Juntas paramos las violencias: movilizaciones feministas en torno al 8 y 9 de marzo en Guadalajara

Susana Larios Murillo[*]
Carmen Díaz Alba[**]

 

Resumen: El objetivo de este artículo es analizar el proceso organizativo del paro y la movilización del 8m en Guadalajara. Organizamos nuestras reflexiones en tres apartados. En el primero de ellos explicamos los elementos contextuales que permiten entender la magnitud de este 8m. En el segundo nos centraremos en el proceso de consolidación, así como la manera en la que se articula la red feminista #YoVoy8deMarzo para organizar la jornada de paro y la movilización en la ciudad. Continuamos con algunas observaciones sobre las implicaciones que tuvo el llamado nacional al paro del 9m. Finalmente presentamos algunas interrogantes que quedan abiertas en el momento actual y que permiten imaginar los horizontes de posibilidad del movimiento feminista en la ciudad.

Palabras clave: feminismo, movimientos sociales, protesta, mujeres, violencia

Abstract: The objective of this article is to analyze the organizational process of the 8M work stoppage and mobilization in Guadalajara. We organize our reflections in three sections. In the first we explain the contextual elements that shed light on the magnitude of this 8m. In the second part we focus on the consolidation process, as well as the way the feminist network #YoVoy8deMarzo coordinated efforts to organize the work stoppage and mobilization in the city. Then we offer some observations about the implications of the national call for the work stoppage on 9m. Finally, we pose some questions that are still open and that suggest certain horizons of possibility for the feminist movement in the city.

Key words: feminism, social movements, protest, women, violence

 

En los últimos años los discursos y las prácticas feministas se han expandido. Las marchas multitudinarias, los performances que dan la vuelta al mundo, las vigilias y los encuentros de mujeres se han convertido en momentos extraordinarios que llenan las primeras planas de la prensa y el espectro mediático. Sin embargo, observar y analizar el movimiento feminista sin dar cuenta de sus desplazamientos subterráneos[1] no solo es un error metodológico sino también político, que invisibiliza la larga historia de resistencia y lucha por la vida que las mujeres, en diferentes contextos, hemos sostenido.[2]

Como señala Regalado Santillán, en las universidades nos han enseñado una epistemología estadocéntrica y de dominación, en la que no cabe nada que no esté dentro de los márgenes institucionales.[3] Siguiendo esta lógica, nos hemos acostumbrado a obviar los aspectos cotidianos de las luchas, aquellos que se traman en las relaciones cotidianas, en las discusiones en asamblea, en los acuerdos y desacuerdos, en la micropolítica de la vida.

En el mismo sentido, Staggenborg y Taylor advierten que en el estudio de los movimientos sociales se suele enfatizar la acción política y el análisis de las protestas.[4] Si bien es un elemento fundamental de los movimientos sociales, las autoras argumentan que se invisibiliza el enorme trabajo orientado al cambio cultural y a la construcción de identidad colectiva, que ha sido clave en los movimientos feministas. En este sentido las autoras invitan a ampliar la mirada hacia acciones menos mediáticas y utilizar distintas formas de evaluar los impactos de los movimientos para, de esta manera, tener un análisis más integral.

El objetivo de este artículo es analizar el proceso organizativo del paro y la movilización del 8m[5] en Guadalajara. Lo hacemos desde un pensar situado que implica, como explica Gago, nuestras experiencias, recursos y trayectorias.[6] Escribimos desde lo local y haciendo uso de nuestra memoria como mujeres, profesoras y feministas cercanas a los procesos de la Red Feminista #YoVoy8deMarzo.[7] Nos centramos en este momento debido a que, por sus características, permite comprender la manera en la que el movimiento feminista se articula en la ciudad.

Organizamos nuestras reflexiones en tres apartados. En el primero de ellos explicamos los elementos contextuales que permiten entender la magnitud de este 8m. En un segundo momento nos centraremos en el proceso de consolidación, así como la manera en la que se articula la
red feminista #YoVoy8deMarzo para organizar la jornada de paro y
la movilización en la ciudad. Continuamos con algunas observaciones sobre las implicaciones que tuvo el llamado nacional al paro del 9m. Finalmente presentamos algunas interrogantes que quedan abiertas en el momento actual y que permiten imaginar los horizontes de posibilidad del movimiento feminista en la ciudad.

