Y cuando despertamos el calentamiento global todavía estaba ahí…

Susana Herrera Lima[*]

 

Resumen: Lo que aquí se presenta es una revisión de las notas y columnas en algunos medios digitales internacionales, nacionales y locales que han abordado diversos aspectos de la relación entre pandemia y medioambiente. Si bien es cierto que aún no es posible afirmar nada con contundencia, las notas muestran algunas visiones y posturas sobre las causas y orígenes de la pandemia, debates y reflexiones sobre lo que el fenómeno visibiliza y, en algunos casos, propuestas de acción hacia el futuro.

Palabras clave: medios digitales, pandemia, medioambiente, debate social, covid–19

 

Abstract: The author presents a review of news items and columns in a selection of local, national and international digital media that have addressed different aspects of the relationship between pandemic and environment. While nothing can yet be affirmed categorically, the items lay out certain perspectives and stances regarding the causes and origins of the pandemic, debates and reflections about what the phenomenon reveals, and in some cases, proposals of actions to take going forward.

Key words: digital media, pandemic, environment, social debate, covid–19

 

Las primeras notas en medios y redes sociales sobre la enfermedad causada por un nuevo tipo de coronavirus en la ciudad de Wuhan, en China, circulan a partir del mes de enero y durante febrero de 2020 a escala mundial. La presencia mediática aumenta considerablemente cuando se presentan los primeros casos de covid–19 en el norte de Italia, se extiende a España, y no deja de crecer hasta que se vuelve nota principal y casi única en los medios de buena parte del mundo. La epidemia llega a Europa, se extiende por su territorio, alcanza a Estados Unidos, Australia y otros países del primer mundo. Más tarde llegará a países de América Latina, de África, a la India, y a otros del hemisferio sur. La presencia global de la epidemia de covid–19 lleva a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declararla como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional el 30 de enero de 2020, y el 11 de marzo la declara pandemia.[1] Esta tiene visibilidad sin precedentes en medios impresos, en línea, televisados, en redes, por su expansión y alcance global, pero, sobre todo, por su ocurrencia y gravedad en países del “primer mundo”, que poco se han visto afectados por este tipo de fenómenos de salud pública, a diferencia de países latinoamericanos, africanos o de grandes regiones del continente asiático, que lidian cotidianamente con brotes epidémicos de malaria, ébola, dengue y zika. El primer caso de covid–19 en México se registra el día 28 de febrero;[2] en Jalisco el primer caso se confirma el día 11 de marzo.

Las medidas de confinamiento adoptadas gradualmente por casi todos los países afectados llevan al traslado de la educación, el trabajo y el entretenimiento a realizarse en el espacio doméstico. Esto disminuye el
número de vehículos en circulación y la producción en industrias,
se produce una dramática disminución en la demanda de petróleo a escala mundial, se suceden imágenes de calles, parques, tiendas, estadios deportivos, aeropuertos y estaciones casi vacíos en diversas ciudades del mundo. La información en notas e imágenes sorprende y suscita reflexiones, deseos y análisis sobre las implicaciones que estas modificaciones en las prácticas sociales a escala casi mundial, obligadas por el confinamiento, tendrán en los problemas medioambientales que preceden a la pandemia: contaminación del aire, de cuerpos de agua, de océanos; biodiversidad y variaciones climáticas.

Los estudiosos del medioambiente en diversos campos, los analistas de política y economía, los columnistas de opinión y los opinólogos en redes generan múltiples narrativas en torno a la relación entre el previo deterioro ambiental y el fenómeno de la pandemia, así como de las implicaciones en la pospandemia —la “nueva normalidad”—, imaginando escenarios y haciendo especulaciones sobre el futuro del medioambiente. El espectro abarca desde deseos cargados de optimismo, o bien malos agüeros y pesimismo, hasta análisis que intentan colocar miradas prospectivas de escenarios posibles cruzando las pocas variables y datos disponibles. Se ha comentado en diversos foros la dificultad o hasta imposibilidad de producir análisis o generar resultados en una situación cambiante, aún en curso y sin fecha de término, de un fenómeno inédito y con componentes y comportamientos desconocidos. El desconfinamiento gradual, sus consecuencias y los retrocesos ponen en evidencia la dificultad para definir la mejor forma de asumir la “nueva normalidad”, enfrentando los grandes problemas del calentamiento global y el deterioro medioambiental, que se acrecientan en esta realidad trasformada y demandante.

