La desigualdad económica y empresarial

en Guadalajara tras la pandemia[*]

Jessica Daniela Ramírez Rentería
Daniela Danae Medina Aguila[**]

 

Resumen: En este trabajo se analizan las condiciones a las que se han tenido que enfrentar las pequeñas y medianas empresas (pymes) jaliscienses en el contexto de la pandemia del covid–19, el impacto de la contingencia y en el panorama laboral en general, los posibles escenarios posteriores a la pandemia, la afectación económica y las alternativas para la supervivencia de muchos negocios, así como el reforzamiento de la economía del área metropolitana de Guadalajara y de Jalisco mediante una adecuada reactivación.

Palabras clave: covid–19, pandemia, pymes, empresas, economía, empleo, desigualdad, inseguridad, Jalisco

 

Abstract: This article analyzes the conditions that Jalisco’s small and middle-sized businesses have had to deal with in the context of the covid–19 pandemic, the impact of the emergency on the overall employment outlook, possible post-pandemic scenarios, the effects on the economy, businesses’ alternatives for ensuring their survival, as well as economic recovery in the Guadalajara Metropolitan Area and in Jalisco driven by a well-planned reactivation.

Key words: covid–19, pandemic, smes, businesses, economy, employment, inequality, insecurity, Jalisco

 

Nos encontramos en medio de un panorama incierto y aterrador, pues el coronavirus vino a ponernos a prueba a todos. El virus sacó a relucir errores estructurales que gobernantes y empresarios se esforzaban por ocultar en el sector económico y empresarial, en el plano de la salud y en el social.

En este trabajo hacemos una comparación del covid–19 con un Quality Assurance Tester, un control de calidad que se emplea en la planificación y prueba de software para comprobar si funciona correctamente, y que detecta errores y los comunica.[1]

El Covid Tester–19 se encargó de comunicarnos que nuestro “código” está plagado de errores, aunque hace falta un paso: la resolución. Este trabajo tratará de servir como guía para las empresas con menor capacidad de enfrentar una contingencia para poder instrumentar estrategias efectivas en los negocios y evitar, en lo posible, sucumbir al declive económico que amenaza al país.

 

  1. Una crisis del siglo XXI

Nos encontramos en medio de un panorama adverso, en el cual nuestro único punto de referencia son otras pandemias y crisis económicas que, aunque no sean comparables en su totalidad, son un buen punto de partida.

En México parecía lejana la posibilidad de que el coronavirus hiciera su aparición, y acaso por eso no se tomaron precauciones ni medidas adecuadas para su llegada. El primer caso en México se detecta el 28 de febrero de 2020.[2]

El virus llegó a un país plagado de fallas y errores. Algunos estudios del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) muestran que México cerró el 2018 con 48.8% de la población en pobreza, con 16.8% del total de habitantes en pobreza extrema.

En cuanto a Jalisco, en enero de 2020 el estado tenía una tasa de desempleo de 3.28%,[3] por debajo del promedio del país, con un ingreso de 23%, inferior al costo de la canasta básica alimentaria.[4] En la medición de pobreza 2008–2018 del Coneval[5] se corrobora que, al momento de la llegada de la pandemia a México —y a Jalisco— nos encontrábamos con una sociedad que no tenía la capacidad de atender a la población en cuestión de servicios médicos, empleos que cubrieran las necesidades de alimentación, servicios básicos y una vivienda digna. ¿Qué le esperaba a la población jalisciense con estos rezagos durante el confinamiento? Y ¿cómo soportaría este golpe la economía local?

 

  1. Impacto económico en las micro, pequeñas y medianas empresas

Don Beto tuvo que cerrar su papelería. Lilia está preocupada por su tienda, cuyos ingresos disminuyen. Fernando perdió su trabajo cuando sus patrones ya no pudieron pagar el sueldo de sus trabajadores. Daniela recorta sus gastos pues redujeron su salario a la mitad.

¿Qué tienen en común estas personas? Están preocupadas, tienen familias, tienen necesidades y todas fueron afectadas por el covid–19, aun cuando no hayan sido contagiadas por el virus.

De acuerdo con el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), las microempresas representan 97.6% del total, seguido por empresas pequeñas, 2%, y las medianas, 0.4%, lo cual significa que el porcentaje de grandes empresas no asciende ni siquiera a 0.1%, por lo que la supervivencia económica del país reside en las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), que son las más vulnerables.

Una economía laxa y poca habilidad contractual serían el primer error en el código de nuestro país, ocasionando así la primera falla en el sistema, que resulta en la recesión y el cierre de muchas empresas.

Si hacemos una radiografía de las mipymes descubriremos que gran parte de ellas buscan eludir algunas de las responsabilidades con las cuales deben contar las empresas para formalizarse. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Enaproce) 2018, la mayoría de las pequeñas empresas no participa en cadenas globales de valor.[6]

Los negocios y las empresas definidos como esenciales y no esenciales de cada giro, según el Gobierno de Jalisco, se limitan a actividades relativas a la producción y el comercio de alimentos o su cadena de valor, productos sanitarios y de salud y algunos otros servicios esenciales; la lista detallada se puede encontrar en la página de gobierno del estado.[7]

Las autoridades tienen una complicada decisión. El gobernador Enrique Alfaro incluso ha considerado dar marcha atrás a la reactivación con el “botón de emergencia”, acción que no conviene a nadie y que, además, provocaría un descontento general e incertidumbre.[8]

Deben considerarse varios factores antes de juzgar la gestión del gobierno como adecuada o no, así como el comportamiento ciudadano.

 

  1. Apoyos económicos gubernamentales

En lo referente a la Federación, uno de los apoyos que propuso el presidente Andrés Manuel López Obrador fue adelantar los apoyos otorgados por la Secretaría de Bienestar.[9] Es importante advertir que solo las personas inscritas al programa son las beneficiadas, y se trata de un adelanto del apoyo, no de un aumento, lo que significa que en un futuro pasarán un periodo sin este apoyo del gobierno.

Se crearon los microcréditos para ayudar a las empresas afectadas por el covid–19 con un préstamo de 25,000 pesos y una tasa de interés de 6.5% y tres meses de gracia (Banxico). También se dio un apoyo para trabajadoras del hogar y empresarios independientes. Se dieron 2,000 créditos de 25,000 pesos (programa Crédito Solidario de Palabra) con cuatro meses de gracia.

Para las pymes se ofreció un crédito de 25 mil pesos por empresa (a través del programa Crédito a la Palabra), para ayudar a más de 190 mil patrones y empresas, con la condición del cumplimiento de varios requisitos.[10]

Si bien el gobierno buscó opciones para apoyar a la economía, ¿bastarán tres meses para que las empresas logren recuperarse al grado de no solo subsistir sino de comenzar a pagar una deuda? Además, en México existen más de 4’000,100 pymes contra 190,000 a las que se quiere apoyar. ¿Es suficiente el apoyo?

En lo relativo a los apoyos estatales y municipales, se cuenta con múltiples apoyos del gobierno de Jalisco, de los cuales hasta ahora se han destinado 1,950 millones de pesos a diferentes programas,[11] como el Plan Jalisco Covid–19; el Programa de protección al empleo y el ingreso a las familias, el Programa para Activación Económica del Sector Agropecuario, Jalisco te protege y Fuerza mujeres.

En Guadalajara hay programas como Cuidamos tu empleo, Guadalajara está contigo y La ciudad te espera.

En Zapopan se autorizó el Crédito para pymes, para comercios en espacios abiertos (tianguis, mercados) y autoempleos, y la suspensión temporal de pagos, licencias y prórrogas de pagos y condonación de permisos.

Si bien son muchos los apoyos económicos que se ofrecieron, no toda la gente tuvo o tiene acceso a ellos: “Lo intenté, pero no lo logré […] al momento de querer subir el documento se sobresaturó y me botó”, dice Érika, propietaria de La Moderna.

Cómo Érika, muchos no tuvieron la posibilidad de acceder a ningún apoyo económico por parte del gobierno. El restaurante La Moderna era uno de los tantos negocios que luchaban por sobrevivir, con una considerable reducción de ingresos y cuentas por pagar que no esperan a nadie y, antes de terminar esta investigación, se vio obligada a cerrar.

¿Es responsabilidad del gobierno ofrecer apoyo a todas las empresas en ese grave riesgo?

La mayoría de los apoyos es para los empleados y empresarios que laboran de manera formal, pero es importante considerar que la población económicamente activa en México es en gran parte informal. “Alrededor de 54.7% de la población trabajadora pertenece al sector informal, 30.94 millones de personas, siendo el segundo país con mayor población informal en América”.[12]

Una vez más, la pandemia resaltó las deficiencias del sistema económico en el que se desenvuelve México y, por consiguiente, el área metropolitana de Guadalajara, donde la mayor parte de la población económicamente activa no se encuentra en las listas del gobierno para acceder a un apoyo económico, y el porcentaje restante tampoco tiene garantía de poder acceder a ellos.

 

  1. La reactivación económica y las medidas de reapertura

Hubo diferentes estrategias del gobierno de Jalisco para la reapertura de las empresas consideradas no esenciales y su integración económica, desde manuales de un plan de acción para la reactivación, el modelo de vigilancia y el Distintivo de Apertura de Establecimientos.[13] En teoría, al aplicarlas y retomar poco a poco la actividad, los contagios se reducirían y se podría regresar a la normalidad. Pero este escenario dista mucho de la realidad.

De manera oficial, el 1 de junio se inició la Fase 0 de reactivación, justo en el punto en que se acercaba el pico de la pandemia. “No vivimos en una economía como la de Alemania para resistir un confinamiento prolongado y con los negocios cerrados”, dijo el gobernador Alfaro en una conferencia de prensa. Si bien es cierto que ya era necesaria la reapertura económica, desgraciadamente las medidas oficiales no se siguieron cabalmente y muchas personas consideraron la reactivación como un llamado a regresar a la normalidad, lo que provocó el aumento de los contagios.

Se repartieron distintivos —permisos de reapertura— a diferentes empresas y se descubrió la venta ilegal de estos. El Gobierno de Zapopan permitió la reapertura de negocios aun sin ese distintivo,[14] quedando esta medida incompleta y sin cumplir con la revisión de la totalidad de los negocios, y sin la certeza de su incorporación adecuada, pero “No habrá cacería de brujas por parte del gobierno de Zapopan”.[15]

En algunos negocios se hizo revisión del cumplimiento de los protocolos sanitarios, mientras que en otros las autoridades no los visitaron: “La verdad no han ido a revisar si las cumplo o no, únicamente escuché el comunicado en las noticias y puse letreros para que mis empleados y clientes las siguieran […] al final ni siquiera fueron”.[16]

En la figura 7.1 se muestran los casos de contagio por semana. Puede verse la evolución del 28 de mayo, antes de la reactivación económica, con 404 casos nuevos, contra los 1,222 registrados al 11 de junio, dos semanas después.

Al 24 de mayo había 1,180 casos en Jalisco, en comparación con el 23 de junio, con un total de 9,875; cinco veces más casos en un mes.[17] La reapertura de los comercios fue una de las causas por las cuales aumentaron los contagios, siendo responsables no solo el gobierno por la falta de supervisión y de los mismos negocios que no cumplen (algunos) con los requerimientos sanitarios, sino también los propios clientes que acuden a esos establecimientos sin respetar las medidas, y los ciudadanos que regresan a sus actividades muchas veces de manera indolente e irresponsable.

 

  1. La brecha económica

El impacto económico no fue el mismo para todas las empresas. La brecha económica no es ninguna novedad. México está entre el 25% de los países con mayor desigualdad a escala mundial; según la Standardized World Income Inequality Database, México ocupa el lugar 87 de 113 países.[18] Además, el 1% más rico de la población tiene ocho veces más riqueza que 62 millones de personas en situación de pobreza.

Esta situación no es ajena a los empresarios del país y del estado. Una importante cantidad de los negocios en México son muy pequeños o de naturaleza informal y tienen poca capacidad económica para formalizarse.[19]

El segundo error que reveló —y acentuó— nuestro Covid Tester–19 es evidente: la desigualdad crónica, una que se refleja en la perspectiva individual, general y empresarial.