 

  1. ¿Cómo llegamos al 8m? Notas sobre la coyuntura política

Como han insistido las investigadoras feministas, es necesario observar las particularidades, los puntos de anclaje, las reivindicaciones y los
procesos en cada territorio.[8] En este apartado reflexionamos sobre
los acontecimientos que nos ayudan a comprender el momento político que significó el 8m en México para después centrarnos en el proceso organizativo que se desarrolló en Guadalajara y que derivó en una de las movilizaciones más grandes de las que se tiene registro en la ciudad.[9]

Raquel Gutiérrez señala que en México nos cuesta mucho trabajo organizar la experiencia de las luchas de las mujeres, ya que estas se despliegan en contextos de amenaza inminente en los que se tejen las violencias de los grupos de la delincuencia organizada con la violencia de estado.[10] Al peligro que implica vivir en un país en el que diariamente son asesinadas 10 mujeres y niñas,[11] hay que sumarle el peligro asociado a la militancia. Sin embargo, más que un impedimento para que las redes feministas se fortalezcan y sigan creciendo esto ha sido un impulso para visibilizar la precariedad de las vidas femeninas y feminizadas, atravesadas por violencias de distintas intensidades, todas con raíz patriarcal.

Para comprender la manera en la que llegamos al 8 de marzo nos centraremos en tres sucesos que atizaron la discusión sobre las posibilidades de la protesta y que, de alguna manera, ayudan a explicar las reacciones que se vivieron en ese día. El primero de estos sucesos fue la propuesta del Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, de reformar el artículo 325 del Código Penal Federal. El cambio implicaba considerar una razón de género y no las siete que marca actualmente la ley.[12] Las activistas feministas plantearon que este cambio implicaría un retroceso en los años de lucha por la tipificación de este delito.

El segundo acontecimiento fue el femicidio de Ingrid Escamilla, una joven mujer de 25 años, asesinada por su pareja en la Ciudad de México. Las imágenes de su brutal asesinato fueron publicadas en las portadas de la prensa nacional, lo que desató una fuerte movilización en la que se manifestó el rechazo a la exposición de las víctimas de violencia en los medios de comunicación, pero sobre todo la condena por la brutalidad de su feminicidio. En las marchas en la Ciudad de México hubo episodios de violencia que fueron condenados por grupos opositores al movimiento feminista, que cuestionaron las formas de la manifestación.

Unos días después circuló la noticia de la desaparición y el hallazgo del cuerpo sin vida de Fátima, una niña de siete años, a quien una mujer se llevó de la puerta de su escuela en Santiago Tulyehualco, en la alcaldía de Xochimilco. Hoy se sabe que Fátima fue violada y torturada. De nueva cuenta, el repudio no se hizo esperar. Esta era la gota que colmaba el vaso.

Estos dos feminicidios sacudieron a la sociedad mexicana y pusieron sobre la mesa el desbordamiento de la violencia contra las mujeres y la ineficacia y condescendencia con que el gobierno actúa ante las violencias que enfrentamos las mujeres. Al presidente se le ha acusado de desdeñar la lucha de las mujeres y no considerarla una prioridad del gobierno por declaraciones como la siguiente: “Le pido a las feministas, con todo respeto, que no nos pinten las puertas, las paredes, que estamos trabajando para que no haya feminicidios, que no somos simuladores, y que no esperen que nosotros actuemos como represores, que no nos confundan”.[13]

 

  1. El 8 de marzo: la lucha por los derechos de las mujeres

El domingo 8 de marzo de 2020 las calles de Guadalajara se llenaron de mujeres que tomaron el espacio público para hacer visibles sus reivindicaciones. El slogan —acordado por la asamblea de la red feminista #YoVoy8deMarzo— fue “por una vida digna, juntas paramos las violencias”. Ninguna de las organizadoras se imaginó el tamaño que tendría la movilización ese día. Mujeres de muy diversas procedencias y edades —pero en gran medida jóvenes—, algunas sin ni siquiera reconocerse abiertamente feministas, marcharon por primera vez.[14] Tal vez impulsadas por el miedo a pensar “la siguiente podría ser yo” y el hartazgo frente a la impunidad.

