Eliminación del outsourcing. ¿Beneficio para el empleado?

 

Carlos Reynoso Núñez[*]
Adriana Tiburcio Silver[**]
Cecilia Paz Michel Estrada[***]

 

Resumen: El presente documento tiene la finalidad de analizar la propuesta del gobierno federal y sus consecuencias con respecto a la cancelación del outsourcing y su impacto en las percepciones de los trabajadores. Ello, en dos vertientes en particular. La primera, indagar si el número de patrones en un lapso determinado tuvo variables significativas en relación con un periodo y su comparativo con años anteriores. La segunda, analizar el comportamiento de los sueldos en relación con la modificación de los empleados en un periodo determinado, comparado con años anteriores a 2021.

Palabras clave: outsourcing, subcontratación, empleo, empleador, salario.

 

Abstract: The purpose of this document is to analyze the federal government’s proposal to cancel outsourcing, its consequences, and its impact on workers’ income. The analysis considers two specific indicators. First, it looks at whether the number of employers varied significantly over a given time period compared to previous years. Second, it examines the behavior of wages with respect to the modification of employees in a given period of time compared to the years prior to 2021.

Key words: outsourcing, subcontracting, employment, employer, wages.

 

La idea que motivó el surgimiento del outsourcing (también llamado terciarización o subcontratación de servicios) fue que las empresas se dedicaran al núcleo de su objeto social, mientras que empresas especialistas en la atracción, selección y administración del personal ofrecieran el servicio de gestión del talento a terceros. Lo que nació como un buen propósito perdió su idea original, dado el abuso de algunas empresas en los servicios prestados a un tercero. En 2021 se canceló este tipo de actividad con el objetivo de que los trabajadores tengan certeza laboral, mejores percepciones y condiciones —al menos como lo marca la legislación laboral mexicana—. ¿Fue así? ¿El gobierno consiguió el objetivo trazado?

 

    1. Breve revisión del outsourcing

A través de la historia, México ha tenido la oportunidad de introducir estrategias y modelos en búsqueda de la competitividad y con el propósito de progresar e incidir en mejores prácticas socioeconómicas. El outsourcing ingresó como una alternativa para ofrecer a las empresas esquemas de mayor productividad y disminuir costos, al proporcionar un apoyo externo para las actividades no indispensables en una organización.

Delegar responsabilidades no prioritarias a otras empresas —para que ayuden a completar las actividades que, si bien se requieren en la vida cotidiana, no aportan a la propuesta de valor— significa pensar estratégicamente, siempre y cuando el contexto social, económico, político y jurídico sintonice con ese planteamiento.

En la década de los setenta del siglo XX comenzaron a operar en nuestro país las primeras organizaciones dedicadas a la tercerización. Para esa época la situación económica requería impulsar al gremio empresarial, por lo que todo el contexto acogió la estrategia (empresarios, sindicato, instituciones de gobierno). Sin embargo, no fue sino hasta los inicios del presente siglo (año 2000) cuando el auge de este modelo condujo a abusos por parte de algunas empresas dedicadas a la subcontratación, y el efecto se trasladó a la población económicamente activa que no recibía los beneficios sociales establecidos por la ley.[1]

Es conocido, y parte de la normalidad de planeación, que las empresas plantean propósitos y metas anuales de gastos e ingresos, y que el costo del sueldo de los trabajadores entra en las proyecciones según los proyectos que aquellas pretenden otorgar, por lo que, para ello, deben considerar que, para competir en un comercio globalizado, cuidar los costos de operación es sustancial para todas las empresas, ya que los sueldos y prestaciones de los trabajadores forman parte del presupuesto.

Sin embargo, en la vida diaria, la tercerización de la contratación de personal ocasionó trato y condiciones desiguales para los trabajadores, puesto que a muchos de ellos (y cada vez con más frecuencia) se les daba empleo bajo esa modalidad sin otorgarles las garantías de seguridad social mínimas estipuladas en la Ley Federal del Trabajo. El descontento cada vez más generalizado llevó a que, desde el gobierno del presidente Felipe Calderón (2006–2012), se empujaran iniciativas para hacer una revisión de la legalidad de la subcontratación. En ese sentido se desarrollaron actividades que culminaron en la aprobación, tanto de la Cámara de Diputados como de Senadores, de la reforma laboral de 2012.

Lo que se reguló en 2012 en la Ley Federal del Trabajo fue un esquema que, ya con anterioridad, reconocía el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Por ello, las empresas pudieron contratar compañías de terciarización, teniendo claro que en el espacio de trabajo coincidían tanto los empleados de la empresa como los colaboradores contratados por un tercero. Antes de este cambio legal de 2012, en la cotidianidad ambos grupos de trabajo podían realizar labores similares, pero con percepciones nominales y prestaciones adicionales desiguales.

Hasta este punto, el presente documento solo permite señalar cómo se trabajaba bajo la ley. Se sabe que muchas empresas de terciarización vulneraban los derechos laborales, aunque también otras se gestionaban de manera apegada a la Ley Federal del Trabajo.

Conforme al glosario de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) se entiende por empleado a aquel que está ocupado en virtud de una relación laboral que mantiene con una persona física o moral. Asimismo, el empleo precario es aquel que carece de prestaciones (IMSS, Infonavit, aguinaldo y vacaciones pagadas), además de que se rige por un contrato verbal. El empleador o patrón es aquel que emplea a trabajadores a cambio de una remuneración económica.

 

    1. Perspectiva de la eliminación del outsourcing

Respecto a la cancelación del outsourcing, el Ejecutivo federal la favorece al referir datos sobre las bajas de empleo formal contabilizadas a finales de los dos últimos años. Por ejemplo, para diciembre de 2018 se perdieron 378,560 puestos de trabajo, mientras que en el mismo mes de 2019, la pérdida fue de 382,210 empleos. Esto era motivado por el esquema señalado.

El IMSS, tratando de regular a los proveedores de outsourcing, emitió un comunicado en el que tanto proveedores como beneficiarios del servicio prestado debían adjuntar el contrato de servicios entre estas dos entidades, además de elaborar un formato denominado PS-1, en el que se detallaban representantes legales de ambas empresas, número de trabajadores, puestos que ocupaban y el grado de riesgo que tenía tanto el proveedor como el beneficiario de los servicios.[2] Esto se estableció en el comunicado número 302/2019, mejor conocido como Sipres (Sistema de Prestación de Servicios). Esta información permitía al IMSS saber quiénes eran, dónde estaban y qué número de trabajadores se encontraban en un centro laboral.

El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) también publicó un decreto, el 4 de junio de 2015, por medio del Diario Oficial de la Federación para adicionar al artículo 29 bis dos supuestos, a saber:

    • La intermediación laboral: tanto intermediario y contratista o beneficiario de los servicios son obligados solidarios en caso del incumplimiento u omisión del pago correcto del proveedor.
    • En caso de que el proveedor no tenga solvencia o incumpla las obligaciones ante el IMSS, el beneficiario de los servicios se hará responsable de estas.[3]

Esta disposición también apunta a que los patrones deberán reportar trimestralmente al Infonavit los contratos celebrados entre ellos y los beneficiarios de sus servicios durante trimestres respectivos, incluyendo datos de proveedor y beneficiario.

El 1 de septiembre de 2021 el Ejecutivo federal determinó el final del outsourcing en México, a partir de un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, en el que señala en el apartado 12 que “queda prohibida la subcontratación del personal” y establece esa fecha para su efecto.[4] Recordemos que es el año de la pandemia, en el que muchos negocios y empresas tuvieron que cerrar, disminuir sus actividades, un fenómeno que ha impactado en el empleo como se conocía.

El IMSS reportó que al cierre de septiembre de 2021 tenía registrados 1’046,340 patrones.[5] Cientos de micro, pequeñas y medianas empresas gestionaban la administración del personal por medio de una agencia de administración; desde médicos que tenían una asistente administrativa hasta centros de lavado, restaurantes, etcétera, por nombrar solo algunos giros de negocios. Los dueños de estos centros laborales se vieron en la disyuntiva de laborar en la informalidad o asumir una responsabilidad para la que no estaban estructuralmente preparados.

Por ejemplo, en Nuevo León se presentó un descenso en el número de empresas registradas en el IMSS que aglutinan entre 251 y 500 trabajadores. Esta disminución fue de 620 a 600 durante el periodo de entrada en vigor (mayo a septiembre) de la reforma contra el outsourcing. En cambio, en las micro y pequeñas empresas que tienen entre seis y 50 trabajadores, se registraron 1,492 nuevos registros patronales.[6] Este dato resulta representativo si se toma en cuenta que en México más de 60% de las empresas que usan el esquema de outsourcing son microempresas.[7]

 

    1. Cuál era el panorama antes del outsourcing

La STPS, por medio de su titular, Luisa María Alcalde Luján, había comentado que la subcontratación mantenía en la precariedad a un volumen significativo de trabajadores. El 19 de marzo de 2019 la funcionaria expuso “que era necesario tener un nuevo esquema de inspecciones laborales para detectar el uso abusivo de outsourcing”.[8] Es decir, el esquema es legal y funciona, pero hay que estar al pendiente de que se aplique de manera correcta.

De acuerdo con los denominados “Principios rectores sobre las empresas y los derechos humanos” de la Organización de Naciones Unidas, las primeras están obligadas a la debida diligencia y les concierne prever, evitar y, en su caso, mitigar los impactos negativos que su actividad económica pudiera generar en materia de derechos humanos. Bajo este principio les corresponde no violentar derechos humanos laborales, incluso en ausencia del estado o supliendo su poca capacidad de inspección; sin embargo, es obligación de la autoridad la creación de las leyes y su observancia. En consecuencia, el estado se convierte en cómplice al no inspeccionar el funcionamiento correcto de una figura laboral.

Investigadores de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, en un estudio realizado en 2018,[9] señalaron —en un comparativo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo— que durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto (2012–2018) la creación de puestos de trabajo se dio, pero con una disminución en el monto del salario del personal inscrito en el periodo 2013–2018. De los puestos creados, el porcentaje se dio en el rango de uno a dos salarios mínimos.

Reporte Índigo,[10] en su nota del 12 de noviembre de 2020, retoma el informe de la Ibero y añade, un párrafo después de proporcionar el dato previamente mencionado, que la reforma laboral en la que se legaliza el outsourcing por la STPS sería una de las claves en la persistencia de la pobreza. Y da por entendido que la pobreza salarial es la que origina esta situación.

Para dejarlo claro, dar legalidad al outsourcing en materia laboral se presenta como un factor para la creación y formulación de empleos precarios, de acuerdo con Reporte Índigo y con la autoridad. Por lo tanto, esta última apunta a que los puestos de trabajo creados por parte de la iniciativa privada deberían estar con montos reales, es decir, inscritos en el IMSS con un salario diario mayor.

Frente a lo anterior, el diario El Financiero hizo público el señalamiento del director en México de la empresa Manpower, Jack McGinnis, en el sentido de que cuando se llegue el momento de la aplicación formal de la legislación en materia laboral del outsourcing se evaluará el impacto potencial en la industria del trabajo.[11]

Ante este cambio se espera que no todas las empresas de outsourcing vayan a sobrevivir, según lo expresa Francisco Martínez, director ejecutivo de Adecco en México, al señalar una caída de 40% de su negocio con el cambio mencionado.[12]

Si la esperanza del Legislativo se centra en que al terminar con el outsourcing se incrementarán las percepciones de los trabajadores, se tendría que tomar en cuenta lo consignado por Octavio Amador, del diario El Economista, quien, tras realizar un análisis de los datos de productividad, expresa que la producción horaria de cada trabajador en los países de ingresos altos fue 17.5 veces superior a la de cada trabajador de un país de ingresos bajos. Por lo tanto, aunque desaparezca el outsourcing persistirán los salarios bajos.[13]

 

    1. Algunas inquietudes

El decreto que estableció el fin del outsourcing se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 23 de abril de 2021, pero después se dio una ampliación al último día de agosto. Si se considera esto último, se puede deducir que pudo haber sucedido lo siguiente:

    • Pudo haberse presentado un mayor registro de patrones. Muchas compañías de outsourcing otorgaban el servicio a empresas que no tenían registro patronal. Al cancelarse este tipo de servicio tuvieron que realizar el trámite de obtención de ese registro.
    • Pudo haberse modificado la estructura salarial: habría más trabajadores con salarios más altos. Se especuló que muchas empresas de outsourcing no daban de alta a los trabajadores con su sueldo real. De ser así, al cancelar este tipo de servicio y al ser contratados por las empresas beneficiarias no correrían ningún riesgo ante el IMSS por tener trabajadores inscritos con percepciones menores a las reales.

Con los datos del IMSS, a continuación se analizará el efecto de la cancelación del outsourcing con respecto al número de patrones nuevos y al
registro de percepciones de trabajadores registrados en dicha institución.

 

4.1 Patrones registrados en el imss

Para efecto del análisis del fin de la subcontratación y su impacto en el registro de nuevos patrones y los salarios de los trabajadores se considera que los patrones beneficiarios del servicio de outsourcing —desde la confirmación del Ejecutivo de la eliminación de la subcontratación— fueron previsores y comenzaron a realizar los cambios requeridos entre junio y octubre de 2021 (ver tabla 5.1).

Podría inferirse que la gran mayoría de los patrones trabajaban con empresas de subcontratación de personal y que, ante la obligación de la autoridad de ser patrones y administrar a su personal, debían tener su registro patronal ante el IMSS.

La tabla 5.2, de altas patronales a escala nacional, permite observar que de junio a julio de 2021 hubo un incremento de 20,894 nuevos patrones afiliados al IMSS. Lo que pudiera vincularse con la reforma de cancelación del outsourcing, tras la cual hubo un aumento significativo de nuevos patrones registrados en esa institución.

En esta misma tabla se observa el número de patrones que se registraron en los últimos tres años en los periodos de junio a septiembre. En ninguno de los años anteriores el registro ante el IMSS arroja un incremento de más de 50%, como sí fue el caso en 2021. Aun en los años anteriores (2019 y 2020) hubo un aumento en el registro patronal de aproximadamente un millar, y un año antes de la pandemia fue muy similar el incremento entre junio y julio.

Frente a lo anterior, la variación presentada en 2021 entre junio y julio es reveladora y muestra un importante incremento de patrones en el IMSS. Esto pudiese afirmar que fue resultado del fin del outsourcing y que los patrones que no tenían su registro ante esa institución lo tramitaron para cumplir con la nueva normatividad como un efecto de la reforma.[14]

Con la anterior información se observa que se presentó un mayor registro de patrones en el IMSS en el lapso de junio a septiembre de 2021, en comparación con los tres años anteriores.

 

4.2 Salarios en el periodo de junio a septiembre de 2018 a 2021

Se hacía el señalamiento de que algunas empresas poco éticas no registraban a sus trabajadores con su sueldo real,[15] lo cual, a largo plazo, repercute en el futuro de los trabajadores, ya que muchos patrones de las empresas de outsourcing los tenían dados de alta ante el IMSS, pero sin registro con su salario real, inscritos con una percepción menor. Esto era apuntado como una influencia directa al inicio del outsourcing que, además, generaba un salario precario.[16]

Si esto fuera así, en el periodo entre junio y septiembre de 2021 los patrones debieron registrar a sus colaboradores con el sueldo real y no con uno menor, y en ese tenor habría más trabajadores con mejores salarios.

Para tal efecto se hizo una indagación en el rubro en una fuente primaria, la página del IMSS, y se obtuvieron los resultados que se muestran en la tabla 5.3.

En 2021, en el lapso de junio a septiembre, hubo una disminución del número de trabajadores que estuvieron registrados con un salario mínimo.

La primera impresión al ver este dato es que 12.86% de personas empleadas con un salario mínimo dejaron de pertenecer a este rango. ¿Dónde están, a qué nivel de salarios mínimos se distribuyeron? Si bien no se puede declarar de manera apodíctica una causalidad, los datos permiten inferir que pudo haber un reacomodo significativo de salarios en el periodo que el outsourcing llegaba a su término.

Con respecto al número de personas que dejaron el nivel inferior de un salario mínimo en 2021, la evidencia señala que el mismo efecto sucedió en los tres años anteriores, es decir, no existe variación significativa alguna entre 2018 y 2021 que pueda ser contundente para concluir que los empleados que hayan trabajado en empresas de outsourcing, tras su cancelación, pasaran a ser registrados con percepciones mayores o supuestamente reales, dado que los datos revelan que en 2018, 12.86% de la población dejó de estar en esta categoría; en 2019, 15.71%; en 2020, 11.98%, y, en 2021, 12.86%.

En el entendido de que, aun cuando hubiese otra variable para las bajas de personal en el salario mínimo o en otra categoría de salario, como término de relaciones laborales, no podemos descartar el posible efecto de las modificaciones legales al outsourcing.

En la categoría de dos salarios mínimos solo se creció 0.087%; en la de tres salarios mínimos, 4.53%; en la de cuatro, 4.36%; en la de cinco, 3.24%; en la de seis, 2.3%, y, en la de siete, 3.93%. Nótese que en todos los casos que van desde tres hasta siete salarios mínimos el incremento más significativo se presentó en el periodo de referencia (julio a septiembre) de 2021.

Con respecto al análisis anterior se incrementó el número de personas con mayor salario entre los dos y hasta los siete salarios mínimos, también comparándolo con periodos de los mismos meses entre 2018 y 2021.

 

    1. Reflexiones

La intención de la autoridad al cancelar el outsourcing fue el cuidado de la persona en materia de percepciones formales, es decir, con prestaciones estipuladas por la Ley Federal del Trabajo:

    • Sueldo real registrado ante el IMSS.
    • Aguinaldo de 14 días.
    • Vacaciones pagadas al año.
    • Prima vacacional.

Los datos arrojados nos permiten observar un incremento en personas registradas con 3 y 4 salarios mínimos mayor a los años pasados, y, aunque la fuente primaria no permite obtener datos contundentes, estos muestran una tendencia significativa.

En relación con el número de patrones que se registraron para serlo ante el mismo IMSS los datos arrojan un aumento importante de registros de manera atípica; por lo que, en conexión con el cuestionamiento inicial de que si la cancelación del outsourcing ha mejorado el esquema de empleos formales y de rangos de sueldo reales en el IMSS, con tales datos de la fuente primaria, sin ser contundentes, se infiere que sí.

El trabajo aquí presentado no permite sugerir que los trabajadores registrados con mayores salarios mínimos son aquellos que estaban en outsourcing y con menores salarios. Tampoco permite precisar si los que se movieron a diferente nivel se encuentran en puestos de nueva creación o no.

Por otra parte, la indagación no precisa si los trabajadores que pasaron de las empresas de outsourcing a sus nuevos patrones (el número que sea) cuentan con un contrato individual que respete su antigüedad o si ingresaron a prueba con un nuevo patrón por el lapso de hasta tres meses.

Al ser información del IMSS, solo se precisan datos de puestos formales, es decir, aquellos que, al estar registrados en esa institución, cuentan con las obligaciones de ley. No se toca el tema de los trabajadores en la informalidad.

 

[*] Es doctor y maestro en Dirección de Organizaciones, y licenciado en Relaciones Industriales. Es coordinador de la Unidad Académica Básica (UAB) Comportamiento Organizacional y Gestión del Talento. Ha sido empresario en INSERH Consultores en Capital Humano desde 1999. Correo electrónico: reynoso@iteso.mx
[**] Es doctorante en Investigación e Innovación Educativa (CEPC Universidad), maestra en Educación y Procesos Cognoscitivos (ITESO) y licenciada en Pedagogía (UNAM). Es líder educativa del Programa de Economía Social del Centro Universidad Empresa del ITESO. Ha sido docente de Metodología de la investigación en el ITESO desde 1995 y de otras asignaturas. Es emprendedora social de la marca de chocolates orgánicos y artesanales Caíto. Correo electrónico: adrianat@iteso.mx
[***] Es maestra en Psicología Organizacional y en Administración con Especialidad en Desarrollo Organizacional, así como licenciada en Psicología. Es coordinadora de la UAB Psicología en las Organizaciones y coordinadora docente de Psicología y Desarrollo de las Organizaciones. Es docente en múltiples asignaturas en el ITESO a nivel licenciatura y maestría. Correo electrónico: ceci@iteso.mx

 

[1] Romero, A. “Outsourcing. Qué es y cómo se aplica”, en Gestiópolis, 19 de abril de 2002. Recuperado el 10 de noviembre de 2021, de https://www.gestiopolis.com/outsourcing-que-es-y-como-se-aplica/

[2] Instituto Mexicano del Seguro Social. “Cumplimiento de la obligación en materia de subcontratación laboral, No. 302/2019”, en IMSS, agosto de 2019. Recuperado el 10 de noviembre de 2021, de http://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/201908/302

[3] Velasco Alvarado, P. et al. “Artículo 29 bis de la Ley del Infonavit sobre outsourcing”, en Lexicology, 18 de junio de 2015. Recuperado el 12 de noviembre de 2021, de https://www.lexology.com/library/detail.aspx?g=392c3025-e064-4cd0-9fc2-fd2064bc0ea5

[4] Secretaría de Gobernación. “Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo”, en Diario Oficial de la Federación, 23 de abril de 2021. Recuperado el 12 de noviembre de 2021, de http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5616745

[5] IMSS. “Puestos de trabajo afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social”, en Acercando el IMSS al ciudadano, octubre de 2021. Recuperado el 11 de noviembre de 2021, de https://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202110/456

[6] Flores, L. “Nuevo León registra baja de 20 grandes empresas durante la entrada en vigor de la reforma en outsourcing: Coparmex”, en El Economista, 4 de noviembre de 2021. Recuperado el 12 de noviembre de 2021, de https://www.eleconomista.com.mx/estados/Nuevo-Leon-registra-baja-de-20-grandes-empresas-durante-la-entrada-en-vigor-de-la-reforma-en-outsourcing-Coparmex-20211104-0048.html

[7] Martínez, M. del P. “Gobierno, empresas y sindicatos pactan poner límites al outsourcing”, en El Economista, 6 de abril de 2021. Recuperado el 13 de noviembre de 2021, de https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Gobierno-empresas-y-sindicatos-pactan-poner-limites-al-outsourcing-20210406-0004.html

[8] Martínez, M. del P. “Pide STPS apoyo de gobiernos locales para implementar reforma laboral”, en El Economista, 19 de marzo de 2021. Recuperado el 10 de noviembre de 2021, de https://www.eleconomista.com.mx/capitalhumano/Pide-stps-apoyo-de-gobiernos-locales-para-implementar-reforma-laboral-20190319-0088.html

[9] Teruel, G. et al. “Política salarial-laboral de Peña Nieto destruyó empleos de altos ingresos”, en La mirada de la academia, Ibero Ciudad de México, 19 de octubre de 2021. Recuperado el 13 de noviembre de 2021, de https://ibero.mx/prensa/investigacion-ibero-arroja-que-politica-salarial-laboral-de-pena-nieto-destruyo-empleos-de-altos-ingresos

[10] “La historia del outsourcing en México inició con Calderón en 2012”, en Reporte Indigo, 12 de noviembre de 2020. Recuperado el 9 de noviembre de 2021, de https://www.reporteindigo.com/reporte/la-historia-del-outsourcing-en-mexico-inicio-con-calderon-en-2012

[11] “Manpower evalúa impacto de reforma en outsourcing”, en El Financiero, 22 de abril de 2021. Recuperado el 19 de noviembre de 2021, de https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/de-jefes/2021/04/22/manpower-evalua-impacto-de-reforma-en-outsourcing

[12] Malacara, N. “No todas las empresas de servicios de outsourcing van a sobrevivir”, en Expansión, 7 de mayo de 2021. Recuperado el 19 de noviembre de 2021, de https://expansion.mx/carrera/2021/05/07/adecco-empresas-servicios-outsourcing-negocio

[13] Amador, O. “Empleo se reactiva, pero se hunde productividad laboral”, en El Economista, 9 de diciembre de 2021. Recuperado el 15 de noviembre de 2021, de https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Empleo-se-reactiva-pero-se-hunde-productividad-laboral-20211209-0010.html

[14] Hernández, G. “Reforma de outsourcing no destruyó empleos, reconoció patrones reales: IMSS”, en El Economista, 26 de noviembre de 2021. Recuperado el 19 de noviembre de 2021, de https://www.eleconomista.com.mx/capitalhumano/Reforma-de-outsourcing-no-destruyo-empleos-reconocio-patrones-reales-IMSS-20211125-0092.html

[15] Sandoval, A. “¿El outsourcing te registró con un salario inferior? Así te afectará”, en Alto Nivel: finanzas personales, 31 de octubre de 2018. Recuperado el 13 de noviembre de 2021, de https://www.altonivel.com.mx/finanzas-personales/el-outsourcing-te-registro-con-un-salario-inferior-asi-te-afectara

[16] “El outsourcing y la precarización laboral”, en Mir México, 18 de noviembre de 2020. Recuperado el 17 de noviembre de 2021, de https://mirmexico.mx/2020/11/18/el-outsourcing-y-la-precarizacion-laboral/

Sin cambios en el bienestar subjetivo

[*]

Francisco J. Núñez de la Peña[**]

 

Resumen: Medir el sentir de la gente no es fácil. Los indicadores económicos y la opinión de los políticos dan pistas, pero no son suficientes para evaluar la satisfacción de las personas con su vida. El Inegi cuenta con el BIARE, con el que busca captar el “bienestar subjetivo” de la población. Las mediciones recientes no muestran una mejora y las previsiones sobre la evolución de la economía tampoco permiten vislumbrar un avance en el bienestar promedio de la población en el futuro próximo.

Palabras clave: BIARE, bienestar subjetivo, confianza del consumidor, expectativas, Inegi, satisfacción con la vida.