No todas las empresas tienen acceso a los apoyos ni cuentan con los recursos para mudar sus actividades o mantenerlas en pausa, mucho menos para invertir en nuevas estrategias para la supervivencia de sus negocios.

Si bien las empresas más grandes tienen una ventaja al enfrentar situaciones catastróficas como esta, eso no significa que no se vean afectadas por la crisis. En este sentido existe la posibilidad de la aparición de “nuevos ricos”, como ha sucedido en otras crisis, así como del descenso de estratos sociales de las clases medias hacia una tendencia de pobreza, debido al creciente desempleo.

Existen muchos factores que hemos observado durante la crisis económica derivada de la pandemia, los cuales nos llevan a especular sobre posibles horizontes posteriores.

 

  1. Situaciones derivadas de la contingencia

En lo relativo al desempleo, según varias proyecciones, hay industrias en las que el nivel de empleo no se restaurará nunca. “En este país, la emergencia derivada de la pandemia ha dejado sin empleo a 12.5 millones de personas, solo en abril, según la cifra más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía”.[20]

No es osado señalar que otra falla en el sistema mexicano es el alto índice de desempleo y la fragilidad de la estructura de la fuerza laboral. El desempleo actual por la pandemia se deriva en su mayoría de la incapacidad de realizar sus actividades con normalidad, o de la disminución de los ingresos, así como la poca preparación de muchas empresas: “Ninguna micro o pequeña empresa posee un plan de contingencia, quizá sí alguna mediana, pero el porcentaje es insignificante”.[21]

Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Jalisco 10% de las empresas ya han hecho despidos y 43% está considerando seriamente hacer lo mismo, eso sin contar el desempleo generado por las pymes que tuvieron que cerrar.[22] Como ya se mencionó, no se considera realmente al trabajo informal para los apoyos, dejando a uno de los segmentos más extendidos en el desamparo. El 54.7% de la población económicamente activa en México pertenece al sector informal,[23] y el resto, del área formal, no puede ser cubierto en su totalidad por los apoyos del gobierno.

¿Qué pasará con todos aquellos que pierdan su empleo? Sin duda alguna nadie está dispuesto a ver a sus seres queridos pasar hambre ni poder satisfacer sus necesidades básicas, y tratarán de buscar alguna manera de salir adelante. Pero ¿qué opciones hay para los desempleados? Por desgracia, una de las tristes posibilidades es que se incorporen al crimen organizado, al narcotráfico. Es muy posible que la inseguridad aumentará, y al incrementarse los robos a los pequeños negocios que apenas sobrellevar la situación crecerán las posibilidades de tener que recortar personal o inclusive de cerrar definitivamente, dejando a más trabajadores sin empleo.

El desempleo no solo significa más mexicanos sin trabajo sino también el aumento de personas que dejan de ser atendidas en el sector salud, lo que a su vez propicia el aumento en los contagios y las defunciones; significa también un aumento en la inseguridad, en la pobreza y un golpe muy severo a la economía mexicana.

Por otra parte, tampoco es novedad la proliferación de la delincuencia y de la inseguridad en México, ni puede decirse que Jalisco era ajena a ellas antes de la pandemia, mucho menos que los robos y saqueos se han originado en su totalidad por la desesperación de la gente que ha perdido sus empleos.

Una encuesta de Gallup muestra que México se encuentra entre las seis naciones con peor índice de ley y orden, considerándose incluso más inseguro que países como Siria.[24]

Los mexicanos no se sienten seguros en su propio país, ni entre sus compatriotas ni con las autoridades ni con el gobierno. “La percepción
de inseguridad de los ciudadanos mexicanos aumentó a 73,4% en marzo de
2020”.[25] La crisis solo agravó una situación que tiene ya muchos años, y no podemos negar que los negocios que han permanecido cerrados han sido un blanco perfecto para ladrones y saqueadores. “En un año que llevamos, nunca había pasado y se metieron al negocio […] una vecina ese mismo día o antes se había enterado de varios negocios que los habían abierto en la zona. Y más cuando hay negocios que están cerrados por mucho tiempo. Sí creo que son blancos fáciles”, refiere Érika de nuevo, propietaria de La Moderna.

Hubo incluso empresas que se anticiparon a este suceso y decidieron mover de lugar las cosas de mayor valor mientras las tiendas permanecían cerradas: “Hemos tenido problemas de seguridad, la gente viene con cubrebocas… Nos hemos dado cuenta de que la gente aprovechaba que iba cubierta para poder robar, a nosotros nunca nos pasó, pero sí reforzamos esa medida…. cuando cerramos, sacamos mercancía que era cara y la fuimos a guardar por el riesgo de robo”.[26]

El cuarto error expuesto por el Covid Tester–19 es la inseguridad, ahora agudizada por el incremento de robos, el repunte en los casos de violencia doméstica y de género, y un hartazgo colectivo que podría derivar en un conflicto violento.

Recordemos, por ejemplo, los principios de junio, cuando cientos de manifestantes tomaron las calles del centro de Guadalajara para exigir justicia por el asesinato de Giovanni López por policías de Ixtlahuacán de los Membrillos. Aunque es verdad que esa marcha fue infiltrada por provocadores, fue una muestra del hartazgo de la ciudadanía por un grado inaceptable de violencia e inseguridad en el país, no pocas veces ocasionada por las mismas autoridades.

Otro de los cambios derivados de la necesidad del distanciamiento físico es la práctica del home office —el trabajo desde casa— que, si bien no es novedosa, ha tenido un incremento muy notorio. Aunque esta alternativa parece una de las mejores, “Sólo dos de cada diez empresas en México están preparadas para aplicar esa modalidad de empleo con el surgimiento de la pandemia de covid–19”.[27]

Esta nueva etapa es otro golpe y un filtro de supervivencia para las empresas cuyas actividades pueden realizarse con esta modalidad. Como en cada crisis, aparecen nuevas formas y soluciones, además de la pérdida de numerosos empleos y la creación de nuevos trabajos. ¿Significa esto una nueva era del trabajo? ¿Cuántos empleos se verán eliminados y cuántos nuevos se crearán?

 

  1. Estrategias y acciones de adaptación

Hay empresas en Jalisco con condiciones tan diversas entre sí que sería absurdo homogeneizar una estrategia para todas ellas. En este sentido, nos encontramos con tres tipos de estrategias.

Por un lado, las más costosas, no asequibles para todos, como la modalidad virtual, entregas por medio de terceros, plataformas digitales para el e-commerce e impulso digital de la mercadotecnia, entre otros.

Por otro lado, están las estrategias de sustituto de negocio para aquellos negocios cuyo giro principal no es esencial, por lo que cambian de giro o invierten en un producto secundario temporalmente.

Por último, están las estrategias más conservadoras, que tienden a ser defensivas, y no particularmente para generar ingresos sino para mantenerlos hasta el cese de la contingencia. Estas van desde detener las operaciones, reducir los sueldos, reducir los inventarios, rotación de los roles y modificaciones en la rotación de mercancía.

Ejemplos de industrias que no tuvieron mayores problemas en trasladar sus operaciones a una modalidad remota son el periodismo y las comunicaciones, forwarders —intermediarios en el comercio internacional—, empresas logísticas, call centers y empresas de reclutamiento, entre otras, pues se trata de trabajos que pueden ser realizados en línea, exceptuando, por supuesto, el trabajo de campo.

El turismo es uno de los giros más afectados, pues además del confinamiento, mucha gente no desea viajar y hospedarse en otros lugares, aunque hubo estrategias fuera de la caja, como la del hotel Fénix, de
Guadalajara, que ha podido subsistir a la pandemia con la venta
de tamales sin necesidad de despedir a nadie.[28]

En cuanto a los restaurantes, hubo varios que optaron por estrategias novedosas, como el uso de plataformas de comida para llevar y entregar a casa o incluso creando una aplicación propia. Algunos sobrevivieron con esa estrategia, otros reciben a muy pocas personas y otros se vieron en la necesidad de cerrar.

También están las empresas que son menos “esenciales”. Hubo empresas que continuaron con la producción en casa o que contaban con un inventario suficiente con el cual poder apoyarse del comercio electrónico para no detener las operaciones: “Implementamos la venta en línea, e–commerce, cambiamos los roles y en vez de estar físicamente en el local le dedicábamos seis horas diarias a subir contenido en Instagram y contestar mensajes; también le apostamos a la creación de la página web… No nos podíamos arriesgar a que siguieran disminuyendo los ingresos”[29]

Tenemos también el ejemplo de la empresa de textiles La Sultana, donde justificaron su aportación esencial al ser proveedores de una empresa que contaba con esa clasificación, debido a que son fabricantes de materiales para cubrebocas. Solicitaron un permiso a la Secretaría de Desarrollo Económico, lo que les permitió abrir sus puertas mucho antes que otros negocios.[30]

 

  1. Perspectivas de futuro

La pandemia vino a azotar una sociedad fracturada y se encargó de mostrar —y terminar de resquebrajar— cada una de sus grietas. Nuestro código tiene errores que rozan lo irremediable y desgraciadamente tendrán consecuencias para México durante un muy largo plazo.

La enfermedad del covid–19 llegó a acelerar los errores hasta un punto de quiebre. Fue un QA Tester que cumplió su función y comunicó los cuatro errores decisivos aquí mencionados: una economía debilitada; el desempleo, consecuencia en parte de la escasa solidez del modelo económico; la inseguridad, también en aumento, y la brecha de desigualdad que se acentúa en nuestro horizonte.

Es ahora responsabilidad del receptor —el gobierno, los ciudadanos, las empresas— decidir qué se va a hacer con esta información: ¿deseamos continuar con el mismo código o deseamos reinventar nuestro programa de manera que sea, de verdad, funcional?

 

[*] Este trabajo es parte de la investigación que se realizó en el periodo de verano de 2020 en el Proyecto de Aplicación Profesional “Mirar la ciudad con otros ojos”.

[**] Estudiantes de la Licenciatura en Comercio y Negocios Globales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

 

[1]       Educaweb. “Probadores de software”, 12 de mayo de 2020. Recuperado de www.educaweb.com/profesion/probadores-software-testers-238/

[2]       “Detectan primer caso “reactivo” de coronavirus en México; se hará un segundo análisis”. En El Financiero, 27 de febrero de 2020. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/paciente-sospechoso-de-coronavirus-esta-internado-en-el-iner-en-cdmx-lopez-gatell

[3]       IIEG. “Tasa de desocupación en Jalisco en enero”, 27 de febrero de 2020. Recuperado de https://iieg.gob.mx/ns/wpcontent/uploads/2020/02/Ficha_informativa-tasa_de_desocupacion_enero_20200227.pdf

[4]       ITLP Jalisco. “Porcentaje de la población con ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria”, 2 de febrero de 2020. Recuperado de https://www.coneval.org.mx/coordinacion/entidades/Jalisco/Paginas/itlp.aspx

[5]       Véase https://www.coneval.org.mx/coordinacion/entidades/Jalisco/Paginas/Pobreza_2018.aspx

[6]       Martínez, L. “Presenta inegi radiografía de mipymes en México”, en Líder empresarial, 3 de septiembre de 2019. Recuperado de https://www.liderempresarial.com/presenta-inegi-radiografia-de-mipymes-en-mexico/

[7]       Gobierno del Estado de Jalisco. “Plan Jalisco Covid–19. Establecimientos y Empresas con Actividades Esenciales”, 2 de abril de 2020. Recuperado de https://www.jalisco.gob.mx/es/prensa/noticias/103218

[8]       Chávez Ogazón, V. “Advierte gobernador que Jalisco está a punto de parar en seco”, 7 de julio de 2020. Recuperado de http://udgtv.com/noticias/advierte-gobernador-jalisco-esta-punto-parar-seco/; Alfaro, E. Conferencia de Prensa del Gobierno de Jalisco, 3 de junio de 2020.