En América Latina las movilizaciones feministas tienen una vitalidad que no se veía desde hacía mucho tiempo. Desde Argentina hasta México resuenan las demandas de #NiUnaMenos #MiPrimerAcoso #MeToo o #AmiTambién; las reivindicaciones de la marea verde y las denuncias de “Un violador en tu camino” de Las Tesis en Chile han tenido amplio eco en el continente. Diversos grupos de trabajo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) reconocieron la expansión y actualidad del pensamiento feminista como un “signo de este tiempo”:

Sus alcances inéditos dan cuenta de luchas de larga data, de logros y saltos cualitativos conseguidos con tenacidad e imaginación, pero expresan también la necesidad compartida por la mayoría de las mujeres de hacer frente a nuevas y persistentes formas de dominación e injusticia de género, a una contraofensiva reaccionaria que pone en riesgo los avances ya conseguidos y el logro de las transformaciones pendientes para nosotras y nuestras sociedades.[15]

Como lo señalamos antes, la movilización en Guadalajara es fruto de un trabajo sostenido por muchos años de colectivos y organizaciones feministas, así como de asambleas semanales previas al 8m en las que se discutieron los qué, cómo y con quiénes de la manifestación. Desde 2014, año con año, la red feminista #YoVoy8deMarzo ha convocado a manifestarse en fechas clave como el 8 de marzo o el 25 de noviembre.[16] En cada ocasión se ha acompañado con estrategias de comunicación digital con hashtags como #YoVoy8deMarzo #NuestraLaNoche #NosotrasPorNosotras #NiUnaMenos #VivasNosQueremos y #FeminicidioEmergenciaNacional.

En 2017, al llamado a la marcha se sumó la organización de una jornada de talleres y reflexión feminista.[17] En aquella ocasión el espacio ocupado fue la glorieta de los Niños Héroes (ahora llamada la glorieta de las y los desaparecidos), con el slogan “Si nuestro trabajo no vale, produzcan sin nosotras” y el hashtag #NosotrasParamos. En 2018, unos días después de la visita de la historiadora feminista Silvia Federici a la ciudad, nuevamente se convocó a una jornada de protesta que incluía talleres, charlas y movilización alrededor de los hashtags #NosOrganizamosParaSeguirVivas, #8MParo.[18] Un año más tarde las actividades comenzaron frente a la rotonda de las y los jaliscienses ilustres, con el slogan “8m–organizadas paramos las violencias” y el hashtag #LuchamosComo que buscaba visibilizar las luchas cotidianas de las mujeres.[19]

El 8 de marzo de 2020 en Guadalajara significó un momento de consolidación organizativa, en el que después de años de trabajo se logró una de las manifestaciones más numerosas en la historia de la ciudad. Más
de 35 mil mujeres, según cifras oficiales.[20] Pero más allá de los números lo que se vivió fue impresionante, el mar de mujeres sobre avenida Juárez no se detenía y si ibas al inicio del contingente era imposible ver el final de la marcha. En la glorieta de las y los desaparecidos la imagen no era menor, los ojos no daban para dimensionar y el audio dispuesto para la lectura del pronunciamiento era, por decir lo menos, insuficiente.

Este trabajo previo de preparación que, como hemos señalado, suele
ser invisibilizado tanto en los medios de comunicación como en trabajos académicos, implicó reuniones semanales y trabajo de diversas
comisiones de la asamblea: seguridad, logística, comunicación, intervención, registro audiovisual y acompañamiento a las familias de
personas desaparecidas o víctimas de feminicidio. Fue justamente en este espacio donde se decidió que, dado el contexto del estado de Jalisco, las familias de personas desaparecidas o víctimas de feminicidio irían al frente de la movilización.[21]

Como en años anteriores, el llamado no fue solamente a la marcha, sino también a una jornada de actividades político–culturales que
incluían una diversidad de charlas y talleres: desde el clítoris a cómo armar un esténcil, pasando por autodefensa, batucada, conversatorios sobre luchas contra el despojo, derechos de las trabajadoras, acoso sexual, genealogías de mujeres en la historia, antiespecismo, Mujeres que luchan, y una plática de cierre con las familias de personas desaparecidas o víctimas de feminicidio titulada “Lucha, memoria y justicia”. Todo esto acompañado de comida gratuita, pintas de carteles, tendedero de denuncias, radio bocina de una radio comunitaria y hasta una ludoteca para niñas y niños.