 

  1. Origen de la pandemia y deterioro ambiental

En notas y columnas de diarios internacionales de los primeros meses de 2020 hay una tendencia común que relaciona el origen de la pandemia con la situación de deterioro ambiental global, derivado de formas de relación entre sociedad y naturaleza en los últimos dos siglos, en el contexto del capitalismo temprano, pero particularmente en su versión actual, asociada al modelo neoliberal y a formas de extractivismo intensivo y depredatorio.[3] Los autores de las notas son grupos de científicos de diversas regiones del mundo, desde Europa hasta el Amazonas, o bien miembros de organizaciones internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) o el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). En todos los casos la propuesta es clara: esta pandemia y otras posibles en el futuro son resultado de una relación de abuso, desequilibrio, alteraciones y destrucción, todas ellas causas antropogénicas que coinciden en gran medida con las que se relacionan con el cambio climático y el calentamiento global.

La pandemia como resultado de actividades humanas. El portal de divulgación científica SciDev, en su capítulo latinoamericano, publica en mayo una nota sobre el estudio realizado por científicos brasileños que señala a la deforestación y otros daños al bioma amazónico como factores que promueven fenómenos potencialmente dañinos para el equilibrio ecosistémico, y que se asocian a eventos climáticos extremos. Resalta asimismo el papel importante de los ecosistemas amazónicos para controlar las zoonosis.

La deforestación en el Amazonas facilita la transferencia de diversos patógenos de animales silvestres a los seres humanos, advierte un estudio que analizó los problemas y actividades asociados con esa práctica en la Amazonía brasileña y que dan lugar a lo que los autores llaman la “tormenta perfecta” para la aparición y el resurgimiento de enfermedades infecciosas.[4]

En mayo el periódico español El País refiere el estudio de un grupo de 22 científicos europeos que plantea que la pandemia hace evidente la importancia de conservar la biodiversidad, y que esto debe ser una prioridad. “Una naturaleza bien conservada nos protegería de enfermedades como esta. Detrás de la pandemia está la deforestación, la expansión de la agricultura o el comercio de especies, que ponen a más gente en contacto con los animales portadores de los virus”.[5] Su planteamiento central es que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) es incompatible con la preservación de los ecosistemas.

En abril el PNUMA reúne los datos que hasta el momento se tienen en publicaciones científicas sobre el origen de la enfermedad por SRAS–CoV–2, y plantea algunos factores relacionados con el deterioro ambiental y el cambio climático:

La interacción de los humanos o el ganado con la vida silvestre los expone al riesgo de propagación de patógenos potenciales. Los impulsores de la aparición de enfermedades zoonóticas son los cambios en el medio ambiente, usualmente como resultado de actividades humanas. La integridad de los ecosistemas sustenta la salud y el desarrollo humanos, ayuda a regular las enfermedades al promover la diversidad de especies para que sea más difícil que un patógeno se extienda, amplifique o domine. La evidencia creciente sugiere que los brotes o enfermedades epidémicas pueden volverse más frecuentes a medida que el clima continúa cambiando.[6]

En abril el periódico La Vanguardia reporta el informe del WWF titulado “Pérdida de la naturaleza y pandemias: un planeta sano por la salud de la humanidad”. En este informe se propone que la crisis sanitaria provocada por el covid–19 está directamente vinculada con la destrucción del planeta. Reproducen las palabras del científico Juan Carlos del Olmo, uno de los autores del informe: “Cuanta mayor es la destrucción de biodiversidad más riesgo de epidemias, porque altera las cadenas ecológicas y tróficas y reduce el control natural establecido por la propia naturaleza”. El informe plantea que el cambio climático actúa como amplificador de las principales amenazas que afectan a la biodiversidad y favorece la expansión de virus y bacterias.[7]

