El virus que llegó del otro lado del mar y ahogó una forma de vida

Eduardo Aragón[*]

 

Resumen: La pandemia mundial del coronavirus puso al descubierto la vulnerabilidad de los sistemas sanitarios de buena parte del mundo, pero también algunos aspectos del escenario político actual en donde las agendas políticas parecen estar por encima del bienestar comunitario. México no fue la excepción.

Palabras clave: México, pandemia, coronavirus, covid–19

 

Abstract: The worldwide coronavirus pandemic has laid bare the vulnerability of public health systems in most of the world, but also some aspects of the current political panorama that suggest that political agendas are taking preference over community well–being. Mexico has not been the exception.

Key words: Mexico, pandemic, coronavirus, covid–19

 

La primera referencia a la enfermedad provocada por el nuevo coronavirus, entonces identificado como 2019–NCOV en los archivos electrónicos de la Secretaría de Salud del gobierno de México, se encuentra el 23 de enero de 2020 en una advertencia de viaje a la ciudad de Wuhan, China,[1] que cita un informe del 31 de diciembre de 2019 de la comisión municipal de salud de esa localidad en que se advierte de un brote de neumonía causado por el virus recién identificado. Una enfermedad para la que se alertaba de una elevada posibilidad de contagio y la inexistencia de medidas de prevención específicas. El documento precisaba los síntomas de la enfermedad: fiebre, tos seca, malestar general y dificultad para respirar, así como el potencial de causar complicaciones respiratorias graves y la muerte.

Hasta el último día de 2019 el gobierno chino reportaba 882 casos de contagio confirmados en 16 ciudades y 26 defunciones. 23 días después de aquel informe chino la alerta de la dependencia mexicana señalaba la presencia del virus en siete países, seis en el continente asiático y Estados Unidos, en casos aislados que en todas las naciones mencionadas podían contarse con los dedos de una mano. Seis meses después, al último día de junio el registro global de la Universidad Johns Hopkins reportaba 10.3 millones de infectados en el mundo y 505 mil muertes por la enfermedad.[2] Las cifras lamentablemente siguieron creciendo en un continente que se convirtió rápidamente en el epicentro de la pandemia surgida del otro lado del mundo. En México, a seis meses de aquel informe chino, la cifra de contagios era de 220,657 casos y 27,121 fallecimientos por la enfermedad y quién sabe cuáles serán los números finales, porque a juzgar por las múltiples y fallidas previsiones de los expertos al frente del manejo de la pandemia, la estadística es tan precisa como un mazo de cartas y la predicción de una vidente.

La frialdad de las cifras ofrece un vistazo rápido pero muy limitado del rápido desarrollo de la trasmisión del virus y las estrategias instrumentadas por autoridades sanitarias en el mundo ante un enemigo invisible que cruzó imparable las fronteras de un mundo interconectado como nunca en la historia. El virus, rebautizado el 11 de febrero por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como coronavirus de tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo severo, SRAS–CoV–2, era reconocido ya por el mismo organismo como pandemia, activando las alertas alrededor del mundo por el brutal efecto que provoca la enfermedad, renombrada como covid–19,[3] en pacientes de sectores especialmente vulnerables, como los mayores de 65 años y quienes presentan factores de comorbilidad como diabetes, obesidad, hipertensión arterial y enfermedades cardiacas y respiratorias.

La información llegada de otras naciones mostraba signos alarmantes de un crecimiento exponencial de los contagios y el número de pacientes que requería atención médica de urgencia por síntomas graves de la enfermedad y algunas naciones europeas pusieron en marcha medidas de aislamiento y controles sanitarios en sus fronteras. Medidas que fueron observadas con distintos grados de responsabilidad por los ciudadanos, lo que facilitó la rápida diseminación de un virus que derivó en las apocalípticas imágenes que la pandemia provocaría semanas después en naciones como Italia y España, con largos convoyes de camiones sanitarios repletos de cuerpos que salían por decenas de los hospitales con rumbo a los saturados crematorios donde, por indicación sanitaria, debían ser procesados sin contacto humano alguno, para destruir su potencial contagioso.