 

Abstract: It is not easy to measure public opinion. Economic indicators and politicians’ opinions provide clues, but not enough to assess people’s life satisfaction. The National Institute of Statistics and Geography (INEGI) measures “self–reported well–being” (BIARE in its initials in Spanish) to try to discern the population’s “subjective well–being.” Recent measurements do not reveal any upward trend, nor do economic forecasts suggest any sort of forward movement in the population’s average well–being in the near future.

Key words: BIARE, subjective well–being, consumer confidence, expectations, INEGI, life satisfaction.

 

La felicidad es una medida mucho más completa que el PIB [producto interno bruto]. Calculado sobre una base per cápita [por habitante], el pib se aproxima, en el mejor de los casos, al ingreso real promedio de las personas; es decir, la cantidad promedio de bienes y servicios producidos y, en su mayor parte, consumidos por los miembros de la sociedad. La felicidad, por el contrario, registra el efecto sobre el bienestar no solo de los ingresos sino también de la evolución de otros aspectos importantes de la vida de la gente, como su situación laboral, salud y circunstancias familiares. Por lo tanto, las evaluaciones de la felicidad abarcan las variadas preocupaciones de la existencia cotidiana, mientras que el PIB se trata simplemente de los ingresos. Y seguramente, la felicidad es una medición con la que las personas pueden identificarse personalmente, a diferencia del PIB.

Richard A. Easterlin[1]

 

Para saber cómo se siente la población no hace falta la opinión del presidente de la república (en todo caso, él puede hablar, con conocimiento de causa, de su propio bienestar o malestar). Tampoco se requieren los indicadores económicos usualmente publicados por las autoridades estadísticas. En la materia el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) tiene el módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE), cuyo objetivo “consiste en captar tres dimensiones del bienestar subjetivo: 1) satisfacción con la vida en general y con ámbitos específicos de ella; 2) eudemonía,[2] y 3) balance anímico”.[3] Este indicador “acompaña a la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (ENCO) y ofrece información representativa del conjunto de la población adulta concentrada en 32 ciudades del país”, explica el Inegi.[4] Por ejemplo, a la población entrevistada se pregunta lo siguiente:

    • Podría decirme, en una escala de 0 a 10, ¿qué tan satisfecho se encuentra actualmente con su vida?
    • ¿Qué tan satisfecho está con su salud?
    • ¿Qué tan satisfecho está con sus relaciones personales?
    • ¿Qué tan satisfecho está con sus perspectivas a futuro?

En un comunicado de prensa del 26 de agosto de 2021 el Inegi difundió los resultados del módulo BIARE correspondientes a julio de 2021. La distribución de las respuestas a las cuatro preguntas mencionadas es la que se muestra en la tabla 4.1.

Durante ese mes de 2021 la satisfacción de la población adulta urbana fue, en promedio, 8.2 sobre 10. Y con base en estas mediciones oficiales no puede concluirse que haya mejorado su bienestar desde 2018 (véase la tabla 4.2).

Por otra parte, no es extraño que una economía tenga altibajos, como los hubo en México en 2018–2021, un periodo en el cual el comportamiento de las personas fue alterado por la pandemia, como se ejemplifica en la tabla 4.3.

La evidencia está en los indicadores económicos típicos: el producto interno bruto (PIB), el indicador global de la actividad económica (IGAE), la tasa de desocupación, el número de asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el índice nacional de precios al consumidor, la confianza del consumidor (indicador de opinión), etcétera.

El valor numérico de la confianza del consumidor es un cálculo promedio basado en las respuestas a preguntas acerca de la situación económica (actual y esperada) del hogar del entrevistado, la situación económica (actual y futura) del país y la posibilidad de compra de bienes de consumo duradero.[5]

 

    1. Satisfacción con la vida y confianza del consumidor

Como cabría esperar, la satisfacción con la vida y la confianza del consumidor están relacionadas (véase la tabla 4.4). En julio de 2021 las personas menos satisfechas con su vida tenían menos confianza, como consumidores, que las más satisfechas; y eran menos optimistas acerca su situación económica futura (en los 12 meses siguientes).

Desde julio de 2021 la confianza del consumidor ha mostrado una tendencia ligeramente al alza (véase la tabla 4.5).

Cuando el Inegi difunda su próximo comunicado acerca de los indicadores de bienestar autorreportado de la población urbana (25 de febrero de 2022), probablemente la satisfacción de las personas con su vida será muy similar a la existente en julio de 2021.

Si solamente consideramos los promedios de satisfacción con la vida, el orden de las entidades federativas de México sería el que se aprecia en la tabla 4.6, en el que la Ciudad de México ocupa la primera posición.

Sin embargo, según el “Visor dinámico de bienestar” del Inegi, basado en un conjunto de indicadores de varias dimensiones del bienestar (vivienda, ingresos, trabajo, comunidad, educación, participación ciudadana, salud, seguridad, balance vida–trabajo y bienestar subjetivo), el orden de las entidades federativas sería otro (véase la tabla 4.7), con Nuevo León a la cabeza.

    1. Indicadores económicos y expectativas

Las estadísticas económicas proveen indicios del estado de una economía. Y aunque gran parte de la población no utiliza esta información para tomar sus decisiones, con base en su experiencia cotidiana podría confirmar que la economía de México no estuvo en su mejor momento en 2020 y que en 2021 las cosas, en promedio, no empeoraron: en distintos periodos y lugares las personas percibieron directamente las dificultades para mantener su empleo, conseguir uno nuevo o aumentar sus ingresos.

Las cifras provenientes de encuestas o registros administrativos suelen ser la materia prima principal de los análisis y pronósticos de los economistas. Por ejemplo, estos suelen utilizar las variaciones del número de asegurados asociados a un empleo como indicador oportuno de los vaivenes de la economía (véase la tabla 4.8).

Los analistas del sector privado no son muy optimistas en relación con el futuro de la economía mexicana en 2022, pero sus predicciones tampoco son sombrías. Además, con frecuencia revisan sus expectativas (véase la tabla 4.9).

La satisfacción de las personas con su vida no depende solamente de factores económicos, pero, dada la evolución esperada de la economía mexicana (lo más probable es que, al final del sexenio actual, el PIB por habitante sea menor que en 2018), no veremos avances significativos en el bienestar promedio de la población en los próximos años.

 

[*] Este texto fue elaborado con información disponible hasta el 11 de enero de 2022.
[**] Es profesor emérito del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO)

 

[1] “Happiness is a much more comprehensive measure than GDP. Calculated on a per capita basis, GDP approximates at best people’s average real income—that is, the average quantity of goods and services produced and, for the most part, consumed by the members of society. Happiness, conversely, registers the effect on well-being of not only income but also developments in other important aspects of people’s lives. These include, most centrally, their job situation, health, and family circumstances. Happiness assessments therefore encompass the many concerns of everyday existence, whereas GDP is simply about income. And surely, happiness is a measure with which people can personally identify, unlike GDP”. Easterlin, R.A. An Economist’s Lessons on Happiness: Farewell Dismal Science!, Springer, Cham, 2021, p. 82.

[2] La Real Academia Española (RAE) define eudemonía como “Estado de satisfacción debido generalmente a la situación de uno mismo en la vida”.

[3] Instituto Nacional de Estadística y Geografía. “Indicadores de bienestar autorreportado de la población urbana: cifras a julio de 2021”, en Comunicado de prensa núm. 500/21, 26 de agosto de 2021, p. 1. Recuperado de https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/biare/biare2021_08.docx

[4] Idem.

[5] En este sentido se presentan interrogantes como la siguiente: comparando la situación económica actual con la de hace un año, ¿cómo considera en el momento actual las posibilidades de que usted o alguno de los integrantes de este hogar realice compras tales como muebles, televisor, lavadora, otros aparatos electrodomésticos, etcétera (mayor, igual, menor)?

Autonomía esperada

[*]

Francisco J. Núñez de la Peña[**]

 

Resumen: En 1994 entró en vigor una reforma constitucional que otorgó autonomía al Banco de México, con el mandato de mantener el poder adquisitivo del peso. El ejercicio de sus funciones y la administración están encomendados a la Junta de Gobierno y a un gobernador (el actual podría cambiar en 2022; el Ejecutivo Federal lo nombrará). Jonathan Ernest Heath Constable, Galia Borja Gómez y Gerardo Esquivel Hernández fueron nombrados subgobernadores en 2019–2021. El 23 de junio de 2021, con motivo de una decisión de política monetaria, dos de los nuevos miembros votaron en contra de la propuesta. En el futuro cercano sabremos cuál es el compromiso de la junta en lo referente al control de la inflación y habrá una prueba de la autonomía del banco central.

Palabras clave: autonomía, Banco de México, expectativas, inflación, política monetaria.

 

Abstract: In 1994, a constitutional reform took effect that gave the Bank of Mexico autonomy and a mandate to maintain the peso’s purchasing power. The exercise of its functions and administration are assigned to the Governing Board and a governor (the current governor could change in 2022; the Federal Executive will appoint him or her). Jonathan Ernest Heath Constable, Galia Borja Gómez and Gerardo Esquivel Hernández were appointed deputy governors for the 2019—2021 period. On June 23, 2021, when a decision about monetary policy came up, two of the new members voted against the proposal. In the near future we will find out the level of the board’s commitment to keeping inflation under control, and the central bank’s autonomy will be put to the test.

Key words: autonomy, Bank of Mexico, expectations, inflation, monetary policy.

 

Según el artículo 2 de la Ley del Banco de México, este tiene “por finalidad proveer a la economía del país de moneda nacional [y] en la consecución de esta finalidad tendrá como objetivo prioritario procurar la estabilidad del poder adquisitivo de dicha moneda”.[1]

Nuestro banco central aspira a una inflación anual de 3%. En su portal de la Internet (banxico.org.mx) se anuncia: “El objetivo prioritario del Banco de México es mantener una inflación baja y estable”. No obstante, entre diciembre de 2016 y mayo de 2021, la inflación anual promedio en México fue 3.78%, y ha fluctuado entre 6.77%, en diciembre de 2017, y 2.15%, en abril de 2020 (véase la figura 2.1). Pero la tendencia actual es ascendente. ¿Qué puede esperarse en los años venideros?

Los economistas del sector privado[2] son optimistas. Para ellos, en el largo plazo (2022–2029) la inflación anual no será mayor que el promedio observado entre diciembre de 2016 y mayo de 2021 (3.78%), pues, al parecer, no prevén alteraciones fundamentales en la operación de la política monetaria (véase la tabla 2.1). ¿Hay razones o evidencias para pensar que no habrá cambios?

Uno de los instrumentos de la política monetaria (para controlar la inflación) es el objetivo para la tasa de interés en operaciones de fondeo interbancario a un día. Este objetivo se establece por la Junta de Gobierno del Banco de México. Desde 2017 esa tasa de interés en el mercado de dinero ha estado entre 4% y 8.25% (el 20 de diciembre de 2018 llegó a este punto máximo en el periodo analizado) (véase la figura 1.2).

El Ejecutivo federal deberá nombrar próximamente al gobernador del Banco de México. El actual, Alejandro Díaz de León Carrillo, comenzó su primer periodo en 2017 y terminará en 2021 (véase la tabla 2.2).

El artículo 40 de la Ley del Banco de México dice:

El cargo de Gobernador durará seis años y el de Subgobernador será de ocho años. El periodo del Gobernador comenzará el primero de enero del cuarto año calendario del periodo correspondiente al Presidente de la República. Los periodos de los Subgobernadores serán escalonados, sucediéndose cada dos años e iniciándose el primero de enero del primer, tercer y quinto año del periodo del Ejecutivo Federal. Las personas que ocupen esos cargos podrán ser designadas miembros de la Junta de Gobierno más de una vez.[3]

Según la minuta 63 del Banco de México, correspondiente a la sesión de la Junta de Gobierno del 14 de noviembre de 2018, Alejandro Díaz de León, Roberto del Cueto, Manuel Ramos y Javier Eduardo Guzmán votaron en favor de aumentar el objetivo para la tasa de interés interbancaria a un día en 25 puntos base, a un nivel de 8.00%; aunque Irene Espinosa prefería un incremento de 50 puntos.[4] En la sesión del 19 de diciembre de 2018 Díaz de León, Espinosa, Ramos y Guzmán votaron en favor de subirla 25 puntos más (Del Cueto no estuvo presente). En ese momento había preocupación acerca del crecimiento de los precios al consumidor; por ejemplo, en el anuncio de política monetaria del día 20 se afirmó:

Considerando que se enfrenta un entorno de marcada incertidumbre, en el que el balance de riesgos para la inflación muestra un sesgo al alza y se han materializado algunos de los que la pudieran afectar, tanto bajo una perspectiva de corto como de largo plazo, así como la posibilidad de que se vean afectadas las expectativas de inflación de mediano y largo plazos, la Junta de Gobierno ha decidido por unanimidad aumentar en 25 puntos base el objetivo para la tasa de interés interbancaria a un día a un nivel de 8.25% […] la Junta de Gobierno tomará las acciones que considere necesarias, en particular manteniendo o en su caso reforzando la postura monetaria, de tal manera que la tasa de referencia se ubique en niveles congruentes con la convergencia de la inflación general a la meta del Banco de México en el horizonte en el que opera la política monetaria.[5]

Después la tasa objetivo disminuyó. Por ejemplo, el 12 de febrero de 2021 llegó a su punto más bajo: 4.00%. Al parecer las condiciones eran propicias. Además, para entonces ya había tres personas nuevas en la Junta de Gobierno: Jonathan Heat, Gerardo Esquivel y Galia Borja. Según la minuta 82, el día 10 de febrero Díaz de León, Espinosa, Heath, Esquivel y Borja votaron en favor de reducir el objetivo en 25 puntos base. En el anuncio de política monetaria (11 de febrero) se dijo:

Considerando que la información reciente permite un ajuste en la postura monetaria, manteniendo las previsiones de inflación en línea con la trayectoria convergente hacia la meta de 3%, con la presencia de todos sus miembros, la Junta de Gobierno decidió por unanimidad reducir en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 4.00%.[6]

Posteriormente, una parte de la Junta de Gobierno cambió de parecer. En la votación del día 23 de junio Díaz de León, Espinosa y Heath votaron en favor de aumentar el objetivo para esa tasa en 25 puntos base; mientras que Borja y Esquivel querían mantenerla en 4.00%. Esto se informó en el comunicado del día 24:

Las cadenas de suministro y los procesos productivos de diversos bienes y servicios siguen afectados por la pandemia. Ello ha ocasionado choques adicionales a los previstos en la inflación general y subyacente, que alcanzaron 6.02% y 4.58% en la primera quincena de junio. Las expectativas de inflación general y subyacente en 2021 volvieron a aumentar y las de mediano y largo plazos se mantuvieron relativamente estables en niveles superiores a la meta de 3%. […]

Con la presencia de todos sus miembros, la Junta de Gobierno decidió por mayoría incrementar en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 4.25%. Dos miembros votaron por mantener dicho objetivo en 4%. Hacia delante, la conducción de la política monetaria dependerá de la evolución de los factores que inciden en la inflación, en sus trayectorias previstas en el horizonte de pronóstico y en sus expectativas.[7]

Esta decisión del Banco de México parece tímida, pero tal vez considera que, por el lado de la demanda, no existen presiones inflacionarias en el corto plazo.[8] Basta mencionar un indicador: en el primer trimestre de 2021 el financiamiento al sector privado, en términos nominales, era 6.8% menor que en el mismo periodo de 2020.

Años antes el gobernador Alejandro Díaz de León había afirmado:

La reforma de 1993 al Artículo 28 de la Constitución concedió al Banco de México plena autonomía y le asignó el objetivo principal de combatir la inflación señalando que “[…] El Estado tendrá un banco central que será autónomo en el ejercicio de sus funciones y en su administración. Su objetivo prioritario será procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, fortaleciendo con ello la rectoría del desarrollo nacional que corresponde al Estado. Ninguna autoridad podrá ordenar al banco conceder financiamiento” (DOF, 1993).

El criterio prioritario conforme al cual el Banco debe operar ofrece al público una medida clara para evaluar su desempeño, la trayectoria de la inflación, lo cual hace a la política monetaria más predecible, disminuyendo la incertidumbre y facilitando las decisiones de los agentes económicos […]

La autonomía de gestión del Banco que contempla la Ley se sustenta en la conformación de un órgano colegiado para la toma de decisiones, la Junta de Gobierno, integrada por cinco miembros que tienen las condiciones para actuar con total independencia.[9]

En el segundo semestre de 2021 y los meses siguientes sabremos cuál es el verdadero compromiso de la Junta de Gobierno en lo referente al control de la inflación y tendremos una prueba de la autonomía real del Banco de 6México.

 

[*] Este artículo fue elaborado con base en información disponible hasta el 8 de julio de 2021.

[**] Es profesor emérito del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

 

[1]     Cf. Ley del Banco de México. “Capitulo I. De la Naturaleza, las Finalidades y las Funciones”. Recuperado de https://www.banxico.org.mx/marco-normativo/marco-juridico/ley-del-banco-de-mexico/%7B9BCADA4D-1CFD-92F0-DEC1-634AC4F7BB12%7D.pdf

[2]     En la encuesta del Banco de México de junio de 2021 sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado participaron: Action Economics, Banco Actinver, Bank of America Merrill Lynch, Banorte Grupo Financiero, Barclays, BBVA, BNP Paribas, Bursametrica Management, BX+, Capital Economics, Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, cibanco, Citibanamex, Consejería Bursátil, Consultores Internacionales, Credit Suisse, Epicurus Investments, Finamex Casa de Bolsa, Harbor Intelligence, HSBC, Invex Grupo Financiero, Itaú Asset Management, Itaú Unibanco, JP Morgan, Luis Foncerrada Pascal, Monex Grupo Financiero, Morgan Stanley, Multiva Casa de Bolsa, Natixis, Prognosis Economía, Finanzas e Inversiones; Santander Grupo Financiero; Scotiabank Grupo Financiero, UBS, Valmex y Vector Casa de Bolsa.

[3]     Cf. Ley del Banco de México…, op. cit.

[4]     Banco de México. Minuta número 63. Reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 15 de noviembre de 2018. Recuperado de https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/minutas-de-las-decisiones-de-politica-monetaria/%7be71098ea-ac1e-45cb-f1fc-1bca43571239%7d.pdf

[5]     Banco de México. Minuta número 64. Reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 20 de diciembre de 2018, p. 9. Recuperado de https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/minutas-de-las-decisiones-de-politica-monetaria/%7b5ec61a9b-e408-3da8-c647-97b441ec6d76%7d.pdf

[6]     Banco de México. Anuncio de política monetaria 11 de febrero de 2021 (Comunicado de prensa), p. 2. Recuperado de https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/anuncios-de-las-decisiones-de-politica-monetaria/%7b51b1bfd4-35f8-20d6-7a8a-fbfce7c82118%7d.pdf

[7]     Banco de México. Anuncio de política monetaria 24 de junio de 2021 (Comunicado de prensa), pp. 1 y 2. Recuperado de https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/anuncios-de-las-decisiones-de-politica-monetaria/%7bad39a465-ca97-ada1-e27b-8d9782194b55%7d.pdf

[8]     Véase especialmente el inciso 2.2 del Informe Trimestral Enero–Marzo 2021 del Banco de México, dado a conocer el 2 de junio. Recuperado de https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/informes-trimestrales/%7b49d9c039-ce93-fc5a-59a6-dff7579fdb26%7d.pdf

[9]     Díaz de León, A. Banco de México: 25 años de autonomía, transparencia y confianza, párr. 13. Recuperado de https://www.banxico.org.mx/conociendo-banxico/autonomia-funciones-banco-m.html

La economía mexicana de covid, año dos

Sergio Negrete Cárdenas[*]

 

Resumen: El segundo año de la pandemia en México será particularmente duro porque, si bien habrá un rebote natural en el PIB después de la fortísima contracción de 2020, la política macroeconómica es inadecuada. La nueva ola de contagios causada por las variantes de covid–19 se entremezcla con un gobierno que sostiene una política fiscal en extremo conservadora, reacia a la expansión del gasto público y el endeudamiento; un gobierno que, al contrario, se esconde tras falsedades para justificar su conservadurismo económico. Igualmente grave es que buena parte del gasto público que sí se está ejerciendo se encuentre enfocado en proyectos e infraestructura claramente improductivos, elefantes blancos que serán un lastre en el futuro, aparte de serlo en el presente.

Palabras clave: covid–19, economía, política fiscal, inversión.

 

Abstract: The second year of the pandemic in Mexico should be particularly tough because, even if there will be a natural rebound of GDP after the strong contraction of 2020, macroeconomic policy is inadequate. The new wave caused by covid–19 variants intertwines with a government which maintains an extremely conservative fiscal policy, wary of increasing public spending and debt. The government, on the contrary, hides behind untruths to justify its economic conservatism. As grave is that a significant fraction of public spending which is being exercised is focused on clearly unproductive projects and infrastructure, white elephants that will be an albatross in the future, in addition to the present.

Keywords: covid–19, economy, fiscal policy, investment, employment.

 

 

  1. Vacunas y variantes ponen en jaque la “V”

El segundo año de la pandemia de covid–19 está dominado por variantes y vacunas, con la recuperación plena todavía como un sueño que se ha mostrado elusivo. El arribo de los biológicos era esperado como el elixir salvador que marcaría eventualmente el fin de la pesadilla. Pero la vacunación resultó mucho más lenta de lo previsto y, además, las variantes del virus (sobre todo la llamada “delta”) resultaron devastadoras entre la numerosa población de no vacunados.

El año dos de la pandemia trajo consigo también una sensación de cansancio y el descarte de estrategias previas de contención, como encierros y confinamientos dramáticos, mientras que buena parte del planeta se acostumbró a cubrir nariz y boca apenas se salía de casa.

Lo que quedó en el aire fue la recuperación esperada, porque, ciertamente, hay un rebote de la economía junto con el rebrote del virus; pero aquello es algo natural después de que tantos países experimentaron la peor contracción económica desde la Gran Depresión de 1929. La esperada “V” económica no ocurrirá en muchos países como se esperaba; entre ellos, México.[1]

En el caso nacional es importante considerar la política económica contraccionista que se ha mantenido incólume desde que comenzó el sexenio, a diferencia de lo sucedido en muchas otras naciones. El gobierno mexicano ha destacado, y no positivamente, por haberse rehusado a aplicar una política fiscal contracíclica que compensara, así fuese parcialmente, el tremendo choque económico de la pandemia.[2]

 

  1. La (casi) nula política fiscal contracíclica

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) es responsable de conducir la política fiscal, esto es, todo lo relacionado con ingreso y gasto públicos. El encargado de esta dependencia entre julio de 2019 y el mismo mes de 2021, es decir, durante la pandemia, fue Arturo Herrera Gutiérrez, quien a partir de enero de 2022 será el gobernador del Banco de México (Banxico). En julio fue sustituido por Rogelio Ramírez de la O, un respetado consultor en economía que ha cercado por largo tiempo al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Poco antes de dejar el cargo Herrera concedió una entrevista al diario español El País, en la que explicó las razones de sus acciones,[3] o, en realidad, las razones para seguir la política dictada por el presidente, quien ha intervenido directamente en la política económica como quizá ningún titular del Ejecutivo del México moderno lo ha hecho.

Siempre fue claro que López Obrador estaba contra una política contracíclica (aumentar el gasto público para dinamizar la economía), bajo la consideración de que rescatar empleos significaba apoyar empresas y, con ello, rescatar empresarios.[4] Siguiendo esa premisa, el titular de la SHCP actuó.

Sin embargo, Herrera buscó presentar sus acciones con justificaciones más sólidas o con cierta racionalidad económica. Para hacerlo incurrió en diversas falsedades. Dijo al rotativo español sobre su desempeño como secretario:

Entré a la Secretaría de Hacienda hace casi exactamente dos años, en julio [de 2019] […] lo que define mi gestión ha sido el cómo hemos enfrentamos [sic] la crisis de covid. En retrospectiva, nos salieron bien las cosas en gran medida. Los primeros casos que se dan fuera de Asia fueron en Europa, en países desarrollados que ya tenían tasas de interés muy bajas. Estos países se endeudaron y podían hacerlo porque en algunos casos pagaban cero o tasas de interés negativas. En un primer momento, se reconoció que había algunos países, los más pobres del mundo, que no iban a poder hacerlo, y por eso se estableció esta iniciativa de suspensión (de pagos) de la deuda. Entonces, había como dos sopas: la de los países desarrollados y la de los países más pobres. Pero no se diseñó algo para los del medio, que representan el 75% de la población mundial y el 35% del Producto Interno Bruto (PIB) del planeta. Ahí estamos nosotros, que no tenemos tasas de interés negativas. De hecho, tuvimos ya un incremento en la tasa de interés. Entonces, si hubiéramos tenido un programa tan agresivo como los de las economías avanzadas hoy tendríamos que estar pagando alrededor de 350.000 millones de pesos adicionales en tasas de interés. Eso supone más que todo lo que cuesta la educación pública superior y media superior. Es decir, la preparatoria y las universidades públicas. Por estas condiciones fuimos prudentes. Además, reconocimos muy pronto que debíamos apostarle de manera audaz a las vacunas y que el enfoque era el del manejo de riesgo de finanzas.[5]

La primera falsedad del futuro titular del Banxico fue la siguiente: “En retrospectiva, nos salieron bien las cosas en gran medida”.

En 2020 México tuvo la peor contracción económica desde la Gran Depresión. El PIB cayó 8.5%; desplome que siguió de una pequeña recesión en 2019 y que no será compensado con el crecimiento de 2021. Actualmente, se espera que la economía crezca alrededor de 6% este año.[6] No parece una mala cifra hasta que se compara con la del año pasado; esto es, quizá en 2024 se recupere el nivel del PIB por habitante que se tenía en 2018. Es, en ese sentido, un sexenio completamente perdido.