[9]       Expansión. “Estos son los apoyos del gobierno federal para la contingencia por coronavirus”. En Expansión México, 20 de mayo de 2020. Recuperado de https://politica.expansion.mx/presidencia/2020/05/20/estos-son-los-apoyos-gobierno-amlo-contingencia-sanitaria; “La Unión Europea abrirá sus fronteras el 1 de julio, pero no para México”. En Expansión México, 29 de junio de 2020. Recuperado de https://expansion.mx/mundo/2020/06/29/la-union-europea-abrira-sus-fronteras-el-1-de-julio-pero-no-para-mexico

[10]     Gobierno de México. “Programa a Créditos a la Palabra”, abril de 2020. Recuperado de https://www.gob.mx/bienestar/acciones-y-programas/creditos-a-la-palabra-241368

[11]     Gobierno del Estado de Jalisco. “Anuncia gobernador 200 mdp más para apoyo a autoempleo; alcanza Jalisco 2 mil mdp en programas ante contingencia”, 21 de mayo de 2020. Recuperado de https://www.jalisco.gob.mx/es/prensa/noticias/103478

[12]     Aguilar, J. “México: efectos del covid–19 en el mercado del trabajo”, 4 de mayo de 2020. Recuperado de https://www.iis.unam.mx/blog/mexico-efectos-del-covid-19-en-el-mercado-del-trabajo/

[13]     Gobierno del Estado de Jalisco. “Boletín No. 187. 25 municipios de Jalisco reportan casos activos de covid–19”, 24 de mayo de 2020. Recuperado de https://ssj.jalisco.gob.mx/prensa/noticia/9075

[14]     Romo, P. “Negocios de Jalisco reabren en pleno ascenso del covid–19”, en El Economista, 2 de junio de 2020.  Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/estados/Negocios-de-Jalisco-reabren-en-pleno-ascenso-del-Covid-19-20200602-0019.html

[15]     Lemus, P. Conferencia de Prensa, Zapopan, 1 de junio de 2020.

[16]     Ramírez, J. Entrevista a Lilia Rentería, de Abarrotes Doña Paty, 22 de junio 2020.

[17]     Gobierno del Estado de Jalisco. “Número de casos Covid–19 por municipio”, 23 de junio de 2020. Recuperado de https://coronavirus.jalisco.gob.mx/

[18]     Esquivel Hernández, G. Desigualdad extrema en México, Oxfam México, Ciudad de México, junio de 2015. Recuperado de https://www.oxfammexico.org/sites/default/files/desigualdadextrema_informe.pdf

[19]     García, A.K. “Informalidad repunta a 56.3% de la población ocupada”, en El Economista, 25 de septiembre de 2019. Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Informalidad-repunta-a-56.3-de-la-poblacion-ocupada-20190925-0053.html

[20]     Carbonell, M. “Millones de empleos perdidos en México, la otra cara de la crisis por el covid–19”, en France 24, 17 junio 2020. Recuperado de https://www.france24.com/es/20200617-mexico-desempleo-econom%C3%ADa-crisis-covid19-pandemia; “Coronavirus contagia desempleo a 346 mil 878 trabajadores en México”. En Quadratin, 8 de abril de 2020. Recuperado de https://mexico.quadratin.com.mx/coronavirus-contagia-desempleo-a-346-mil-878-trabajadores-en-mexico-216-mil-ya-no-tiene-acceso-a-salud-en-imss/

[21]     Zepeda, J. “Pymes, importante motor para el desarrollo económico nacional: mc”, Coordinación de Comunicación Social del Senado de la República, Ciudad de México, 29 de febrero de 2020. Recuperado de http://comunicacion.senado.gob.mx/index.php/informacion/boletines/

[22]     IIEG. “Diagnóstico de las Afectaciones Económicas a las Unidades Económicas de Jalisco por el Coronavirus”, 22 de abril de 2020. Recuperado de https://iieg.gob.mx/ns/wp-content/uploads/2020/04/Afectaciones-a-las-unidades-economicas-por-el-covid19.pdf

[23]     Aguilar, J. Op. cit.

[24]     Pérez, L.A. “México, entre los países más inseguros del mundo: Encuesta Gallup”, en Aristegui Noticias, 8 de noviembre de 2019. Recuperado de https://aristeguinoticias.com/0811/mexico/mexico-entre-los-paises-mas-inseguros-del-mundo-encuesta-gallup

[25]     Agencia efe. “Crece percepción de inseguridad en México al 73,4 % en marzo”, 16 de abril de 2020. Recuperado de https://www.efe.com/efe/usa/mexico/crece-percepcion-de-inseguridad-en-mexico-al-73-4-marzo/50000100-4223196#

[26]     Ramírez, J. Entrevista a Miguel Ángel Ramírez, de La Sultana, 28 de junio 2020.

[27]     Miranda, F. “Sólo 2 de cada 10 empresas listas para ‘home office’ en México ante Covid–19: unam”, en Milenio, 19 de marzo de 2020. Recuperado de https://www.milenio.com/politica/comunidad/home-office-mexico-2-10-empresas-unam; occ Mundial. “Home office: estas son las ventajas y desventajas de trabajar desde casa”, 12 de febrero de 2013. Recuperado de https://www.occ.com.mx/blog/home-office-5-ventajas-y-5-desventajas-de-trabajar-desde-casa/

[29]     Ramírez, J. Entrevista a Fernanda León, de Ojo de Miel, 24 junio 2020; Gobierno de Guadalajara. “Guadalajara comienza la entrega de distintivos para la reapertura de negocios no esenciales a partir del 1 de junio”, 25 de mayo de 2020. Recuperado de https://guadalajara.gob.mx/comunicados/guadalajara-comienza-entrega-distintivos-reapertura-negocios-no-esenciales-partir-del-1

[30]     Ramírez, J. Op. cit.

 

El doble virus que azotó a México

Sergio Negrete Cárdenas[*]

  

Resumen: México fue golpeado por un doble virus en 2020: la pandemia de covid–19 y la inadecuada política económica seguida por la administración de Andrés Manuel López Obrador. El presidente rechazó con firmeza instrumentar una política fiscal contracíclica, al mismo tiempo que dañaba a diversos proyectos de inversión privados y buscaba engrandecer a la debilitada empresa paraestatal Pemex, entre otras iniciativas que pierden dinero. El estancamiento económico de 2019 probablemente será seguido por una depresión económica (una contracción del pib de dos dígitos) en 2020. La quiebra de empresas y los despidos masivos han traído una explosión en el número de desempleados, aumentando considerablemente el número de quienes caen en pobreza y pobreza extrema, junto con una mayor erupción de la criminalidad.

Palabras clave: covid–19, coronavirus, virus, política fiscal, crecimiento, PIB, inversión, pobreza

 

Abstract: Mexico was hit by a two viruses in 2020: the Covid–19 pandemic and the inadequate economic policies implemented by the Andrés Manuel Lopez Obrador administration. The President steadfastly refused to implement a countercyclical fiscal policy whilst at the same time wrecking various investment projects by the private sector and seeking to expand the weak state–owned enterprise Pemex, among other money–losing ventures. Economic stagnation in 2019 will probably be followed by economic depression (a two–digit plunge in gdp). Business bankruptcies and massive unemployment have brought about skyrocketing numbers of those falling in poverty and extreme poverty, along with a greater eruption of criminal activities.

Key words: covid–19, coronavirus, virus, fiscal policy, growth, GDP, investment, poverty

 

  1. La antítesis del estadista

Se dice que cuando un periodista cuestionó a Harold MacMillan, primer ministro del Reino Unido (1957–1963), sobre qué era lo que más temía como gobernante, la respuesta fue: “Lo inesperado, estimado muchacho, lo inesperado” (traducción libre de “Events, dear boy, events”). Cierta o falsa la frase y su atribución, sería la respuesta de un estadista. Porque los mejores planes pueden ser descarrilados por lo inesperado. Por
supuesto, por definición es imposible planear para aquello que no puede
esperarse. Pero al menos un gobernante avezado es consciente de la posibilidad de eventualidades extremas.

Andrés Manuel López Obrador, en cambio, contestaría que el pueblo lo apoya y que gobernar no es problema, que de hecho es algo sencillo, cuando se cuenta con una coraza moral como la suya. Son las palabras que marcan el abismo entre un estadista con visión y un gobernante limitado a sus ideas preconcebidas, además de mostrarse como un demagogo.

Mientras que un MacMillan teme a todo lo que no sabe, un AMLO cree que sabe, domina, todo lo que requiere. El presidente mexicano despliega la peor mezcla posible en un líder político: no solo es soberbio sino que también ignora que es un ignorante. Es un mesiánico que ante todo muestra certeza y aplomo, la antítesis del estadista. La mezcla es letal cuando se agrega que los votantes mexicanos le entregaron un poder inmenso, y que ajusta a la perfección con su talante autoritario. Desde diciembre 2018 a México lo gobierna un autócrata, con un gabinete de títeres cuyos hilos mueve con absoluto descaro, así como un Poder Legislativo que se doblega ante sus deseos con una falta de pudor que no se veía desde los tiempos del priato más abyecto.

Y es el líder de México en los tiempos que impacta la crisis más grave en cerca de un siglo. Sus acciones y omisiones son el virus que se sumó a la pandemia global. Y el efecto del doble virus fue devastador para millones de personas, en parte por el impacto por contagiados y muertos, en parte por lo ocurrido con empresas y empleos. AMLO demostró que su visión, ideas y propuestas específicas no se modifican ante un dramático cambio de circunstancias.

 

  1. Rechazo a una política fiscal contracíclica

La visión lopezobradorista es de un futuro que reproduce su pasado, al menos su versión acaramelada de este. Alérgico a ideas nuevas, el pensamiento presidencial se aferra a lo aprendido y vivido hasta su quinta década de vida. No hay ninguna idea que presente que se pueda referenciar al siglo xxi. Su deseo de regresar a la era gloriosa del petróleo lo ubica aproximadamente en 1980, y su entusiasmo estatista en el sexenio de Luis Echeverría (1970–1976), lo mismo que su rechazo a los empresarios.

Por eso el presidente contemplaba fascinado a un caballo que daba vueltas al trapiche para extraer jugo de caña, diciendo que eso es lo que deseaba para México.[1] La vida sencilla, simple y honrada, pero plena de dignidad, del campesino, del trabajador urbano. Todo parte de una era dorada que nunca fue, pero que aspira a reproducir.

Su conservadurismo fiscal también tiene profundas raíces, dos, hundidas en el pasado. Una es la crisis de la deuda de la década de 1980; la otra el rescate bancario por medio del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), que inició en 1995. Ambas explican por qué AMLO rechazó, sin titubear, lo que hizo tanta falta mientras la economía mexicana se desplomaba en el segundo trimestre de 2020: una política fiscal agresivamente expansiva y contra el ciclo de contracción de la economía, como en cambio sí ejecutaron muchas otras naciones.

 

  1. Crisis de la deuda y Fobaproa

La crisis de la deuda que estalló en 1982 marcó a millones de mexicanos contra el endeudamiento excesivo. Fue una década pérdida en términos de crecimiento económico y con inflaciones de tres dígitos. Los necesarios dólares para pagar el servicio de la deuda se lograban gracias a superávits en la balanza comercial, con el país trasfiriendo en forma masiva riqueza al exterior. Desde entonces López Obrador llegó a la conclusión errónea, confundiendo el duro tratamiento con la enfermedad; el culpable del riguroso ajuste necesario para recuperar la salud era el doctor. Su adorada era petrolera había llegado a su fin, y responsabilizó al neoliberalismo. La deuda la habían acumulado Echeverría y su sucesor, José López Portillo,[2] pero adjudicó el desastre a Miguel de la Madrid.[3] Su detestada era neoliberal había empezado, marcada por la deuda externa. De ahí el rechazo a los déficits fiscales, que tienen como contrapartida natural el endeudamiento público.

AMLO se proyectó como figura nacional por su férrea oposición al rescate bancario que fue necesario poner en marcha tras la crisis de 1995. Tasas de interés de tres dígitos para frenar una inflación que parecía sin control llevaron al impago de toda clase de créditos, muchos concedidos con singular alegría (o deshonestidad) después de la privatización bancaria de 1991–1992, combinada con desregulación y liberalización financiera (resultó una mala idea vender negocios que manejan dinero ajeno para permitir a los nuevos dueños prestar sin los necesarios controles).