En México el arribo de la pandemia estuvo marcado por un doble discurso inicial de las autoridades que, al mismo tiempo que informaban y aseguraban tener ya lista la estrategia para enfrentar el desafío, por otro lado parecían minimizar el impacto que la enfermedad tendría en el país. El 28 de febrero el epidemiólogo y subsecretario para la Prevención y Promoción de la Salud en la Secretaría de Salud, Hugo López–Gatell, vocero de la comisión para atender la pandemia en México, confirmaba el primer caso en el país: un ciudadano mexicano recién llegado de Italia, la nación europea hasta entonces más afectada. Ese mismo día el presidente Andrés Manuel López Obrador, en alusión a la información recibida del propio López–Gatell y el secretario de Salud, Jorge Alcocer, al que describió como una “eminencia” citando sus credenciales académicas, dijo sobre la enfermedad que: “No es, repito, según la información que se tiene, algo terrible, fatal, ni siquiera es equivalente a la influenza”.[4] Miles de muertos después, con cifras superiores por mucho a las primeras previsiones, el discurso oficial reconoció la gravedad del problema, aunque siempre ha mantenido que la estrategia adoptada desde el principio es la misma y que, pese a la trágica pérdida de vidas por la enfermedad, fue la adecuada para enfrentar el desafío comunitario.

Aquel mismo 28 de febrero, ante la insistencia de la prensa, el presidente López Obrador había señalado en la conferencia matutina que el país estaba preparado para enfrentar el reto sanitario: “Tenemos los médicos, los especialistas, los hospitales, la capacidad para hacerle frente a este caso del coronavirus; en la medida en que se vaya desarrollando, presentando, vamos a atender los casos”.[5] Un discurso que con el crecimiento de las solicitudes de atención en los hospitales cambió a una insistente reiteración del precario estado en que las administraciones previas habían dejado el sistema de salud, debilitado en equipamiento y con un rezago importante de especialistas médicos que, según reportes de las propias autoridades sanitarias, era de 6 mil médicos y de 23 mil en el renglón de personal de enfermería. El déficit sirvió de justificación para que el gobierno mexicano firmara un acuerdo con su similar de Cuba para pagar 135 millones de pesos por tres meses de servicios médicos de variada naturaleza de 585 especialistas cubanos.[6] Acuerdo que generó protestas de profesionales de la medicina que lamentaron públicamente que esos recursos fueran destinados a la contratación de especialistas extranjeros y no a la compra de equipamiento o al mejoramiento general de las condiciones laborales del personal sanitario mexicano ya contratado. Un frente de batalla que se enrareció más cuando el 8 de mayo López Obrador dijo en una de sus conferencias que durante lo que llama el periodo neoliberal de sus predecesores había médicos que solo buscaban enriquecerse. El comentario fue respondido con el posicionamiento de al menos una docena de asociaciones médicas que exigieron una disculpa pública del mandatario. La disculpa finalmente llegó días después, con la explicación de que el comentario había sido tergiversado por la prensa de sus adversarios conservadores, una de las trincheras de batalla más visitadas por el presidente mexicano para justificar las acciones de su administración y sus subalternos ante las críticas internas y externas de la estrategia.

El plan de comunicación a la población general de parte de las autoridades sanitarias consistió desde un inicio en repetir el mensaje preventivo esencial de la importancia de tomar acciones constantes de higienización personal y domiciliaria: lavarse las manos con abundante agua y jabón y el uso de desinfectantes de gel con base de alcohol, evitar tocarse la cara con las manos, evitar saludar a otros de mano y limpiar superficies con limpiadores con cloro, entre otras indicaciones destinadas a reducir el riesgo de contagio de una persona a otra. El uso del cubrebocas, que se convertiría en uno de los símbolos preventivos más controvertidos, no solo en México sino en otros países, se recomendaba únicamente para las personas que sospecharan de haber sido contagiados o ya tuvieran confirmado el contagio.