Hubo, por otra parte, una fuerte explosión en términos de pobreza. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2020 se registraron 3.8 millones de nuevos pobres[7] (véase la tabla 1.1), llevando el total a 55.7 millones de personas, cantidad que quizá ni para 2024 será reducida a los 51.9 millones de 2018.

Probablemente, el aumento en pobreza habría sido todavía mayor si la contracción económica se hubiese visto acompañada por un estallido inflacionario (como en 1983–1997 y 1995), pero eso no ocurrió. La inflación empobrece a todos, aunque, particularmente, a las personas asalariadas y sin acceso a instrumentos financieros que les permitan protegerse de la inflación, es decir, a los más pobres. El aumento de la inflación en 2020 fue mínimo, pues pasó de 2.83% en 2019 a 3.15% al año siguiente.

El empobrecimiento no fue porque los precios aumentaran mucho más que los salarios sino porque se perdieron salarios completos, esto es, personas que pasaron al desempleo. Y es aquí donde una fuerte política fiscal contracíclica hubiera significado una enorme diferencia. Estuvo al alcance del gobierno federal salvar empleos, pero no lo hizo. Por lo menos una fracción importante de los 3.8 millones de nuevos pobres se explica por lo que no quiso hacer el presidente López Obrador. A ello se suma el error gubernamental de destruir el Seguro Popular a inicios de 2020 y sustituirlo con el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). Y es quizá la estadística más aterradora que presenta el Coneval: 15.6 millones de personas perdieron el acceso a los servicios de salud (véase la figura 1.1). Y esto en plena pandemia.

La explosión en el número de pobres pudo haberse evitado en gran medida con políticas públicas. Por el contrario, las instrumentadas, o la ausencia de estas, exacerbaron el problema que causó covid–19.

Es complicado argumentar, por ello, que las cosas “salieron bien” en 2020. Y difícilmente podrá decirse lo mismo del segundo año de la pandemia, por más que el crecimiento económico sea claramente positivo.

 

  1. México sí pudo tener una fuerte política fiscal contracíclica

La segunda falsedad oficial es argumentar que México no pudo —o, en todo caso, no le convenía— tener una fuerte política fiscal contracíclica; que a los países pobres les perdonaron pagos de deuda, que muchos países ricos tenían tasas de interés negativas o cercanas a cero y que no se pensó en aquellos en el medio.

Herrera responsabiliza implícitamente a los gobiernos de países avanzados de lo ocurrido en México y asegura que al país —y a muchísimas economías emergentes— no le convenía endeudarse en esas condiciones, lo cual es falso.

Las tasas de interés mexicanas, o las que ofrece en los mercados internacionales de capital para colocar sus bonos, ciertamente son positivas, pero extremadamente bajas en términos históricos. Herrera, al parecer, aspiraba al paraíso del deudor: recibir un pago junto con el dinero prestado (tasa de interés negativa). No hace la menor referencia a que era muy barato endeudarse sino que implica que era caro hacerlo, cuando bajo cualquier perspectiva histórica es exactamente lo contrario. Precisamente, por la misma razón, se endeudaron tantas otras naciones, incluyendo emergentes e incluso países de bajo ingreso.

Muchas naciones emergentes aplicaron paquetes contracíclicos de buen tamaño; no tan grandes como los de países avanzados, sin duda, pero mucho mayores que México. En números gruesos, los paquetes de ayuda de países ricos fueron equivalentes a entre 15 y 40 puntos del correspondiente PIB de 2020, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).[8] En promedio, alrededor de 30 puntos del PIB entre gasto adicional, ingreso sacrificado y préstamos, garantías de préstamos e inyecciones de capital a empresas (véase la figura 1.2).

De acuerdo con la misma fuente, los paquetes de apoyo fiscal de los países emergentes estuvieron entre 2 y 20 puntos del correspondiente PIB, con México peleándose el último lugar con Egipto y Pakistán (véase la figura 1.3). Naciones como Argentina, Colombia, Perú, Chile y Brasil dejaron a México muy atrás. Entre ellos pudo estar nuestro país, contrario a lo dicho por Herrera.

El paquete mexicano, de hecho, se ubicaría en el promedio de las naciones de bajo ingreso (pobres), cuyos apoyos estuvieron en un intervalo de entre 0.3 y 7 puntos de PIB (véase la figura 1.4); esos países que, según Herrera, son tan pobres que no tenían para gastar y, en cambio, recibieron alivios en sus deudas. México se había ubicado más o menos en el promedio del grupo, entre Costa de Marfil y Zambia.

Si México hubiera aplicado un programa de país avanzado actualmente estaría pagando 350 mil millones de pesos adicionales por concepto de intereses (1.5% del PIB de 2020), dijo Herrera. Y dio ejemplos para sustentar que era una cifra estratosférica. Lo es, y precisamente porque está sumamente inflada.

Al decir que en tiempos recientes subieron las tasas de interés nacionales, Herrera da a entender que hubiera sido deuda interna (que, en términos de tasa de interés, es más cara que la externa). ¿Cuánto pagó el sector público federal —gobierno federal, Petróleos Mexicanos (Pemex), Comisión Federal de Electricidad y otras entidades— por concepto de intereses por la deuda interna en el año 2020? Un total de 500.8 mil millones de pesos (véase la tabla 1.2). La impresionante cifra de Herrera implica un incremento en ese servicio de 70%.

¿Cuánto promedió el monto de esa deuda interna en 2020? Una división simple de la deuda interna al inicio y fin del año da 7,449.9 mil millones de pesos.

El aumento de 70% en el servicio de la deuda implicaría un incremento en la deuda de 5.2 billones de pesos (22.5% del PIB de 2020). El gasto total del sector público federal en 2020 fue de seis billones de pesos. Para efectos prácticos, la expansión fiscal que presentó Herrera citando un pago de intereses adicionales de 350 mil millones de pesos está muy lejos de toda proporción imaginable.

El titular del Ejecutivo federal rechazó la expansión del gasto público y el endeudamiento como si fuesen algo que siempre debe evitarse.[9] Una ortodoxia fiscal quizá entendible hace un siglo, antes de que John Maynard Keynes desarrollara la política macroeconómica. Esto explica mucho lo que está ocurriendo en México en 2021 tras la fortísima contracción de 2020.

 

  1. El gasto improductivo

Gabriel Zaid sería un espléndido cronista de lo que hoy sucede en México, ya que, además, el gasto público está canalizándose a renglones improductivos.[10] Las prioridades de López Obrador son tres proyectos insignia: el “rescate” de Pemex (lo que contempla la construcción de la refinería Dos Bocas y la compra de Deer Park en Houston), la construcción del aeropuerto en Santa Lucía (lo que incluyó la destrucción del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, NAIM) y el Tren Maya. Ninguno de ellos es financieramente viable y, además, todos son muy intensivos en capital. Se trata de tres elefantes blancos que representan un peso muerto para las finanzas públicas del pasado reciente, el presente y, sobre todo, el futuro.[11]

El no gasto para compensar el impacto de la pandemia por covid–19 y el gasto masivo en proyectos e infraestructura inadecuados marcan el año dos de la pandemia, como de hecho se hizo previamente en el sexenio obradorista. El futuro no puede ser promisorio con un crecimiento, sobre todo, de rebote para un futuro cercano y, además, impulsado por la economía de Estados Unidos. El motor interno de la economía es débil y orientado en la dirección equivocada.

 

[*]  Es profesor investigador del Departamento de Economía, Administración y Mercadología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Es doctor en Economía y maestro en Economía Internacional (Essex, Reino Unido). Licenciado en Economía (ITAM) y en Ciencias de la Comunicación (UNAM). Trabajó en el Fondo Monetario Internacional (2004–2009). Es colaborador del periódico El Financiero y de Arena Pública. Correo electrónico: snegcar@iteso.mx | Twitter: @econokafka

 

[1]     “Recuperación económica en México va a ser tipo ‘V’: AMLO”, en El Financiero, 28 de junio de 2020. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/recuperacion-economica-en-mexico-va-a-ser-tipo-vamlo

[2]     “Descarta AMLO medidas contracíclicas ‘neoporfiristas’ ante crisis”, en Aristegui Noticias, 5 de abril de 2021. Recuperado de https://aristeguinoticias.com/0504/mexico/descarta-amlo-medidas-contraciclicas-ante-crisis/; Ávila, J. “¿Y la política fiscal contracíclica en México?”, en Expansión, 6 de abril de 2020. Recuperado de https://expansion.mx/economia/2020/04/06/politica-fiscal-
contraciclica-mexico-preguntan-expertos

[3]     Manetto, F. y Cota, I. “‘Con un plan contra la covid como las economías avanzadas hoy tendríamos que pagar 350.000 millones de pesos más’”, en El País, 3 de julio de 2021. Recuperado de
https://elpais.com/mexico/2021-07-04/con-un-plan-contra-la-covid-como-en-las-economias-avanzadas-hoy-tendriamos-que-pagar-350000-millones-de-pesos-mas.html

[4]     Ahmed, A. “El presidente de México se rehúsa a gastar en grande para amortiguar el impacto del coronavirus”, en The New York Times, 8 de junio de 2020. Recuperado de https://www.nytimes.com/es/2020/06/08/espanol/america-latina/mexico-amlo-deuda-coronavirus.html

[5]     Idem.

[6]     Castañares, G. “Pronóstico PIB 2021: Se acerca a 6% la expectativa de crecimiento”, en El Financiero, 2 de julio de 2021. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/economia/2021/07/02/se-
acerca-a-6-la-expectativa-de-crecimiento/

[7]     Rangel, A. “Crece pobreza en México; hay 3.8 millones más en esta condición: Coneval”, en Milenio, 5 de agosto de 2021. Recuperado de https://www.milenio.com/politica/mexico-3-8-millones-pobres-2020-pandemia-coneval

[8]     Fariza, I. “Los países ricos gastarán cuatro veces más contra la crisis que los emergentes”, en El País, 7 de abril de 2021. Recuperado de https://elpais.com/economia/2021-04-07/los-paises-ricos-gastan-cuatro-veces-mas-contra-la-crisis-que-los-emergentes.html

[9]     “AMLO descarta endeudamiento del país para rescate del golpe económico por Covid–19”, en Aristegui Noticias, 4 de abril de 2020. Recuperado de https://aristeguinoticias.com/0404/mexico/amlo-descarta-endeudamiento-del-pais-para-rescate-del-golpe-economico-por-covid-19/

[10]   Cfr. Zaid, G. La economía presidencial, Vuelta, México, 1990. Zaid, G. El progreso improductivo, Siglo XXI Editores, México, 1979.

[11]   Cfr. Negrete, S. “Los elefantes blancos de AMLO”, en Análisis Plural, segundo semestre de 2019: México: transición y vértigo, ITESO, 2020, Guadalajara, pp. 97–104.

La economía mexicana en 2021: con covid y sin “V”

Sergio Negrete Cárdenas[*]

 

 

Resumen: Las consecuencias económicas del covid seguirán golpeando al mundo. En México, durante el año recién terminado, la contracción económica será la más feroz desde 1932, y todo indica que la recuperación en 2021 será tímida, lejos de mostrar un rebote en “V”. La austeridad fiscal, la hostilidad oficial hacia la inversión privada, la continuidad de la pandemia y la ineficaz respuesta gubernamental, así como la obsesión presidencial con el petróleo son factores que explicarán la pobre recuperación. El presidente, sin embargo, ha encontrado en la estadística del empleo formal un indicador para argumentar una recuperación económica plena.

Palabras clave: covid, economía, política fiscal, inversión, empleo.

 

Abstract: The economic consequences of covid will continue hitting the world. In Mexico, in the year that just ended, the economic contraction shall be the fiercest since 1932, and everything indicates that the recuperation during 2021 will be shy, far from a V–shaped recovery. Fiscal austerity, government hostility towards private investment, the continuation of the pandemic and the inadequate public response, in addition to the presidential obsession with oil are factors that explain the poor revival. The President, however, has found in the statistic of formal employment an indicator to argue that a full economic recovery has taken place.

Keywords: covid, economy,  fiscal policy, investment, employment.

 

 

  1. Contracción brutal, recuperación tímida

Cuánto se habrá desplomado exactamente el producto interno bruto (PIB) en 2020 es todavía una incógnita. El hecho es que habrá sido una recesión brutal, con una contracción de alrededor de 9.0%. Por ello no sería una depresión económica —esto es, una caída de dos dígitos—, pero si la peor recesión desde 1932.

Dura como fue esa contracción, puede aducirse —y con razón— que en buena parte se explicó por la pandemia de covid–19. Esto es, el principal frenazo vino del exterior, así como por las consecuencias internas de la propia pandemia. Pero México ya arrastraba una —pequeña— recesión desde 2019, que nadie podría adjudicar al coronavirus. El efecto acumulado es grave y más si se considera que, a diferencia de otros países, no se espera un fuerte “rebote” tras la crisis. Funcionarios públicos han hablado de una recuperación en “V” o en forma de la “palomita de Nike”.[1] Lo que se espera para 2021, por el contrario, es un crecimiento tímido. Esto contrasta con lo observado en las dos graves crisis económicas anteriores (1995 y 2009), en que la producción al año siguiente (y subsecuentes) mostró un vigoroso repunte (véase la figura 4.1).

¿Por qué no se espera una recuperación vigorosa en 2021? Son diversos factores los que sustentan el pesimismo:

    • La ausencia de una política fiscal contracíclica.
    • Un ambiente hostil a ciertas inversiones privadas, nacionales y extranjeras.
    • La continuación de la pandemia por varios meses del año.
    • La obsesión presidencial con el petróleo.
    • El ajuste que implicará el comienzo de la administración de Joe Biden en Estados Unidos.
  1.  Austeridad, covid y crecimiento

El gobierno federal es responsable en mayor o menor medida de cuatro de esos cinco elementos. Un mayor gasto público deficitario para suavizar el choque económico es prácticamente inexistente. Lo fue en 2020 y así será en 2021.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha sido claro desde el estallido de la pandemia sobre su perspectiva, que se convirtió en política pública: su gobierno no iba a rescatar empresas, puesto que ello implicaba rescatar empresarios, y esto era corrupción y favorecer a los ricos. Es de suponerse que no entendió que el objetivo era apoyar o rescatar empresas para salvar empleos, ingresos y así evitar que individuos y familias cayeran en la pobreza. López Obrador asoció mentalmente apoyos a empresas con el rescate del sistema bancario de 1995–1997 vía el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), tema que nunca aprobó y lo catapultó como figura nacional. No pudo sacudirse de esa noción.

Esa idea fija se complementa con lo que en la mente presidencial es la “austeridad republicana”: el evitar ciertos gastos que el presidente considera superfluos o suntuarios. Las acciones del gobierno en torno al covid están permeadas de esa noción: deben evitarse los gastos asociados o incluso necesarios en la medida de la posible. En el imaginario lopezobradorista el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) —que se creó en su administración— ofrece, por la magia del decreto, un sistema de salud público similar a los existentes en Dinamarca, Canadá o Reino Unido, con servicios y medicamentos gratuitos para los derechohabientes. Lo cierto es que se trata de un Seguro Popular reducido para ahorrar dinero, que obviamente está a años luz del espejismo escandinavo presentado por el titular del Ejecutivo.

Una “austeridad” cuyas víctimas más conocidas han sido los niños con cáncer y necesitados de quimioterapias, pero que son muchas más entre los millones que requieren del sistema público de salud dado que una opción privada está fuera de su alcance monetario. Ante la aparente indiferencia del gobierno frente a ese sufrimiento, ampliamente publicitado, no es de sorprender que esa escasez presupuestal también se haya hecho extensiva a la pandemia. Esto es, escasez de pruebas para detectar a portadores del virus o de inversión pública para expandir la capacidad hospitalaria.

Más recientemente, a ello se suma la inversión requerida para una campaña de vacunación masiva de la población. El calendario propuesto por el gobierno para 2020, y que llegará hasta 2022, dista de ser ambicioso (véase la figura 4.2). Además, es probable que haya una distancia considerable entre propuesta y realidad, como ha sido lo habitual con la administración obradorista.

Con o sin premeditación, el gobierno federal está, de facto, buscando superar la pandemia vía la inmunidad de rebaño —sin vacunar—. Es por ello que el semáforo epidemiológico tardó tanto en activarse a fines de 2020, a pesar de la explosión que se registró en el número de contagios y la saturación de la capacidad hospitalaria derivada de ello, con el gobierno encasillado por su estrategia. No se quería cerrar —más— la economía pasando a un semáforo rojo —como lo ameritaba la situación de riesgo epidemiológico, de acuerdo con lo establecido por el sistema de monitoreo para la regulación del uso del espacio público—,[2] dado que no hay ayuda para las empresas forzadas a cerrar o reducir sus actividades, aunque obviamente el daño a las actividades productivas —y al empleo, y por ende los niveles de bienestar y pobreza— es inmenso. Lo que se trató de evitar fue una repetición de abril y mayo de 2020, cuando se perdieron 900 mil empleos formales —además de todos aquellos en el sector informal—. Por ello se retrasó el inicio del semáforo rojo, al parecer falseando las cifras relevantes, con un impacto imposible de estimar de contagios y muertes que pudieron evitarse.[3]

Al aparato productivo diezmado debe añadirse la continuación de la hostilidad contra ciertas inversiones, destacadamente en el sector energético, pero que en los últimos meses de 2020 se amplió con la ofensiva oficial contra el outsourcing como mecanismo de contratación laboral. Inversiones no realizadas son crecimiento futuro reducido. La administración federal tiene al parecer otras prioridades para sus recursos, como es precisamente el sector energético en lo general y el petróleo en lo particular.

 

  1.  La obsesión petrolera

La austeridad gubernamental es selectiva, porque el petróleo —su explotación y refinación— se mantiene como absoluta prioridad. La justificación para ello es la soberanía nacional, sin que al parecer sean relevantes los recursos que ello demande. La estrategia lopezobradorista con respecto a Petróleos Mexicanos (Pemex) no es nueva: canalizar cantidades ingentes de recursos a la empresa paraestatal, buscando aumentar una menguante producción, arrancó claramente con el presidente Vicente Fox (2000–2006) y continuó tanto en el sexenio de Felipe Calderón (2006–2012) como en el de Enrique Peña Nieto (2012–2018).

Los primeros años del sexenio peñista reafirmaron el sueño de conducir a Pemex a convertirse en un gigante industrial, si bien con la asociación de empresas privadas —posible gracias a la reforma energética de 2013–2014—. Fue el derrumbe del precio del crudo en 2014 lo que mostró lo inviable de la estrategia, y los dos últimos años del sexenio peñista se enfocaron a tratar de salvar financieramente a la empresa, achicando sus actividades, desde producción hasta refinación.

Andrés Manuel López Obrador optó por revertir esa dirección, incluso con la construcción de una refinería nueva. En materia de producción, los resultados han distado de ser espectaculares. La creciente canalización de recursos ha logrado, por lo menos hasta 2020, el estancamiento de la producción. Se supone que Dos Bocas empezará a refinar crudo a partir de junio de 2022, aunque es altamente improbable que ello ocurra. Si sucede lo mismo que con otras refinerías estatales en América Latina el costo se disparará y habrá de pasar mucho más tiempo para que sea terminada y realmente aporte gasolinas para el consumo nacional.[4]

La obsesión petrolera ha implicado el mayor deterioro financiero de Pemex. La ironía es que un gobierno obsesionado con un bajo déficit fiscal y con evitar el endeudamiento bien puede verse hundido por su principal empresa. Los bonos de Pemex pasaron a la clasificación de basura (junk) en 2020,[5] y a partir de 2021 cualquier degradación crediticia de los correspondientes al gobierno federal se explicaría por la rueda de molino que es la paraestatal para las finanzas públicas en su conjunto.

 

  1. La “V” gubernamental de 2021

Si la economía se contrajo alrededor de 9.0% en 2020 y crece poco más de 3.0% en 2021, difícilmente podría argumentarse que se registró una recuperación en “V”. Pero en su informe de gobierno —en este caso el presentado al cumplir dos años en la presidencia, el primer día de diciembre— López Obrador planteó una forma de justificar esa “V”. No se trata de los ya famosos “otros datos” sino de un uso selectivo y acotado de estos.

El titular del Ejecutivo encontró un dato para sustentar que la economía sí se recuperará en “V”: el empleo formal. AMLO presentó en su informe una serie de cifras y expectativas específicas:

Expongo también que se está cumpliendo el pronóstico que hicimos en el sentido de que la crisis tendría un comportamiento en forma de “V”: caeríamos hasta el fondo, como ocurrió en abril, pero saldríamos del hoyo, como, de hecho, ha venido sucediendo. La economía empieza a crecer y del millón 117 mil 584 empleos formales perdidos ya se han recuperado 555 mil 600. Pienso que en marzo lograremos alcanzar de nuevo los 20 millones 613 mil 536 puestos de
trabajo que tenía registrados el Instituto Mexicano del Seguro Social
antes de la pandemia.[6]

La expectativa puede ser optimista, como es el caso, aunque mostró mayor realismo que la promesa presidencial hecha en los inicios de la pandemia de que el gobierno crearía nada menos que dos millones de empleos en los siguientes meses —por ejemplo, poco más de 200 mil ampliando el programa de Sembrando Vida y cerca de 81 mil en el Tren Maya—. Quizá lo mismo ocurra con la nueva expectativa lopezobradorista, debido a obstáculos como la persistencia —y probablemente recrudecimiento— de la pandemia durante el primer trimestre de 2021.

Además, el presidente parece suponer que las empresas cerraron temporalmente y que el empleo regresará tras una pausa. Cifras recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en cambio, indican que poco más de un millón de establecimientos micros, pequeños y medianos cerraron sus puertas definitivamente.[7] Esto es, la recuperación de los empleos destruidos será crecientemente complicada para las empresas que tendrían que abrirse de cero o aumentar sus actividades —en un entorno poco favorable—. Lo cierto es que alcanzar la “V” al finalizar marzo de 2021 parece ilusorio, incluso limitándose a un indicador tan restringido como es el empleo formal.

Quizá lo importante para el presidente es que ya tiene una narrativa preparada para 2021. Cuando el empleo formal alcance la cifra registrada en el mes de febrero de 2020 —los 20.61 millones que mencionó en su informe— podrá proclamar que se alcanzó la “V”. Como esto sí deberá ocurrir durante 2021, entonces podrá hablar —falsamente— de que se logró esa recuperación plena con respecto al año anterior, sin mencionar otros temas como PIB, empleo informal o aquellos millones arrojados a la pobreza. La recuperación del PIB y del PIB per cápita —esto es, que ambas cifras alcancen los registros máximos correspondientes a 2018— será en cambio una labor de años, en el segundo caso sin duda más allá del actual sexenio.

 

 

[1]     “Arturo Herrera ve recuperación económica en forma de ‘palomita’ de Nike”, en El Financiero, 2 de junio de 2020. Recuperado el 18 de diciembre de 2020, de https://www.elfinanciero.com.mx/economia/hacienda-estima-una-recuperacion-tipo-nike-de-la-economia-mexicana; “Recuperación económica en México va a ser tipo ‘V’: AMLO”, en El Financiero, 28 de junio de 2020. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/recuperacion-economica-en-mexico-va-a-ser-tipo-v-amlo

[2]     Con el semáforo rojo solo se permiten las actividades económicas esenciales.

[3]     Kitroeff, N. “México tergiversó los datos sobre la gravedad del coronavirus en la capital”, en The New York Times, 21 de diciembre de 2020. Recuperado el 22 de diciembre de 2020, de https://www.nytimes.com/es/2020/12/21/espanol/mexico-semaforo-rojo-covid.html

[4]     Véase al respecto: Negrete, S. “Los elefantes blancos de AM,LO”, en Análisis Plural, segundo semestre de 2019: México: transición y vértigo, ITESO, 2020, Guadalajara, pp. 97–104.

[5]     En abril de 2020 la firma Moody’s se convirtió en la segunda calificadora en clasificar el nivel de los bonos de Pemex por debajo del grado de inversión, con lo que se colocaron en la categoría de bonos especulativos o basura. Véase al respecto: Sígler, É. “Es oficial: Pemex es un bono basura”, en Expansión, 17 de abril de 2020; Morales, Y. “Bonos de Pemex ya son basura”, en El Economista, 20 de abril de 2020.

[6]     “Discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador. 2° Año de Gobierno 2018–2020”, 1 de diciembre de 2020, párr.18. Recuperado de https://lopezobrador.org.mx/2020/12/01/discurso-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-informe-2-ano-de-gobierno-2018-2020/

[7]     Inegi. “El Inegi presenta resultados de la segunda edición del ecovid–e y del estudio sobre la demografía de los negocios 2020”, Comunicado de prensa núm. 617/20, 2 de diciembre de 2020. Recuperado el 18 de diciembre de 2020, de https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2020/OtrTemEcon/ecovid-ie_demogneg.pdf

 

La desigualdad económica y empresarial

en Guadalajara tras la pandemia[*]

Jessica Daniela Ramírez Rentería
Daniela Danae Medina Aguila[**]

 

Resumen: En este trabajo se analizan las condiciones a las que se han tenido que enfrentar las pequeñas y medianas empresas (pymes) jaliscienses en el contexto de la pandemia del covid–19, el impacto de la contingencia y en el panorama laboral en general, los posibles escenarios posteriores a la pandemia, la afectación económica y las alternativas para la supervivencia de muchos negocios, así como el reforzamiento de la economía del área metropolitana de Guadalajara y de Jalisco mediante una adecuada reactivación.