El rescate se financió con deuda, inicialmente clasificada como temporal. Cuando el presidente Ernesto Zedillo (1994–2000) propuso absorberla formalmente como deuda pública se supo lo que habían costado los rescates por medio del Fobaproa.

Como todo rescate, estuvo plagado de imperfecciones: se ayudó a banqueros que habían sido descuidados en sus actividades y se taparon fraudes, destacadamente. Pero los objetivos principales eran que los ahorradores no perdieran un peso y que los bancos siguieran funcionando, aunque estuvieran realmente quebrados, y que por ende no se rompiera el sistema de pagos. Todo eso se consiguió. No se podía presumir que el gobierno estaba salvando a un banco que en realidad estaba en bancarrota, pues hubiera desatado un pánico. Para el entonces presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), López Obrador, el neoliberalismo malvado había salvado a banqueros y grandes empresarios con recursos de la nación; un atraco a la nación de proporciones épicas.

Por ello el presidente se rehusó a salvar empresas en 2020, pues ello significaba —a sus ojos— salvar empresarios. Nunca vio a los ahorradores que eran el último eslabón del sistema bancario, tampoco vio a los trabajadores que perdieron su empleo por el desplome económico. Por ello no autorizó usar recursos del erario para ayudar a los que considera indignos de recibir un solo peso.

No deja de ser paradójico que un hombre que se coloca en la izquierda en el espectro ideológico mostrara ante una crisis sin precedentes un conservadurismo fiscal digno de un estadunidense republicano anterior a la era de Ronald Reagan. López Obrador gusta de citar a Franklin D. Roosevelt, cuando en realidad se asemeja a Herbert Hoover, el antecesor inmediato de Roosevelt en la Casa Blanca, que fue incapaz de abandonar la ortodoxia económica ante la Gran Depresión (y por ello fue derrotado).

 

  1. Un avorazado de poder y dinero

El problema de un conservador fiscal es que debe recortar el gasto ferozmente cuando se colapsa el ingreso. El año 2020 evidenció a un López Obrador buscando dinero y manejarlo a su antojo, esto es, los recursos del presupuesto federal. Porque el dinero, o más bien su uso, otorga poder. Lo mismo se compran voluntades que se pagan favores, y por supuesto se ganan clientes electorales, a los que se cobrará en el futuro los apoyos recibidos a cambio de votos. Para un hombre con obsesiones históricas, el dinero proporciona los medios para financiar sus prioridades. Para un narcisista, añade el sentirse en el centro de todas las cosas. Tener recursos para canalizarlos con discreción es, por ello, un medio y un fin para alguien como AMLO.

Ya durante su primer año de gobierno el tabasqueño demostró que no le tiembla la mano para reducir gastos en forma draconiana, cortar programas, recortar sueldos y despedir empleados federales. La caída en el gasto público fue uno de los factores que explica la contracción económica de 2019, pequeña, pero la primera recesión en una década. La prioridad obradorista era clara: reducir déficit y endeudamiento, literalmente costara lo que costara en términos económicos (y humanos).

Su obsesión por “combatir” la corrupción (aunque al parecer es indiferente al hecho de que sus colaboradores roben) le proporcionaba, además, el pretexto mental ideal para justificar lo que sea, incluyendo el daño a aquellos que siempre ofreció proteger (“Por el bien de México, primero los pobres”[4]). ¿Dejar a los niños sin quimioterapias, a los enfermos de VIH sin tratamientos? Es que había corrupción entre los laboratorios farmacéuticos.[5] ¿Cancelar estancias infantiles, albergues para mujeres que sufren violencia, comedores comunitarios? Es que parte de ese dinero se perdía por corrupción.[6] Quizá esa justificación es lo que le permita actuar de una forma tan despiadada sin pensar en el daño que está infligiendo.

Con la pandemia reafirmó que su respuesta ante una crisis es la “austeridad” o “apretarse el cinturón”.[7] Esto es, de nuevo recortar gasto, salarios y personas. La fórmula de 2019 en el contexto más grave del año siguiente, al parecer de nuevo sin entender los costos económicos y humanos.

En 2020 se mantuvo también el presidente avorazado por el dinero (y el poder), a lo que se añaden los intentos por modificar la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH) para permitir a la Secretaría de Hacienda, en caso de una emergencia económica, reasignar el presupuesto con absoluta discrecionalidad, “para destinarlos a mantener la ejecución de los proyectos y acciones prioritarias de la Administración Pública Federal”.[8] La discrecionalidad, ya existente gracias a la subordinación del Congreso, plenamente legalizada.

  1. Prioridades (caprichos) presupuestales

Austeridad, pero para las prioridades siempre debe haber dinero, y de eso se encargó el presidente por medio de un decreto publicado en abril en el Diario Oficial de la Federación. Este contenía una serie de recortes presupuestales, incluyendo salarios de funcionarios públicos, y el listado de 38 proyectos prioritarios que no sufrirían recortes o retrasos, destacando entre ellos la producción petrolera, la refinería de Dos Bocas, el tren maya y el aeropuerto de Santa Lucía[9] (véase la tabla 6.1). Esto es, garantizaba que los elefantes blancos del presidente gozaran de cabal salud a pesar de la crisis y en el futuro. Para todos aquellos que deseaban ver cancelarse Dos Bocas, por ejemplo, el decreto es una respuesta contundente sobre las prioridades presidenciales. López Obrador tendrá el dinero, y el poder, para seguir con sus caprichos.

Quizá lo más preocupante, por su magnitud e impacto presupuestal, es la prioridad a las actividades de Petróleos Mexicanos. Que los precios internacionales del crudo se desplomaran por la pandemia no hizo mella alguna en el tabasqueño. Al contrario, argumentó que ello reafirmaba su estrategia, porque se aferra a revivir esa era dorada de Pemex que recuerda. El auge lopezportillista encontró a un joven entusiasta trabajando con indígenas en Tabasco, un estado particularmente beneficiado por la burbuja petrolera. Fue el petróleo como “palanca del desarrollo”. ¿La crisis de la década de 1980 que siguió a continuación? De eso fue responsable el neoliberalismo.

Pero, a diferencia de 1977–1982, los precios del crudo no eran altos a fines de 2018, y Pemex era ya una empresa prácticamente quebrada, con las seis plantas de refinación perdiendo dinero a raudales (por eso Peña Nieto prefirió importar gasolinas). Pero la soberanía nacional no sabe de números, y menos la soberbia personal de quien cree que nada, como perforar buscando petróleo, es ciencia.

La obsesión de AMLO es producir petróleo y refinarlo. Su visión es la de un México que produce suficiente crudo para que, una vez refinado, toda la gasolina que se necesita sea producida en el país, sin importar una sola gota del extranjero. Pemex y sus operaciones, incluyendo refinación, se harían eficientes, y ganarían dinero, gracias a que ya no habría corrupción (que iba a desaparecer como por arte de magia). Una nueva refinería se construiría, de la nada, en tres años (lo que nunca se ha conseguido en ningún país del mundo). Todo quedaría en México: producir crudo, refinarlo para producir gasolina y venderla. Los precios internacionales, bajos o altos, se vuelven entonces irrelevantes a los ojos obradoristas. Se produciría gasolina mexicana barata y por ende se podría bajar los precios, cumpliendo la tan repetida promesa de campaña.

Para poner en marcha semejante estrategia López Obrador no necesitaba de realismo, sino subordinados que le obedecieran. Poner a un neófito en el tema, Octavio Romero Oropeza, a cargo de Pemex (quien habría de ser ampliamente conocido como “el agrónomo”), pero íntimo aliado político durante muchos años, demostró su forma de operar. Con pocos conocimientos prácticos del sector, la obediencia ciega también era el atributo principal de la secretaria de Energía, Rocío Nahle. Por ello Pemex se asoma al abismo. Se desperdició la oportunidad excepcional de recortar la producción utilizando el acuerdo de OPEP+ forjado en abril de 2020. Finalmente, la paciencia de las calificadoras llegó a su fin y Pemex se convirtió también en abril en un “ángel caído”: una empresa que pasa de tener deuda clasificada con grado de inversión a ser catalogada como basura.[10]

La incógnita no es si la estrategia será exitosa. A Pemex la frenarán las pérdidas financieras, y los más probable es que Dos Bocas termine siendo un elefante blanco sin terminar, como lo fue la Refinería del Pacífico en Ecuador (con Rafael Correa), o sea terminada muchos años después a un costo varias veces mayor, como la Abreu e Lima de Brasil (iniciada por Lula).[11]

Por ello lo único que puede esperarse durante el sexenio es una sucesión de inyecciones de capital por parte del gobierno federal, en otras palabras, rescates financieros. Después de perder casi 35 mil millones de dólares en 2019 el patrimonio de la paraestatal llegó a un nivel negativo de alrededor de dos billones de pesos (8.2% del PIB), patrimonio negativo explicado por su elevada deuda (sobre todo externa) y pensiones que se habrán de pagar en el futuro. Estrictamente hablando, la empresa puede decirse que está quebrada desde 2014, cuando la tendencia negativa del patrimonio se volvió claramente irreversible (véase la figura 6.1). López Obrador recibió una empresa hundida en un profundo agujero, y decidió que lo mejor era seguir cavando.

Una gran incógnita es el costo final que el país habrá de pagar por la enloquecida apuesta de un presidente ludópata, como López Portillo, un apostador compulsivo, quien puede esperarse que también acabará quebrado y hundido en un profundo desprestigio.

 

  1. Quiebras, desempleo, pobreza y crimen
    (en ese orden)

Durante muchos años, ya casi cuatro décadas, el país ha tenido un crecimiento mediocre, apenas ligeramente superior al de la población. El último año de crecimiento espectacular fue un muy lejano 1981 (véase la figura 6.2), aunque fue una expansión inflada por un déficit fiscal y endeudamiento externo enloquecidos. La resaca de esa borrachera se pagó por años. Pero, con todo, desde entonces los únicos años de crecimiento respetable han sido aquellos que han seguido a una contracción.

Ese bajo crecimiento parece hoy una edad dorada comparado con lo que lleva el sexenio obradorista, con una contracción marginal de –0.1% en 2019, y la esperada peor recesión en casi un siglo en este año. Los pronósticos optimistas indican que la contracción de 2020 será mayor que –6.3% registrado en 1995 y –5.3% de 2009. Los pesimistas apuntan a una caída en los dos dígitos. Y todo número que supere –10.0% no es recesión, es una depresión económica. La ironía de 2019–2020 es que el crecimiento mediocre de años recientes ahora parece un logro envidiable.

En un momento tipo José López Portillo, aunque sin los altos vuelos retóricos, López Obrador pretendió reescribir la historia. No dijo “Soy responsable del timón, pero no de la tormenta”, pero sí “Tan bien que íbamos, y se nos presenta lo de la pandemia”.[12] En pocas palabras, el desastre económico de los primeros 15 meses de gobierno quedó trasformado en un periodo positivo, por desgracia truncado por el coronavirus. Sin duda será un pretexto que será utilizado con frecuencia en los próximos meses, quizá por años: “si no hubiera sido por la pandemia, entonces…”. Algo habrá de cierto, pero no totalmente.

La acción del doble virus resultó fatal para muchísimas empresas. Por un lado, el desplome de consumo, producción e inversión motivado
por el encierro y frenazo económico. Por el otro, las políticas obradoristas de no rescatar empleos y estorbar la inversión, desde el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco en 2018 hasta la instalación de Constellation Brands en Mexicali y las generadoras privadas de electricidad en 2020. Todo ello tiene el sello obradorista, que es el desprecio por los contratos. Por ello la inversión empezó a desplomarse desde los últimos meses de 2018, no en 2020 con la pandemia, en que la tendencia se agudizó (véase la figura 6.3).