Pese a la información de las medidas de prevención sanitaria repetidas en las conferencias de las autoridades sanitarias, ahora convertidas en un ejercicio cotidiano, en las calles la actividad económica y social se mantuvo prácticamente sin cambio alguno. Si bien muchos adoptaron la práctica sanitaria del lavado constante de manos, aún no se establecía la obligatoriedad de restringir los contactos. Mientras las noticias llegadas de Europa mostraban un aluvión de casos que motivaban medidas cada vez más radicales de restricción a la movilidad y de contención domiciliaria en España, Italia, Alemania y otras naciones, en México los medios mostraban imágenes del mandatario rodeado de gente y soslayando la higienización de manos con gel antes de las conferencias matutinas, pese a que ya era una práctica cotidiana para los funcionarios que lo acompañaban en el estrado. El 12 de marzo el presidente insistía en que seguía las recomendaciones de los técnicos y especialistas a cargo de la observación de la pandemia porque decía: “Yo no soy todólogo”, y de acuerdo con la información proporcionada por las autoridades sanitarias no se consideraba imprescindible restringir la movilidad presidencial, como tampoco la suspensión de eventos masivos como el festival Vive Latino en la Ciudad de México, al que se esperaba una asistencia de unas 40 mil personas.[7]

Dos días después, el 14 de marzo, se informó que sería el 23 del mismo mes y hasta el 19 de abril cuando se pondría en marcha en todo el país la llamada jornada nacional de sana distancia, con la recomendación de la Secretaría de Salud de suspender las actividades no esenciales y, entonces sí, cancelar las actividades que involucraran la congregación y la movilidad de las personas, y se recomendó la reprogramación de eventos que significaran reunir a más de cinco mil personas.[8] Era el comienzo oficial de la cuarentena en el país. La recomendación a partir de ese momento, insistía López–Gatell, era quedarse en casa para reducir la posibilidad de contagios en espacios públicos. El discurso era que mientras más ciudadanos permaneciéramos en nuestros hogares, más rápido sería el regreso a la normalidad, después de un pico que se estimó entonces para la segunda mitad del mes de abril. La estrategia sanitaria, insistía el vocero, consistía en restringir el contacto físico al mínimo posible con el fin de aplanar la curva de contagios y evitar la saturación de los hospitales para atender a los enfermos más graves, la reconversión de hospitales para destinar el mayor número de camas y de unidades de cuidados intensivos a los pacientes que más las necesitaran. ¿Las pruebas masivas de detección temprana de contagios formaban parte de la estrategia, como recomendaba la propia oms? No. Así lo dejó claro López–Gatell, porque el modelo elegido de vigilancia en México, el modelo Centinela, permitiría el seguimiento de la propagación del virus a partir de estimaciones con base en los casos recibidos y confirmados en los puntos de vigilancia epidemiológica, en el caso de México, instalados en hospitales y clínicas del sector salud. Por entonces, estimaba el propio epidemiólogo, el pico de contagios de la pandemia se alcanzaría a mediados del mes de abril, en tanto que el número de muertes por covid–19 se ubicaría entre 3 mil y 6 mil en un escenario extremo. López Obrador consideró entonces en su conferencia matutina que el país estaría fuera de peligro y con la pandemia bajo control el 19 de abril. Algo que el propio Lopez–Gatell respondió con un nervioso “Más o menos”. El tiempo se encargaría de responder que la opción correcta de respuesta sería “más” y no “menos”.