Los mensajes de la naturaleza. “Los Homo sapiens del año 2020 están desesperados buscando un relato, una narrativa que les permita procesar un evento catastrófico a escala planetaria que solo tenía antecedentes en la memoria de la ciencia ficción apocalíptica”.[8] Una de las narrativas recurrentes es la que atribuye a la naturaleza una personalidad, una voz y una intención hacia los humanos, y propone que nos envía mensajes, nos hace advertencias, nos da un ultimátum o que ha retomado el control. Se sitúan aquí las narrativas de venganza de la naturaleza contra la agresión del ser humano hacia los entornos naturales. Llevan implícita la postura moderna de la separación del ser humano y la naturaleza, una que castiga, advierte, toma venganza, manda señales y controla, todo esto a un ser humano que depende de ella, la maltrata, abusa, pero que no forma parte de ella.

El sitio de Facebook del PNUMA coloca un post de su directora ejecutiva, Inger Andersen: “En cierto modo, la naturaleza nos está enviando un mensaje con la #covid19. Hemos arrinconado a la naturaleza, hemos invadido los ecosistemas. Es hora de que cuidemos a la naturaleza, para que ella cuide de nosotros”.[9]

La contraparte de estas narrativas es la postura crítica ante la romantización de la naturaleza, proponiendo, como lo hace Kenan Malik en su columna de The Guardian, que esta visión solo es posible desde una posición de privilegio. Sobre el fenómeno de la pandemia asegura que

Esto no se debe a que los humanos estén violentando a la naturaleza sino a que las sociedades están estructuradas de tal manera que garantizan que la innovación y el desarrollo sigue siendo privilegio de unos pocos, en tanto que la depredación y la mala salud son el destino de muchos. Es lo “malo” de lo social, no lo “bueno” de lo natural, lo que debemos abordar.[10]

 

  1. Durante la pandemia

En el trascurso de los meses de la pandemia se han observado cambios en el comportamiento de animales, en la calidad del aire y en la cantidad de desechos plásticos, tanto a escala global como local. Las notas reportan estudios de organismos internacionales y nacionales sobre la disminución de partículas contaminantes, colocando el debate sobre la duración posible de estos efectos y sus consecuencias. Se han instalado narrativas tanto de culpabilidad como de alarma, amenaza y esperanza.

Fauna que regresa y toma sus espacios. Las notas sobre la fauna que aparece en lugares inusuales las refieren como el regreso de los animales a sitios que la humanidad acaparó, en pueblos y ciudades, puertos, playas y mares: las medusas que sí se vieron en Venecia,[11] los delfines y el fenómeno de la bioluminiscencia en California,[12] o “la orgía submarina en el Mediterráneo”, a partir de que la disminución del tráfico de embarcaciones permitió a la fauna marina aparearse con menor estrés.[13] El tema ha sido presa fácil de las fake news que también circularon en redes un video con delfines en los canales de Venecia. La narrativa que atraviesa este tema es la de la culpabilidad, lo que los humanos han hecho a la naturaleza por la invasión de espacios y la expansión urbana desmedida.

Contaminación de aire y agua. Uno de los temas más presentes en notas de diarios internacionales y nacionales son los efectos de las medidas de confinamiento y reducción de producción industrial en la disminución de partículas suspendidas en el aire: la contaminación del aire fue más baja en diez años en España, en marzo y abril de 2020.[14] En diversas notas se refiere y comenta el estudio publicado en la revista Nature Climate Change, en donde los autores destacan que “las emisiones mundiales diarias de cose redujeron 17 % a principios de abril de 2020 en comparación con los niveles medios del año pasado, un descenso sin precedentes que deja valores parecidos a los de 2006”.[15] Uno de los investigadores dice, sin embargo, que “Es poco probable que duren los cambios que estamos viendo ahora, porque no son estructurales”.[16]

En mayo las mediciones de dióxido de carbono alcanzan un máximo histórico, de acuerdo con reportes de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA). “Aunque las emisiones de dióxido de carbono provenientes de la quema de combustibles fósiles disminuyeron hasta 17% en abril, fue una breve caída. El dióxido de carbono puede quedarse en el aire durante siglos”.[17]

El PNUMA advierte que no deben interpretarse las mejoras en la calidad del aire de las últimas semanas como un indicio de que se está superando la crisis climática.