Palabras clave: covid–19, pandemia, pymes, empresas, economía, empleo, desigualdad, inseguridad, Jalisco

 

Abstract: This article analyzes the conditions that Jalisco’s small and middle-sized businesses have had to deal with in the context of the covid–19 pandemic, the impact of the emergency on the overall employment outlook, possible post-pandemic scenarios, the effects on the economy, businesses’ alternatives for ensuring their survival, as well as economic recovery in the Guadalajara Metropolitan Area and in Jalisco driven by a well-planned reactivation.

Key words: covid–19, pandemic, smes, businesses, economy, employment, inequality, insecurity, Jalisco

 

Nos encontramos en medio de un panorama incierto y aterrador, pues el coronavirus vino a ponernos a prueba a todos. El virus sacó a relucir errores estructurales que gobernantes y empresarios se esforzaban por ocultar en el sector económico y empresarial, en el plano de la salud y en el social.

En este trabajo hacemos una comparación del covid–19 con un Quality Assurance Tester, un control de calidad que se emplea en la planificación y prueba de software para comprobar si funciona correctamente, y que detecta errores y los comunica.[1]

El Covid Tester–19 se encargó de comunicarnos que nuestro “código” está plagado de errores, aunque hace falta un paso: la resolución. Este trabajo tratará de servir como guía para las empresas con menor capacidad de enfrentar una contingencia para poder instrumentar estrategias efectivas en los negocios y evitar, en lo posible, sucumbir al declive económico que amenaza al país.

 

  1. Una crisis del siglo XXI

Nos encontramos en medio de un panorama adverso, en el cual nuestro único punto de referencia son otras pandemias y crisis económicas que, aunque no sean comparables en su totalidad, son un buen punto de partida.

En México parecía lejana la posibilidad de que el coronavirus hiciera su aparición, y acaso por eso no se tomaron precauciones ni medidas adecuadas para su llegada. El primer caso en México se detecta el 28 de febrero de 2020.[2]

El virus llegó a un país plagado de fallas y errores. Algunos estudios del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) muestran que México cerró el 2018 con 48.8% de la población en pobreza, con 16.8% del total de habitantes en pobreza extrema.

En cuanto a Jalisco, en enero de 2020 el estado tenía una tasa de desempleo de 3.28%,[3] por debajo del promedio del país, con un ingreso de 23%, inferior al costo de la canasta básica alimentaria.[4] En la medición de pobreza 2008–2018 del Coneval[5] se corrobora que, al momento de la llegada de la pandemia a México —y a Jalisco— nos encontrábamos con una sociedad que no tenía la capacidad de atender a la población en cuestión de servicios médicos, empleos que cubrieran las necesidades de alimentación, servicios básicos y una vivienda digna. ¿Qué le esperaba a la población jalisciense con estos rezagos durante el confinamiento? Y ¿cómo soportaría este golpe la economía local?

 

  1. Impacto económico en las micro, pequeñas y medianas empresas

Don Beto tuvo que cerrar su papelería. Lilia está preocupada por su tienda, cuyos ingresos disminuyen. Fernando perdió su trabajo cuando sus patrones ya no pudieron pagar el sueldo de sus trabajadores. Daniela recorta sus gastos pues redujeron su salario a la mitad.

¿Qué tienen en común estas personas? Están preocupadas, tienen familias, tienen necesidades y todas fueron afectadas por el covid–19, aun cuando no hayan sido contagiadas por el virus.

De acuerdo con el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), las microempresas representan 97.6% del total, seguido por empresas pequeñas, 2%, y las medianas, 0.4%, lo cual significa que el porcentaje de grandes empresas no asciende ni siquiera a 0.1%, por lo que la supervivencia económica del país reside en las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), que son las más vulnerables.

Una economía laxa y poca habilidad contractual serían el primer error en el código de nuestro país, ocasionando así la primera falla en el sistema, que resulta en la recesión y el cierre de muchas empresas.

Si hacemos una radiografía de las mipymes descubriremos que gran parte de ellas buscan eludir algunas de las responsabilidades con las cuales deben contar las empresas para formalizarse. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Enaproce) 2018, la mayoría de las pequeñas empresas no participa en cadenas globales de valor.[6]

Los negocios y las empresas definidos como esenciales y no esenciales de cada giro, según el Gobierno de Jalisco, se limitan a actividades relativas a la producción y el comercio de alimentos o su cadena de valor, productos sanitarios y de salud y algunos otros servicios esenciales; la lista detallada se puede encontrar en la página de gobierno del estado.[7]

Las autoridades tienen una complicada decisión. El gobernador Enrique Alfaro incluso ha considerado dar marcha atrás a la reactivación con el “botón de emergencia”, acción que no conviene a nadie y que, además, provocaría un descontento general e incertidumbre.[8]

Deben considerarse varios factores antes de juzgar la gestión del gobierno como adecuada o no, así como el comportamiento ciudadano.

 

  1. Apoyos económicos gubernamentales

En lo referente a la Federación, uno de los apoyos que propuso el presidente Andrés Manuel López Obrador fue adelantar los apoyos otorgados por la Secretaría de Bienestar.[9] Es importante advertir que solo las personas inscritas al programa son las beneficiadas, y se trata de un adelanto del apoyo, no de un aumento, lo que significa que en un futuro pasarán un periodo sin este apoyo del gobierno.

Se crearon los microcréditos para ayudar a las empresas afectadas por el covid–19 con un préstamo de 25,000 pesos y una tasa de interés de 6.5% y tres meses de gracia (Banxico). También se dio un apoyo para trabajadoras del hogar y empresarios independientes. Se dieron 2,000 créditos de 25,000 pesos (programa Crédito Solidario de Palabra) con cuatro meses de gracia.

Para las pymes se ofreció un crédito de 25 mil pesos por empresa (a través del programa Crédito a la Palabra), para ayudar a más de 190 mil patrones y empresas, con la condición del cumplimiento de varios requisitos.[10]

Si bien el gobierno buscó opciones para apoyar a la economía, ¿bastarán tres meses para que las empresas logren recuperarse al grado de no solo subsistir sino de comenzar a pagar una deuda? Además, en México existen más de 4’000,100 pymes contra 190,000 a las que se quiere apoyar. ¿Es suficiente el apoyo?

En lo relativo a los apoyos estatales y municipales, se cuenta con múltiples apoyos del gobierno de Jalisco, de los cuales hasta ahora se han destinado 1,950 millones de pesos a diferentes programas,[11] como el Plan Jalisco Covid–19; el Programa de protección al empleo y el ingreso a las familias, el Programa para Activación Económica del Sector Agropecuario, Jalisco te protege y Fuerza mujeres.

En Guadalajara hay programas como Cuidamos tu empleo, Guadalajara está contigo y La ciudad te espera.

En Zapopan se autorizó el Crédito para pymes, para comercios en espacios abiertos (tianguis, mercados) y autoempleos, y la suspensión temporal de pagos, licencias y prórrogas de pagos y condonación de permisos.

Si bien son muchos los apoyos económicos que se ofrecieron, no toda la gente tuvo o tiene acceso a ellos: “Lo intenté, pero no lo logré […] al momento de querer subir el documento se sobresaturó y me botó”, dice Érika, propietaria de La Moderna.

Cómo Érika, muchos no tuvieron la posibilidad de acceder a ningún apoyo económico por parte del gobierno. El restaurante La Moderna era uno de los tantos negocios que luchaban por sobrevivir, con una considerable reducción de ingresos y cuentas por pagar que no esperan a nadie y, antes de terminar esta investigación, se vio obligada a cerrar.

¿Es responsabilidad del gobierno ofrecer apoyo a todas las empresas en ese grave riesgo?

La mayoría de los apoyos es para los empleados y empresarios que laboran de manera formal, pero es importante considerar que la población económicamente activa en México es en gran parte informal. “Alrededor de 54.7% de la población trabajadora pertenece al sector informal, 30.94 millones de personas, siendo el segundo país con mayor población informal en América”.[12]

Una vez más, la pandemia resaltó las deficiencias del sistema económico en el que se desenvuelve México y, por consiguiente, el área metropolitana de Guadalajara, donde la mayor parte de la población económicamente activa no se encuentra en las listas del gobierno para acceder a un apoyo económico, y el porcentaje restante tampoco tiene garantía de poder acceder a ellos.

 

  1. La reactivación económica y las medidas de reapertura

Hubo diferentes estrategias del gobierno de Jalisco para la reapertura de las empresas consideradas no esenciales y su integración económica, desde manuales de un plan de acción para la reactivación, el modelo de vigilancia y el Distintivo de Apertura de Establecimientos.[13] En teoría, al aplicarlas y retomar poco a poco la actividad, los contagios se reducirían y se podría regresar a la normalidad. Pero este escenario dista mucho de la realidad.

De manera oficial, el 1 de junio se inició la Fase 0 de reactivación, justo en el punto en que se acercaba el pico de la pandemia. “No vivimos en una economía como la de Alemania para resistir un confinamiento prolongado y con los negocios cerrados”, dijo el gobernador Alfaro en una conferencia de prensa. Si bien es cierto que ya era necesaria la reapertura económica, desgraciadamente las medidas oficiales no se siguieron cabalmente y muchas personas consideraron la reactivación como un llamado a regresar a la normalidad, lo que provocó el aumento de los contagios.

Se repartieron distintivos —permisos de reapertura— a diferentes empresas y se descubrió la venta ilegal de estos. El Gobierno de Zapopan permitió la reapertura de negocios aun sin ese distintivo,[14] quedando esta medida incompleta y sin cumplir con la revisión de la totalidad de los negocios, y sin la certeza de su incorporación adecuada, pero “No habrá cacería de brujas por parte del gobierno de Zapopan”.[15]

En algunos negocios se hizo revisión del cumplimiento de los protocolos sanitarios, mientras que en otros las autoridades no los visitaron: “La verdad no han ido a revisar si las cumplo o no, únicamente escuché el comunicado en las noticias y puse letreros para que mis empleados y clientes las siguieran […] al final ni siquiera fueron”.[16]

En la figura 7.1 se muestran los casos de contagio por semana. Puede verse la evolución del 28 de mayo, antes de la reactivación económica, con 404 casos nuevos, contra los 1,222 registrados al 11 de junio, dos semanas después.

Al 24 de mayo había 1,180 casos en Jalisco, en comparación con el 23 de junio, con un total de 9,875; cinco veces más casos en un mes.[17] La reapertura de los comercios fue una de las causas por las cuales aumentaron los contagios, siendo responsables no solo el gobierno por la falta de supervisión y de los mismos negocios que no cumplen (algunos) con los requerimientos sanitarios, sino también los propios clientes que acuden a esos establecimientos sin respetar las medidas, y los ciudadanos que regresan a sus actividades muchas veces de manera indolente e irresponsable.

 

  1. La brecha económica

El impacto económico no fue el mismo para todas las empresas. La brecha económica no es ninguna novedad. México está entre el 25% de los países con mayor desigualdad a escala mundial; según la Standardized World Income Inequality Database, México ocupa el lugar 87 de 113 países.[18] Además, el 1% más rico de la población tiene ocho veces más riqueza que 62 millones de personas en situación de pobreza.

Esta situación no es ajena a los empresarios del país y del estado. Una importante cantidad de los negocios en México son muy pequeños o de naturaleza informal y tienen poca capacidad económica para formalizarse.[19]

El segundo error que reveló —y acentuó— nuestro Covid Tester–19 es evidente: la desigualdad crónica, una que se refleja en la perspectiva individual, general y empresarial.

No todas las empresas tienen acceso a los apoyos ni cuentan con los recursos para mudar sus actividades o mantenerlas en pausa, mucho menos para invertir en nuevas estrategias para la supervivencia de sus negocios.

Si bien las empresas más grandes tienen una ventaja al enfrentar situaciones catastróficas como esta, eso no significa que no se vean afectadas por la crisis. En este sentido existe la posibilidad de la aparición de “nuevos ricos”, como ha sucedido en otras crisis, así como del descenso de estratos sociales de las clases medias hacia una tendencia de pobreza, debido al creciente desempleo.

Existen muchos factores que hemos observado durante la crisis económica derivada de la pandemia, los cuales nos llevan a especular sobre posibles horizontes posteriores.

 

  1. Situaciones derivadas de la contingencia

En lo relativo al desempleo, según varias proyecciones, hay industrias en las que el nivel de empleo no se restaurará nunca. “En este país, la emergencia derivada de la pandemia ha dejado sin empleo a 12.5 millones de personas, solo en abril, según la cifra más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía”.[20]

No es osado señalar que otra falla en el sistema mexicano es el alto índice de desempleo y la fragilidad de la estructura de la fuerza laboral. El desempleo actual por la pandemia se deriva en su mayoría de la incapacidad de realizar sus actividades con normalidad, o de la disminución de los ingresos, así como la poca preparación de muchas empresas: “Ninguna micro o pequeña empresa posee un plan de contingencia, quizá sí alguna mediana, pero el porcentaje es insignificante”.[21]

Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Jalisco 10% de las empresas ya han hecho despidos y 43% está considerando seriamente hacer lo mismo, eso sin contar el desempleo generado por las pymes que tuvieron que cerrar.[22] Como ya se mencionó, no se considera realmente al trabajo informal para los apoyos, dejando a uno de los segmentos más extendidos en el desamparo. El 54.7% de la población económicamente activa en México pertenece al sector informal,[23] y el resto, del área formal, no puede ser cubierto en su totalidad por los apoyos del gobierno.

¿Qué pasará con todos aquellos que pierdan su empleo? Sin duda alguna nadie está dispuesto a ver a sus seres queridos pasar hambre ni poder satisfacer sus necesidades básicas, y tratarán de buscar alguna manera de salir adelante. Pero ¿qué opciones hay para los desempleados? Por desgracia, una de las tristes posibilidades es que se incorporen al crimen organizado, al narcotráfico. Es muy posible que la inseguridad aumentará, y al incrementarse los robos a los pequeños negocios que apenas sobrellevar la situación crecerán las posibilidades de tener que recortar personal o inclusive de cerrar definitivamente, dejando a más trabajadores sin empleo.

El desempleo no solo significa más mexicanos sin trabajo sino también el aumento de personas que dejan de ser atendidas en el sector salud, lo que a su vez propicia el aumento en los contagios y las defunciones; significa también un aumento en la inseguridad, en la pobreza y un golpe muy severo a la economía mexicana.

Por otra parte, tampoco es novedad la proliferación de la delincuencia y de la inseguridad en México, ni puede decirse que Jalisco era ajena a ellas antes de la pandemia, mucho menos que los robos y saqueos se han originado en su totalidad por la desesperación de la gente que ha perdido sus empleos.

Una encuesta de Gallup muestra que México se encuentra entre las seis naciones con peor índice de ley y orden, considerándose incluso más inseguro que países como Siria.[24]

Los mexicanos no se sienten seguros en su propio país, ni entre sus compatriotas ni con las autoridades ni con el gobierno. “La percepción
de inseguridad de los ciudadanos mexicanos aumentó a 73,4% en marzo de
2020”.[25] La crisis solo agravó una situación que tiene ya muchos años, y no podemos negar que los negocios que han permanecido cerrados han sido un blanco perfecto para ladrones y saqueadores. “En un año que llevamos, nunca había pasado y se metieron al negocio […] una vecina ese mismo día o antes se había enterado de varios negocios que los habían abierto en la zona. Y más cuando hay negocios que están cerrados por mucho tiempo. Sí creo que son blancos fáciles”, refiere Érika de nuevo, propietaria de La Moderna.

Hubo incluso empresas que se anticiparon a este suceso y decidieron mover de lugar las cosas de mayor valor mientras las tiendas permanecían cerradas: “Hemos tenido problemas de seguridad, la gente viene con cubrebocas… Nos hemos dado cuenta de que la gente aprovechaba que iba cubierta para poder robar, a nosotros nunca nos pasó, pero sí reforzamos esa medida…. cuando cerramos, sacamos mercancía que era cara y la fuimos a guardar por el riesgo de robo”.[26]

El cuarto error expuesto por el Covid Tester–19 es la inseguridad, ahora agudizada por el incremento de robos, el repunte en los casos de violencia doméstica y de género, y un hartazgo colectivo que podría derivar en un conflicto violento.

Recordemos, por ejemplo, los principios de junio, cuando cientos de manifestantes tomaron las calles del centro de Guadalajara para exigir justicia por el asesinato de Giovanni López por policías de Ixtlahuacán de los Membrillos. Aunque es verdad que esa marcha fue infiltrada por provocadores, fue una muestra del hartazgo de la ciudadanía por un grado inaceptable de violencia e inseguridad en el país, no pocas veces ocasionada por las mismas autoridades.

Otro de los cambios derivados de la necesidad del distanciamiento físico es la práctica del home office —el trabajo desde casa— que, si bien no es novedosa, ha tenido un incremento muy notorio. Aunque esta alternativa parece una de las mejores, “Sólo dos de cada diez empresas en México están preparadas para aplicar esa modalidad de empleo con el surgimiento de la pandemia de covid–19”.[27]

Esta nueva etapa es otro golpe y un filtro de supervivencia para las empresas cuyas actividades pueden realizarse con esta modalidad. Como en cada crisis, aparecen nuevas formas y soluciones, además de la pérdida de numerosos empleos y la creación de nuevos trabajos. ¿Significa esto una nueva era del trabajo? ¿Cuántos empleos se verán eliminados y cuántos nuevos se crearán?

 

  1. Estrategias y acciones de adaptación

Hay empresas en Jalisco con condiciones tan diversas entre sí que sería absurdo homogeneizar una estrategia para todas ellas. En este sentido, nos encontramos con tres tipos de estrategias.

Por un lado, las más costosas, no asequibles para todos, como la modalidad virtual, entregas por medio de terceros, plataformas digitales para el e-commerce e impulso digital de la mercadotecnia, entre otros.

Por otro lado, están las estrategias de sustituto de negocio para aquellos negocios cuyo giro principal no es esencial, por lo que cambian de giro o invierten en un producto secundario temporalmente.

Por último, están las estrategias más conservadoras, que tienden a ser defensivas, y no particularmente para generar ingresos sino para mantenerlos hasta el cese de la contingencia. Estas van desde detener las operaciones, reducir los sueldos, reducir los inventarios, rotación de los roles y modificaciones en la rotación de mercancía.

Ejemplos de industrias que no tuvieron mayores problemas en trasladar sus operaciones a una modalidad remota son el periodismo y las comunicaciones, forwarders —intermediarios en el comercio internacional—, empresas logísticas, call centers y empresas de reclutamiento, entre otras, pues se trata de trabajos que pueden ser realizados en línea, exceptuando, por supuesto, el trabajo de campo.

El turismo es uno de los giros más afectados, pues además del confinamiento, mucha gente no desea viajar y hospedarse en otros lugares, aunque hubo estrategias fuera de la caja, como la del hotel Fénix, de
Guadalajara, que ha podido subsistir a la pandemia con la venta
de tamales sin necesidad de despedir a nadie.[28]

En cuanto a los restaurantes, hubo varios que optaron por estrategias novedosas, como el uso de plataformas de comida para llevar y entregar a casa o incluso creando una aplicación propia. Algunos sobrevivieron con esa estrategia, otros reciben a muy pocas personas y otros se vieron en la necesidad de cerrar.

También están las empresas que son menos “esenciales”. Hubo empresas que continuaron con la producción en casa o que contaban con un inventario suficiente con el cual poder apoyarse del comercio electrónico para no detener las operaciones: “Implementamos la venta en línea, e–commerce, cambiamos los roles y en vez de estar físicamente en el local le dedicábamos seis horas diarias a subir contenido en Instagram y contestar mensajes; también le apostamos a la creación de la página web… No nos podíamos arriesgar a que siguieran disminuyendo los ingresos”[29]

Tenemos también el ejemplo de la empresa de textiles La Sultana, donde justificaron su aportación esencial al ser proveedores de una empresa que contaba con esa clasificación, debido a que son fabricantes de materiales para cubrebocas. Solicitaron un permiso a la Secretaría de Desarrollo Económico, lo que les permitió abrir sus puertas mucho antes que otros negocios.[30]

 

  1. Perspectivas de futuro

La pandemia vino a azotar una sociedad fracturada y se encargó de mostrar —y terminar de resquebrajar— cada una de sus grietas. Nuestro código tiene errores que rozan lo irremediable y desgraciadamente tendrán consecuencias para México durante un muy largo plazo.

La enfermedad del covid–19 llegó a acelerar los errores hasta un punto de quiebre. Fue un QA Tester que cumplió su función y comunicó los cuatro errores decisivos aquí mencionados: una economía debilitada; el desempleo, consecuencia en parte de la escasa solidez del modelo económico; la inseguridad, también en aumento, y la brecha de desigualdad que se acentúa en nuestro horizonte.

Es ahora responsabilidad del receptor —el gobierno, los ciudadanos, las empresas— decidir qué se va a hacer con esta información: ¿deseamos continuar con el mismo código o deseamos reinventar nuestro programa de manera que sea, de verdad, funcional?

 

[*] Este trabajo es parte de la investigación que se realizó en el periodo de verano de 2020 en el Proyecto de Aplicación Profesional “Mirar la ciudad con otros ojos”.

[**] Estudiantes de la Licenciatura en Comercio y Negocios Globales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

 

[1]       Educaweb. “Probadores de software”, 12 de mayo de 2020. Recuperado de www.educaweb.com/profesion/probadores-software-testers-238/

[2]       “Detectan primer caso “reactivo” de coronavirus en México; se hará un segundo análisis”. En El Financiero, 27 de febrero de 2020. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/paciente-sospechoso-de-coronavirus-esta-internado-en-el-iner-en-cdmx-lopez-gatell

[3]       IIEG. “Tasa de desocupación en Jalisco en enero”, 27 de febrero de 2020. Recuperado de https://iieg.gob.mx/ns/wpcontent/uploads/2020/02/Ficha_informativa-tasa_de_desocupacion_enero_20200227.pdf

[4]       ITLP Jalisco. “Porcentaje de la población con ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria”, 2 de febrero de 2020. Recuperado de https://www.coneval.org.mx/coordinacion/entidades/Jalisco/Paginas/itlp.aspx

[5]       Véase https://www.coneval.org.mx/coordinacion/entidades/Jalisco/Paginas/Pobreza_2018.aspx

[6]       Martínez, L. “Presenta inegi radiografía de mipymes en México”, en Líder empresarial, 3 de septiembre de 2019. Recuperado de https://www.liderempresarial.com/presenta-inegi-radiografia-de-mipymes-en-mexico/

[7]       Gobierno del Estado de Jalisco. “Plan Jalisco Covid–19. Establecimientos y Empresas con Actividades Esenciales”, 2 de abril de 2020. Recuperado de https://www.jalisco.gob.mx/es/prensa/noticias/103218

[8]       Chávez Ogazón, V. “Advierte gobernador que Jalisco está a punto de parar en seco”, 7 de julio de 2020. Recuperado de http://udgtv.com/noticias/advierte-gobernador-jalisco-esta-punto-parar-seco/; Alfaro, E. Conferencia de Prensa del Gobierno de Jalisco, 3 de junio de 2020.

[9]       Expansión. “Estos son los apoyos del gobierno federal para la contingencia por coronavirus”. En Expansión México, 20 de mayo de 2020. Recuperado de https://politica.expansion.mx/presidencia/2020/05/20/estos-son-los-apoyos-gobierno-amlo-contingencia-sanitaria; “La Unión Europea abrirá sus fronteras el 1 de julio, pero no para México”. En Expansión México, 29 de junio de 2020. Recuperado de https://expansion.mx/mundo/2020/06/29/la-union-europea-abrira-sus-fronteras-el-1-de-julio-pero-no-para-mexico

[10]     Gobierno de México. “Programa a Créditos a la Palabra”, abril de 2020. Recuperado de https://www.gob.mx/bienestar/acciones-y-programas/creditos-a-la-palabra-241368

[11]     Gobierno del Estado de Jalisco. “Anuncia gobernador 200 mdp más para apoyo a autoempleo; alcanza Jalisco 2 mil mdp en programas ante contingencia”, 21 de mayo de 2020. Recuperado de https://www.jalisco.gob.mx/es/prensa/noticias/103478

[12]     Aguilar, J. “México: efectos del covid–19 en el mercado del trabajo”, 4 de mayo de 2020. Recuperado de https://www.iis.unam.mx/blog/mexico-efectos-del-covid-19-en-el-mercado-del-trabajo/

[13]     Gobierno del Estado de Jalisco. “Boletín No. 187. 25 municipios de Jalisco reportan casos activos de covid–19”, 24 de mayo de 2020. Recuperado de https://ssj.jalisco.gob.mx/prensa/noticia/9075

[14]     Romo, P. “Negocios de Jalisco reabren en pleno ascenso del covid–19”, en El Economista, 2 de junio de 2020.  Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/estados/Negocios-de-Jalisco-reabren-en-pleno-ascenso-del-Covid-19-20200602-0019.html

[15]     Lemus, P. Conferencia de Prensa, Zapopan, 1 de junio de 2020.

[16]     Ramírez, J. Entrevista a Lilia Rentería, de Abarrotes Doña Paty, 22 de junio 2020.