La contención de la epidemia también había abierto ya frentes de
confrontación con gobiernos estatales a los que desde la Ciudad
de México se les había reconocido como responsables de la estrategia local de contención de acuerdo con las condiciones locales de propagación del virus. En concreto, desde Jalisco y Nuevo León, los gobernadores Enrique Alfaro y Jaime Rodríguez manifestaban públicamente su descontento con la política nacional de oposición a la aplicación de pruebas de detección temprana. Una confrontación que llevó a la adopción de medidas de contención social y confinamiento domiciliario voluntario, antes de la fecha estipulada para todo el país del 23 de marzo. Esto incluyó la suspensión de las actividades escolares presenciales, el cierre de negocios como restaurantes, bares, centros comerciales y tiendas departamentales. Pese a las quejas de algunos sectores económicos por el riesgo que estas medidas podrían representar para la supervivencia de las empresas, se les comenzó a aplicar junto con un repetitivo llamado a la población a respetar las medidas recomendadas de confinamiento. Medidas que si bien fueron visibles en ciertos sectores de la población, dejaron en evidencia la brecha económica que obliga a millones de mexicanos a buscarse la subsistencia diaria en actividades informales. Mientras los centros comerciales y los supermercados estaban cerrados o con restricciones de ingreso, en las calles los tianguis y los vendedores informales continuaron con sus actividades, enfrentando la posibilidad de los contagios como un riesgo inevitable y necesario ante la urgencia cotidiana de obtener los recursos para mantener a sus familias.

La cuarentena, un esfuerzo colectivo para contener la propagación del virus, parecía para algunos un mero inconveniente pasajero, tan necesario como urgente. Otros, sin embargo, comenzaban a alzar la voz por el impacto económico en miles de negocios, aquellos que permiten a pequeños empresarios mantener a sus familias. Las demandas de apoyo a las grandes empresas para sostener miles de puestos de trabajo fueron desestimadas por el gobierno federal, que justificó no destinar recursos de apoyo a los empresarios para enviarlos directamente a los negocios. El monto anunciado de estos denominados “Créditos solidarios a la palabra” de 25 mil pesos se entregaría a través del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la Secretaría de Economía a aquellos pequeños empresarios que demostraran que no despidieron a sus trabajadores desde el mes de enero, cuando se preveía ya un deterioro económico como efecto paralelo a la pandemia. El programa se anunció el 21 de abril, casi un mes después de la instrumentación de las medidas de distanciamiento social y cierre de actividades no esenciales. Hasta los primeros días del mes de junio se habían entregado casi 450 mil créditos por un monto superior a los 11,350 millones de pesos; la meta de la Secretaría de Economía es llegar a un millón de apoyos entregados y cumplir con la meta de 25 mil millones de pesos fijada por el gobierno federal. Sobre los resultados del programa y qué tan eficaces resultaron los créditos para salvar del cierre a los propietarios de pequeños negocios aún falta mucho para una evaluación certera.

El efecto de la pandemia también tuvo un impacto demoledor en los empleos de las grandes empresas. En los meses de marzo, abril y mayo el IMSS reportó la pérdida de más de un millón de puestos de trabajo registrados por las empresas ante la dependencia, siendo el mes de abril el peor periodo, con más de 550 mil trabajos formales perdidos. Una cifra que sin duda habla del impacto en la economía nacional, cuya perspectiva anual ha sido continuamente ajustada a la baja por organismos externos, de acuerdo con las condiciones de una economía global deprimida y profundamente afectada por el paro total impuesto alrededor del mundo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó una caída del producto interno bruto (PIB) para México de 10.5%, casi 4 puntos por debajo de la estimación hecha en abril.