Un par de semanas antes de la movilización comenzaron a circular mensajes que buscaban sembrar miedo entre las asistentes a la marcha. En la asamblea se discutió la importancia de tomar medidas, sin sembrar pánico, ya que los mensajes hablaban de la intención de atacar a las participantes con ácido. El miedo que se sentía, lejos de paralizarnos, permitió plantear estrategias de cuidado y autocuidado que comenzaron a circular como parte de la estrategia de seguridad. Uno de los logros más importantes en este sentido fue la creación de un grupo autogestionado de médicas y paramédicas organizadas para hacer frente a las amenazas y asistir a las participantes.

La movilización era tan grande que el trabajo de la comisión de seguridad quedó rebasado, pero en todos los contingentes circulaba la idea de que entre todas nos cuidamos.[22] Durante la movilización se vivieron momentos de tensión que hicieron que muchas mujeres abandonaran la marcha o que se provocaran estampidas. Pero también fue posible ver la manera en la que la solidaridad se manifestaba: mujeres que no se conocían estaban dispuestas a ayudar y acompañar a otras.

Una vez que llegó la noche algunas participantes comenzaron a dispersarse de manera rápida; la oscuridad sigue siendo un factor de percepción de inseguridad. Al final se leyó un posicionamiento que se construyó de manera participativa, del cual recuperamos un extracto que destaca la necesidad de construir otras relaciones entre mujeres:

Ya no es suficiente exigir a las autoridades el reconocimiento y la aplicación de nuestros derechos; ahora es el momento de hacer un llamado de nosotras para nosotras para repensar nuestras acciones, para imaginar una política insurgente de la ternura, para inventar otras relaciones a partir de la empatía, de los dolores e ilusiones que afectan al OTRX, para posibilitar que los cuidados sean compartidos.[23]

Fue una hermosa demostración del poder de las mujeres, sobre todo de la potencia de las jóvenes, y de que juntas paramos las violencias.

 

  1. 9 de marzo: #UnDíaSinNosotras

El llamado al paro de mujeres tampoco es nuevo. Uno de sus antecedentes data del 24 de octubre de 1975, cuando en Islandia el “día libre de las mujeres” convocó a cerca del 90% de la población femenina. Vigdis Finnbogadottir, quien luego sería la primera presidenta de ese país, narra que “lo que ocurrió ese día fue el primer paso para la emancipación de las mujeres en Islandia. Paralizó el país por completo y abrió los ojos de muchos hombres”.[24]

En los últimos años la idea del paro o huelga feminista se posicionó fuertemente en países de todo el mundo para visibilizar las persistentes desigualdades de género, y México no fue la excepción. Como señalamos anteriormente, el llamado a parar encontró eco también en Guadalajara desde hacía por lo menos cuatro años. Sin embargo, esta reivindicación estaba circunscrita principalmente a mujeres que ya participaban en el movimiento feminista.

En 2020 el colectivo Las Brujas del Mar de nuevo convocó a un paro nacional. En esta ocasión la indignación generada por los feminicidios de Ingrid y Fátima, así como la atención mediática hizo que el llamado al paro nacional se volviera viral. #UnDíaSinNosotras exhortaba a las mujeres a desaparecer del trabajo, de la escuela, de los trabajos de la casa y de cuidados.[25]

A la iniciativa se sumaron voces públicas de un espectro sumamente diverso: artistas, mujeres en la política, comunicadoras. Pocos días después incluso instancias de gobierno, empresas y universidades se sumaban a la idea del paro para poner de manifiesto el hartazgo ante la violencia de género.[26] Muchas feministas denunciaron lo que veían como oportunismo y cooptación del discurso sin realmente comprometerse a llevar a cabo cambios de fondo.[27] Hubo un intenso debate entre quienes argumentaban que no necesitábamos “pedir permiso” para parar, pero al mismo tiempo se reconocía que un paro de labores “no autorizado” quedaba fuera de las posibilidades de las mujeres más precarizadas.