[17]     Gobierno del Estado de Jalisco. “Número de casos Covid–19 por municipio”, 23 de junio de 2020. Recuperado de https://coronavirus.jalisco.gob.mx/

[18]     Esquivel Hernández, G. Desigualdad extrema en México, Oxfam México, Ciudad de México, junio de 2015. Recuperado de https://www.oxfammexico.org/sites/default/files/desigualdadextrema_informe.pdf

[19]     García, A.K. “Informalidad repunta a 56.3% de la población ocupada”, en El Economista, 25 de septiembre de 2019. Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Informalidad-repunta-a-56.3-de-la-poblacion-ocupada-20190925-0053.html

[20]     Carbonell, M. “Millones de empleos perdidos en México, la otra cara de la crisis por el covid–19”, en France 24, 17 junio 2020. Recuperado de https://www.france24.com/es/20200617-mexico-desempleo-econom%C3%ADa-crisis-covid19-pandemia; “Coronavirus contagia desempleo a 346 mil 878 trabajadores en México”. En Quadratin, 8 de abril de 2020. Recuperado de https://mexico.quadratin.com.mx/coronavirus-contagia-desempleo-a-346-mil-878-trabajadores-en-mexico-216-mil-ya-no-tiene-acceso-a-salud-en-imss/

[21]     Zepeda, J. “Pymes, importante motor para el desarrollo económico nacional: mc”, Coordinación de Comunicación Social del Senado de la República, Ciudad de México, 29 de febrero de 2020. Recuperado de http://comunicacion.senado.gob.mx/index.php/informacion/boletines/

[22]     IIEG. “Diagnóstico de las Afectaciones Económicas a las Unidades Económicas de Jalisco por el Coronavirus”, 22 de abril de 2020. Recuperado de https://iieg.gob.mx/ns/wp-content/uploads/2020/04/Afectaciones-a-las-unidades-economicas-por-el-covid19.pdf

[23]     Aguilar, J. Op. cit.

[24]     Pérez, L.A. “México, entre los países más inseguros del mundo: Encuesta Gallup”, en Aristegui Noticias, 8 de noviembre de 2019. Recuperado de https://aristeguinoticias.com/0811/mexico/mexico-entre-los-paises-mas-inseguros-del-mundo-encuesta-gallup

[25]     Agencia efe. “Crece percepción de inseguridad en México al 73,4 % en marzo”, 16 de abril de 2020. Recuperado de https://www.efe.com/efe/usa/mexico/crece-percepcion-de-inseguridad-en-mexico-al-73-4-marzo/50000100-4223196#

[26]     Ramírez, J. Entrevista a Miguel Ángel Ramírez, de La Sultana, 28 de junio 2020.

[27]     Miranda, F. “Sólo 2 de cada 10 empresas listas para ‘home office’ en México ante Covid–19: unam”, en Milenio, 19 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.milenio.com/politica/comunidad/home-office-mexico-2-10-empresas-unam; occ Mundial. “Home office: estas son las ventajas y desventajas de trabajar desde casa”, 12 de febrero de 2013. Recuperado de https://www.occ.com.mx/blog/home-office-5-ventajas-y-5-desventajas-de-trabajar-desde-casa/

[29]     Ramírez, J. Entrevista a Fernanda León, de Ojo de Miel, 24 junio 2020; Gobierno de Guadalajara. “Guadalajara comienza la entrega de distintivos para la reapertura de negocios no esenciales a partir del 1 de junio”, 25 de mayo de 2020. Recuperado de https://guadalajara.gob.mx/comunicados/guadalajara-comienza-entrega-distintivos-reapertura-negocios-no-esenciales-partir-del-1

[30]     Ramírez, J. Op. cit.

 

El doble virus que azotó a México

Sergio Negrete Cárdenas[*]

  

Resumen: México fue golpeado por un doble virus en 2020: la pandemia de covid–19 y la inadecuada política económica seguida por la administración de Andrés Manuel López Obrador. El presidente rechazó con firmeza instrumentar una política fiscal contracíclica, al mismo tiempo que dañaba a diversos proyectos de inversión privados y buscaba engrandecer a la debilitada empresa paraestatal Pemex, entre otras iniciativas que pierden dinero. El estancamiento económico de 2019 probablemente será seguido por una depresión económica (una contracción del pib de dos dígitos) en 2020. La quiebra de empresas y los despidos masivos han traído una explosión en el número de desempleados, aumentando considerablemente el número de quienes caen en pobreza y pobreza extrema, junto con una mayor erupción de la criminalidad.

Palabras clave: covid–19, coronavirus, virus, política fiscal, crecimiento, PIB, inversión, pobreza

 

Abstract: Mexico was hit by a two viruses in 2020: the Covid–19 pandemic and the inadequate economic policies implemented by the Andrés Manuel Lopez Obrador administration. The President steadfastly refused to implement a countercyclical fiscal policy whilst at the same time wrecking various investment projects by the private sector and seeking to expand the weak state–owned enterprise Pemex, among other money–losing ventures. Economic stagnation in 2019 will probably be followed by economic depression (a two–digit plunge in gdp). Business bankruptcies and massive unemployment have brought about skyrocketing numbers of those falling in poverty and extreme poverty, along with a greater eruption of criminal activities.

Key words: covid–19, coronavirus, virus, fiscal policy, growth, GDP, investment, poverty

 

  1. La antítesis del estadista

Se dice que cuando un periodista cuestionó a Harold MacMillan, primer ministro del Reino Unido (1957–1963), sobre qué era lo que más temía como gobernante, la respuesta fue: “Lo inesperado, estimado muchacho, lo inesperado” (traducción libre de “Events, dear boy, events”). Cierta o falsa la frase y su atribución, sería la respuesta de un estadista. Porque los mejores planes pueden ser descarrilados por lo inesperado. Por
supuesto, por definición es imposible planear para aquello que no puede
esperarse. Pero al menos un gobernante avezado es consciente de la posibilidad de eventualidades extremas.

Andrés Manuel López Obrador, en cambio, contestaría que el pueblo lo apoya y que gobernar no es problema, que de hecho es algo sencillo, cuando se cuenta con una coraza moral como la suya. Son las palabras que marcan el abismo entre un estadista con visión y un gobernante limitado a sus ideas preconcebidas, además de mostrarse como un demagogo.

Mientras que un MacMillan teme a todo lo que no sabe, un AMLO cree que sabe, domina, todo lo que requiere. El presidente mexicano despliega la peor mezcla posible en un líder político: no solo es soberbio sino que también ignora que es un ignorante. Es un mesiánico que ante todo muestra certeza y aplomo, la antítesis del estadista. La mezcla es letal cuando se agrega que los votantes mexicanos le entregaron un poder inmenso, y que ajusta a la perfección con su talante autoritario. Desde diciembre 2018 a México lo gobierna un autócrata, con un gabinete de títeres cuyos hilos mueve con absoluto descaro, así como un Poder Legislativo que se doblega ante sus deseos con una falta de pudor que no se veía desde los tiempos del priato más abyecto.

Y es el líder de México en los tiempos que impacta la crisis más grave en cerca de un siglo. Sus acciones y omisiones son el virus que se sumó a la pandemia global. Y el efecto del doble virus fue devastador para millones de personas, en parte por el impacto por contagiados y muertos, en parte por lo ocurrido con empresas y empleos. AMLO demostró que su visión, ideas y propuestas específicas no se modifican ante un dramático cambio de circunstancias.

 

  1. Rechazo a una política fiscal contracíclica

La visión lopezobradorista es de un futuro que reproduce su pasado, al menos su versión acaramelada de este. Alérgico a ideas nuevas, el pensamiento presidencial se aferra a lo aprendido y vivido hasta su quinta década de vida. No hay ninguna idea que presente que se pueda referenciar al siglo xxi. Su deseo de regresar a la era gloriosa del petróleo lo ubica aproximadamente en 1980, y su entusiasmo estatista en el sexenio de Luis Echeverría (1970–1976), lo mismo que su rechazo a los empresarios.

Por eso el presidente contemplaba fascinado a un caballo que daba vueltas al trapiche para extraer jugo de caña, diciendo que eso es lo que deseaba para México.[1] La vida sencilla, simple y honrada, pero plena de dignidad, del campesino, del trabajador urbano. Todo parte de una era dorada que nunca fue, pero que aspira a reproducir.

Su conservadurismo fiscal también tiene profundas raíces, dos, hundidas en el pasado. Una es la crisis de la deuda de la década de 1980; la otra el rescate bancario por medio del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), que inició en 1995. Ambas explican por qué AMLO rechazó, sin titubear, lo que hizo tanta falta mientras la economía mexicana se desplomaba en el segundo trimestre de 2020: una política fiscal agresivamente expansiva y contra el ciclo de contracción de la economía, como en cambio sí ejecutaron muchas otras naciones.

 

  1. Crisis de la deuda y Fobaproa

La crisis de la deuda que estalló en 1982 marcó a millones de mexicanos contra el endeudamiento excesivo. Fue una década pérdida en términos de crecimiento económico y con inflaciones de tres dígitos. Los necesarios dólares para pagar el servicio de la deuda se lograban gracias a superávits en la balanza comercial, con el país trasfiriendo en forma masiva riqueza al exterior. Desde entonces López Obrador llegó a la conclusión errónea, confundiendo el duro tratamiento con la enfermedad; el culpable del riguroso ajuste necesario para recuperar la salud era el doctor. Su adorada era petrolera había llegado a su fin, y responsabilizó al neoliberalismo. La deuda la habían acumulado Echeverría y su sucesor, José López Portillo,[2] pero adjudicó el desastre a Miguel de la Madrid.[3] Su detestada era neoliberal había empezado, marcada por la deuda externa. De ahí el rechazo a los déficits fiscales, que tienen como contrapartida natural el endeudamiento público.

AMLO se proyectó como figura nacional por su férrea oposición al rescate bancario que fue necesario poner en marcha tras la crisis de 1995. Tasas de interés de tres dígitos para frenar una inflación que parecía sin control llevaron al impago de toda clase de créditos, muchos concedidos con singular alegría (o deshonestidad) después de la privatización bancaria de 1991–1992, combinada con desregulación y liberalización financiera (resultó una mala idea vender negocios que manejan dinero ajeno para permitir a los nuevos dueños prestar sin los necesarios controles).

El rescate se financió con deuda, inicialmente clasificada como temporal. Cuando el presidente Ernesto Zedillo (1994–2000) propuso absorberla formalmente como deuda pública se supo lo que habían costado los rescates por medio del Fobaproa.

Como todo rescate, estuvo plagado de imperfecciones: se ayudó a banqueros que habían sido descuidados en sus actividades y se taparon fraudes, destacadamente. Pero los objetivos principales eran que los ahorradores no perdieran un peso y que los bancos siguieran funcionando, aunque estuvieran realmente quebrados, y que por ende no se rompiera el sistema de pagos. Todo eso se consiguió. No se podía presumir que el gobierno estaba salvando a un banco que en realidad estaba en bancarrota, pues hubiera desatado un pánico. Para el entonces presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), López Obrador, el neoliberalismo malvado había salvado a banqueros y grandes empresarios con recursos de la nación; un atraco a la nación de proporciones épicas.

Por ello el presidente se rehusó a salvar empresas en 2020, pues ello significaba —a sus ojos— salvar empresarios. Nunca vio a los ahorradores que eran el último eslabón del sistema bancario, tampoco vio a los trabajadores que perdieron su empleo por el desplome económico. Por ello no autorizó usar recursos del erario para ayudar a los que considera indignos de recibir un solo peso.

No deja de ser paradójico que un hombre que se coloca en la izquierda en el espectro ideológico mostrara ante una crisis sin precedentes un conservadurismo fiscal digno de un estadunidense republicano anterior a la era de Ronald Reagan. López Obrador gusta de citar a Franklin D. Roosevelt, cuando en realidad se asemeja a Herbert Hoover, el antecesor inmediato de Roosevelt en la Casa Blanca, que fue incapaz de abandonar la ortodoxia económica ante la Gran Depresión (y por ello fue derrotado).

 

  1. Un avorazado de poder y dinero

El problema de un conservador fiscal es que debe recortar el gasto ferozmente cuando se colapsa el ingreso. El año 2020 evidenció a un López Obrador buscando dinero y manejarlo a su antojo, esto es, los recursos del presupuesto federal. Porque el dinero, o más bien su uso, otorga poder. Lo mismo se compran voluntades que se pagan favores, y por supuesto se ganan clientes electorales, a los que se cobrará en el futuro los apoyos recibidos a cambio de votos. Para un hombre con obsesiones históricas, el dinero proporciona los medios para financiar sus prioridades. Para un narcisista, añade el sentirse en el centro de todas las cosas. Tener recursos para canalizarlos con discreción es, por ello, un medio y un fin para alguien como AMLO.

Ya durante su primer año de gobierno el tabasqueño demostró que no le tiembla la mano para reducir gastos en forma draconiana, cortar programas, recortar sueldos y despedir empleados federales. La caída en el gasto público fue uno de los factores que explica la contracción económica de 2019, pequeña, pero la primera recesión en una década. La prioridad obradorista era clara: reducir déficit y endeudamiento, literalmente costara lo que costara en términos económicos (y humanos).

Su obsesión por “combatir” la corrupción (aunque al parecer es indiferente al hecho de que sus colaboradores roben) le proporcionaba, además, el pretexto mental ideal para justificar lo que sea, incluyendo el daño a aquellos que siempre ofreció proteger (“Por el bien de México, primero los pobres”[4]). ¿Dejar a los niños sin quimioterapias, a los enfermos de VIH sin tratamientos? Es que había corrupción entre los laboratorios farmacéuticos.[5] ¿Cancelar estancias infantiles, albergues para mujeres que sufren violencia, comedores comunitarios? Es que parte de ese dinero se perdía por corrupción.[6] Quizá esa justificación es lo que le permita actuar de una forma tan despiadada sin pensar en el daño que está infligiendo.

Con la pandemia reafirmó que su respuesta ante una crisis es la “austeridad” o “apretarse el cinturón”.[7] Esto es, de nuevo recortar gasto, salarios y personas. La fórmula de 2019 en el contexto más grave del año siguiente, al parecer de nuevo sin entender los costos económicos y humanos.

En 2020 se mantuvo también el presidente avorazado por el dinero (y el poder), a lo que se añaden los intentos por modificar la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH) para permitir a la Secretaría de Hacienda, en caso de una emergencia económica, reasignar el presupuesto con absoluta discrecionalidad, “para destinarlos a mantener la ejecución de los proyectos y acciones prioritarias de la Administración Pública Federal”.[8] La discrecionalidad, ya existente gracias a la subordinación del Congreso, plenamente legalizada.

  1. Prioridades (caprichos) presupuestales

Austeridad, pero para las prioridades siempre debe haber dinero, y de eso se encargó el presidente por medio de un decreto publicado en abril en el Diario Oficial de la Federación. Este contenía una serie de recortes presupuestales, incluyendo salarios de funcionarios públicos, y el listado de 38 proyectos prioritarios que no sufrirían recortes o retrasos, destacando entre ellos la producción petrolera, la refinería de Dos Bocas, el tren maya y el aeropuerto de Santa Lucía[9] (véase la tabla 6.1). Esto es, garantizaba que los elefantes blancos del presidente gozaran de cabal salud a pesar de la crisis y en el futuro. Para todos aquellos que deseaban ver cancelarse Dos Bocas, por ejemplo, el decreto es una respuesta contundente sobre las prioridades presidenciales. López Obrador tendrá el dinero, y el poder, para seguir con sus caprichos.

Quizá lo más preocupante, por su magnitud e impacto presupuestal, es la prioridad a las actividades de Petróleos Mexicanos. Que los precios internacionales del crudo se desplomaran por la pandemia no hizo mella alguna en el tabasqueño. Al contrario, argumentó que ello reafirmaba su estrategia, porque se aferra a revivir esa era dorada de Pemex que recuerda. El auge lopezportillista encontró a un joven entusiasta trabajando con indígenas en Tabasco, un estado particularmente beneficiado por la burbuja petrolera. Fue el petróleo como “palanca del desarrollo”. ¿La crisis de la década de 1980 que siguió a continuación? De eso fue responsable el neoliberalismo.

Pero, a diferencia de 1977–1982, los precios del crudo no eran altos a fines de 2018, y Pemex era ya una empresa prácticamente quebrada, con las seis plantas de refinación perdiendo dinero a raudales (por eso Peña Nieto prefirió importar gasolinas). Pero la soberanía nacional no sabe de números, y menos la soberbia personal de quien cree que nada, como perforar buscando petróleo, es ciencia.

La obsesión de AMLO es producir petróleo y refinarlo. Su visión es la de un México que produce suficiente crudo para que, una vez refinado, toda la gasolina que se necesita sea producida en el país, sin importar una sola gota del extranjero. Pemex y sus operaciones, incluyendo refinación, se harían eficientes, y ganarían dinero, gracias a que ya no habría corrupción (que iba a desaparecer como por arte de magia). Una nueva refinería se construiría, de la nada, en tres años (lo que nunca se ha conseguido en ningún país del mundo). Todo quedaría en México: producir crudo, refinarlo para producir gasolina y venderla. Los precios internacionales, bajos o altos, se vuelven entonces irrelevantes a los ojos obradoristas. Se produciría gasolina mexicana barata y por ende se podría bajar los precios, cumpliendo la tan repetida promesa de campaña.

Para poner en marcha semejante estrategia López Obrador no necesitaba de realismo, sino subordinados que le obedecieran. Poner a un neófito en el tema, Octavio Romero Oropeza, a cargo de Pemex (quien habría de ser ampliamente conocido como “el agrónomo”), pero íntimo aliado político durante muchos años, demostró su forma de operar. Con pocos conocimientos prácticos del sector, la obediencia ciega también era el atributo principal de la secretaria de Energía, Rocío Nahle. Por ello Pemex se asoma al abismo. Se desperdició la oportunidad excepcional de recortar la producción utilizando el acuerdo de OPEP+ forjado en abril de 2020. Finalmente, la paciencia de las calificadoras llegó a su fin y Pemex se convirtió también en abril en un “ángel caído”: una empresa que pasa de tener deuda clasificada con grado de inversión a ser catalogada como basura.[10]

La incógnita no es si la estrategia será exitosa. A Pemex la frenarán las pérdidas financieras, y los más probable es que Dos Bocas termine siendo un elefante blanco sin terminar, como lo fue la Refinería del Pacífico en Ecuador (con Rafael Correa), o sea terminada muchos años después a un costo varias veces mayor, como la Abreu e Lima de Brasil (iniciada por Lula).[11]

Por ello lo único que puede esperarse durante el sexenio es una sucesión de inyecciones de capital por parte del gobierno federal, en otras palabras, rescates financieros. Después de perder casi 35 mil millones de dólares en 2019 el patrimonio de la paraestatal llegó a un nivel negativo de alrededor de dos billones de pesos (8.2% del PIB), patrimonio negativo explicado por su elevada deuda (sobre todo externa) y pensiones que se habrán de pagar en el futuro. Estrictamente hablando, la empresa puede decirse que está quebrada desde 2014, cuando la tendencia negativa del patrimonio se volvió claramente irreversible (véase la figura 6.1). López Obrador recibió una empresa hundida en un profundo agujero, y decidió que lo mejor era seguir cavando.

Una gran incógnita es el costo final que el país habrá de pagar por la enloquecida apuesta de un presidente ludópata, como López Portillo, un apostador compulsivo, quien puede esperarse que también acabará quebrado y hundido en un profundo desprestigio.

 

  1. Quiebras, desempleo, pobreza y crimen
    (en ese orden)

Durante muchos años, ya casi cuatro décadas, el país ha tenido un crecimiento mediocre, apenas ligeramente superior al de la población. El último año de crecimiento espectacular fue un muy lejano 1981 (véase la figura 6.2), aunque fue una expansión inflada por un déficit fiscal y endeudamiento externo enloquecidos. La resaca de esa borrachera se pagó por años. Pero, con todo, desde entonces los únicos años de crecimiento respetable han sido aquellos que han seguido a una contracción.

Ese bajo crecimiento parece hoy una edad dorada comparado con lo que lleva el sexenio obradorista, con una contracción marginal de –0.1% en 2019, y la esperada peor recesión en casi un siglo en este año. Los pronósticos optimistas indican que la contracción de 2020 será mayor que –6.3% registrado en 1995 y –5.3% de 2009. Los pesimistas apuntan a una caída en los dos dígitos. Y todo número que supere –10.0% no es recesión, es una depresión económica. La ironía de 2019–2020 es que el crecimiento mediocre de años recientes ahora parece un logro envidiable.

En un momento tipo José López Portillo, aunque sin los altos vuelos retóricos, López Obrador pretendió reescribir la historia. No dijo “Soy responsable del timón, pero no de la tormenta”, pero sí “Tan bien que íbamos, y se nos presenta lo de la pandemia”.[12] En pocas palabras, el desastre económico de los primeros 15 meses de gobierno quedó trasformado en un periodo positivo, por desgracia truncado por el coronavirus. Sin duda será un pretexto que será utilizado con frecuencia en los próximos meses, quizá por años: “si no hubiera sido por la pandemia, entonces…”. Algo habrá de cierto, pero no totalmente.

La acción del doble virus resultó fatal para muchísimas empresas. Por un lado, el desplome de consumo, producción e inversión motivado
por el encierro y frenazo económico. Por el otro, las políticas obradoristas de no rescatar empleos y estorbar la inversión, desde el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco en 2018 hasta la instalación de Constellation Brands en Mexicali y las generadoras privadas de electricidad en 2020. Todo ello tiene el sello obradorista, que es el desprecio por los contratos. Por ello la inversión empezó a desplomarse desde los últimos meses de 2018, no en 2020 con la pandemia, en que la tendencia se agudizó (véase la figura 6.3).

Por supuesto, será imposible separar los efectos del covid–19 externo de la soberbia e ineptitud internas, puesto que los dos virus se refuerzan. Ante el desastre económico siempre quedará la muletilla: “Íbamos tan bien, pero…”. No será ningún consuelo para los millones que transitaron con rapidez del empleo al desempleo, de la pérdida de trabajo e ingreso a la pobreza, o de la pobreza a la pobreza extrema. El Consejo Nacional para la Evaluación de las Políticas Públicas (Coneval) realizó estimaciones sobre el impacto de la pandemia en términos de pobreza. Las cifras son aterradoras. De acuerdo con sus estimaciones, en 2018 había 61.1 millones de personas con un ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos. Esto es, las personas cuyo ingreso es insuficiente para adquirir una canasta alimentaria, bienes y servicios básicos. Coneval estima que esos 61.1 millones aumentarán a entre 70.0 y 70.9 millones durante 2020 (véase la tabla 6.2).

La población en situación de pobreza extrema por ingresos (aquellas personas cuyo ingreso es insuficiente para adquirir incluso únicamente una canasta alimentaria) se estimaba en 2018 en 21.0 millones. Igualmente se estima que se incrementen a un nivel de entre 27.1 y 31.7 millones en este año (véase la tabla 6.1). La crisis provocada por el doble virus es, entre muchas otras cosas, una fábrica de pobres, incluyendo hambrientos, y de crimen. En este último punto se añadió otro elemento al caldo de cultivo: un estado de derecho maltrecho conjuntado con un gobierno que evade enfrentar a los grupos criminales.

Esto es un compendio de factores que llevó a un mayor estallido de violencia e inseguridad al ya existente.

Así las cosas, el año 2020 se perfila como el más violento en décadas[13] y, junto con el impacto de la pandemia, los fallecidos por el covid–19 y la inadecuada política económica del gobierno federal, como uno de los más negros en la historia moderna de México.

 

[*] Es profesor investigador del Departamento de Economía, Administración y Mercadología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Es doctor en Economía y maestro en Economía Internacional (Essex, Reino Unido). Licenciado en Economía (ITAM) y Ciencias de la Comunicación (UNAM). Trabajó en el Fondo Monetario Internacional (2004–2009). Es colaborador del periódico El Financiero y de Arena Pública. Correo electrónico: snegcar@iteso.mx. Twitter: @econokafka.

 

[1]       Véase López Obrador, A.M. “Fortalecer la economía apoyando a los artesanos, a pequeños productores y microempresarios, es igual o más importante en creación de empleos y desarrollo, que solo apostar a las grandes corporaciones automatizadas y de poca generación de puestos de trabajo” [Tuit], en Twitter, 21 de julio de 2019. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://twitter.com/lopezobrador_/status/1153104838621839361

[2]       Presidente de México en el sexenio de 1976 a 1982.

[3]       Presidente de 1982 a 1988.

[4]       Véase “#AMLO: por el bien de méxico primero los pobres” [Video]. En YouTube, 1 de octubre de 2019. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.youtube.com/watch?v=27ffFElKsTI

[5]       Urrutia, A. y Muño. A. “Mafia en el abasto de fármacos contra el cáncer: AMLO”, en La Jornada, 24 de enero de 2020. Recuperado el 27 de junio, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/01/24/mafia-en-el-abasto-de-farmacos-contra-el-cancer-amlo-1050.html

[6]       Beauregard, L.P. “López Obrador limita las ayudas a menores y mujeres víctimas de maltrato”, en El País, 4 de marzo de 2019. Recuperado el 27 de junio, de https://elpais.com/internacional/2019/03/03/mexico/1551648283_893550.html

[7]       “AMLO: la crisis económica por el coronavirus se enfrentará con disciplina”. En Expansión, 28 de marzo de 2020. Recuperado el 29 de junio de 2020, de https://politica.expansion.mx/mexico/2020/03/28/amlo-la-crisis-economica-por-el-coronavirus-se-enfrentara-con-disciplina

[8]       “AMLO envía iniciativa para reorientar recursos del presupuesto ante emergencias económicas”. En El Financiero, 23 de abril de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/amlo-envia-iniciativa-para-reorientar-recursos-del-presupuesto-ante-emergencias-economicas

[9]       “Decreto por el que se establecen las medidas de austeridad que deberán observar las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal bajo los criterios que en el mismo se indican”. En Diario Oficial de la Federación, 23 de abril de 2020. Recuperado el 28 de junio de 2020, de https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5592205&fecha=23/04/2020

[10]     Morales, Y. “Bonos de Pemex ya son basura”, en El Economista, 20 de abril de 2020. Recuperado el 29 de junio de 2020, de https://www.eleconomista.com.mx/mercados/Bonos-de-Pemex-ya-son-basura-20200420-0020.html

[11]     Cf. Negrete,  S. “Los elefantes blancos de AMLO”, en México: transición y vértigo (Análisis Plural, segundo semestre de 2019), pp. 97–104.