La recuperación, como se prevé a escala global, no será rápida y se estima que tome al menos un par de años recobrar las cifras de 2018. La perspectiva, en todo caso, complica el panorama para un país que ya veía afectada su actividad económica ante las políticas de austeridad ordenadas por el gobierno federal, aunadas a decisiones que afectaron la viabilidad del país como destino de inversiones extranjeras, principalmente en el sector energético. El gobierno de López Obrador sigue sosteniendo que los análisis de observadores internos y externos son fatalistas y que la inversión sigue llegando. Mientras tanto, y lejos de los salones de Palacio Nacional, donde se decide la política económica del país y de las salas de consejo de los organismos internacionales, es un hecho que en las calles es perceptible un cambio ante las nuevas condiciones económicas. En redes sociales aumentan las ofertas de productos y servicios de profesionales que se han visto obligados a buscar mecanismos alternos para mantener sus ingresos y de manera más radical, solo en la Ciudad de México, algunos prestadores de atención a personas de bajos ingresos reportan un incremento notable de los solicitantes de apoyo alimenticio, con el arribo de personas que antes no se veían en esos sitios: exempleados de grandes empresas cuyos ahorros se agotaron y profesionistas cuyos servicios dejaron de ser solicitados en un mercado deprimido cuyas prioridades se trasformaron también como efecto de la pandemia.

Como sociedad, el impacto también se puso de manifiesto en un incremento de las llamadas para denunciar situaciones de abuso físico dentro de las familias. Según un informe de la Unicef, fechado el 15 de mayo, desde el inicio de la contingencia se habían registrado 115,614 llamadas de emergencia al 911 por incidentes como abuso sexual, acoso sexual, violación, violencia de pareja y violencia familiar. Un incremento de 28% solo en marzo en relación con el mes de enero.[9] De acuerdo con el mismo documento, según la Red Nacional de Refugios, las llamadas de auxilio crecieron entre 60% y 80%, en tanto que las solicitudes de ingreso a estos lugares de asistencia creció 30%. Una vez más, el presidente de México encendió la controversia en una de sus conferencias matutinas al asegurar que su administración está trabajando como ninguna otra en la protección de las mujeres y de los menores contra la violencia, pero que, sin negar la realidad de la existencia de la violencia contra las mujeres porque no quería que sus declaraciones fueran sacadas de contexto, había que considerar que 90% de las llamadas a los números de emergencia son falsas, aseguró, mientras descartaba que el aumento tuviera su origen en las condiciones de confinamiento por la contingencia sanitaria.[10] El presidente aludió a la tradición familiar de los hogares mexicanos de compartir con la familia extendida en armonía, a diferencia de otras latitudes, dijo, donde no existe esta cultura y el aislamiento sí podría haber repercutido en un aumento de la violencia. Las cifras, sin embargo, son claras y la armonía en muchos hogares mexicanos se rompió por arriba de los parámetros usualmente registrados por las redes de asistencia.

¿Cuándo y cómo terminará la pandemia de covid–19? Cuando una vacuna esté disponible masivamente para su aplicación en el mundo. Los esfuerzos multinacionales, a distintos niveles y realizados desde laboratorios en Europa, Estados Unidos, China o Rusia, apuntaban a que un inmunizador, o varios, podrían estar listos antes de que termine 2020 y que podría producirse masivamente durante 2021. México coopera en el esfuerzo internacional de investigación para el desarrollo con cuatro proyectos, que incluyen una vacuna recombinante de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto de Biotecnología (UNAM–IBT), una vacuna veterinaria de Avimex–UNAM–IMSS, otra vacuna de ADN del Tecnológico de Monterrey y la Universidad Autónoma de Baja California (ITESM–UABC) y una vacuna de péptidos de la Universidad Autónoma de Querétaro y el Instituto Politécnico Nacional (UAQ–IPN), según informó el 21 de julio el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, quien aseguró que “México va a llegar a tiempo” con la vacuna y coopera en este esfuerzo para asegurar que el inmunizador esté disponible a un costo razonable para todas las poblaciones y no solo para los más privilegiados económicamente.[11]