Por supuesto, será imposible separar los efectos del covid–19 externo de la soberbia e ineptitud internas, puesto que los dos virus se refuerzan. Ante el desastre económico siempre quedará la muletilla: “Íbamos tan bien, pero…”. No será ningún consuelo para los millones que transitaron con rapidez del empleo al desempleo, de la pérdida de trabajo e ingreso a la pobreza, o de la pobreza a la pobreza extrema. El Consejo Nacional para la Evaluación de las Políticas Públicas (Coneval) realizó estimaciones sobre el impacto de la pandemia en términos de pobreza. Las cifras son aterradoras. De acuerdo con sus estimaciones, en 2018 había 61.1 millones de personas con un ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos. Esto es, las personas cuyo ingreso es insuficiente para adquirir una canasta alimentaria, bienes y servicios básicos. Coneval estima que esos 61.1 millones aumentarán a entre 70.0 y 70.9 millones durante 2020 (véase la tabla 6.2).

La población en situación de pobreza extrema por ingresos (aquellas personas cuyo ingreso es insuficiente para adquirir incluso únicamente una canasta alimentaria) se estimaba en 2018 en 21.0 millones. Igualmente se estima que se incrementen a un nivel de entre 27.1 y 31.7 millones en este año (véase la tabla 6.1). La crisis provocada por el doble virus es, entre muchas otras cosas, una fábrica de pobres, incluyendo hambrientos, y de crimen. En este último punto se añadió otro elemento al caldo de cultivo: un estado de derecho maltrecho conjuntado con un gobierno que evade enfrentar a los grupos criminales.

Esto es un compendio de factores que llevó a un mayor estallido de violencia e inseguridad al ya existente.

Así las cosas, el año 2020 se perfila como el más violento en décadas[13] y, junto con el impacto de la pandemia, los fallecidos por el covid–19 y la inadecuada política económica del gobierno federal, como uno de los más negros en la historia moderna de México.

 

[*] Es profesor investigador del Departamento de Economía, Administración y Mercadología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Es doctor en Economía y maestro en Economía Internacional (Essex, Reino Unido). Licenciado en Economía (ITAM) y Ciencias de la Comunicación (UNAM). Trabajó en el Fondo Monetario Internacional (2004–2009). Es colaborador del periódico El Financiero y de Arena Pública. Correo electrónico: snegcar@iteso.mx. Twitter: @econokafka.

 

[1]       Véase López Obrador, A.M. “Fortalecer la economía apoyando a los artesanos, a pequeños productores y microempresarios, es igual o más importante en creación de empleos y desarrollo, que solo apostar a las grandes corporaciones automatizadas y de poca generación de puestos de trabajo” [Tuit], en Twitter, 21 de julio de 2019. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://twitter.com/lopezobrador_/status/1153104838621839361

[2]       Presidente de México en el sexenio de 1976 a 1982.

[3]       Presidente de 1982 a 1988.

[4]       Véase “#AMLO: por el bien de méxico primero los pobres” [Video]. En YouTube, 1 de octubre de 2019. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.youtube.com/watch?v=27ffFElKsTI

[5]       Urrutia, A. y Muño. A. “Mafia en el abasto de fármacos contra el cáncer: AMLO”, en La Jornada, 24 de enero de 2020. Recuperado el 27 de junio, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/01/24/mafia-en-el-abasto-de-farmacos-contra-el-cancer-amlo-1050.html

[6]       Beauregard, L.P. “López Obrador limita las ayudas a menores y mujeres víctimas de maltrato”, en El País, 4 de marzo de 2019. Recuperado el 27 de junio, de https://elpais.com/internacional/2019/03/03/mexico/1551648283_893550.html

[7]       “AMLO: la crisis económica por el coronavirus se enfrentará con disciplina”. En Expansión, 28 de marzo de 2020. Recuperado el 29 de junio de 2020, de https://politica.expansion.mx/mexico/2020/03/28/amlo-la-crisis-economica-por-el-coronavirus-se-enfrentara-con-disciplina

[8]       “AMLO envía iniciativa para reorientar recursos del presupuesto ante emergencias económicas”. En El Financiero, 23 de abril de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/amlo-envia-iniciativa-para-reorientar-recursos-del-presupuesto-ante-emergencias-economicas

[9]       “Decreto por el que se establecen las medidas de austeridad que deberán observar las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal bajo los criterios que en el mismo se indican”. En Diario Oficial de la Federación, 23 de abril de 2020. Recuperado el 28 de junio de 2020, de https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5592205&fecha=23/04/2020

[10]     Morales, Y. “Bonos de Pemex ya son basura”, en El Economista, 20 de abril de 2020. Recuperado el 29 de junio de 2020, de https://www.eleconomista.com.mx/mercados/Bonos-de-Pemex-ya-son-basura-20200420-0020.html

[11]     Cf. Negrete,  S. “Los elefantes blancos de AMLO”, en México: transición y vértigo (Análisis Plural, segundo semestre de 2019), pp. 97–104.

[12]     Reuters. “Crisis por pandemia de covid–19 provocará la pérdida de un millón de empleos en México: AMLO”, en El Economista, 24 de mayo de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.eleconomista.com.mx/politica/Crisis-por-pandemia-de-Covid-19-provocara-la-perdida-de-un-millon-de-empleos-en-Mexico-amlo-20200524-0038.html

[13]     Reuters. “Homicidios en México alcanzan niveles récord en primeros cuatro meses 2020”, en El Economista, 20 de mayo de 2020. Recuperado el 29 de junio de https://www.eleconomista.com.mx/politica/Homicidios-en-Mexico-alcanzan-niveles-record-en-primeros-cuatro-meses-2020-20200520-0039.html; Morales, H.A. “México, de luto permanente: más de 36,000 muertes entre violencia y covid–19 en 2020”, en Forbes, 22 de junio de 2020. Recuperado el 30 de junio de 2020, de https://www.forbes.com.mx/noticias-mexico-vive-de-luto-35000-muertes-entre-violencia-y-covid-19-en-2020/

 

La 4T frente a la situación

económica en tiempos de la pandemia[*]

Luis José Guerrero Anaya[**] 

 

Resumen: La pandemia de covid–19 implicó que el gobierno de la 4T tomará medidas económicas que respondieran a la emergencia, tanto sanitaria como económica. Este artículo resume las principales decisiones del gobierno federal ante esta contingencia y ensaya una posible interpretación a estos acontecimientos.

Palabras clave: estado mexicano, gobierno federal, presidente de la república, emergencia sanitaria, crisis económica, medidas económicas ante covid–19, sistema de la sociedad

 

Abstract: The covid–19 pandemic forced the 4T government to take economic measures in response to the emergency, which implicated both public health and the economy. This article outlines the main decisions made by the federal government to deal with the multiple crises and proposes a possible interpretation of these developments.

Key words: Mexican state, federal government, president of the Republic,
health emergency, economic crisis, economic measures to deal with covid–19, society system

No existe una relación unívoca entre lo que
podemos hacer y lo que debemos hacer.[1]

 

Este texto intenta recopilar las principales acciones que ha tomado el gobierno federal para enfrentar la situación económica derivada de la pandemia causada por el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SRAS–CoV–2), que provoca la enfermedad llamada covid–19.

La interpretación analítica de estas acciones, además de la complejidad que representa, como sucede con cualquier fenómeno social, resulta harto complicada por la incertidumbre que ha provocado la pandemia. Por ello, aun cuando se recurra a la teoría social, lo que se diga aquí tendrá lagunas muy amplias en las que muchos datos y relaciones se ocultarán hasta que se disipe esta contingencia, que surgió de manera inesperada para la mayoría de los que habitamos el planeta, aunque ya se preveía un decrecimiento de la economía mundial, de acuerdo con el informe de 2019 del Fondo Monetario Internacional (FMI),[2] y aunque, de acuerdo con algunos analistas, ya había previsiones de lo que podría pasar si se desataba una pandemia como la actual.[3]

 

  1. Medidas económicas de la 4T frente a la pandemia

El 5 de abril el gobierno federal anunció que destinará un monto cercano a 1.5 billones de pesos para responder a las consecuencias económicas de la pandemia en México. Este monto equivale a 6.4% del producto interno bruto (PIB), mucho menos que lo dedicado, por ejemplo, por el Reino Unido (16.8%) y Estados Unidos (10%), pero más que Brasil (3.5%) e Italia (1.4%).[4]

Es necesario anotar que cuando se anunció este plan había mil 680 casos y 79 muertos por covid–19. Un mes después la cifra de casos se había multiplicado por 15.5 y la de muertos por 31.73. Cifras que indican el tamaño de las necesidades por atenderse en el sector salud, que está requiriendo recursos de manera continua. Por citar un dato, el gasto en este renglón creció en el primer trimestre de este año 61.2% más que en el mismo lapso de 2019.[5]

Los 1.5 billones de pesos mencionados arriba se distribuyen de la siguiente manera:

  • Los ahorros provenientes del combate a la corrupción que, según el presidente de la República, ascienden a 400 mil millones de pesos, equivalentes a 1.7% del PIB, se dedicarán a mantener los programas sociales y enfrentar la caída en los precios del petróleo.
  • Se invertirán 339 mil millones de pesos, con aportaciones públicas y privadas. Lo que equivale a 1.4% del PIB. Esta inversión se destinará al sector energético del país, anuncio que el gobierno había hecho desde hace meses y que no se ha detallado hasta el momento.
  • El supuesto ahorro por 220 mil millones de pesos al suspender la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, equivalente a 0.9% del PIB. Tampoco se dijo cómo se erogará.
  • 250 mil millones de pesos, equivalentes a 1.0% del PIB, como resultado de la extinción de fideicomisos sin estructura orgánica decretada el 2 de abril.[6]
  • 50% del Fondo de Estabilización de Ingresos Públicos (FEIP), por un monto de 80 mil millones de pesos, equivalente a 0.3% del PIB.
  • Apoyo adicional a Petróleos Mexicanos (Pemex) por 65 mil millones de pesos, equivalentes a 0.3% del PIB, con la finalidad de reducir la carga fiscal de la paraestatal.
  • Otorgamiento de créditos personales de trabajadores del estado, por parte del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), por un monto de 25 mil millones de pesos, equivalentes a 0.1% del PIB.
  • Otorgamiento de créditos de vivienda por parte del Instituto Nacional del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit) y del Fondo de la Vivienda del ISSSTE (FOVISSSTE) entre abril y diciembre de este año por un monto de 18 mil millones de pesos, equivalentes a 0.1% del PIB. Hasta el 23 de mayo el Infonavit había colocado solamente 14.5% de los créditos que ofrece esta entidad.[7]
  • Inversión pública por 25 mil millones de pesos, equivalentes a 0.1% del PIB, destinados a suministro de agua potable, drenaje, reconstrucción y mejora de viviendas de poblaciones de recursos escasos en el país.
  • Excedente de la recaudación tributaria de 2019 por 45 mil millones de pesos, equivalentes a 0.2% del PIB.
  • Adelanto de pensiones a adultos mayores y a menores con discapacidad por un monto de 45 mil millones de pesos, equivalentes a 0.2% del PIB.
  • Créditos a pequeñas empresas por un monto de 25 mil millones de pesos, equivalente a 0.1% del PIB. De los créditos canalizados por medio del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) solo se colocaron una tercera parte hasta el 17 de mayo.[8]

El presidente afirmó ese día y ha sostenido que los proyectos insignia del sexenio siguen adelante tal como estaba planeado: el aeropuerto de
Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el tren maya. En este periodo
se han asignado cuatro tramos de este último proyecto a diversas compañías privadas.[9]

Además, habrá una inversión adicional, ya en marcha, por 5 mil 300 millones de pesos para la expansión de la capacidad hospitalaria de las secretarías de Marina (Semar) y de la Defensa Nacional (Sedena).

El mismo 5 de abril el presidente de la República se refirió a un incremento del monto de los créditos para microempresas familiares por 3 mil 400 millones de pesos.