Si bien es cierto que el tráfico vehicular y aéreo, así como la actividad industrial, se han reducido drásticamente en la mayoría de las partes del mundo desde enero de 2020, este no es el caso con nuestro suministro de electricidad: 64% de la combinación global de energía eléctrica proviene de los combustibles fósiles (carbón 38%, gas 23%, petróleo 3%), según el informe Perspectivas de la energía en el mundo 2019 de la Agencia Internacional de Energía. Los sistemas de calefacción han seguido funcionando como antes del covid–19. Ninguno de los asuntos clave ha cambiado (como la transición hacia las energías renovables, el transporte público o la deforestación).[18]

Los satélites de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (nasa, por sus siglas en inglés: National Aeronautics and Space Administration) detectaron en febrero una reducción significativa en la contaminación del aire en China. Tres meses más tarde, cuando se reiniciaba la actividad económica, los niveles de dióxido de nitrógeno en el país regresaban a los niveles previos.[19]

El científico Ralph Keeling del UK Scripps Institution of Oceanography habla de la “otra curva” que hay que aplanar, la de las emisiones de partículas contaminantes, que tendrían que bajar al menos al 50 por ciento. Dice que para esto no bastan los cambios individuales, pues se requieren cambios estructurales.[20]

En el ámbito regional los diarios del estado de Jalisco han publicado notas relacionadas con la disminución de la contaminación como efectos positivos del aislamiento social, medidas de suspensión de clases y actividades laborales e industriales. Se destaca la reducción de contaminantes y la necesidad del cambio de hábitos, como el uso de vehículos.[21] No hay referencia a cambios estructurales.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), en el periodo comprendido entre el 15 y el 25 de marzo para los años 2019 y 2020 se observa una reducción significativa de los contaminantes mayormente asociados con emisiones vehiculares, como los óxidos de nitrógeno (NOX), Monóxido de Carbono (CO) y Partículas menores a 10 micrómetros (PM10).[22]

Otra preocupación de la que dan cuenta medios internacionales y locales es la cantidad de desechos plásticos derivados del uso de cubrebocas y guantes desechables que han sido encontrados en los mares asiáticos y europeos[23] y en las calles tapatías.[24]

En el ámbito regional se cubrieron algunos temas que no tienen presencia equivalente en el plano internacional como el cierre de áreas naturales protegidas para evitar aglomeraciones y prevenir contagios; la población vulnerable y la escasez y calidad del agua. En Jalisco la contaminación de ríos, lagos y aguas subterráneas ha colocado a diversas comunidades en situación de inminente crisis sanitaria. Las poblaciones de los márgenes del río Santiago y de la ribera del lago de Chapala son particularmente vulnerables, una alta proporción de la población padece enfermedades graves crónicas, no cuentan con infraestructura clínica ni hospitalaria, y su situación económica es precaria. La epidemia los coloca en circunstancias de alto riesgo, por lo que colectivos ciudadanos exigieron a instancias gubernamentales atención y protección especial para estas poblaciones, así como la garantía de derechos humanos y ambientales.[25] El pronunciamiento público de los colectivos también apela a realizar cambios de fondo en la economía para que ésta se base en el respeto a los derechos humanos y al medio ambiente, a propósito de esta pandemia.