¿Y los efectos paralelos de la pandemia de covid–19 desaparecerán junto con la amenaza sanitaria del virus SRAS–CoV–2? Seguramente no, según advierten especialistas de los más diversos campos. Por principio de cuentas la economía tardará quizá más de un año en recuperar los niveles previos a la emergencia sanitaria, pero los efectos más duraderos deberían reflejarse en la manera en que nos relacionamos en la cotidianidad, la forma en que viajamos por trabajo o placer, el replanteamiento de la manera en que trabajamos y, sobre todo, cuáles son las prioridades en nuestras vidas y qué tanta responsabilidad asumimos respecto de las decisiones y acciones propias. La nueva normalidad, como la han denominado gobernantes alrededor del mundo, dicen los expertos, no será o por lo menos no debería ser un regreso a la realidad que comenzó a resquebrajarse a finales de 2019. A lo largo de 2020 hemos recibido lecciones suficientes para reescribir el futuro que quizá ya no sea como lo imaginamos. O tal vez solo haya comenzado la parte más difícil de la instrucción.

 

[*] Es periodista desde 1995. Laboró como reportero y editor en los diarios Siglo 21 y Público de Guadalajara. Fue editor de las revistas Open y Auto Bild y gerente de comunicación corporativa de Honda de México. Desde 2010 es productor de CNN en Español, donde tiene a su cargo la producción del programa “Perspectivas desde México”. Vive en la Ciudad de México. Correo electrónico: eduardo.aragon@cnn.com

 

[1]       Secretaría de Salud. “Aviso preventivo de viaje a Wuhan, China, por neumonía por nuevo coronavirus (2019–ncov)”, uies–aviso–viaje–nnc–v02–2020, 23 de enero de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/528064/apv-Wuhan-China-nCoV2019.pdf

[2]       “Coronavirus 30 de junio, minuto a minuto: Fauci: Estados Unidos está ‘yendo en la dirección equivocada’”. En CNN en Español, 30 de junio de 2020. Recuperado el 1 de julio de 2020, de https://cnnespanol.cnn.com/2020/06/30/coronavirus-30-de-junio-minuto-a-minuto-se-cumplen-seis-meses-desde-primer-reporte-sobre-brote-desconocido-en-china/

[3]       OMS. “Los nombres de la enfermedad por coronavirus (covid–19) y del virus que la causa”, s.f. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/technical-guidance/naming-the-coronavirus-disease-(covid-2019)-and-the-virus-that-causes-it

[4]       López Obrador, A.M. “Versión estenográfica de la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador”, 28 de febrero de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://lopezobrador.org.mx/2020/02/28/version-estenografica-de-la-conferencia-de-prensa-matutina-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-266/

[5]       Idem.

[6]       “El gobierno de México pagó a Cuba 135 mdp por los servicios de 585 médicos”. En Expansión, 16 de junio de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://politica.expansion.mx/mexico/2020/06/16/el-gobierno-de-mexico-pago-a-cuba-135-mdp-por-los-servicios-de-585-medicos

[7]       López Obrador, A.M. “Versión estenográfica de la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador”, 12 de marzo de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://lopezobrador.org.mx/2020/03/12/version-estenografica-de-la-conferencia-de-prensa-matutina-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-275/

[8]       Secretaría de Salud. “Jornada Nacional de Sana distancia”, s.f. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/541687/Jornada_Nacional_de_Sana_Distancia.pdf

[9]       Unicef. “unicef: Urge reforzar la protección de niñas, niños y adolescentes en México ante el incremento de la violencia contra la infancia”, comunicado de prensa, 18 de mayo de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.unicef.org/mexico/comunicados-prensa/unicef-urge-reforzar-la-protecci%C3%B3n-de-ni%C3%B1as-ni%C3%B1os-y-adolescentes-en-m%C3%A9xico-ante

[10]     “90% de llamadas para denunciar violencia contra las mujeres son falsas: López Obrador”. En El Financiero, 15 de mayo de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/90-de-llamadas-para-denunciar-violencia-contra-las-mujeres-son-falsas-lopez-obrador

[11]     “Este año habría vacuna contra covid–19 y México va a llegar a tiempo: Ebrard”. En Forbes, 21 de julio de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.forbes.com.mx/politica-este-ano-habria-vacuna-contra-covid-19-y-mexico-va-a-llegar-a-tiempo-ebrard/