadunidense William Manchester escribió:

Ese agosto un escritor del Saturday Evening Post preguntó a John Maynard Keynes, el gran economista británico, si alguna vez había habido algo parecido a la Depresión. “Sí”, respondió. “Se llamó la Edad Media, y duró cuatrocientos años”. Esta fue una calamidad de alarido en escala cósmica, pero al menos en un punto la semejanza parece válida. En cada caso, las personas fueron víctimas de fuerzas que no podían entender.[14]

En 1997, en medio de otra crisis, George Soros, inversionista de origen húngaro, había afirmado:

Hemos tenido 200 años de experiencia con la Era de la Razón, y como personas razonables debemos reconocer que la razón tiene sus limitaciones. Ha llegado el momento de desarrollar un marco conceptual basado en nuestra falibilidad. Donde la razón ha fallado, la falibilidad aún puede tener éxito.[15]

 

[*] Este texto fue elaborado con información disponible hasta el 30 de junio de 2020.

[**] Profesor emérito del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

 

[1]       Borges, J.L. “Utopía de un hombre que está cansado”, en El libro de arena, 1977.

[2]       “During the recession and in the aftermath in 2009 and 2010, respectively, private consumption underperformed compared with overall gdp. In Mexico, consumption was severely affected by the conjunction of many factors that occurred during 2009: the global economic downturn, the h1n1 influenza outbreak, lower remittances, and violence”. Mexico Country Monitor, en IHS Global Insight, noviembre de 2011.

[3]       “The consequences of our efforts, both good and bad, reflect an element within our control —skill— and an element outside of our control —luck”. Mauboussin, M.J. The success equation: untangling skill and luck in business, sports, and investing, Harvard Business Review Press, Boston, 2012.

[4]       “Of course, covid–19 is not the first epidemic to generate rumors and lies […] What seems different today is that we confront not simply deceptions and erroneous statements but rather a deep skepticism about the very idea that truth exists. In our posttruth world, the line between fact and opinion fades”. Parmet, W.E. y Paul, J. “Covid–19: The first posttruth pandemic”, en American Journal of Public Health, vol.10, núm.7, julio de 2020, p.945.

[5]       World Economic Forum. The Global Risks Report 2020 (15ª ed.), WEF, Colonia / Ginebra, p.88; la traducción es propia.

[6]       Ibidem, p.76; la traducción es propia.

[7]       Google. Informe de movilidad de las comunidades ante el covid–19, 22 de junio de 2020. El informe diario por país, entidades y rubros se puede consultar en: https://www.google.com/covid19/mobility/

[8]       La encuesta se lleva a cabo en la segunda quincena de cada mes.

[9]       Hay pronósticos más recientes y muy pesimistas. Por ejemplo, Carlos Capistrán (“Covid–19 and the Mexican economy”, B of A Securities, 26 de mayo de 2020) prevé para 2020 un decrecimiento del PIB de 10% y un crecimiento de 2% en 2021.

[10]     Barro, R., Ursúa, J.F. y Weng, J. “The coronavirus and the great influenza pandemic: lessons from the ‘Spanish flu’ for the coronavirus’s potential effects on mortality and economic activity” (nber Working Papers 26866), National Bureau of Economic Research, Cambridge, abril de 2020, p.17; la traducción es propia.

[11]     Fondo Monetario Internacional. World Economic Outlook April 2020: the great lockdown, FMI,
Washington, p.VII.

[12]     Fondo Monetario Internacional. World Economic Outlook update June 2020: a crisis like no other, an uncertain recovery, FMI, Washington.

[13]     Véase, por ejemplo: Bregman, R. “The neoliberal era is ending. What comes next?”, en The Correspondent, 14 de mayo de 2020, y Zanella, J. “2020: nuevo momento cero”, en Nexos, 11 de junio de 2020.

[14]     La cita proviene de la edición publicada en 2013 por Rosetta Books, para el caso en formato digital.

[15]     Soros, G. “The capitalist threat”, en The Atlantic, febrero de 1997, p.58