Destaca también la preocupación por la escasez y calidad del agua en
la región, asociada con las recomendaciones de higiene con agua y jabón para prevenir la infección por covid–19. Esta temática y las preocupaciones que suscita no se han identificado en las notas internacionales. Las notas se refieren tanto a la escasez, problemas de suministro y falta de infraestructura, como a la calidad del agua que reciben algunas zonas del estado de Jalisco.[26]

Respiro, esperanza y ultimátum. La disminución temporal de las emisiones contaminantes ha provocado narrativas sobre el respiro del planeta y la esperanza que esto suscita. En abril el comunicólogo y periodista Ignacio Ramonet publica un texto con las reflexiones que para ese momento ha elaborado sobre el fenómeno de la pandemia; entre otros asuntos coloca la preocupación por el futuro planetario y el cambio climático:

La única lucecita de esperanza es que, con el planeta en modo pausa, el medio ambiente ha tenido un respiro. El aire es más transparente, la vegetación más expansiva, la vida animal más libre. Ha retrocedido la contaminación atmosférica que cada año mata a millones de personas. De pronto, la naturaleza ha vuelto a lucir tan hermosa… Como si el ultimátum a la Tierra que nos lanza el coronavirus fuese también una desesperada alerta final en nuestra ruta suicida hacia el cambio climático: “¡Ojo! Próxima parada: colapso”.[27]

 

  1. Escenarios pospandemia

Narrativas de oportunidad, pedagogía y cambio radical. Ante la evidencia de la relación entre la pandemia y la situación previa, a escala planetaria, de desequilibrio ecosistémico y calentamiento global han surgido reflexiones y propuestas sobre la necesidad urgente de trasformar las relaciones entre sociedad y naturaleza. Se plantean cambios hacia una economía responsable, con uso de energías renovables o soluciones tecnológicas, entre otras cosas, manteniendo en lo esencial el sistema económico actual. Existen, sin embargo, posturas que plantean que sin un cambio radical estructural no habrá posibilidad de contener el creciente calentamiento global ni prevenir las pandemias del futuro.

El PNUMA plantea la oportunidad de reconstruir las economías de maneras más responsables. Propone que “debemos tener en cuenta las amenazas mundiales, como pandemias y desastres climáticos, a fin de construir mercados, empresas, países, sistemas globales resilientes y un futuro saludable y sostenible para todos”.[28]

El editor de ciencia de BBC Mundo, David Shukman, plantea los posibles escenarios para el futuro a partir del tipo de energía por la que opten los gobiernos. Por un lado, regresar al “consumo desenfrenado de combustibles fósiles”, o bien “una recuperación más sostenible”, impulsando las energías renovables, el transporte público y eficiencia energética en los hogares”.[29]

Boaventura de Sousa Santos plantea en una entrevista sobre su Pedagogía del virus que solo un cambio radical puede conducir a superar las crisis ambientales y de salud mundiales. “El virus es un pedagogo que nos está intentando decir algo. Si matamos el virus, pero seguimos con el mismo modelo de desarrollo, de Estado y de sociedad, van a venir otros […] Solo superando la pandemia neoliberal estaremos libres de las cuarentenas provocadas por los virus”.[30] Propone tres posibles escenarios pospandemia: En un primer escenario, las cosas empeoran, se propone una normalidad que nunca va a llegar y que generará una sociedad aún más injusta, más insegura y mucho menos democrática. El segundo escenario es cambiar para que todo quede igual. El tercer escenario, en el que él está trabajando, es el de la “alternativa civilizatoria […] cambiar hacia otro modelo de desarrollo, hacia otro modelo de consumo, hacia otra matriz energética, hacia otro tipo de economías plurales. A mi juicio, la pandemia es una ventana de oportunidades para empezar a cambiar las cosas […] un proceso histórico que necesitará décadas”.[31]

El filósofo coreano alemán Byung–Chul Han, en una entrevista para el diario El País, es contundente en sus afirmaciones sobre la relación violenta del ser humano con la naturaleza:

La pandemia es la consecuencia de la intervención brutal del ser humano en un delicado ecosistema. Los efectos del cambio climático serán más devastadores que la pandemia. La violencia que el ser humano ejerce contra la naturaleza se está volviendo contra él con más fuerza. En eso consiste la dialéctica del Antropoceno: en la llamada Era del Ser Humano, el ser humano está más amenazado que nunca.[32]