Todo lo anterior, según Andrés Manuel López Obrador (AMLO), creará cerca de 2.4 millones de empleos adicionales en los próximos nueve meses.[10]

En los siguientes días se incluyeron las siguientes medidas para ayudar a enfrentar la pandemia y a la recuperación económica:

  • El convenio del gobierno federal con hospitales privados para que estos asuman algunos de los procedimientos, sobre todo partos y cirugías menores, del IMSS y el ISSSTE, al costo que asumen estos institutos por esos servicios, además de la iniciativa “Juntos por la salud” para dotar de equipos de protección al personal de salud que trabaja en la atención a los enfermos de covid–19 firmada por el mismo gobierno y varias asociaciones, universidades y organizaciones privadas.[11]
  • La oferta de convenios con el IMSS para que los patrones puedan diferir los pagos de las cuotas obrero–patronales.[12]
  • Las draconianas medidas de austeridad, decretadas el 23 de abril, por las que se recorta 75% del presupuesto de servicios generales, materiales y suministros del gobierno federal, lo que implica dejar sin gran parte de los ingresos provenientes del gobierno a 19 mil 440 empresas, de las cuales 88% son de tamaño micro, pequeño y mediano. El mismo decreto anunció que desde los subdirectores de los organismos del gobierno federal hasta el presidente no tendrán aguinaldos ni ninguna otra prestación de fin de año y que se cancelarán diez subsecretarías (no se ha especificado cuáles). Cabe mencionar que en los artículos transitorios de este decreto se establece que este se enviará como iniciativa de ley a la Cámara de Diputados con carácter de estudio prioritario.[13]
  • Por último, el 27 de mayo de 2020 el presidente anunció que existe un fondo de contingencia, que según él es extraordinario, con 60 mil millones de pesos para estabilizar los recursos de los estados, el cual se entregará mediante una fórmula y con reglas de operación a los gobernadores, lo que representará un recurso extra. Casi inmediatamente, los gobernadores, por medio de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), afirmaron que “el fondo de compensación no implica recursos extra para los estados, lo que hace es restituir lo perdido y afecta nuestros ingresos por participaciones”.[14]

Vale la pena añadir que el Ejecutivo intentó que el Congreso aprobara una iniciativa de ley para hacer modificaciones en el presupuesto por emergencia económica. Este intento naufragó, por el momento, al cancelarse la posibilidad de un periodo extraordinario del Poder Legislativo que examinara esta iniciativa, que por sí misma era altamente controvertida tanto por su probable inconstitucionalidad como por lo que significaba en términos políticos.

 

  1. Déficit y recaudación fiscal, tipo de cambio, deuda pública

En los llamados precriterios de la Secretaría de Hacienda para 2020 se estimaba que el Saldo Histórico de los Requerimientos de Financiamiento del Sector Público (SHRSFP) fueron 44.7% del PIB en 2019 y ascenderían a 52.1% en 2020. Si a esta cifra le incorporamos el plan de rescate económico reseñado arriba el SHFSP se ubicará en 58.5% del PIB. Esto pronunciaría el déficit fiscal primario que Hacienda proyectó para el mismo periodo de –0.7% del PIB. Esto puede agregar dificultades al gobierno, ya que la consolidación fiscal era el único componente positivo que los inversionistas estaban tomando en cuenta para efectos de fundamentales macroeconómicos, en adición al respeto a la autonomía del Banco de México.[15]

Sin embargo, integrantes de la iniciativa privada y de los partidos políticos de oposición, además de varios expertos y analistas, sostienen que el déficit fiscal debe incrementarse, por medio de un mayor endeudamiento público, al que el presidente se ha negado. Los argumentos de este han sido reiterados en múltiples ocasiones casi con las mismas palabras: “Estamos enfrentando esta adversidad sin contraer deudas” porque hacerlo es “comprometer el futuro de otras generaciones”.[16]

A pesar de estas afirmaciones de AMLO a partir del 30 de marzo se están realizando subastas de crédito en dólares a través del uso de la línea “swap” con la Reserva Federal de Estados Unidos hasta por 60 mil millones de dólares. Estas medidas le han inyectado dólares a la economía, ante una mayor demanda de esa denominación por la elevada volatilidad generada en los mercados financieros internacionales y locales. De igual manera, la Comisión de Cambios, constituida por el Banco de México y la Secretaría de Hacienda, reactivaron desde el 9 de marzo el esquema de coberturas cambiarias liquidables en moneda nacional por un monto de hasta 20 mil millones de dólares. Como resultado, la cotización del peso está en alrededor de 23 pesos por dólar.[17]

Por otro lado, el gobierno está en la posibilidad de contraer más deuda, como lo han hecho muchos países en esta contingencia. A este respecto conviene subrayar que en noviembre de 2019 el FMI ratificó y extendió por dos años más la línea de crédito flexible que el gobierno de México tiene con esa entidad por 60 mil millones de dólares, que asciende a 4.8% del PIB.[18]

Repasemos algunos datos con respecto a la deuda para ilustrar el punto. Ya se mencionó al comenzar este apartado el SHRFSP, que desde una perspectiva temporal indica que la deuda externa de México (pública y privada) se incrementó 130% de 2008 a 2018, al pasar de poco más de 197 mil a cerca de 453 mil millones de dólares (de ellos, 93 mil millones son del sector privado, de los que dos terceras partes son a corto plazo).[19] Este saldo implica una erogación de 130 mil millones de pesos trimestrales (la cifra corresponde a enero–marzo de 2020), para cubrir el costo financiero de la deuda (interna y externa) del sector público federal. De ese monto, 98 por ciento se destina al pago de intereses del propio débito.[20]

No es posible saber en este momento si México se verá orillado a endeudarse más. Todo indica que sí porque el gasto parece que será mucho mayor que los ingresos. Hay que considerar, sobre todo, que el fisco solo recauda 13% del PIB y el resto de los ingresos provenían del petróleo, hasta antes de la caída en sus precios. Todo ello totalizaba apenas 16.1% del PIB, el nivel más bajo de recaudación de los países que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).[21]

Es importante mencionar que desde el comienzo de la contingencia la iniciativa privada solicitó al gobierno que retrase el cobro de impuestos. La principal es la petición presentada el 7 de abril de 2020 por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).[22] Esta solicitud continúa en el aire, ya que el gobierno federal no lo ha considerado entre sus planes.

 

  1. Tasas de interés y créditos promovidos por otras instancias

Se exponen enseguida las medidas crediticias que el Banco de México y los bancos privados han promovido para aliviar la situación económica de las empresas y las personas que han resultado afectadas en sus bienes y recursos por la pandemia. En este momento sería muy aventurado evaluar su eficacia, así que solo se reseñan brevemente.

El 26 de abril de 2020 bid Invest, que forma parte del grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y el Consejo Mexicano de negocios (CMN) acordaron realizar juntos un programa para otorgar créditos hasta por 12 mil millones de dólares para micro, pequeñas y medianas empresas (Mypimes). En el comunicado que anunciaba el programa se dijo que estaba respaldado por la SHCP. Esto suscitó una nueva polémica entre el gobierno federal y la iniciativa privada. Este roce no se resolvió del todo, pero sí quedó claro que se trataba de una iniciativa de la empresa privada, que se realizaría con fondos privados, sin el apoyo del gobierno. Hasta la fecha no hay reportes de los resultados de este convenio.[23]

Por su parte, el Banco de México, además de recortar la tasa de interés objetivo a 6.5% el 20 de marzo, a 6% el 20 de abril y a 5.5% el 14 de mayo,[24] aprobó medidas para mejorar el funcionamiento de los mercados internos; fortalecer los canales de otorgamiento de crédito en la economía, y promover el comportamiento ordenado de los mercados de deuda y de cambios, con los propósitos de facilitar que las instituciones de crédito puedan cumplir con la provisión de financiamiento a la economía y que este pueda destinarse a las mypimes y a los hogares que han reducido su ingreso. El financiamiento llegará a sumar 750 mil millones de pesos que, junto con medidas aprobadas anteriormente, equivalen a 3.3% del PIB.[25] No hay todavía información sobre los resultados de este acuerdo del Banco de México.

Los bancos privados han ofrecido, casi desde el comienzo de la emergencia sanitaria, facilidades para posponer los pagos de los créditos otorgados a sus clientes, aunque la aceptación de tales ofertas está ligada a que los intereses continúan acumulándose durante el tiempo en que se suspenden los pagos por parte del deudor.[26]

Además, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas autorizó que las aseguradoras modificarán los plazos para pagar los servicios
que ofrecen.[27] Tampoco se cuenta con información sobre los resultados de esta decisión.

 

  1. Un breve apunte teórico: el sistema y su entorno

Conviene recordar que, de acuerdo con varios autores, en especial Maturana y Luhmann, los sistemas son autopoiéticos, es decir: se autorreproducen, pero además son indeterminados en su interior, por lo que sus operaciones están abiertas a nuevas determinaciones.

Esta reproducción autopoiética no puede ocurrir sin entorno, pero debe tenerse claro que las relaciones entre el sistema y su entorno están dadas de manera inespecífica, y aun cuando el observador puede especificar lo que quiere o puede ver, se presupone que el sistema es autónomo, además de que la especificación se forma en el propio sistema.[28]

Conviene señalar que la utilidad de estos apuntes estriba en que puede ayudar a formular una mejor explicación de tres cuestiones
que han surgido durante esta coyuntura en la que una pandemia afecta a la sociedad como no lo hacía alguna enfermedad desde hace más de un siglo (la influenza en 1918). Cabe señalar que, de acuerdo con Luhmann, la sociedad moderna abarca al mundo en su totalidad.

La primera cuestión que aclara este apunte teórico es que la relación entre la naturaleza y la sociedad es inespecífica, incierta e indeterminada. Y eso es lo que hemos experimentado durante esta pandemia.

La segunda ayuda que nos presta la teoría de Luhmann para entender el momento actual es que no es predecible el efecto de la acción de un sistema sobre su entorno. Por lo dicho arriba, estamos en posibilidad de observar el origen, la evolución y la estructura de la pandemia causada por el SRAS–CoV–2, pero “pequeños hechos en un sistema pueden desencadenar efectos enormes en otros”.[29] De acuerdo con Luhmann, “no existe ninguna solución política pura […] que pudiera tener éxito a partir de la sola voluntad política o de la sola voluntad de imponer cosas”.[30]

La tercera cuestión para la que puede utilizarse esta digresión teórica es que los subsistemas de la sociedad no tienen en sí mismos capacidad para resolver lo que sucede en el seno de cada uno de ellos:

Ni la política puede solucionar el problema de la economía, ni la economía los problemas de la ciencia, ni la ciencia los problemas
de la religión, ni la religión los de la educación, aunque los sistemas de
funciones sean más interdependientes que antes. Pero la interdependencia no garantiza que estos sistemas puedan irrumpir en los otros, o que puedan sustituirlos o descargarlos. Esto no es más que la expresión del elevado riesgo estructural y la elevada sensibilidad y perturbabilidad de este sistema de la sociedad.[31]

La conclusión es muy sencilla, aunque nada simple: las medidas económicas implantadas por la 4T ante la emergencia sanitaria estarán determinadas por el subsistema económico de la sociedad y su impacto político por el subsistema político. AMLO es un elemento más de este subsistema y su voluntad personal no determina más que una mínima parte de lo que sucede al interior de las determinaciones que crea este subsistema y el sistema de la sociedad.

Se ha dicho que esta pandemia será un parteaguas en la historia. Quizá. Lo que sí se puede afirmar es que ha cambiado de manera radical la vida de muchas personas y que a quienes más ha afectado es a los que ya sufrían de antemano la exclusión, la pobreza y el abandono, y aun cuando esto sea una especificidad del sistema, no por ello exime a los actores sociales de una cierta responsabilidad.

 

  1. ¿La pandemia provocará el fin del neoliberalismo en México?

Ignacio Román ya analizó el tema del anunciado fin del neoliberalismo en México.[32] Con la pandemia se lleva al extremo otra medida neoliberal típica: la austeridad. Sabemos que la “austeridad republicana” se puso en marcha desde el inicio del sexenio, pero ahora se agudiza al grado de dificultar enormemente la operación de varias de las entidades gubernamentales al disminuir 75% de los gastos de servicios generales, materiales y suministros, como se mencionó antes.