En medio de la polémica la voz de uno de los movimientos que más legitimidad tiene en México se manifestaba en torno al paro. Un comunicado de las mujeres zapatistas, dirigido a las mujeres que luchan, en México y en el mundo, afirmaba que después de consultarlo con las bases del movimiento habían decidido sumarse al paro del 9 de marzo.[28] Nuevamente traemos a la memoria que el proceso organizativo de las mujeres zapatistas es de larga data. Solo a manera de ejemplo, en los dos años anteriores (marzo de 2018 y diciembre de 2019) miles de mujeres se dieron cita en territorio zapatista en los encuentros de Mujeres que luchan. Uno de los acuerdos derivados de esta reunión fue manifestarse el 8 de marzo, “cada quien, según su modo, su lugar y su tiempo”, y que la demanda principal fuera detener la violencia contra las mujeres.

Las zapatistas denunciaban la “súbita” conciencia y sensibilidad de los poderosos que “ni siquiera pueden quitarse su modo patriarcal porque hasta dicen que les dan ‘permiso’ a las mujeres para que protesten porque las matan”. Recordaron que lo que marcaría las jornadas del 8 y 9 de marzo es que las mujeres “vamos a luchar por nuestra vida con todos los medios” y que no estamos solas: “porque cualquier mujer, sea una, o unas cuantas, o muchas, que luchen por la vida, deben saber que no están solas. Porque nuestro pensamiento es que, si las ausentes, las asesinadas, las desaparecidas y las encarceladas deben saber que no están solas, pues con mayor razón las vivas que luchan”.[29]

Así, el 9 de marzo las mujeres zapatistas acordaron no presentarse a sus trabajos como autoridades, mandos organizativos, militares, comisionadas de educación o salud: “Así será nuestro modo de decirles que apoyamos esa idea del 9 de marzo sin mujeres, como una iniciativa más de las mujeres que luchan por la vida. Y como las mujeres indígenas somos mayoría en la autonomía zapatista, pues ese día se va a parar la autonomía zapatista”.[30]

 

  1. Después de las movilizaciones: ¿qué sigue?

Sin duda estos días de efervescencia generaron y siguen generando consecuencias importantes.[31] ¿Qué sigue? ¿Cómo aprovechamos este impulso para avanzar en torno a la igualdad de género y la erradicación de la violencia contra las mujeres? Falta todavía mucho camino por recorrer. ¿Cómo construimos espacios libres de violencia de género y participamos activamente en el desmantelamiento de prácticas sexistas? ¿Y cómo visibilizamos también luchas menos mediatizadas, por ejemplo, la de las de las trabajadoras del hogar?

El momentum generado esos días se vio bruscamente interrumpido por la contingencia sanitaria debida al covid–19. La pandemia ha dejado nuevamente al descubierto las desigualdades entre hombres y mujeres en el reparto del trabajo doméstico y de cuidados, la vulnerabilidad de las trabajadoras del hogar, la exacerbación de la violencia de género ante el imperativo de “quédate en casa” y la ineficaz respuesta del gobierno con su campaña “Cuenta hasta diez”. Al mismo tiempo se abre el espacio para, utilizando las herramientas digitales, socializar más ampliamente alternativas que desde el feminismo se han planteado desde hace muchos años: la importancia del trabajo de los cuidados y la reproducción de la vida[32] y la necesidad de pensar en salidas colectivas y solidarias a la crisis.[33]

El aprendizaje más importante de estos años de articulación política entre mujeres es que si partimos de poner al centro la vida podemos tejer una amplia red de solidaridades entre luchas, como señala Mariana Menéndez Díaz: “Señalar el hilo de la violencia cotidiana con los rasgos estructurales del sistema de dominación implica darle sentido general a lo que se nos presenta fragmentado. Abona a la comprensión de la lucha feminista como parte de un torrente de luchas donde nada nos es ajeno si partimos de defender la vida”.[34]

 

[*] Estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Guadalajara. Profesora del Departamento de Estudios Socioculturales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Integrante del círculo feminista Las Insolentes. Correo: susana.larios88@gmail.com

[**] Profesora investigadora del Departamento de Formación Humana en el ITESO. Es doctora en Ciencias Sociales por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). Integrante del colectivo Femibici y la batucada feminista. Correo: cdiaza@iteso.mx

 

[1]       Zibechi, R. “Insurrecciones silenciosas”, en La Jornada, 10 de noviembre de 2017.