[12]     Reuters. “Crisis por pandemia de covid–19 provocará la pérdida de un millón de empleos en México: AMLO”, en El Economista, 24 de mayo de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.eleconomista.com.mx/politica/Crisis-por-pandemia-de-Covid-19-provocara-la-perdida-de-un-millon-de-empleos-en-Mexico-amlo-20200524-0038.html

[13]     Reuters. “Homicidios en México alcanzan niveles récord en primeros cuatro meses 2020”, en El Economista, 20 de mayo de 2020. Recuperado el 29 de junio de https://www.eleconomista.com.mx/politica/Homicidios-en-Mexico-alcanzan-niveles-record-en-primeros-cuatro-meses-2020-20200520-0039.html; Morales, H.A. “México, de luto permanente: más de 36,000 muertes entre violencia y covid–19 en 2020”, en Forbes, 22 de junio de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.forbes.com.mx/noticias-mexico-vive-de-luto-35000-muertes-entre-violencia-y-covid-19-en-2020/

 

La 4T frente a la situación

económica en tiempos de la pandemia[*]

Luis José Guerrero Anaya[**] 

 

Resumen: La pandemia de covid–19 implicó que el gobierno de la 4T tomará medidas económicas que respondieran a la emergencia, tanto sanitaria como económica. Este artículo resume las principales decisiones del gobierno federal ante esta contingencia y ensaya una posible interpretación a estos acontecimientos.

Palabras clave: estado mexicano, gobierno federal, presidente de la república, emergencia sanitaria, crisis económica, medidas económicas ante covid–19, sistema de la sociedad

 

Abstract: The covid–19 pandemic forced the 4T government to take economic measures in response to the emergency, which implicated both public health and the economy. This article outlines the main decisions made by the federal government to deal with the multiple crises and proposes a possible interpretation of these developments.

Key words: Mexican state, federal government, president of the Republic,
health emergency, economic crisis, economic measures to deal with covid–19, society system

No existe una relación unívoca entre lo que
podemos hacer y lo que debemos hacer.[1]

 

Este texto intenta recopilar las principales acciones que ha tomado el gobierno federal para enfrentar la situación económica derivada de la pandemia causada por el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SRAS–CoV–2), que provoca la enfermedad llamada covid–19.

La interpretación analítica de estas acciones, además de la complejidad que representa, como sucede con cualquier fenómeno social, resulta harto complicada por la incertidumbre que ha provocado la pandemia. Por ello, aun cuando se recurra a la teoría social, lo que se diga aquí tendrá lagunas muy amplias en las que muchos datos y relaciones se ocultarán hasta que se disipe esta contingencia, que surgió de manera inesperada para la mayoría de los que habitamos el planeta, aunque ya se preveía un decrecimiento de la economía mundial, de acuerdo con el informe de 2019 del Fondo Monetario Internacional (FMI),[2] y aunque, de acuerdo con algunos analistas, ya había previsiones de lo que podría pasar si se desataba una pandemia como la actual.[3]

 

  1. Medidas económicas de la 4T frente a la pandemia

El 5 de abril el gobierno federal anunció que destinará un monto cercano a 1.5 billones de pesos para responder a las consecuencias económicas de la pandemia en México. Este monto equivale a 6.4% del producto interno bruto (PIB), mucho menos que lo dedicado, por ejemplo, por el Reino Unido (16.8%) y Estados Unidos (10%), pero más que Brasil (3.5%) e Italia (1.4%).[4]

Es necesario anotar que cuando se anunció este plan había mil 680 casos y 79 muertos por covid–19. Un mes después la cifra de casos se había multiplicado por 15.5 y la de muertos por 31.73. Cifras que indican el tamaño de las necesidades por atenderse en el sector salud, que está requiriendo recursos de manera continua. Por citar un dato, el gasto en este renglón creció en el primer trimestre de este año 61.2% más que en el mismo lapso de 2019.[5]

Los 1.5 billones de pesos mencionados arriba se distribuyen de la siguiente manera:

  • Los ahorros provenientes del combate a la corrupción que, según el presidente de la República, ascienden a 400 mil millones de pesos, equivalentes a 1.7% del PIB, se dedicarán a mantener los programas sociales y enfrentar la caída en los precios del petróleo.
  • Se invertirán 339 mil millones de pesos, con aportaciones públicas y privadas. Lo que equivale a 1.4% del PIB. Esta inversión se destinará al sector energético del país, anuncio que el gobierno había hecho desde hace meses y que no se ha detallado hasta el momento.
  • El supuesto ahorro por 220 mil millones de pesos al suspender la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, equivalente a 0.9% del PIB. Tampoco se dijo cómo se erogará.
  • 250 mil millones de pesos, equivalentes a 1.0% del PIB, como resultado de la extinción de fideicomisos sin estructura orgánica decretada el 2 de abril.[6]
  • 50% del Fondo de Estabilización de Ingresos Públicos (FEIP), por un monto de 80 mil millones de pesos, equivalente a 0.3% del PIB.
  • Apoyo adicional a Petróleos Mexicanos (Pemex) por 65 mil millones de pesos, equivalentes a 0.3% del PIB, con la finalidad de reducir la carga fiscal de la paraestatal.
  • Otorgamiento de créditos personales de trabajadores del estado, por parte del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), por un monto de 25 mil millones de pesos, equivalentes a 0.1% del PIB.
  • Otorgamiento de créditos de vivienda por parte del Instituto Nacional del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit) y del Fondo de la Vivienda del ISSSTE (FOVISSSTE) entre abril y diciembre de este año por un monto de 18 mil millones de pesos, equivalentes a 0.1% del PIB. Hasta el 23 de mayo el Infonavit había colocado solamente 14.5% de los créditos que ofrece esta entidad.[7]
  • Inversión pública por 25 mil millones de pesos, equivalentes a 0.1% del PIB, destinados a suministro de agua potable, drenaje, reconstrucción y mejora de viviendas de poblaciones de recursos escasos en el país.
  • Excedente de la recaudación tributaria de 2019 por 45 mil millones de pesos, equivalentes a 0.2% del PIB.
  • Adelanto de pensiones a adultos mayores y a menores con discapacidad por un monto de 45 mil millones de pesos, equivalentes a 0.2% del PIB.
  • Créditos a pequeñas empresas por un monto de 25 mil millones de pesos, equivalente a 0.1% del PIB. De los créditos canalizados por medio del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) solo se colocaron una tercera parte hasta el 17 de mayo.[8]

El presidente afirmó ese día y ha sostenido que los proyectos insignia del sexenio siguen adelante tal como estaba planeado: el aeropuerto de
Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el tren maya. En este periodo
se han asignado cuatro tramos de este último proyecto a diversas compañías privadas.[9]

Además, habrá una inversión adicional, ya en marcha, por 5 mil 300 millones de pesos para la expansión de la capacidad hospitalaria de las secretarías de Marina (Semar) y de la Defensa Nacional (Sedena).

El mismo 5 de abril el presidente de la República se refirió a un incremento del monto de los créditos para microempresas familiares por 3 mil 400 millones de pesos.

Todo lo anterior, según Andrés Manuel López Obrador (AMLO), creará cerca de 2.4 millones de empleos adicionales en los próximos nueve meses.[10]

En los siguientes días se incluyeron las siguientes medidas para ayudar a enfrentar la pandemia y a la recuperación económica:

  • El convenio del gobierno federal con hospitales privados para que estos asuman algunos de los procedimientos, sobre todo partos y cirugías menores, del IMSS y el ISSSTE, al costo que asumen estos institutos por esos servicios, además de la iniciativa “Juntos por la salud” para dotar de equipos de protección al personal de salud que trabaja en la atención a los enfermos de covid–19 firmada por el mismo gobierno y varias asociaciones, universidades y organizaciones privadas.[11]
  • La oferta de convenios con el IMSS para que los patrones puedan diferir los pagos de las cuotas obrero–patronales.[12]
  • Las draconianas medidas de austeridad, decretadas el 23 de abril, por las que se recorta 75% del presupuesto de servicios generales, materiales y suministros del gobierno federal, lo que implica dejar sin gran parte de los ingresos provenientes del gobierno a 19 mil 440 empresas, de las cuales 88% son de tamaño micro, pequeño y mediano. El mismo decreto anunció que desde los subdirectores de los organismos del gobierno federal hasta el presidente no tendrán aguinaldos ni ninguna otra prestación de fin de año y que se cancelarán diez subsecretarías (no se ha especificado cuáles). Cabe mencionar que en los artículos transitorios de este decreto se establece que este se enviará como iniciativa de ley a la Cámara de Diputados con carácter de estudio prioritario.[13]
  • Por último, el 27 de mayo de 2020 el presidente anunció que existe un fondo de contingencia, que según él es extraordinario, con 60 mil millones de pesos para estabilizar los recursos de los estados, el cual se entregará mediante una fórmula y con reglas de operación a los gobernadores, lo que representará un recurso extra. Casi inmediatamente, los gobernadores, por medio de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), afirmaron que “el fondo de compensación no implica recursos extra para los estados, lo que hace es restituir lo perdido y afecta nuestros ingresos por participaciones”.[14]

Vale la pena añadir que el Ejecutivo intentó que el Congreso aprobara una iniciativa de ley para hacer modificaciones en el presupuesto por emergencia económica. Este intento naufragó, por el momento, al cancelarse la posibilidad de un periodo extraordinario del Poder Legislativo que examinara esta iniciativa, que por sí misma era altamente controvertida tanto por su probable inconstitucionalidad como por lo que significaba en términos políticos.

 

  1. Déficit y recaudación fiscal, tipo de cambio, deuda pública

En los llamados precriterios de la Secretaría de Hacienda para 2020 se estimaba que el Saldo Histórico de los Requerimientos de Financiamiento del Sector Público (SHRSFP) fueron 44.7% del PIB en 2019 y ascenderían a 52.1% en 2020. Si a esta cifra le incorporamos el plan de rescate económico reseñado arriba el SHFSP se ubicará en 58.5% del PIB. Esto pronunciaría el déficit fiscal primario que Hacienda proyectó para el mismo periodo de –0.7% del PIB. Esto puede agregar dificultades al gobierno, ya que la consolidación fiscal era el único componente positivo que los inversionistas estaban tomando en cuenta para efectos de fundamentales macroeconómicos, en adición al respeto a la autonomía del Banco de México.[15]

Sin embargo, integrantes de la iniciativa privada y de los partidos políticos de oposición, además de varios expertos y analistas, sostienen que el déficit fiscal debe incrementarse, por medio de un mayor endeudamiento público, al que el presidente se ha negado. Los argumentos de este han sido reiterados en múltiples ocasiones casi con las mismas palabras: “Estamos enfrentando esta adversidad sin contraer deudas” porque hacerlo es “comprometer el futuro de otras generaciones”.[16]

A pesar de estas afirmaciones de AMLO a partir del 30 de marzo se están realizando subastas de crédito en dólares a través del uso de la línea “swap” con la Reserva Federal de Estados Unidos hasta por 60 mil millones de dólares. Estas medidas le han inyectado dólares a la economía, ante una mayor demanda de esa denominación por la elevada volatilidad generada en los mercados financieros internacionales y locales. De igual manera, la Comisión de Cambios, constituida por el Banco de México y la Secretaría de Hacienda, reactivaron desde el 9 de marzo el esquema de coberturas cambiarias liquidables en moneda nacional por un monto de hasta 20 mil millones de dólares. Como resultado, la cotización del peso está en alrededor de 23 pesos por dólar.[17]

Por otro lado, el gobierno está en la posibilidad de contraer más deuda, como lo han hecho muchos países en esta contingencia. A este respecto conviene subrayar que en noviembre de 2019 el FMI ratificó y extendió por dos años más la línea de crédito flexible que el gobierno de México tiene con esa entidad por 60 mil millones de dólares, que asciende a 4.8% del PIB.[18]

Repasemos algunos datos con respecto a la deuda para ilustrar el punto. Ya se mencionó al comenzar este apartado el SHRFSP, que desde una perspectiva temporal indica que la deuda externa de México (pública y privada) se incrementó 130% de 2008 a 2018, al pasar de poco más de 197 mil a cerca de 453 mil millones de dólares (de ellos, 93 mil millones son del sector privado, de los que dos terceras partes son a corto plazo).[19] Este saldo implica una erogación de 130 mil millones de pesos trimestrales (la cifra corresponde a enero–marzo de 2020), para cubrir el costo financiero de la deuda (interna y externa) del sector público federal. De ese monto, 98 por ciento se destina al pago de intereses del propio débito.[20]

No es posible saber en este momento si México se verá orillado a endeudarse más. Todo indica que sí porque el gasto parece que será mucho mayor que los ingresos. Hay que considerar, sobre todo, que el fisco solo recauda 13% del PIB y el resto de los ingresos provenían del petróleo, hasta antes de la caída en sus precios. Todo ello totalizaba apenas 16.1% del PIB, el nivel más bajo de recaudación de los países que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).[21]

Es importante mencionar que desde el comienzo de la contingencia la iniciativa privada solicitó al gobierno que retrase el cobro de impuestos. La principal es la petición presentada el 7 de abril de 2020 por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).[22] Esta solicitud continúa en el aire, ya que el gobierno federal no lo ha considerado entre sus planes.

 

  1. Tasas de interés y créditos promovidos por otras instancias

Se exponen enseguida las medidas crediticias que el Banco de México y los bancos privados han promovido para aliviar la situación económica de las empresas y las personas que han resultado afectadas en sus bienes y recursos por la pandemia. En este momento sería muy aventurado evaluar su eficacia, así que solo se reseñan brevemente.

El 26 de abril de 2020 bid Invest, que forma parte del grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y el Consejo Mexicano de negocios (CMN) acordaron realizar juntos un programa para otorgar créditos hasta por 12 mil millones de dólares para micro, pequeñas y medianas empresas (Mypimes). En el comunicado que anunciaba el programa se dijo que estaba respaldado por la SHCP. Esto suscitó una nueva polémica entre el gobierno federal y la iniciativa privada. Este roce no se resolvió del todo, pero sí quedó claro que se trataba de una iniciativa de la empresa privada, que se realizaría con fondos privados, sin el apoyo del gobierno. Hasta la fecha no hay reportes de los resultados de este convenio.[23]

Por su parte, el Banco de México, además de recortar la tasa de interés objetivo a 6.5% el 20 de marzo, a 6% el 20 de abril y a 5.5% el 14 de mayo,[24] aprobó medidas para mejorar el funcionamiento de los mercados internos; fortalecer los canales de otorgamiento de crédito en la economía, y promover el comportamiento ordenado de los mercados de deuda y de cambios, con los propósitos de facilitar que las instituciones de crédito puedan cumplir con la provisión de financiamiento a la economía y que este pueda destinarse a las mypimes y a los hogares que han reducido su ingreso. El financiamiento llegará a sumar 750 mil millones de pesos que, junto con medidas aprobadas anteriormente, equivalen a 3.3% del PIB.[25] No hay todavía información sobre los resultados de este acuerdo del Banco de México.

Los bancos privados han ofrecido, casi desde el comienzo de la emergencia sanitaria, facilidades para posponer los pagos de los créditos otorgados a sus clientes, aunque la aceptación de tales ofertas está ligada a que los intereses continúan acumulándose durante el tiempo en que se suspenden los pagos por parte del deudor.[26]

Además, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas autorizó que las aseguradoras modificarán los plazos para pagar los servicios
que ofrecen.[27] Tampoco se cuenta con información sobre los resultados de esta decisión.

 

  1. Un breve apunte teórico: el sistema y su entorno

Conviene recordar que, de acuerdo con varios autores, en especial Maturana y Luhmann, los sistemas son autopoiéticos, es decir: se autorreproducen, pero además son indeterminados en su interior, por lo que sus operaciones están abiertas a nuevas determinaciones.

Esta reproducción autopoiética no puede ocurrir sin entorno, pero debe tenerse claro que las relaciones entre el sistema y su entorno están dadas de manera inespecífica, y aun cuando el observador puede especificar lo que quiere o puede ver, se presupone que el sistema es autónomo, además de que la especificación se forma en el propio sistema.[28]

Conviene señalar que la utilidad de estos apuntes estriba en que puede ayudar a formular una mejor explicación de tres cuestiones
que han surgido durante esta coyuntura en la que una pandemia afecta a la sociedad como no lo hacía alguna enfermedad desde hace más de un siglo (la influenza en 1918). Cabe señalar que, de acuerdo con Luhmann, la sociedad moderna abarca al mundo en su totalidad.

La primera cuestión que aclara este apunte teórico es que la relación entre la naturaleza y la sociedad es inespecífica, incierta e indeterminada. Y eso es lo que hemos experimentado durante esta pandemia.

La segunda ayuda que nos presta la teoría de Luhmann para entender el momento actual es que no es predecible el efecto de la acción de un sistema sobre su entorno. Por lo dicho arriba, estamos en posibilidad de observar el origen, la evolución y la estructura de la pandemia causada por el SRAS–CoV–2, pero “pequeños hechos en un sistema pueden desencadenar efectos enormes en otros”.[29] De acuerdo con Luhmann, “no existe ninguna solución política pura […] que pudiera tener éxito a partir de la sola voluntad política o de la sola voluntad de imponer cosas”.[30]

La tercera cuestión para la que puede utilizarse esta digresión teórica es que los subsistemas de la sociedad no tienen en sí mismos capacidad para resolver lo que sucede en el seno de cada uno de ellos:

Ni la política puede solucionar el problema de la economía, ni la economía los problemas de la ciencia, ni la ciencia los problemas
de la religión, ni la religión los de la educación, aunque los sistemas de
funciones sean más interdependientes que antes. Pero la interdependencia no garantiza que estos sistemas puedan irrumpir en los otros, o que puedan sustituirlos o descargarlos. Esto no es más que la expresión del elevado riesgo estructural y la elevada sensibilidad y perturbabilidad de este sistema de la sociedad.[31]

La conclusión es muy sencilla, aunque nada simple: las medidas económicas implantadas por la 4T ante la emergencia sanitaria estarán determinadas por el subsistema económico de la sociedad y su impacto político por el subsistema político. AMLO es un elemento más de este subsistema y su voluntad personal no determina más que una mínima parte de lo que sucede al interior de las determinaciones que crea este subsistema y el sistema de la sociedad.

Se ha dicho que esta pandemia será un parteaguas en la historia. Quizá. Lo que sí se puede afirmar es que ha cambiado de manera radical la vida de muchas personas y que a quienes más ha afectado es a los que ya sufrían de antemano la exclusión, la pobreza y el abandono, y aun cuando esto sea una especificidad del sistema, no por ello exime a los actores sociales de una cierta responsabilidad.

 

  1. ¿La pandemia provocará el fin del neoliberalismo en México?

Ignacio Román ya analizó el tema del anunciado fin del neoliberalismo en México.[32] Con la pandemia se lleva al extremo otra medida neoliberal típica: la austeridad. Sabemos que la “austeridad republicana” se puso en marcha desde el inicio del sexenio, pero ahora se agudiza al grado de dificultar enormemente la operación de varias de las entidades gubernamentales al disminuir 75% de los gastos de servicios generales, materiales y suministros, como se mencionó antes.

Rolando Cordera decía el año pasado: “El desarrollo ‘desde dentro’ […] no será alcanzado mediante tijeretazos al gasto, sino con un Estado fiscal renovado y fortalecido”.[33] No hay visos de lo último, así que tampoco hay motivos para esperar que, como afirmó el presidente, saldremos fortalecidos de esta crisis transitoria cuando termine.[34]

Ahora bien, hay un elemento más de fondo de la doctrina neoliberal que se olvida con frecuencia, pero que sigue presente en las actuaciones del gobierno: es necesario un estado fuerte para proteger el mercado.[35]

La primera intención es evidente, aunque tenga matices importantes, como el poder que pretende ejercer AMLO de manera unipersonal, pero aun esta manera de ejercer el poder del Estado coincide con la filosofía del neoliberalismo, que entiende a la política como la toma e imposición de las decisiones, además de considerar que la gente, el pueblo, sabe lo que quiere y no necesita de los expertos.[36]

La segunda intención se puede rastrear en las entregas directas de dinero, no solo a personas sino a colectivos, como los padres de familia de las escuelas, y también en la pretendida creación de empleos que tienen algunos de los programas de la 4T, como Sembrando Vida.

 

  1. ¿Algo distinto qué hacer?

Propuestas sobran, pero como dice el epígrafe de este texto, lo que debemos hacer no corresponde unívocamente con lo que podemos hacer. Es evidente que la contingencia actual traerá una fuerte recesión económica (que se analiza en el artículo de Francisco Núñez de este número), pero no hay manera de saber de qué tamaño sería esta recesión si las medidas económicas del gobierno hubieran sido otras.

Conviene recordar lo anotado en el apartado teórico: los sistemas se autorreproducen y, por tanto, sobrepasan la mera voluntad política o los deseos personales, además de que un subsistema de la sociedad no tiene la capacidad de resolver lo que pasa en otro.

Ahora bien, aunque su actuación no sea determinante, AMLO debería recordar que si “el poder es la capacidad de hablar sin escuchar y la habilidad de darse el lujo de ignorar”,[37] también se puede “estar listo para escuchar, y ser lento para hablar y para enojarse”,[38] para aprovechar mejor las oportunidades políticas que se le han presentado y evitar expresiones como la de que la crisis “nos vino como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación”.

 

[*]  Con información hasta el 29 de mayo de 2020.

[**] Licenciado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y maestro en Filosofía Social por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Profesor numerario del ITESO.

 

[1]       Arias Maldonado, M. “Un clima enrarecido”, en Letras Libres, enero de 2020.

[2]       FMI. Informe anual del fmi. Nuestro mundo conectado, FMI, Washington, 2019, p.2. Recuperado el  12 de mayo de 2020, de https://www.imf.org/external/pubs/ft/ar/2019/eng/assets/pdf/imf-annual-report-2019-es.pdf

[3]       Ramonet, I. “La crisis y el sistema mundo”, en La Jornada, 25 de abril de 2020. Recuperado el  30 de abril de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/mundo/2020/04/25/ante-lo-desconocido-la-pandemia-y-el-sistema-mundo-7878.html, y Leff, E. A cada quien su virus. La pregunta por la vida y el porvenir de una democracia viral, 2020. Recuperado el 23 de mayo de 2020, de https://halacsolcha.org/2020Leff.pdf

[4]       Rodríguez, R.A. “Plan de reactivación de México todavía incierto”, 6 de abril de 2020. Recuperado el 6 de abril de 2020, de http://diverticine.com/rrcnoticias/plan-de-reactivacion-economica-de-mexico-todavia-incierto/

[5]       Márquez Ayala, D. Reporte económico, “México. Finanzas Públicas”, en La Jornada, 11 de mayo de 2020. Recuperado el 12 de mayo de 2020, de  https://www.jornada.com.mx/2020/05/11/opinion/022o1eco

[6]       Presidencia de la República. “Decreto por el que se ordena la extinción o terminación de los fideicomisos públicos, mandatos públicos y análogos”, en Diario Oficial de la Federación, 2 de abril de 2020. Recuperado el 12 de mayo de 2020, de https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5591085&fecha=02/04/2020

[7]       Muñoz, A. y F. Martínez. “Prestará el gobierno federal 263 mil mdp para créditos a la reactivación y vivienda”, en La Jornada, 23 de mayo de 2020. Recuperado el 23 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/2020/05/23/politica/010n2pol

[8]       Rodríguez, R.A. Op. cit., y Alegría, F. “El imss solo colocó 191 mil 981 Créditos a la Palabra”, en La Jornada, 17 de mayo de 2020. Recuperado el 17 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/2020/05/17/economia/021n1eco

[9]       Fonatur. Fonatur anuncia empresa ganadora de licitación del Tramo 1 del Tren Maya (Palenque Escárcega), 23 de abril de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.gob.mx/fonatur/prensa/fonatur-anuncia-empresa-ganadora-de-licitacion-del-tramo-1-del-tren-maya-palenque-escarcega-240854; Tolentino Morales, J. “Consorcio de Carlos Slim construirá el Tramo 2 del Tren Maya por 18,531 mdp”, en Expansión, 30 de abril de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://expansion.mx/empresas/2020/04/30/consorcio-de-carlos-slim-construira-el-tramo-2-del-tren-maya-por-18-531-mdp; Tolentino Morales, J. “Fonatur adjudica la construcción de Tramo 3 del Tren Maya por 10,192 mdp”, en Expansión, 15 de mayo de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, en https://expansion.mx/empresas/2020/05/15/fonatur-adjudica-la-construccion-de-tramo-3-del-tren-maya-por-10-192-mdp, y Cruz Serrano, N. “Sin licitación adjudican tramo 4 del Tren Maya”, en El Universal, 18 de mayo de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.eluniversal.com.mx/cartera/sin-licitacion-adjudican-ica-tramo-4-del-tren-maya

[10]     Rodríguez, R.A. Op. cit.