Rolando Cordera decía el año pasado: “El desarrollo ‘desde dentro’ […] no será alcanzado mediante tijeretazos al gasto, sino con un Estado fiscal renovado y fortalecido”.[33] No hay visos de lo último, así que tampoco hay motivos para esperar que, como afirmó el presidente, saldremos fortalecidos de esta crisis transitoria cuando termine.[34]

Ahora bien, hay un elemento más de fondo de la doctrina neoliberal que se olvida con frecuencia, pero que sigue presente en las actuaciones del gobierno: es necesario un estado fuerte para proteger el mercado.[35]

La primera intención es evidente, aunque tenga matices importantes, como el poder que pretende ejercer AMLO de manera unipersonal, pero aun esta manera de ejercer el poder del Estado coincide con la filosofía del neoliberalismo, que entiende a la política como la toma e imposición de las decisiones, además de considerar que la gente, el pueblo, sabe lo que quiere y no necesita de los expertos.[36]

La segunda intención se puede rastrear en las entregas directas de dinero, no solo a personas sino a colectivos, como los padres de familia de las escuelas, y también en la pretendida creación de empleos que tienen algunos de los programas de la 4T, como Sembrando Vida.

 

  1. ¿Algo distinto qué hacer?

Propuestas sobran, pero como dice el epígrafe de este texto, lo que debemos hacer no corresponde unívocamente con lo que podemos hacer. Es evidente que la contingencia actual traerá una fuerte recesión económica (que se analiza en el artículo de Francisco Núñez de este número), pero no hay manera de saber de qué tamaño sería esta recesión si las medidas económicas del gobierno hubieran sido otras.

Conviene recordar lo anotado en el apartado teórico: los sistemas se autorreproducen y, por tanto, sobrepasan la mera voluntad política o los deseos personales, además de que un subsistema de la sociedad no tiene la capacidad de resolver lo que pasa en otro.

Ahora bien, aunque su actuación no sea determinante, AMLO debería recordar que si “el poder es la capacidad de hablar sin escuchar y la habilidad de darse el lujo de ignorar”,[37] también se puede “estar listo para escuchar, y ser lento para hablar y para enojarse”,[38] para aprovechar mejor las oportunidades políticas que se le han presentado y evitar expresiones como la de que la crisis “nos vino como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación”.

 

[*]  Con información hasta el 29 de mayo de 2020.

[**] Licenciado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y maestro en Filosofía Social por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Profesor numerario del ITESO.

 

[1]       Arias Maldonado, M. “Un clima enrarecido”, en Letras Libres, enero de 2020.

[2]       FMI. Informe anual del fmi. Nuestro mundo conectado, FMI, Washington, 2019, p.2. Recuperado el  12 de mayo de 2020, de https://www.imf.org/external/pubs/ft/ar/2019/eng/assets/pdf/imf-annual-report-2019-es.pdf

[3]       Ramonet, I. “La crisis y el sistema mundo”, en La Jornada, 25 de abril de 2020. Recuperado el  30 de abril de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/mundo/2020/04/25/ante-lo-desconocido-la-pandemia-y-el-sistema-mundo-7878.html, y Leff, E. A cada quien su virus. La pregunta por la vida y el porvenir de una democracia viral, 2020. Recuperado el 23 de mayo de 2020, de https://halacsolcha.org/2020Leff.pdf

[4]       Rodríguez, R.A. “Plan de reactivación de México todavía incierto”, 6 de abril de 2020. Recuperado el 6 de abril de 2020, de http://diverticine.com/rrcnoticias/plan-de-reactivacion-economica-de-mexico-todavia-incierto/

[5]       Márquez Ayala, D. Reporte económico, “México. Finanzas Públicas”, en La Jornada, 11 de mayo de 2020. Recuperado el 12 de mayo de 2020, de  https://www.jornada.com.mx/2020/05/11/opinion/022o1eco

[6]       Presidencia de la República. “Decreto por el que se ordena la extinción o terminación de los fideicomisos públicos, mandatos públicos y análogos”, en Diario Oficial de la Federación, 2 de abril de 2020. Recuperado el 12 de mayo de 2020, de https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5591085&fecha=02/04/2020

[7]       Muñoz, A. y F. Martínez. “Prestará el gobierno federal 263 mil mdp para créditos a la reactivación y vivienda”, en La Jornada, 23 de mayo de 2020. Recuperado el 23 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/2020/05/23/politica/010n2pol

[8]       Rodríguez, R.A. Op. cit., y Alegría, F. “El imss solo colocó 191 mil 981 Créditos a la Palabra”, en La Jornada, 17 de mayo de 2020. Recuperado el 17 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/2020/05/17/economia/021n1eco

[9]       Fonatur. Fonatur anuncia empresa ganadora de licitación del Tramo 1 del Tren Maya (Palenque Escárcega), 23 de abril de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.gob.mx/fonatur/prensa/fonatur-anuncia-empresa-ganadora-de-licitacion-del-tramo-1-del-tren-maya-palenque-escarcega-240854; Tolentino Morales, J. “Consorcio de Carlos Slim construirá el Tramo 2 del Tren Maya por 18,531 mdp”, en Expansión, 30 de abril de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://expansion.mx/empresas/2020/04/30/consorcio-de-carlos-slim-construira-el-tramo-2-del-tren-maya-por-18-531-mdp; Tolentino Morales, J. “Fonatur adjudica la construcción de Tramo 3 del Tren Maya por 10,192 mdp”, en Expansión, 15 de mayo de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, en https://expansion.mx/empresas/2020/05/15/fonatur-adjudica-la-construccion-de-tramo-3-del-tren-maya-por-10-192-mdp, y Cruz Serrano, N. “Sin licitación adjudican tramo 4 del Tren Maya”, en El Universal, 18 de mayo de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.eluniversal.com.mx/cartera/sin-licitacion-adjudican-ica-tramo-4-del-tren-maya

[10]     Rodríguez, R.A. Op. cit.

[11]     Jiménez, N. y A. Urrutia. “Hospitales privados atenderán a usuarios del sector salud”, en La Jornada, 13 de abril de 2020. Recuperado el 13 de abril de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/04/13/agradece-amlo-a-hospitales-privados-su-colaboracion-869.html, y Morales, A. y P. Caña. “Lanzan iniciativa ‘Juntos por la salud’ para proporcionar equipo médico a hospitales públicos”, en El Universal, 30 de abril de 2020. Recuperado el 30 de abril de 2020, de https://www.eluniversal.com.mx/nacion/la-mananera-de-amlo-lanzan-iniciativa-juntos-por-la-salud

[12]     IMSS, comunicado del 4 de abril de 2020. Recuperado el 30 de abril de 2020, de http://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202004/19

[13]     Presidencia de la República. Diario Oficial de la Federación, 23 de abril de 2020. Recuperado el 24 de abril de 2020, de http://dof.gob.mx/2020/dof/Decreto_medidas_austeridad_230420.pdf

[14]     “Hay fondo con 60 mil mdp para dar recursos extra a estados: amlo”, en Aristegui Noticias, 27 de mayo de 2020. Recuperado el 29 de mayo de 2020, de https://aristeguinoticias.com/2705/mexico/hay-fondo-con-60-mil-mdp-para-dar-recursos-extra-a-estados-amlo-enterate/, y “Fondo de compensación no implica recursos adicionales: Conago”, en El Economista, 28 de mayo de 2020. Recuperado el 29 de mayo de 2020, de https://www.eleconomista.com.mx/estados/Fondo-de-compensacion-no-implica-recursos-adicionales-Conago-20200528-0166.html

[15]     Rodríguez, R.A. Op. cit., y SHCP. Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública al primer trimestre de 2020, 30 de abril de 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de https://www.secciones.hacienda.gob.mx/work/models/estadisticas_oportunas/comunicados/ultimo_boletin.pdf

[16]     Urrutia, A. y A.E. Muñoz. “‘Ni sueñen’ que contraeremos deuda para apuntalar economía: AMLO”, en La Jornada, 7 de mayo de 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/05/07/ni-suenen-que-contraeremos-deuda-para-apuntalar-economia-amlo-5444.html

[17]     Rodríguez, R.A. Op. cit., y Carbajal, B. “El peso se ubica en 23.18 por dólar y liga cinco sesiones al alza”, en La Jornada, 20 de mayo de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/economia/2020/05/20/el-peso-se-ubica-en-23-18-por-dolar-y-liga-cinco-sesiones-al-alza-3473.html

[18]     Rodríguez, R.A. Op. cit.

[19]     Fernández–Vega, C. “México, SA”, en La Jornada, 18 de abril de 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/2020/04/18/opinion/022o1eco

[20]     Fernández–Vega, C. “México, SA”, en La Jornada, 7 de mayo de 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/2020/05/07/opinion/022o1eco

[21]     Lafuente, J. “Entrevista a Arturo Herrera”, en El País, 28 de abril de 2020. Recuperado el 28 de abril de 2020, de https://elpais.com/economia/2020-04-28/mexico-no-puede-tener-un-programa-de-estimulo-fiscal-del-tamano-de-alemania-o-canada.html, y ocde. Base de datos global de estadísticas tributarias, OCDE, París, 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de http://www.oecd.org/tax/tax-policy/base-de-datos-global-de-estadisticas-tributarias.htm

[22]     “‘Nos cerraron las puertas’: empresarios advierten que podrían perderse más de un millón de empleos”, en Animal Político, 7 de abril de 2020. Recuperado el 22 de mayo de 2020, de https://www.animalpolitico.com/2020/04/plan-empresarios-crisis-economica-covid-19/

[23]     CCE. “BID Invest y el Consejo Mexicano de Negocios unen esfuerzos para lanzar un programa para dar créditos por hasta 12,000 millones de dólares a 30,000 Mipymes de México y hacen un llamado a financiadores locales e internacionales para unir esfuerzos”, 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.cce.org.mx/bid-invest-y-el-consejo-mexicano-de-negocios-unen-esfuerzos-para-lanzar-un-programa-para-dar-creditos-por-hasta-12000-millones-de-dolares-a-30000-mipymes-de-mexico-y-hacen-un-llamado-a-financiadores/, y Carbajal, B. “Plan para empresas, sólo con fondos privados, precisan bid y cmn”, en La Jornada, 27 de abril de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/economia/2020/04/27/plan-para-empresas-solo-con-fondos-privados-precisan-bid-y-cmn-542.html

[24]     Banco de México. “Tasas de interés representativas”, en Sistema de información económica, Banco de México, Ciudad de México, 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de “https://www.banxico.org.mx/SieInternet/consultarDirectorioInternetAction.do?sector=18&accion=consultarCuadroAnalitico&idCuadro=ca51&locale=es

[25]     Banco de México, “Medidas adicionales para promover un comportamiento ordenado de los mercados financieros, fortalecer los canales de otorgamiento de crédito y proveer liquidez para el sano desarrollo del sistema financiero”, 21 de abril de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/miscelaneos/%7B1E8E5322-7086-9563-570C-412659ecb292%7D.pdf

[26]     Gutiérrez, J. “Programa contingente de bancos aplaza pagos, pero siguen intereses”, en La Jornada, 27 de marzo de 2020. Recuperado el 27 de marzo de 2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/economia/2020/03/27/programa-contingente-de-bancos-aplaza-pagos-pero-siguen-intereses-2962.html

[27]     Saldívar, B. “Aseguradoras podrán ampliar el plazo para el pago de primas ante afectaciones por pandemia”, en El Economista, 20 de abril de 2020. Recuperado el 24 de mayo de 2020, de https://www.eleconomista.com.mx/sectorfinanciero/Aseguradoras-podran-ampliar-el-plazo-para-el-pago-de-primas-ante-afectaciones-por-pandemia-de-Covid-19-20200420-0069.html

[28]     Luhman, N. La sociedad de la sociedad, Herder/Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, 2007, pp. 40–55

[29]     Luhmann, N. “¿Puede la sociedad moderna evitar los peligros ecológicos?”, Argumentos, vol. 25, núm. 69, mayo–agosto de 2012, pp. 81–97, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, Ciudad de México.

[30]     Ibidem.

[31]     Ibid.