[2]       A manera de ejemplo, citamos el trabajo de recuperación histórica del movimiento feminista en México: Espinosa G. y A. Lau (coords.) Un fantasma recorre el siglo: luchas feministas en México 19102010, UNAM / ITACA / Conacyt Ciudad de México, 2011.

[3]       Regalado Santillán, J. “Notas deshilvanadas sobre otra epistemología”, en Tetreault, D.; H. Ochoa García y E. Hernández González (coords.), Conflictos socioambientales y alternativas de la sociedad civil, ITESO, Tlaquepaque, 2010, p.233.

[4]       Staggenborg, S. y V. Taylor. “Whatever happened to the Women’s Movement?”, en Mobilization: An International Journal, vol.10, núm.1, 2015, pp. 37–52.

[5]       A lo largo del texto utilizaremos esta abreviatura para hacer referencia al 8 de marzo como fecha histórica de visibilización de las luchas de las mujeres.

[6]       Gago, V. La potencia feminista. O el deseo de cambiarlo todo, Tinta Limón, Buenos Aires, 2019, p.11.

[7]       Nos centramos en la red porque consideramos que es un esfuerzo por articular en acciones conjuntas a los distintos colectivos que hay en la ciudad.

[8]       Menéndez Díaz, M. “8 de marzo: entre el acontecimiento y las tramas”, en Varios autores, 8m Constelación feminista ¿Cuál es tu lucha? ¿Cuál es tu huelga?, Tinta Limón, Buenos Aires, 2018, pp. 73–84.

[9]       “El miedo cambió de bando”: más de 35 mil mujeres tomaron las calles e hicieron historia en Guadalajara”. En ZonaDocs, 9 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.zonadocs.mx/2020/03/09/el-miedo-cambio-de-bando-mas-35-mil-mujeres-tomaron-las-calles-e-hicieron-historia-en-guadalajara/

[10]     Gutiérrez Aguilar, R. “La lucha de las mujeres contra todas las violencias en México: reunir fragmentos para hallar sentido”, en Varios autores, 8m Constelación feminista ¿Cuál es tu lucha? ¿Cuál es tu huelga?, Tinta Limón, Buenos Aires, 2018, p.26.

[11]     Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública. En México no existen datos oficiales desagregados sobre los asesinatos de mujeres lesbianas y mujeres trans que nos permitan dimensionar el problema de los crímenes de odio por razón de identidad sexual.

[12]     Garduño, R. y E. Méndez. “Propone Gertz Manero a diputados nueva tipificación del feminicidio”, en La Jornada, 11 de febrero 2020. Recuperado de https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/02/11/propone-gertz-manero-a-diputados-nueva-tipificacion-del-feminicidio-6017.html

[13]     “Pide AMLO a feministas ‘que no nos pinten las puertas, las paredes’”. En El Universal, 17 de febrero de 2020. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=invs1jlo_va

[14]     Desde días previos se intuía ya que habría muchas mujeres que irían por primera vez a marchar, por lo que se compartían ya recomendaciones, como la del artículo “Marchas por primera vez este 8m”. En ZonaDocs, 7 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.zonadocs.mx/2020/03/07/marchas-por-primera-vez-este-8m-aqui-te-compartimos-algunos-consejos/

[15]     Grupos de trabajo CLACSO: Feminismos, resistencias y procesos emancipatorios; Género, (des)igualdades y derechos en tensión; Epistemologías del Sur; Familias, géneros y diversidades; Afrodescendencias y propuestas contrahegemónicas; Economía Feminista, y Cuerpos, territorios y resistencias, que colaboraron como autor invitado en Gentili, P. “Contrapuntos. #nosotrasparamos. Contra el patriarcado, contra la violencia de género. Por la vida y la igualdad”, en El País, 6 de marzo de 2018. Recuperado de https://elpais.com/elpais/2018/03/05/contrapuntos/1520284271_801228.html

[16]     Díaz Alba, C. “Feministas en movimiento. La red #YoVoy8deMarzo”, en Pleyers G. y M. Garza Zepeda (coords.), México en movimientos, resistencias y alternativas, ma Porrúa/UABJ/UA, Oaxaca/Ciudad Juárez, 2017.