[11]     Jiménez, N. y A. Urrutia. “Hospitales privados atenderán a usuarios del sector salud”, en La Jornada, 13 de abril de 2020. Recuperado el 13 de abril de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/04/13/agradece-amlo-a-hospitales-privados-su-colaboracion-869.html, y Morales, A. y P. Caña. “Lanzan iniciativa ‘Juntos por la salud’ para proporcionar equipo médico a hospitales públicos”, en El Universal, 30 de abril de 2020. Recuperado el 30 de abril de 2020, de https://www.eluniversal.com.mx/nacion/la-mananera-de-amlo-lanzan-iniciativa-juntos-por-la-salud

[12]     IMSS, comunicado del 4 de abril de 2020. Recuperado el 30 de abril de 2020, de http://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202004/19

[13]     Presidencia de la República. Diario Oficial de la Federación, 23 de abril de 2020. Recuperado el 24 de abril de 2020, de http://dof.gob.mx/2020/dof/Decreto_medidas_austeridad_230420.pdf

[14]     “Hay fondo con 60 mil mdp para dar recursos extra a estados: amlo”, en Aristegui Noticias, 27 de mayo de 2020. Recuperado el 29 de mayo de 2020, de https://aristeguinoticias.com/2705/mexico/hay-fondo-con-60-mil-mdp-para-dar-recursos-extra-a-estados-amlo-enterate/, y “Fondo de compensación no implica recursos adicionales: Conago”, en El Economista, 28 de mayo de 2020. Recuperado el 29 de mayo de 2020, de https://www.eleconomista.com.mx/estados/Fondo-de-compensacion-no-implica-recursos-adicionales-Conago-20200528-0166.html

[15]     Rodríguez, R.A. Op. cit., y SHCP. Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública al primer trimestre de 2020, 30 de abril de 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de https://www.secciones.hacienda.gob.mx/work/models/estadisticas_oportunas/comunicados/ultimo_boletin.pdf

[16]     Urrutia, A. y A.E. Muñoz. “‘Ni sueñen’ que contraeremos deuda para apuntalar economía: AMLO”, en La Jornada, 7 de mayo de 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/05/07/ni-suenen-que-contraeremos-deuda-para-apuntalar-economia-amlo-5444.html

[17]     Rodríguez, R.A. Op. cit., y Carbajal, B. “El peso se ubica en 23.18 por dólar y liga cinco sesiones al alza”, en La Jornada, 20 de mayo de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/economia/2020/05/20/el-peso-se-ubica-en-23-18-por-dolar-y-liga-cinco-sesiones-al-alza-3473.html

[18]     Rodríguez, R.A. Op. cit.

[19]     Fernández–Vega, C. “México, SA”, en La Jornada, 18 de abril de 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/2020/04/18/opinion/022o1eco

[20]     Fernández–Vega, C. “México, SA”, en La Jornada, 7 de mayo de 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/2020/05/07/opinion/022o1eco

[21]     Lafuente, J. “Entrevista a Arturo Herrera”, en El País, 28 de abril de 2020. Recuperado el 28 de abril de 2020, de https://elpais.com/economia/2020-04-28/mexico-no-puede-tener-un-programa-de-estimulo-fiscal-del-tamano-de-alemania-o-canada.html, y ocde. Base de datos global de estadísticas tributarias, OCDE, París, 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de http://www.oecd.org/tax/tax-policy/base-de-datos-global-de-estadisticas-tributarias.htm

[22]     “‘Nos cerraron las puertas’: empresarios advierten que podrían perderse más de un millón de empleos”, en Animal Político, 7 de abril de 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de https://www.animalpolitico.com/2020/04/plan-empresarios-crisis-economica-covid-19/

[23]     CCE. “BID Invest y el Consejo Mexicano de Negocios unen esfuerzos para lanzar un programa para dar créditos por hasta 12,000 millones de dólares a 30,000 Mipymes de México y hacen un llamado a financiadores locales e internacionales para unir esfuerzos”, 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.cce.org.mx/bid-invest-y-el-consejo-mexicano-de-negocios-unen-esfuerzos-para-lanzar-un-programa-para-dar-creditos-por-hasta-12000-millones-de-dolares-a-30000-mipymes-de-mexico-y-hacen-un-llamado-a-financiadores/, y Carbajal, B. “Plan para empresas, sólo con fondos privados, precisan bid y cmn”, en La Jornada, 27 de abril de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/economia/2020/04/27/plan-para-empresas-solo-con-fondos-privados-precisan-bid-y-cmn-542.html

[24]     Banco de México. “Tasas de interés representativas”, en Sistema de información económica, Banco de México, Ciudad de México, 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de “https://www.banxico.org.mx/SieInternet/consultarDirectorioInternetAction.do?sector=18&accion=consultarCuadroAnalitico&idCuadro=ca51&locale=es

[25]     Banco de México, “Medidas adicionales para promover un comportamiento ordenado de los mercados financieros, fortalecer los canales de otorgamiento de crédito y proveer liquidez para el sano desarrollo del sistema financiero”, 21 de abril de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/miscelaneos/%7B1E8E5322-7086-9563-570C-412659ecb292%7D.pdf

[26]     Gutiérrez, J. “Programa contingente de bancos aplaza pagos, pero siguen intereses”, en La Jornada, 27 de marzo de 2020. Recuperado el 27 de marzo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/economia/2020/03/27/programa-contingente-de-bancos-aplaza-pagos-pero-siguen-intereses-2962.html

[27]     Saldívar, B. “Aseguradoras podrán ampliar el plazo para el pago de primas ante afectaciones por pandemia”, en El Economista, 20 de abril de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.eleconomista.com.mx/sectorfinanciero/Aseguradoras-podran-ampliar-el-plazo-para-el-pago-de-primas-ante-afectaciones-por-pandemia-de-Covid-19-20200420-0069.html

[28]     Luhman, N. La sociedad de la sociedad, Herder/Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, 2007, pp. 40–55

[29]     Luhmann, N. “¿Puede la sociedad moderna evitar los peligros ecológicos?”, Argumentos, vol. 25, núm. 69, mayo–agosto de 2012, pp. 81–97, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, Ciudad de México.

[30]     Ibidem.

[31]     Ibid.

[32]     Román Morales, L.I. “¿El fin del neoliberalismo?”, en México y la 4T: contradicciones y límites (Análisis Plural primer semestre 2019), ITESO, Tlaquepaque, 2019. Recuperado el 25 de mayo de 2020, de https://analisisplural.iteso.mx/2019/10/29/el-fin-del-neoliberalismo/

[33]     Cordera, R. “Estado pobre y austeridad malentendida”, en Nexos, julio de 2019. Recuperado el 25 de mayo de 2020, de https://www.nexos.com.mx/?p=43121

[34]     AMLO, “Pandemia de covid–19 es pasajera y México saldrá fortalecido, asegura presidente”, 2 de abril de 2020. Recuperado el 25 de mayo de 2020, de https://lopezobrador.org.mx/2020/04/02/pandemia-de-covid-19-es-pasajera-y-mexico-saldra-fortalecido-asegura-presidente/

[35]     Escalante, F. “Otra década neoliberal (Ludwig von Mises escucha la segunda de Mahler)”, en Nexos, enero de 2020. Recuperado el 10 de mayo de 2020, de https://www.nexos.com.mx/?p=46313

[36]     Idem.

[37]     Keane, J. “Australia, un país en llamas”, la cita es de Karl Deutsch, Letras Libres, febrero de 2020. Recuperado el 19 de mayo de 2020, de https://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/australia-un-pais-en-llamas

[38]     Santiago 1, 19.

2020:

un año cruel[*]

Francisco J. Núñez de la Peña[**]

  

Resumen: En los primeros meses de 2020 la economía mexicana no estaba en su mejor momento, y desde marzo una pandemia ha empeorado la situación. La disrupción en la vida cotidiana se ve en las estadísticas del trasporte o de los cines, en la confianza empresarial, en los planes de los consumidores. El PIB decrecerá en 2020; en 2023 regresará al nivel de 2018. La mayoría de los agentes económicos sufrirá consecuencias negativas, pero no serán iguales para todos (actividades, entidades, grupos sociales).

Palabras clave: pandemia, agentes económicos, indicadores, pronósticos.

 

Abstract: In the first few months of 2020, the Mexican economy was far from its peak; since March, the pandemic has only made things worse. The disruption of everyday life is reflected in statistics about everything from transportation to movie theaters, from business confidence to consumers’ intentions. The gross domestic product will shrink in 2020; in 2023 it will return to 2018 levels. Most economic agents will suffer setbacks, but not all in equal measure (activities, entities, social groups).

Key words: pandemic, economic agents, indicators, forecasts

Pero no hablemos de hechos.
Ya a nadie le importan los hechos.
Son meros puntos de partida
para la invención y el razonamiento.

Jorge Luis Borges[1]

 

Durante la recesión [de 2008] y por sus secuelas en 2009 y 2010,
respectivamente, el consumo privado tuvo un dinamismo inferior
comparado con el del PIB [producto interno bruto] general. En México
el consumo se vio gravemente afectado por la conjunción de muchos
factores durante 2009: la recesión económica mundial, el brote
de influenza h1n1, una disminución de las remesas y la violencia.[2]

 

Las consecuencias de nuestros esfuerzos, tanto buenos como
malos, reflejan un elemento bajo nuestro control
—la habilidad—, y un elemento fuera de nuestro control —la suerte.

Michael J. Mauboussin[3]

 

Por supuesto, la epidemia de covid–19 no es la primera en generar rumores
y mentiras […] Lo que parece diferente hoy es que nos enfrentamos
no solo a engaños y declaraciones erróneas sino también
a un profundo escepticismo sobre la idea de que la verdad existe.
En nuestro mundo de la posverdad, la línea entre hecho y opinión se desvanece.

Wendy E. Parmet y Jeremy Paul[4]

 

Cada año el Foro Económico Mundial publica un panorama de los riesgos globales. The Global Risks Report 2020 consideró las enfermedades infecciosas un evento de gran impacto (el décimo). Sin embargo, no quedó en la lista de los diez más probables para este año. “Un ‘riesgo global’ es un evento (o condición) incierto que, si ocurre, puede causar un impacto significativo para varios países o industrias en los diez años siguientes”.[5] En el capítulo 6 de ese informe se afirma que “ningún país está completamente preparado para manejar una epidemia o pandemia. Mientras tanto, nuestra vulnerabilidad colectiva a los impactos sociales y económicos de las crisis de enfermedades infecciosas parece estar aumentando.[6]

Un termómetro es un instrumento para medir la temperatura. Los indicadores económicos miden el estado de una economía. Con base en uno de ellos, el indicador global de la actividad económica (IGAE), podemos confirmar que, en los tres primeros meses de 2020, la economía mexicana no estaba en su mejor momento (véase la tabla 4.1). Y esto no era obra de la casualidad.

A partir de marzo de 2020 una pandemia ha empeorado la situación. La consecuente disrupción en la vida cotidiana se ve con claridad en las estadísticas del trasporte urbano de pasajeros (véase la tabla 4.2).

Los cambios en la movilidad local dan una idea de la magnitud de ese “choque” externo. Existe un informe cuya finalidad es proporcionar “información valiosa sobre los cambios que se han producido en la movilidad de las personas como consecuencia de las políticas que se han establecido para combatir el covid–19”; el cual muestra “las tendencias de movimiento a lo largo del tiempo ordenadas por zonas geográficas y clasificadas en diversas categorías de lugares”.[7] El impacto local se puede apreciar en la tabla 4.3.

En este entorno, la confianza de los empresarios ha disminuido y los consumidores han modificado sus percepciones acerca del presente y el futuro, así como sus planes (véanse las tablas 4.4 y 4.5).

Según una encuesta del Banco de México, los economistas cambiaron radicalmente sus expectativas en marzo (véase la tabla 4.6).[8]

¿De qué tamaño serán las repercusiones de covid–19 en la economía mexicana? Lo más probable es que la producción (el producto interno bruto, PIB) decrezca en 2020 mucho más que en 1995 (–6.3%) o en 2009 (–5.3%). Los pronósticos de los economistas antes mencionados, elaborados en mayo de 2020, indicaban una caída mayor que 8% (véase la tabla 4.7), pero seguramente los revisarán a la baja.[9]

En abril de 2020 se difundió un análisis de Robert J. Barro, José F. Ursúa y Joanna Weng en el que se lee:

La gran pandemia de influenza de 1918–1920 representa el peor escenario posible para los brotes de enfermedades con alcance global como el covid–19. La tasa de mortalidad por gripe de 2.1% de la población total en 1918–1920 se traduciría en alrededor de 150 millones de muertes cuando se aplica a la población mundial de aproximadamente 7.5 mil millones en 2020. Además, esta tasa de mortalidad corresponde en nuestro análisis de regresión a disminuciones, en el país típico, de 6% para el PIB y 8% para el consumo privado. Estos descensos económicos son comparables a los vistos durante la Gran Recesión mundial de 2008–2009. Por tanto, la
posibilidad existe no solo de un número de muertes sin precedente, sino también de una contracción económica mundial importante.[10]

En el mismo mes el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó sus pronósticos:

La pandemia del covid–19 está infligiendo enormes y crecientes costos humanos en todo el mundo […] se proyecta que la economía mundial sufra una brusca contracción de –3% en 2020, mucho peor que la registrada durante la crisis financiera de 2008–2009 […] En el escenario base, en el que se supone que la pandemia se disipa en el segundo semestre de 2020 y que las medidas de contención pueden ser replegadas gradualmente, se proyecta que la economía mundial crezca 5.8% en 2021, conforme la actividad económica se normalice.[11]

En junio la nueva estimación del FMI para la economía mundial fue –5.4%, y para México, –10.5%.[12]

Con el freno obligado en la actividad económica en México, inevitablemente el ingreso promedio de la población se ha reducido y, por tanto, la calidad de su vida y el bienestar subjetivo. El gasto en bienes y servicios ha bajado. La desocupación y la subocupación han aumentado (véase la tabla 4.8).

Aunque la mayoría de los consumidores, empresas y gobiernos sufrirá consecuencias negativas, no serán iguales para todos en todas las actividades económicas ni en todas las entidades federativas ni en todos los grupos sociales. Tampoco la capacidad y el tiempo de recuperación serán uniformes.

Para ejemplificar lo anterior veamos la evolución de cincos indicadores: número de asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por entidades, ventas al público de vehículos ligeros, ingresos en las taquillas de los cines, llegada de pasajeros en los aeropuertos y ocupación hotelera (véanse las tablas 4.9, 4.10, 4.11, 4.12 y 4.13).

El número de asegurados asociados a un empleo es un indicador regional oportuno. La información del IMSS hasta mayo de 2020 muestra varias cosas:

    • Entre noviembre de 2018 y febrero de 2020 en México el número de asegurados subió solamente 0.8%; pero entre febrero y mayo de 2020 decreció 5.0%.
    • La evolución por entidades federativas de este indicador fue
      muy desigual. Por ejemplo: en Nuevo León, en el primer periodo
      el incremento (0.7%) fue muy cercano al promedio nacional, y en el
      segundo su decremento (5.2%) fue mayor que el promedio; en
      el segundo periodo, en las entidades donde la actividad turística tiene gran importancia, la disminución fue enorme: Quintana Roo (24.1%), Baja California Sur (12.1%) y Nayarit (11.0%).
    • Entre noviembre de 2018 y mayo de 2020, únicamente en Tabasco (0.2%), Nayarit (1.3%) y Campeche (2.5%) el número de asegurados aumentó.
    • 66.4% de la reducción nacional correspondió a los asegurados permanentes; los extremos son Colima (28.1%) y Chihuahua (95.0%).

Como las perspectivas de la ocupación no son favorables las compras, sobre todo de bienes duraderos de precio alto y que requieren crédito, se han reducido drásticamente (véase la tabla 4.10). Ante el covid–19 también el gasto en servicios ha descendido, sobre todo de aquellos que se prestan en lugares muy concurridos; por ejemplo, en la semana 12 de 2020 los ingresos en la taquilla de los cines casi desaparecieron (véase la tabla 4.11). Asimismo, ante la posibilidad de contagio y la caída de la actividad económica la población (nacional o extranjera) ha decidido viajar mucho menos y, por tanto, el movimiento de pasajeros en los aeropuertos y la ocupación hotelera han disminuido notoriamente (véanse las tablas 4.12 y 4.13).

Finalmente, el decremento de la actividad económica en México también ha repercutido en el sector público. Por ejemplo, en mayo de 2020 los ingresos presupuestarios fueron 20.9% menores, en términos nominales, en comparación con el mismo mes de 2019; en tanto que la recaudación del impuesto al valor agregado (IVA) fue 34.7% inferior (véase la tabla 4.14).

En conclusión, el PIB de México probablemente regresará al nivel registrado en 2018 hasta 2023, y al final del sexenio actual el PIB por habitante será todavía menor que en 2018. Pero tal vez no será el fin del mundo ni del capitalismo ni de la era neoliberal, y todavía no sabemos si estamos en el comienzo de un mundo mejor.[13] Es muy pronto para anunciar lo anterior, aunque alguien lo desee.

En el comienzo de “The cruelest year”, primer capítulo de The glory and the dream: a narrative history of America, 1932–1972, el historiador estadunidense William Manchester escribió:

Ese agosto un escritor del Saturday Evening Post preguntó a John Maynard Keynes, el gran economista británico, si alguna vez había habido algo parecido a la Depresión. “Sí”, respondió. “Se llamó la Edad Media, y duró cuatrocientos años”. Esta fue una calamidad de alarido en escala cósmica, pero al menos en un punto la semejanza parece válida. En cada caso, las personas fueron víctimas de fuerzas que no podían entender.[14]

En 1997, en medio de otra crisis, George Soros, inversionista de origen húngaro, había afirmado:

Hemos tenido 200 años de experiencia con la Era de la Razón, y como personas razonables debemos reconocer que la razón tiene sus limitaciones. Ha llegado el momento de desarrollar un marco conceptual basado en nuestra falibilidad. Donde la razón ha fallado, la falibilidad aún puede tener éxito.[15]

 

[*] Este texto fue elaborado con información disponible hasta el 30 de junio de 2020.

[**] Profesor emérito del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

 

[1]       Borges, J.L. “Utopía de un hombre que está cansado”, en El libro de arena, 1977.

[2]       “During the recession and in the aftermath in 2009 and 2010, respectively, private consumption underperformed compared with overall gdp. In Mexico, consumption was severely affected by the conjunction of many factors that occurred during 2009: the global economic downturn, the h1n1 influenza outbreak, lower remittances, and violence”. Mexico Country Monitor, en IHS Global Insight, noviembre de 2011.

[3]       “The consequences of our efforts, both good and bad, reflect an element within our control —skill— and an element outside of our control —luck”. Mauboussin, M.J. The success equation: untangling skill and luck in business, sports, and investing, Harvard Business Review Press, Boston, 2012.

[4]       “Of course, covid–19 is not the first epidemic to generate rumors and lies […] What seems different today is that we confront not simply deceptions and erroneous statements but rather a deep skepticism about the very idea that truth exists. In our posttruth world, the line between fact and opinion fades”. Parmet, W.E. y Paul, J. “Covid–19: The first posttruth pandemic”, en American Journal of Public Health, vol.10, núm.7, julio de 2020, p.945.

[5]       World Economic Forum. The Global Risks Report 2020 (15ª ed.), WEF, Colonia / Ginebra, p.88; la traducción es propia.

[6]       Ibidem, p.76; la traducción es propia.

[7]       Google. Informe de movilidad de las comunidades ante el covid–19, 22 de junio de 2020. El informe diario por país, entidades y rubros se puede consultar en: https://www.google.com/covid19/mobility/

[8]       La encuesta se lleva a cabo en la segunda quincena de cada mes.

[9]       Hay pronósticos más recientes y muy pesimistas. Por ejemplo, Carlos Capistrán (“Covid–19 and the Mexican economy”, B of A Securities, 26 de mayo de 2020) prevé para 2020 un decrecimiento del PIB de 10% y un crecimiento de 2% en 2021.

[10]     Barro, R., Ursúa, J.F. y Weng, J. “The coronavirus and the great influenza pandemic: lessons from the ‘Spanish flu’ for the coronavirus’s potential effects on mortality and economic activity” (nber Working Papers 26866), National Bureau of Economic Research, Cambridge, abril de 2020, p.17; la traducción es propia.

[11]     Fondo Monetario Internacional. World Economic Outlook April 2020: the great lockdown, FMI,
Washington, p.VII.

[12]     Fondo Monetario Internacional. World Economic Outlook update June 2020: a crisis like no other, an uncertain recovery, FMI, Washington.

[13]     Véase, por ejemplo: Bregman, R. “The neoliberal era is ending. What comes next?”, en The Correspondent, 14 de mayo de 2020, y Zanella, J. “2020: nuevo momento cero”, en Nexos, 11 de junio de 2020.

[14]     La cita proviene de la edición publicada en 2013 por Rosetta Books, para el caso en formato digital.

[15]     Soros, G. “The capitalist threat”, en The Atlantic, febrero de 1997, p.58

 

Casi dos años con AMLO: ¿desastre, transformación o café con leche?

Luis Ignacio Román Morales[*]

 

Resumen: Durante la administración de López Obrador se han polarizado las posturas a su favor y en su contra. En el plano socioeconómico se mantienen muchas incertidumbres y críticas, especialmente referidas al crecimiento de la actividad económica, así como muchas esperanzas en torno a la aplicación de una estrategia auténticamente distinta, que privilegie una distribución más equitativa de la riqueza. Este artículo presenta una interpretación sobre lo limitado y complejo de los cambios en proceso, así como la presencia de avances reales y positivos, de inercias ortodoxas, de inconsistencias peligrosas y también de retrocesos. Plantea que la política económica ha sido pragmática, buscando un difícil equilibrio entre la estabilidad financiera y la mejora social.

Palabras clave: política económica, AMLO, macroeconomía, desarrollo socioeconómico

 

Abstract: The administration of Andrés Manuel López Obrador has polarized opinions for and against his initiatives. In particular, his socioeconomic policies have sparked uncertainty and criticism, especially regarding the growth of economic activity, as well as hopes for a genuinely different strategy aimed at a more equitable distribution of wealth. This text presents an interpretation of the limitations and complexity of the changes underway, as well as the presence of real and positive progress, of orthodox inertia, of dangerous inconsistencies, and of regression. It argues that economic policy has been pragmatic, as it aims for a difficult balance between financial stability and social improvement.

Key words: economic policy, AMLO, macroeconomics, socioeconomic development

 

Para interpretar cómo ha funcionado el gobierno federal una primera cuestión es ubicar con respecto a qué momento. Una primera posibilidad, la más sencilla, es valorar el comportamiento macroeconómico y socioeconómico durante 2019, pero ello implicaría negar el hecho de que el actual Congreso Federal, preponderantemente aliado al poder ejecutivo, había iniciado sus funciones desde septiembre de 2018. Asimismo, las decisiones y los planteamientos de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fueron determinantes desde antes de su toma de protesta: entre julio y noviembre de ese año el gobierno saliente apareció desdibujado en tanto que la “Casa de Campaña de Morena” se convertía en el símbolo del poder presidencial.  Por otra parte, cuando este texto sea publicado ya estaremos cerca del segundo aniversario de las elecciones de 2018, periodo lo suficientemente amplio para efectuar una primera valoración sobre el camino de la llamada “cuarta transformación”.

“Este gobierno es un desastre”, podría ser una primera interpretación. Hay una gran desconfianza e incertidumbre entre los inversionistas, por lo que la inversión se ha derrumbado, lo que a su vez ha conducido a una bajísima generación de empleo, al estancamiento económico —por no decir recesión— y a una incontenible ola de violencia e inseguridad. Por si esto fuera poco, el gobierno se caracteriza por la total centralización del poder, la ineptitud de los altos funcionarios, la falta de transparencia y rendición de cuentas, así como por la violación de los derechos humanos, la sumisión gubernamental ante Trump y el populismo. La cancelación del Aeropuerto de Texcoco es un desperdicio monumental y la pérdida de una oportunidad histórica para México, las obras de Dos Bocas y el tren maya son inviables y ecológicamente depredadoras; las calificadoras internacionales están bajando la calificación crediticia de México y de Petróleos Mexicanos, lo que pone en grave riesgo la buena calificación de la deuda de nuestro país; se está atentando contra las jubilaciones de los mexicanos al reducir a 10 veces el salario mínimo para los trabajadores amparados con la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de 1973; la Guardia Nacional implica la militarización del Estado mexicano; muchos apoyos sociales no tienen reglas de operación y funcionan de manera caótica; por un lado se violan los derechos de los inmigrantes (sobre todo centroamericanos) y por el otro se le otorgó exilio a Evo Morales; el gasto público se ejerce con lentitud, ineficiencia y bajísima inversión pública. El gobierno no cumple con sus promesas de crecimiento ni son viables los periodos en que piensa finiquitar sus obras; el Instituto de Salud para el Bienestar ha dejado sin atención a la población que requiere tratamientos con urgencia, especialmente a niños con cáncer, el fin de la reforma educativa le regresará todo el poder a Elba Esther Gordillo y a un sistema escolar de pésima calidad, conforme a los reportes del Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes; el poder federal se impone a los estatales y municipales, violentando el pacto federal; el narco sigue creciendo y con ello el terror de la población, la violencia está en su punto máximo.