 

  1. Y cuando despertamos…

Con el fenómeno en curso, aumentando casos y muertes en el país, no es posible aún imaginar la pospandemia. Sin embargo, hay suficientes elementos para considerar que los problemas ambientales, que ya existían, seguirán ahí, pero magnificados. La contracción de la economía y el consecuente deterioro social harán aún más difícil destinar esfuerzos y recursos para abordar problemáticas complejas y de enormes dimensiones. Las propuestas de cambio radical nos invitan a la acción urgente en la paradójica era del Antropoceno, cuyas contradicciones la pandemia evidencia de manera innegable.

 

[*] Profesora investigadora del Departamento de Estudios Socioculturales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Doctora en Estudios Científico–Sociales. Maestra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura. Líneas de investigación: Comunicación Pública de la Ciencia y Comunicación de problemas socio ambientales. Desarrolla proyectos de Comunicación pública de la ciencia con participación ciudadana. Coordinadora de la línea de investigación en Agua y Territorio del Observatorio de comunicación y cultura ETIUS. Fundadora y coordinadora de la colección de libros “De la academia al espacio público. Comunicar ciencia en México” (ITESO). Correo: shl@iteso.mx

 

[1]       Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales. “acuerdo act–pub/25/03/2020.14”. En Diario Oficial de la Federación, 31 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5590793&fecha=31/03/2020

[2]       Gobierno de México. “Todo sobre covid–19”, Gobierno de México, Ciudad de México, 2020. Recuperado de https://coronavirus.gob.mx/

[3]       Harvey, D. “El nuevo imperialismo, acumulación por desposesión”, en Socialist register 2004, clacso, Buenos Aires, enero de 2005; Laval, C. y P. Dardot. Común. Ensayo sobre la revolución en el siglo xxi, Gedisa, Barcelona, 2015, y Alimonda, H. “En clave de sur: la ecología política latinoamericana y el pensamiento crítico”, en Alimonda, H.; C. Toro Pérez y F. Martín (coords.), Ecología política latinoamericana pensamiento crítico, diferencia latinoamericana y rearticulación epistémica, clacso, Buenos Aires: 2017.

[4]       Castilhos, W. “Deforestación aumenta riesgo de nuevas enfermedades”, en SciDevNet, 1 de mayo de 2020. Recuperado de https://www.scidev.net/america-latina/medio-ambiente/noticias/deforestacion-aumenta-riesgo-de-nuevas-enfermedades.html

[5]       Segura, C. “Un estudio sobre biodiversidad advierte de que es imprescindible el decrecimiento económico”, en El País, 8 de mayo 2020. Recuperado de https://elpais.com/ciencia/2020-05-07/un-estudio-sobre-biodiversidad-advierte-de-que-es-imprescindible-el-decrecimiento-economico.html?ssm=fb_cm_mat

[6]       PNUMA.  Post en Facebook, 24 de junio de 2020. Recuperado de https://www.facebook.com/262043950586433/posts/1774477512676395/?d=n

[7]       Palou, N. “La pérdida de naturaleza provoca un aumento del riesgo de pandemias”, en La Vanguardia, 8 de abril 2020. Recuperado de https://www.lavanguardia.com/natural/20200408/48388757096/informe-wwf-pandemias-perdida-habitats-naturaleza-trafico-especies-efectos-soluciones.html

[8]       Scolari, C. “En busca del relato perdido”, en Hipermediaciones, 22 de abril 2020. Recuperado de https://hipermediaciones.com/2020/04/22/relato_perdido/

[9]       PNUMA. “Seis datos sobre la conexión entre la naturaleza y el coronavirus”, 8 de abril 2020. Recuperado de https://www.unenvironment.org/es/noticias-y-reportajes/reportajes/seis-datos-sobre-la-conexion-entre-la-naturaleza-y-el-coronavirus?sfns=mo