[17]     “Mujeres tapatías se suman a #YoVoy8deMarzo”, en El Informador, 7 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.informador.mx/Jalisco/Mujeres-tapatias-se-suman-a-YoVoy8deMarzo-20170307-0056.html

[18]     Hernández Fuentes, M. “Se sumará Jalisco a paro de mujeres”, en El Diario NTR, 2 de marzo de 2018. Recuperado de https://www.ntrguadalajara.com/post.php?id_nota=93821

[19]     Multimedios Digital. “Organizan jornada feminista para protestar contra violencia”, en Telediario Guadalajara, 8 de marzo de 2019. Recuperado de https://gdl.telediario.mx/local/organizan-jornada-feminista-para-protestar-contra-violencia

[20]     Bobadilla, R. “Miles de mujeres marchan en Guadalajara el 8m; Autoridades reportan saldo blanco”, en El Informador, 8 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.informador.mx/jalisco/Miles-de-mujeres-marchan-en-Guadalajara-el-8M-autoridades-reportan-saldo-blanco-20200308-0073.html

[21]     “Por una vida digna, miles de mujeres en Jalisco protestan este 8m”. En Animal Político, 8 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.animalpolitico.com/2020/03/protesta-mujeres-jalisco-8m/

[22]     En la comisión de seguridad participaron alrededor de 35 mujeres, enfocadas a distintas tareas entre las que se encuentran el cierre de calles, la autodefensa, el señalamiento y aislamiento de provocadores, comunicación entre los distintos puntos de la marcha.

[23]     Red Feminista #YoVoy8deMarzo. “Pronunciamiento”, 8 de marzo de 2020. Recuperado de: https://www.facebook.com/espacio.Cuerpos.parlantes/posts/2582461781858723?__tn__=K-R

[24]     “El día en que Islandia se convirtió en el país más feminista del mundo”. En bbc, 1 de noviembre de 2015. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151024_islandia_mujeres_huelga_lb

[25]     Méndez, O. “Por qué las mujeres realizarán un paro nacional el 9 de marzo”, en El Universal, 7 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.eluniversal.com.mx/nacion/por-que-las-mujeres-realizaran-paro-nacional-el-9-de-marzo

[26]     Beauregard, L.P. “México secunda una histórica huelga de mujeres después de la abrumadora marcha del 8m”, en El País, 3 de marzo de 2020. Recuperado de https://elpais.com/sociedad/2020-03-09/mexico-afronta-un-historico-paro-de-mujeres-despues-de-la-abrumadora-marcha-del-8m.html

[27]     Por ejemplo, “Industrias electrónicas en Jalisco simulan ‘paro de mujeres’”. En ZonaDocs, 9 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.zonadocs.mx/2020/03/09/industrias-electronicas-en-jalisco-simulan-paro-de-mujeres-sin-ellas-sus-empresas-colapsarian/

[28]     “No necesitamos permiso para luchar por la vida. Las mujeres zapatistas se unen al paro nacional del 9 de marzo”. En Enlace Zapatista, 3 de marzo de 2020. Recuperado de http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2020/03/01/no-necesitamos-permiso-para-luchar-por-la-vida-las-mujeres-zapatistas-se-unen-al-paro-nacional-del-9-de-marzo/

[29]     Ibidem.

[30]     Ibid.

[31]     Sánchez Barbosa, L. “El acuerdo es vivir: el 8m en Guadalajara y alrededores”, en Territorio, 5 de mayo de 2020. Recuperado de https://territorio.mx/el-acuerdo-es-vivir/

[32]     Federici, S. “Capitalismo, reproducción y cuarentena”, en Lobo Suelto, 20 de abril de 2020. Recuperado de http://lobosuelto.com/capitalismo-reproduccion-y-cuarentena-silvia-federici/

[33]     Sbriller, L. y S. de la Torre. “Imaginarios para salir del desastre: Conversación entre Angela Davis y Naomi Klein”, en Revista Anfibia, Universidad Nacional de San Martín, Buenos Aires, 6 de mayo de 2020. Recuperado de http://revistaanfibia.com/ensayo/imaginarios-salir-del-desastre/

[34]     Menéndez Díaz, M. “8 de marzo: entre el acontecimiento y las tramas”, en Varios autores, 8m Constelación feminista ¿Cuál es tu lucha? ¿Cuál es tu huelga?, Tinta Limón, Buenos Aires, 2018, p.83.