“Estamos viviendo la Cuarta Transformación y por fin tenemos un gobierno que defiende los intereses del pueblo”, podría replicarse: Estamos rescatando la soberanía energética mediante el combate al huachicol, la reactivación de las seis refinerías existentes y la construcción de Dos Bocas; estamos reactivando la infraestructura, principalmente en las regiones más pobres del país, retomando el papel histórico del ferrocarril, con los trenes maya, transítsmico y México–Toluca; estamos usando los recursos públicos no para los gastos faraónicos de altos funcionarios sino para generar transferencias universales a mayores de 68 años, indígenas, población con discapacidad, madres solteras, estudiantes de bachillerato, habitantes de zonas marginadas por donde pasan los poliductos, campesinos productores de bienes básicos; estamos plantando millones de árboles: el salario mínimo real ha subido como nunca antes y la legislación laboral por fin da pie a la auténtica defensa sindical y democrática de los derechos de los trabajadores; estamos estableciendo un sistema universal de salud, el derecho constitucional a la educación superior, la construcción de cien universidades, un programa de empleo para millones de aprendices, una renovación total del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores en favor de los trabajadores; tenemos una inflación excepcionalmente baja, un equilibrio en nuestras cuentas con el exterior, no nos estamos endeudando de más, se mantiene un buen nivel de reservas de divisas y, fundamental, contamos con un nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (t–mec) que nos protege frente a la inestabilidad internacional, que clarifica las reglas de nuestro comercio, que defiende los derechos laborales de los mexicanos y que permitirá mejorar nuestra posición como consumidores y nuestro acceso a medicamentos; el nuevo aeropuerto de Santa Lucía permitirá reacondicionar el lago de Texcoco en pro de la ecología y el abastecimiento de agua para la Ciudad de México. El gobierno federal está acabando con la corrupción federal estatal y municipal, como lo muestran los casos de Rosario Robles y Genaro García Luna; no podrá haber más escándalos como los de los Duarte (Veracruz y Chihuahua), Borge (Quintana Roo) o Medina Mora (Nuevo León), o las estafas maestras, Odebrecht, Panama Papers y similares. Ahora las grandes empresas tendrán que pagar todos sus impuestos: las facturaciones falsas, incluyendo las derivas de subcontratación ilegal, son consideradas delincuencia organizada, el presidente ya no puede cancelar ni condonar adeudos fiscales.

¿Cuál de los dos párrafos anteriores es el verdadero? Es altamente probable que en función de la opinión que usted tenga le otorgue casi toda la validez a uno de ellos y rechace todas las afirmaciones del otro. Sin embargo, ¿es posible que en gran parte de lo dicho —no en todo— ambos párrafos sean ciertos? Este texto no podrá dar cuenta del conjunto de los señalamientos, pero sí, al menos de cinco de los fundamentales: crecimiento económico, empleo, inflación, inversión y seguridad. Veamos las cifras disponibles en estos dos años.

 

  1. RECESIÓN, ESTANCAMIENTO O REACTIVACIÓN

Las cifras preliminares presentadas en enero de 2020 marcaron una caída del producto interno bruto (PIB) de México de 0.1% en 2019 con respecto a 2018. Las expectativas de crecimiento económico para el país durante 2020 oscilan en un amplio margen que va de 1%, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), a 2%, según BBVA. En todo caso, ello implicaría un crecimiento promedio de entre 0.5% y 1% anual durante el bienio 2019–2020, tasa menor a la histórica de México desde 1982 (2.1%), mucho menor que la histórica de largo plazo (superior a 6% entre 1935 y 1981), menor a la tasa de crecimiento de la población del país (entre 1.6% y 1.8% anual, dependiendo de los resultados que arroje el censo 2020) y aún más pequeña en comparación con la tasa de crecimiento de la población económicamente activa (PEA). En otras palabras, aun cuando hubiese crecimiento económico, habría una caída del PIB per cápita y del producto por trabajador.

¿Esto significa una debacle generalizada para el país? No. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta que el sector agropecuario creció 1.9% y los servicios lo hicieron 0.5% (datos para el
conjunto del año, todos los subsecuentes sobre el PIB refieren solo
el promedio de los tres primeros trimestres). La industria es la que se
precipitó a la baja, y aunque aún no contamos con los resultados a
detalle, hubo una situación especialmente complicada en tres ramos: el
petrolero, el automotriz y el de la construcción.

En el caso del sector petrolero existe una tendencia histórica
de caída en las reservas probadas, en la extracción y en la exportación de
petróleo, a un punto tal que desde el año 2015 importamos más productos petroquímicos (sobre todo gasolina) que lo que exportamos de petróleo. En el PIB de extracción de petróleo y gas México tuvo una caída de 10.6% en el año 2017, de 6.4% en 2018 y de 8.5% en 2019 (primeros tres trimestres de cada año), lo que muestra una situación crítica, sobre todo ante la inestabilidad del mercado mundial (como en el caso de la tensión Estados Unidos–Irán) y la imposibilidad de sustituir de manera masiva en el corto y mediano plazos la dependencia de hidrocarburos por energías alternativas. En este caso, la opción de reactivar la capacidad pública de exploración, extracción, refinación, almacenamiento, distribución y comercialización de los productos petroleros sería clave en la definición de una estrategia industrial propia para el conjunto de la economía.

Todos los ramos de la industria de la construcción muestran una severa caída: 2.8% en edificación, 5.2% en obras de ingeniería civil y 13.3% de caída en trabajos especializados para la construcción. En este caso se advierte la necesidad apremiante de reactivar tanto la inversión pública como privada en el sector, lo que de alguna manera explica la lógica de las grandes obras de infraestructura. Sin embargo, se presentan tres elementos de riesgo mayor en las grandes propuestas de obra: el impacto ambiental; la violación de derechos de las comunidades locales, especialmente de las indígenas, y la dependencia técnica, financiera y de aprovechamiento de la obra por parte de grandes empresas privadas: si la mayor parte de la inversión será privada, cómo se podrá garantizar que en las obras prime el interés público y el desarrollo social por encima de los grandes intereses privados, no solo de la construcción sino del aprovechamiento posterior de las regiones en donde estas se realicen.

En cuanto a la industria de equipo de transporte (principalmente automotriz) no hay una crisis, pero sí una marcada desaceleración: el sector creció 10% en 2017, 4.7% en 2018 y 3.9% en 2019. Este sector es el principal proveedor de divisas derivadas de exportaciones industriales —superando ampliamente al petróleo— y ha estado sometido a diversas amenazas arancelarias del gobierno estadunidense y a una profunda revisión en el marco del t–mec, lo que condujo a una caída de 3.4% en la exportación de vehículos. Además, las ventas internas de automóviles se redujeron de manera significativa en 2019, llegando a 1.32 millones de vehículos ligeros (no contabiliza camiones, autobuses, tractores, entre otros), frente a 1.43 en 2018, lo que implica una caída de 7.7%, cuando en 2018 ya había caído con respecto a 2017. La caída de la industria automotriz implica un riesgo en la obtención de divisas para México, así como en la inversión y en la generación de empleo.

Sin embargo, cabe recordar tres elementos profundamente nocivos del sector en México: las condiciones laborales de los trabajadores automotrices han sido particularmente inferiores a las de sus pares norteamericanos (y mundiales) a pesar de que nuestro país cuenta con altos niveles de productividad laboral y casi un siglo de experiencia en el sector (la Ford comenzó a producir en México en 1925); el sector ha sido especialmente privilegiado en términos fiscales, de estímulos con terrenos, agua, servicios e inclusive hasta caminos, en detrimento de sectores tradicionales y de la micro, pequeña y mediana empresas, y que se han instalado en regiones en donde se ha causado una enorme contaminación, daños a la salud y consumo de agua, especialmente en la cuenca Lerma–Chapala–Santiago. La cuestión para los próximos años es si la industria automotriz podrá reactivarse bajo condiciones laborales dignas, pagando los impuestos y derechos correspondientes y actuando bajo prácticas estrictas de protección ambiental.

Muchos otros ramos industriales se encuentran en situación complicada, en su mayor parte desde antes de 2018. Son los casos de la minería, la industria textil, la de la madera, del papel, la química, la metálica, la de minerales no metálicos, aparatos eléctricos, muebles, colchones y persianas, entre otros. En pocos sectores se advierte una mejora, aunque entre ellos destaca la industria electrónica y la de equipo médico.

En suma, México se está desindustrializando desde los procesos de liberalización de los años ochenta, pero de manera más acentuada en la actualidad. Esto no es exclusivo de nuestro país, pero sí representa una amenaza en términos de empleo, productividad y desarrollo, especialmente en los albores de la cuarta revolución industrial.

En cuanto al sector servicios, destaca la desaceleración del sector bancario, creciendo sus tasas de colocación de crédito a un solo dígito, pero, aun así, genera junto con Chile las mayores tasas de beneficio bancario en América Latina.

Desde los años ochenta México ha registrado tasas promedio de crecimiento económico inferiores a la media mundial. Para 2019 el Banco Mundial estima que el PIB global habrá crecido 2.4% frente a cero en México. El escenario para 2020 es más complejo en el plano internacional, dada la casi recesión en Alemania, el debilitamiento del crecimiento en China —que será mucho más grave a raíz de la crisis del coronavirus—, las tensiones político–económicas que se deriven del Brexit en Europa y sobre todo las expectativas de reducción en la tasa de crecimiento de la economía de Estados Unidos (al 1.8%). Aunque decrecientes, se mantienen expectativas de recesión de alrededor de 30% en la economía de ese país dentro de los próximos 24 meses.

La respuesta que ha dado la presidencia de México a la falta de crecimiento ha sido en el tono de minimizarla, señalando que el objetivo fundamental es el desarrollo y no la producción, lo que llevaría a subrayar mayormente el sentido del desarrollo en términos de distribución del ingreso y de la riqueza, reducción de la pobreza, sostenibilidad ambiental, soberanía alimentaria y creciente desarrollo de tecnología propia, entre otros. Algunos de estos factores no podrán ser demostrables en el corto plazo (las encuestas de Ingresos y Gastos de los Hogares se levantan cada dos años y solo tendremos nueva información de ellas en 2021), mientras que otras, como en términos tecnológicos, parecen cada vez más alejadas, ante la reducción de la importancia que se le ha dado a ciencia y tecnología. Sin embargo, el aumento a los salarios mínimos, los cambios legislativos en materia laboral y los programas sociales sí parecen inducir a mejoras significativas en términos distributivos.

 

  1. EMPLEO, SALARIOS E INGRESOS

¿El empleo está creciendo o se está destruyendo? Depende cuál fuente tomemos (cada quien trae sus datos).  Un primer problema de medición está en la enorme variabilidad de la PEA (ocupados y desocupados) desde la crisis de 2008. Considerando su variación entre los terceros trimestres de cada año se registran aumentos ínfimos en algunos momentos (como en 2013, cuando creció solo 0.2% o en 2014 y 2017 cuando lo hizo al 0.3%) y sumamente elevados en otros, como en 2009 (al 3.8%) y en 2012 (al 3.6%). Si de un año a otro puede haber diferencias de 15 veces en la tasa de crecimiento de la PEA resulta complejo calcular y evaluar el empleo realmente generado.

En 2018 y 2019, conforme a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, la PEA ha crecido a ritmos acelerados (2.9 y 2.5%, respectivamente), lo que genera presiones mayores para la generación de empleo. En el año 2018 la población ocupada creció al 3% (ligeramente más que la PEA) y al 2.2% en 2019 (ligeramente menos). El registro de tasa de desocupación de diciembre de 2019 muestra una mejora sustantiva, al llegar a 3.1% de la PEA, frente a 3.6% en diciembre de 2018.

Parecería contradictoria la evolución del PIB, que no crece, combinada con un aumento relativamente aceptable de la ocupación al tercer trimestre de 2019 y una franca reducción de la desocupación al término del año. La aparente contradicción podría resolverse al contrastar los sectores y tipos de caída del PIB con la evolución de la ocupación. Si crece el empleo en sectores tradicionales o más rezagados, su contribución al PIB podría ser marginal, pero podría de cualquier forma participar en la generación de los ingresos personales y familiares. En contraste, el deterioro de sectores, regiones o empresas altamente capitalizados podría afectar mayormente al PIB, la inversión y a las exportaciones y en menor medida al empleo total.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo estima al conjunto de la población ocupada y desocupada a partir de cuestionarios aplicados en hogares, no en empresas ni registros administrativos, lo que implica considerar a la formalidad y la informalidad, al empleo adecuado y al subempleo, a los asalariados y a los trabajadores familiares sin remuneración. En cambio, para ubicar la evolución específica del empleo formal generalmente se emplean las estadísticas del IMSS.

Los datos del IMSS muestran, en efecto, un decaimiento de 50% en la generación de empleo nuevo: en el año 2018 creció al 3.4% y en 2019 solo al 1.7%. Sin embargo, las diferencias en cuanto a empleo permanente son menores. Cabe preguntarse si la contratación de un trabajador eventual en más de una ocasión durante el año es considerada como la generación de un solo empleo o de tantos empleos como veces pudo ser contratada una misma persona. En el segundo escenario, y dado el alto crecimiento del empleo eventual antes de 2019, cabría preguntarse si las cifras de aquellos años podrían sobrerrepresentar la cantidad de empleo generado, máximo cuando el incremento de la PEA fue sustancialmente menor a la del empleo. En 2019, en cambio, la tasa de crecimiento del empleo permanente fue sustancialmente mayor que la del eventual, lo que reduciría en gran parte las posibilidades de sobrerrepresentación.

Por otra parte, resalta el hecho de que la masa salarial real, esto es el número de trabajadores asegurados multiplicado por su salario promedio, descontando la inflación del año de referencia, haya aumentado en 2019 en 5.54% cuando el año anterior lo hizo en 3.95%. En otras palabras, el poder adquisitivo de los trabajadores, visto no a escala individual sino del conjunto de los asegurados, se incrementó significativamente más en 2019 (véase la tabla 6.1).

Una tercera fuente de información, obtenida ya no de hogares ni de registros administrativos sino directamente de las empresas, es la que presenta el Servicio de Información Estadística de Coyuntura del INEGI (SIEC). En sus Series desestacionalizadas de los indicadores del sector manufacturero (es decir, del sector más golpeado en 2019), en noviembre de ese año fue 0.1% menor al de junio de 2018 y 1.0% menor al de noviembre de ese mismo año (igual periodo entre años y a la víspera de la toma oficial de gobierno de la actual administración).

En otros términos, en la manufactura sí ha existido una caída de empleo, aunque esta ha sido marginal. Por otra parte, las remuneraciones reales por persona son 3.4% mayores que las de junio de 2018 y 3.3% superiores a las de noviembre de ese mismo año. En otros términos, aun en la industria manufacturera, el monto general real de remuneraciones a los trabajadores tiende a aumentar.

Por otra parte, la Estadística Mensual sobre Establecimientos con Programa de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación (immex), del propio INEGI, muestra que para noviembre de 2019 hubo un incremento de 0.8% en el empleo de esta clase de establecimientos con respecto a noviembre de 2018, así como un incremento en las remuneraciones medias reales por persona de 4.1%.

En cuanto a la productividad laboral de la economía, el índice global de productividad laboral de la economía (IGPLE) del INEGI mostró un descenso de 0.2% en el último trimestre de 2018, el cual se compensó con un aumento similar en el primero de 2019. En el segundo trimestre hubo una caída significativa de 1.5% y en el cuarto semestre repuntó de nuevo 0.2%. En otros términos, la productividad se mantiene estable, salvo por la caída del tercer trimestre de 2019. Por ello, el incremento en los salarios reales apunta a una muy ligera mejora en la distribución del producto entre capital y trabajo, en favor del trabajo, lo que es inédito en los últimos 37 años.

 

  1. ESTABILIDAD FINANCIERA

Es común contraponer una estrategia orientada directamente en favor del mercado interno o de la redistribución del ingreso y de la riqueza a la denominada estabilidad macroeconómica y particularmente a la financiera. Durante la administración de López Obrador se está acumulando una serie de tensiones en la práctica de un pragmatismo que hace malabares para tratar de mantener la estabilidad financiera junto con un cambio de orientación de diversas políticas económicas y sociales.

Hasta comienzos de 2020 el malabarismo ha funcionado, aunque no significa que tenga asegurado su mantenimiento. La inflación tiende a la baja a pesar de los significativos aumentos a los salarios mínimos para los años 2019 (16% general y 100% en los municipios de la frontera norte) y 2020 (20% a nivel general y 5% en la frontera norte). El pasar de 6.8% de inflación en 2017, a 4.8% en 2018 y a 2.8% en 2019 muestra la no constatación de la aseveración de que los salarios no podían aumentarse en términos reales si no aumentaba la productividad (aunque la laboral sí lo hacía), porque romperían la estabilidad de precios que tanto trabajo le había costado a los mexicanos.

Las tasas de interés se están reduciendo, aunque a un ritmo lento. La tasa de referencia del Banco de México hacia la banca comercial alcanzó 8.25% a fines de 2018 y en febrero de 2020 se encuentra en 7.25%.

La línea de crédito del FMI ante México se ha renovado, aunque por un monto inferior a los prevalecientes durante la gestión de Enrique Peña Nieto, dada la petición del gobierno mexicano de depender menos de tal acreditación.

En cuanto a las calificadoras internacionales de deuda, después de episodios complejos durante 2019, presentaron expectativas negativas para esta —sobre todo de parte de Fitch Ratings— aunque para fin de año tendieron a estabilizarse. Al inicio de 2020, ante la amenaza del coronavirus y la nueva expectativa de bajo crecimiento económico de México, los riesgos de baja de nota, alza en el riesgo país y por consecuencia aumento del costo de la deuda para México se están reactivando.

Pese a ello, e incluso a pesar de la caída en las exportaciones automotrices, las relaciones económicas de México con el exterior tienden a estabilizarse. En 2017 se registró un déficit en la balanza comercial (exportaciones menos importaciones de mercancías) de 10,962 millones de dólares; en 2018 este déficit creció a 13,618 millones; en 2020 se registró un superávit de 5,820 millones.[1]

Por lo que respecta a las finanzas públicas, el balance presupuestario de 2017 fue de un déficit de 238,472 millones de pesos; en 2018 aumentó a 494,492 millones y en 2019 registró un descenso a 398,356.[2]

En cuanto a las reservas internacionales de divisas en poder del Banco de México, estas registraron 176,620 millones de dólares al 1 de julio de 2018, al primero de enero de 2019 fueron 180,350 y 183,028 al primero de diciembre de ese año.

En cuanto a la inversión, aunque aún no se dispone de los datos anuales de formación bruta de capital fijo en las cuentas nacionales, los índices de confianza del productor y los resultados de las encuestas sectoriales marcan una tendencia clara a la desinversión privada, lo que representa un riesgo mayor en las expectativas de crecimiento. Parece existir un tour de force entre el gobierno mexicano y parte de grandes capitales privados en torno a la primacía de los intereses de estos últimos en la economía mexicana. El hecho de haber divulgado el Estado mexicano las listas de empresas beneficiadas con cancelaciones y condonaciones de impuestos, así como la consideración de delincuencia organizada a la emisión masiva de facturas falsas, la denuncia gubernamental de prácticas ambientales graves en algunos casos (mineras) o dañinas a la salud (alimentos chatarra y etiquetado frontal), así como la reducción en la comunicación directa entre algunos de los grandes empresarios y la presidencia, generan tensiones muy significativas de discurso y de hecho. En contraparte, el gobierno procura fortalecer alianzas con otros grandes empresarios, como en los casos de Carlos Slim y Ricardo Salinas Pliego, en lo que parece ser una lógica de división entre los intereses empresariales.

En suma, se registra baja inflación, tasas de interés decrecientes, estabilidad fiscal y externa y aumento de reservas internacionales, aunque se mantiene una situación de desconfianza en la inversión privada y amenazas por parte de la banca corporativa y de las calificadoras internacionales.

 

  1. ¿INSEGURIDAD RÉCORD? SÍ, PERO NO

El 12 de abril de 2019 el periodista Jorge Ramos cuestionó en la conferencia mañanera a López Obrador en cuanto a los niveles de inseguridad y violencia. El periodista indicó que las tendencias mostraban que 2019 podría ser el año con mayor criminalidad en la historia moderna de México, en tanto que el presidente señaló que esta se estaba conteniendo. Lo sorprendente es que ambos tenían razón… ¡y con las mismas cifras! Todos los datos de esta sección provienen del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.[3]

Es cierto que la criminalidad es cada vez mayor y que 2019 fue un año récord al respecto. El país está cada vez más desgarrado y polarizado. En ese año hubo 330,994 personas víctimas de delitos contra la vida y la integridad corporal, es decir, algo más que la población total de Puerto Vallarta y equivalente a alrededor de dos tercios de la de Tlajomulco de Zúñiga. Hay un pobre consuelo: la tasa de crecimiento de esta delincuencia fue mayor en 2017: 9.4% vs 8.9% en 2019.

Sin embargo, el descargar la gravedad de la situación en el hecho de que hubiese en años previos evoluciones aún peores, aunque sea cierto es una salida extraordinariamente pobre. En todo caso, el cambio está en la estructura de la delincuencia.

En cuanto a los homicidios, estos siguen creciendo, pero en ese caso sí hay una diferencia significativa en términos cuantitativos: en 2016 crecieron 13.4%, al año siguiente 18%, en 2018 aumentaron 9% y en 2019 el incremento fue de 2.3%. Si esta tendencia conduce a que en 2020 comience a revertirse el número de homicidios puede comenzar a entreverse una expectativa positiva, pero nada garantiza que eso se logrará.

En contraste, hay un repunte significativo en las lesiones y su tasa de crecimiento es la mayor de los últimos años: 7.5% en 2019. Este crecimiento está concentrado principalmente en lesiones culposas y, a su interior, destaca el aumento de los accidentes de tránsito y “con otro elemento”. En otras palabras, el incremento de la delincuencia no solo es provocado por la intención de hacer daño sino por una forma de vida que nos expone cada vez más no solo a sufrir, sino a causar daño contra nuestra voluntad. En la medida en que nuestra economía impulse el famoso burnout, el bulling, el mobbing, la productividad, la eficiencia y la competitividad a toda costa, inclusive ante los riesgos de nuestra propia integridad física y la de los demás, la delincuencia difícilmente podrá detenerse. Lo mismo podría afirmarse en términos del impulso a conductas riesgosas en nuestra alimentación, en nuestra for-
ma de transportarnos, en nuestra forma de divertirnos, en nuestra
forma de consumir y de vivir.

Los feminicidios están creciendo a menor velocidad, pero siguen haciéndolo a tasas mayores a 10% anual. En tanto esto prosiga nada evitará el desgarramiento social expresado en la división sexual. ¿Que tal vez antes también fuese igualmente grave pero no se clasificaba
de “feminicidio”? Ello no ayuda a reducirlo sino a justificarlo, al igual que en el caso de lesiones culposas, esta tendencia no puede disociarse de la disputa cada vez mayor por un reparto equitativo de tiempos de trabajo, de cuidados y de tiempo libre, de formas de consumo respetuosas y no riesgosas para los demás, de formas de movilidad más eficientes y de una vida más digna no solo en el espacio familiar sino en el laboral, en la calle, en la escuela, en las compras, en los centros de salud. De nuevo, la delincuencia no es solo un asunto policial.

El secuestro con calidad de rehén está disminuyendo, pero aumenta el extorsivo, el que pretende causar daño y el denominado exprés. Este último cayó 45.6% en 2019, pero en 2018 había aumentado ¡4,443%! Al pasar de siete casos en 2017 a 318 en 2018. De nuevo, el papel del ser humano como una mercancía robada intercambiable por dinero.

En tráfico de menores y raptos se registra una reducción significativa, pero en contraparte están aumentando considerablemente la extorsión, la corrupción de menores y la trata de personas. En todo caso. Este enorme abanico nos indica que la delincuencia abarca un gigantesco “portafolios de inversión” que no puede reducirse solamente al narcotráfico, aunque con frecuencia pueda estar asociado a él (véase la tabla 6.2).

 

  1. CONCLUSIÓN

Por lo expuesto, es posible que se considere que el autor de esta nota simplemente pretende defender al actual gobierno o, por el contrario, que se está distanciando del apoyo al gobierno que realmente busca el cambio en favor de los mexicanos. Más allá de mi postura ideológica o política personal, lo importante es si lo que aquí se dice es cierto o falso. Si lo dicho en alguna medida puede contribuir a valorar, no a López Obrador sino a una decisión social de efectuar un cambio significativo en el rumbo del país, en favor de estrategias directas de carácter redistributivo y de mercado interno, entonces este texto podrá ser de alguna utilidad. Si sirve para señalar que hay graves riesgos, malabares, inconsistencias y falta de claridad en diversas políticas, y que esto debe corregirse, so pena de generar la decadencia del actual gobierno, también el texto puede ayudar a la discusión.

Apoyar un cambio implica reconocer lo que es consistente con el interés público y el beneficio social y ambiental, pero no extender un cheque en blanco en favor de quienquiera que sea, renunciando a la responsabilidad de establecer posturas críticas y reflexivas. Asimismo, el diálogo con quienes rechazan de plano al actual gobierno puede ser muy valioso y generar cambios, siempre y cuando se parta del interés público, de información verídica, de consistencia entre el pensar y el hacer, así como de capacidad de escucha y de análisis real de los argumentos contrarios.

No hay soluciones mágicas, secuencias lineales ni paradigmas irrebatibles para enfrentar la gravedad de los problemas socioeconómicos que sufre México. El debate social sobre el actual gobierno continuará largo tiempo en nuestros espacios laborales, profesionales, familiares y de todo tipo de interacción. En la medida en que socialmente generemos alternativas tendremos posibilidades de recomponer el tejido social. En la medida en que solo nos anclemos en las posturas que convienen a nuestros espacios de socialización la polarización seguirá creciendo.

 

[*] Es economista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor en Estructuras Productivas por la Universidad París VII y en Trabajo y Política Social por la Universidad París X. Profesor del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Correo electrónico: iroman@iteso.mx

 

[1] Información oportuna sobre la balanza comercial de mercancías de México durante diciembre de 2019, comunicado de prensa 23/20, 28 de enero de 2020, INEGI, México.

[2] Secretaría de Hacienda y Crédito Público, http://presto.hacienda.gob.mx/EstoporLayout/Layout.jsp

[3]  https://www.gob.mx/sesnsp/acciones-y-programas/victimas-nueva-metodologia?state=published