[10]     “This is not because humans are violating nature, but because societies are structured in ways that ensure that innovation and development remain the privilege of the few, while depredation and ill health are the lot of the many. It is the ‘bad’ of the social, not the ‘good’ of the natural, what we need to address”. Malik, K. “Let’s stop romanticising nature. So much of our life depends on defying it”, en The Guardian, 10 de mayo de 2020. Recuperado de https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/may/10/lets-stop-romanticising-nature-so-much-of-our-life-depends-on-defying-it

[11]     Central FM. Post de Facebook, 20 de abril de 2020. Recuperado de https://www.facebook.com/244765776387049/posts/603712610492362?sfns=mo

[12]     Milenio digital. “Por cuarentena, graban delfines “luminosos” en playa de California”, en Milenio digital, 26 de abril 2020. Recuperado de https://www.milenio.com/virales/fauna/cuarentena-graban-delfines-luminosos-playa-california

[13]     Colmenero, R. “Una orgía submarina en plena pandemia: como el confinamiento ha disparado la fauna del Mediterráneo”, en El Mundo, 17 de junio de 2020. Recuperado de https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/06/17/5ee8eac0fc6c83ff568b4657.html

[14]     “Contaminación del aire de marzo y abril la más baja en diez años en España”. En La Jornada, 4 de mayo de 2020. Recuperado de https://videos.jornada.com.mx/video/17012649/contaminacion-del-aire-de-marzo-y-abril-la-mas-baj/

[15]     Sacristán, E. “Las emisiones mundiales de co2 caen un 17% por la pandemia”, en SINC La ciencia es noticia, 19 de mayo de 2020. Recuperado de https://www.agenciasinc.es/Noticias/Las-emisiones-mundiales-de-co2-caen-un-17-por-la-pandemia

[16]     Le Quéré, C. et al. “Temporary reduction in daily global co2 emissions during the covid–19 forced confinement”, en Nature Climate Change, mayo de 2020.

[17]     Ap. “Dióxido de carbono en la atmósfera alcanza máximo histórico”, en La Jornada, 4 de junio de 2020. Recuperado de https://www.jornada.com.mx/ultimas/ciencias/2020/06/04/dioxido-de-carbono-en-la-atmosfera-alcanza-maximo-historico-1218.html?sfns=mo#.Xtmn3CgAg1E.twitter

[18]     PNUMA. “El mundo registra concentración récord de dióxido de carbono a pesar de la covid–19”, 11 de mayo de 2020. Recuperado de https://www.unenvironment.org/es/noticias-y-reportajes/reportajes/el-mundo-registra-concentracion-record-de-dioxido-de-carbono-pesar

[19]     NASA Earth Observatory. “Nitrogen Dioxide Levels Rebound in China”, 26 de mayo 2020. Recuperado de https://earthobservatory.nasa.gov/images/146741/nitrogen-dioxide-levels-rebound-in-china

[20]     Calma, J. “Even with people staying in, carbon dioxide is breaking records” en The Verge, 7 de mayo de 2020. Recuperado de https://www.theverge.com/2020/5/7/21251188/carbon-dioxide-breaking-records-climate-change-coronavirus?sfns=mo

[21]     Torres, A. “Mejora la calidad del aire en el AMG”, en ZonaDocs, 2 de abril de 2020. Recuperado de https://www.zonadocs.mx/2020/04/02/mejora-la-calidad-del-aire-en-algunas-zonas-del-amg-tras-reduccion-de-la-actividad-humana-vehicular-e-industrial-en-la-contingencia-sanitaria/, y Meléndez, V. “Mejora calidad del aire en Guadalajara”, en Canal 44 Noticias, 1 de abril de 2020. Recuperado de http://udgtv.com/noticias/mejora-calidad-aire-guadalajara/

[22]     Saavedra, V. “Disminuyen emisiones vehiculares contaminantes durante cuarentena: Semadet”, en El Occidental, 29 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.eloccidental.com.mx/local/disminuyen-emisiones-vehiculares-contaminantes-durante-cuarentena-semadet-coronavirus-covid-19-pandemia-oms-fase-2-mexico-5032768.html

[23]     AFP. “Coronavirus trae de vuelta el plástico de un solo uso”, en La Jornada, 18 de junio de 2020. Recuperado de https://www.jornada.com.mx/ultimas/sociedad/2020/06/18/coronavirus-trae-de-vuelta-el-plastico-de-un-solo-uso-2028.html, y Hale, T. “Face Masks And Latex Gloves Have Become A New Environmental Problem”, en ifl Science, 9 de junio de 2020. Recuperado de https://www.iflscience.com/environment/face-masks-and-latex-gloves-have-become-a-new-environmental-problem/

[24]     Carapia, F. “Desechan en calles cubrebocas usados”, en Mural, 27 de abril de 2020. Recuperado de https://www.mural.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?__rval=1&urlredirect=https://www.mural.com/desechan-en-calles-cubrebocas-usados/ar1928979?referer=–7d616165662f3a3a6262623b727a7a7279703b767a783b786d3a–

[25]     Meléndez, V. “Urgen a proteger a población cercana al Río Santiago, vulnerable al Covid–19”, en Canal 44 Noticias, 24 de abril de 2020. Recuperado de http://udgtv.com/noticias/urgen-proteger-poblacion-rio-santiago-vulnerable-covid-19/

[26]     “En plena crisis por covid–19 356 mil jalicienses sin agua”, en El Informador, 30 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.informador.mx/En-plena-crisis-por-covid-19-356-mil-jaliscienses-sin-agua-l202003300002.html; Gallardo, M. “Aumenta entre 10 y 15% el consumo de agua durante la contingencia”, 30 de marzo de 2020. Recuperado de http://udgtv.com/radio/aumenta-10-15-consumo-agua-la-contingencia/; Barajas, D. “Quince colonias del amg afrontan contingencia sin agua”, en Milenio, 1 de abril de 2020. Recuperado de https://www.milenio.com/politica/comunidad/coronavirus-jalisco-quince-colonias-amg-afrontan-agua; “Enfrentan coronavirus con carencia de agua en Tlajomulco”. En Partidero, 27 de abril de 2020. Recuperado de https://partidero.com/enfrentan-coronavirus-con-carencia-de-agua-en-tlajomulco/, y “En plena contingencia, Siapa dejará sin agua a más de 100 colonias”. En Partidero, 28 de abril de 2020. Recuperado de https://partidero.com/en-plena-contingencia-siapa-dejara-sin-agua-a-mas-de-100-colonias/

[27]     Ramonet, I. “La pandemia y el sistema–mundo”, en La Jornada, 25 de abril de 2020. Recuperado de https://www.jornada.com.mx/ultimas/mundo/2020/04/25/ante-lo-desconocido-la-pandemia-y-el-sistema-mundo-7878.html

[28]     PNUMA. “El mundo registra concentración récord de dióxido de carbono a pesar de la covid–19”, 11 de mayo de 2020. Recuperado de https://www.unenvironment.org/es/noticias-y-reportajes/reportajes/el-mundo-registra-concentracion-record-de-dioxido-de-carbono-pesar

[29]     Shukman, D. “¿Demanda de combustibles fósiles o energía verde?”, en bbc Mundo, 3 de mayo 2020. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-52512680?at_custom4=1d0fcf08-936d-11ea-8966-ddd6923c408c&at_custom3=bbc+News+Mundo&at_custom2=facebook_page&at_campaign=64&at_medium=custom7&at_custom1=%5Bpost+type%5D&sfns=mo

[30]     Marcos, J. y Fernández M. “El virus es un pedagogo que nos intenta decir algo”, en Ethic, 9 de junio de 2020. Recuperado de https://ethic.es/entrevistas/boaventura-de-sousa-santos-coronavirus/

[31]     Ibidem.

[32]     Rendueles, C. “Entrevista a Byung–Chul Han”, en El País, 17 de mayo de 2020. Recuperado de https://elpais.com/cultura/2020/05/15/babelia/1589532672_574169.html