[32]     Román Morales, L.I. “¿El fin del neoliberalismo?”, en México y la 4T: contradicciones y límites (Análisis Plural primer semestre 2019), ITESO, Tlaquepaque, 2019. Recuperado el 25 de mayo de 2020, de https://analisisplural.iteso.mx/2019/10/29/el-fin-del-neoliberalismo/

[33]     Cordera, R. “Estado pobre y austeridad malentendida”, en Nexos, julio de 2019. Recuperado el 25 de mayo de 2020, de https://www.nexos.com.mx/?p=43121

[34]     AMLO, “Pandemia de covid–19 es pasajera y México saldrá fortalecido, asegura presidente”, 2 de abril de 2020. Recuperado el 25 de mayo de 2020, de https://lopezobrador.org.mx/2020/04/02/pandemia-de-covid-19-es-pasajera-y-mexico-saldra-fortalecido-asegura-presidente/

[35]     Escalante, F. “Otra década neoliberal (Ludwig von Mises escucha la segunda de Mahler)”, en Nexos, enero de 2020. Recuperado el 10 de mayo de 2020, de https://www.nexos.com.mx/?p=46313

[36]     Idem.

[37]     Keane, J. “Australia, un país en llamas”, la cita es de Karl Deutsch, Letras Libres, febrero de 2020. Recuperado el 19 de mayo de 2020, de https://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/australia-un-pais-en-llamas

[38]     Santiago 1, 19.

2020:

un año cruel[*]

Francisco J. Núñez de la Peña[**]

  

Resumen: En los primeros meses de 2020 la economía mexicana no estaba en su mejor momento, y desde marzo una pandemia ha empeorado la situación. La disrupción en la vida cotidiana se ve en las estadísticas del trasporte o de los cines, en la confianza empresarial, en los planes de los consumidores. El PIB decrecerá en 2020; en 2023 regresará al nivel de 2018. La mayoría de los agentes económicos sufrirá consecuencias negativas, pero no serán iguales para todos (actividades, entidades, grupos sociales).

Palabras clave: pandemia, agentes económicos, indicadores, pronósticos.

 

Abstract: In the first few months of 2020, the Mexican economy was far from its peak; since March, the pandemic has only made things worse. The disruption of everyday life is reflected in statistics about everything from transportation to movie theaters, from business confidence to consumers’ intentions. The gross domestic product will shrink in 2020; in 2023 it will return to 2018 levels. Most economic agents will suffer setbacks, but not all in equal measure (activities, entities, social groups).

Key words: pandemic, economic agents, indicators, forecasts

Pero no hablemos de hechos.
Ya a nadie le importan los hechos.
Son meros puntos de partida
para la invención y el razonamiento.

Jorge Luis Borges[1]

 

Durante la recesión [de 2008] y por sus secuelas en 2009 y 2010,
respectivamente, el consumo privado tuvo un dinamismo inferior
comparado con el del PIB [producto interno bruto] general. En México
el consumo se vio gravemente afectado por la conjunción de muchos
factores durante 2009: la recesión económica mundial, el brote
de influenza h1n1, una disminución de las remesas y la violencia.[2]

 

Las consecuencias de nuestros esfuerzos, tanto buenos como
malos, reflejan un elemento bajo nuestro control
—la habilidad—, y un elemento fuera de nuestro control —la suerte.

Michael J. Mauboussin[3]

 

Por supuesto, la epidemia de covid–19 no es la primera en generar rumores
y mentiras […] Lo que parece diferente hoy es que nos enfrentamos
no solo a engaños y declaraciones erróneas sino también
a un profundo escepticismo sobre la idea de que la verdad existe.
En nuestro mundo de la posverdad, la línea entre hecho y opinión se desvanece.

Wendy E. Parmet y Jeremy Paul[4]

 

Cada año el Foro Económico Mundial publica un panorama de los riesgos globales. The Global Risks Report 2020 consideró las enfermedades infecciosas un evento de gran impacto (el décimo). Sin embargo, no quedó en la lista de los diez más probables para este año. “Un ‘riesgo global’ es un evento (o condición) incierto que, si ocurre, puede causar un impacto significativo para varios países o industrias en los diez años siguientes”.[5] En el capítulo 6 de ese informe se afirma que “ningún país está completamente preparado para manejar una epidemia o pandemia. Mientras tanto, nuestra vulnerabilidad colectiva a los impactos sociales y económicos de las crisis de enfermedades infecciosas parece estar aumentando.[6]

Un termómetro es un instrumento para medir la temperatura. Los indicadores económicos miden el estado de una economía. Con base en uno de ellos, el indicador global de la actividad económica (IGAE), podemos confirmar que, en los tres primeros meses de 2020, la economía mexicana no estaba en su mejor momento (véase la tabla 4.1). Y esto no era obra de la casualidad.

A partir de marzo de 2020 una pandemia ha empeorado la situación. La consecuente disrupción en la vida cotidiana se ve con claridad en las estadísticas del trasporte urbano de pasajeros (véase la tabla 4.2).

Los cambios en la movilidad local dan una idea de la magnitud de ese “choque” externo. Existe un informe cuya finalidad es proporcionar “información valiosa sobre los cambios que se han producido en la movilidad de las personas como consecuencia de las políticas que se han establecido para combatir el covid–19”; el cual muestra “las tendencias de movimiento a lo largo del tiempo ordenadas por zonas geográficas y clasificadas en diversas categorías de lugares”.[7] El impacto local se puede apreciar en la tabla 4.3.

En este entorno, la confianza de los empresarios ha disminuido y los consumidores han modificado sus percepciones acerca del presente y el futuro, así como sus planes (véanse las tablas 4.4 y 4.5).

Según una encuesta del Banco de México, los economistas cambiaron radicalmente sus expectativas en marzo (véase la tabla 4.6).[8]

¿De qué tamaño serán las repercusiones de covid–19 en la economía mexicana? Lo más probable es que la producción (el producto interno bruto, PIB) decrezca en 2020 mucho más que en 1995 (–6.3%) o en 2009 (–5.3%). Los pronósticos de los economistas antes mencionados, elaborados en mayo de 2020, indicaban una caída mayor que 8% (véase la tabla 4.7), pero seguramente los revisarán a la baja.[9]

En abril de 2020 se difundió un análisis de Robert J. Barro, José F. Ursúa y Joanna Weng en el que se lee:

La gran pandemia de influenza de 1918–1920 representa el peor escenario posible para los brotes de enfermedades con alcance global como el covid–19. La tasa de mortalidad por gripe de 2.1% de la población total en 1918–1920 se traduciría en alrededor de 150 millones de muertes cuando se aplica a la población mundial de aproximadamente 7.5 mil millones en 2020. Además, esta tasa de mortalidad corresponde en nuestro análisis de regresión a disminuciones, en el país típico, de 6% para el PIB y 8% para el consumo privado. Estos descensos económicos son comparables a los vistos durante la Gran Recesión mundial de 2008–2009. Por tanto, la
posibilidad existe no solo de un número de muertes sin precedente, sino también de una contracción económica mundial importante.[10]

En el mismo mes el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó sus pronósticos:

La pandemia del covid–19 está infligiendo enormes y crecientes costos humanos en todo el mundo […] se proyecta que la economía mundial sufra una brusca contracción de –3% en 2020, mucho peor que la registrada durante la crisis financiera de 2008–2009 […] En el escenario base, en el que se supone que la pandemia se disipa en el segundo semestre de 2020 y que las medidas de contención pueden ser replegadas gradualmente, se proyecta que la economía mundial crezca 5.8% en 2021, conforme la actividad económica se normalice.[11]

En junio la nueva estimación del FMI para la economía mundial fue –5.4%, y para México, –10.5%.[12]

Con el freno obligado en la actividad económica en México, inevitablemente el ingreso promedio de la población se ha reducido y, por tanto, la calidad de su vida y el bienestar subjetivo. El gasto en bienes y servicios ha bajado. La desocupación y la subocupación han aumentado (véase la tabla 4.8).

Aunque la mayoría de los consumidores, empresas y gobiernos sufrirá consecuencias negativas, no serán iguales para todos en todas las actividades económicas ni en todas las entidades federativas ni en todos los grupos sociales. Tampoco la capacidad y el tiempo de recuperación serán uniformes.

Para ejemplificar lo anterior veamos la evolución de cincos indicadores: número de asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por entidades, ventas al público de vehículos ligeros, ingresos en las taquillas de los cines, llegada de pasajeros en los aeropuertos y ocupación hotelera (véanse las tablas 4.9, 4.10, 4.11, 4.12 y 4.13).

El número de asegurados asociados a un empleo es un indicador regional oportuno. La información del IMSS hasta mayo de 2020 muestra varias cosas:

    • Entre noviembre de 2018 y febrero de 2020 en México el número de asegurados subió solamente 0.8%; pero entre febrero y mayo de 2020 decreció 5.0%.
    • La evolución por entidades federativas de este indicador fue
      muy desigual. Por ejemplo: en Nuevo León, en el primer periodo
      el incremento (0.7%) fue muy cercano al promedio nacional, y en el
      segundo su decremento (5.2%) fue mayor que el promedio; en
      el segundo periodo, en las entidades donde la actividad turística tiene gran importancia, la disminución fue enorme: Quintana Roo (24.1%), Baja California Sur (12.1%) y Nayarit (11.0%).
    • Entre noviembre de 2018 y mayo de 2020, únicamente en Tabasco (0.2%), Nayarit (1.3%) y Campeche (2.5%) el número de asegurados aumentó.
    • 66.4% de la reducción nacional correspondió a los asegurados permanentes; los extremos son Colima (28.1%) y Chihuahua (95.0%).

Como las perspectivas de la ocupación no son favorables las compras, sobre todo de bienes duraderos de precio alto y que requieren crédito, se han reducido drásticamente (véase la tabla 4.10). Ante el covid–19 también el gasto en servicios ha descendido, sobre todo de aquellos que se prestan en lugares muy concurridos; por ejemplo, en la semana 12 de 2020 los ingresos en la taquilla de los cines casi desaparecieron (véase la tabla 4.11). Asimismo, ante la posibilidad de contagio y la caída de la actividad económica la población (nacional o extranjera) ha decidido viajar mucho menos y, por tanto, el movimiento de pasajeros en los aeropuertos y la ocupación hotelera han disminuido notoriamente (véanse las tablas 4.12 y 4.13).

Finalmente, el decremento de la actividad económica en México también ha repercutido en el sector público. Por ejemplo, en mayo de 2020 los ingresos presupuestarios fueron 20.9% menores, en términos nominales, en comparación con el mismo mes de 2019; en tanto que la recaudación del impuesto al valor agregado (IVA) fue 34.7% inferior (véase la tabla 4.14).

En conclusión, el PIB de México probablemente regresará al nivel registrado en 2018 hasta 2023, y al final del sexenio actual el PIB por habitante será todavía menor que en 2018. Pero tal vez no será el fin del mundo ni del capitalismo ni de la era neoliberal, y todavía no sabemos si estamos en el comienzo de un mundo mejor.[13] Es muy pronto para anunciar lo anterior, aunque alguien lo desee.

En el comienzo de “The cruelest year”, primer capítulo de The glory and the dream: a narrative history of America, 1932–1972, el historiador estadunidense William Manchester escribió:

Ese agosto un escritor del Saturday Evening Post preguntó a John Maynard Keynes, el gran economista británico, si alguna vez había habido algo parecido a la Depresión. “Sí”, respondió. “Se llamó la Edad Media, y duró cuatrocientos años”. Esta fue una calamidad de alarido en escala cósmica, pero al menos en un punto la semejanza parece válida. En cada caso, las personas fueron víctimas de fuerzas que no podían entender.[14]

En 1997, en medio de otra crisis, George Soros, inversionista de origen húngaro, había afirmado:

Hemos tenido 200 años de experiencia con la Era de la Razón, y como personas razonables debemos reconocer que la razón tiene sus limitaciones. Ha llegado el momento de desarrollar un marco conceptual basado en nuestra falibilidad. Donde la razón ha fallado, la falibilidad aún puede tener éxito.[15]

 

[*] Este texto fue elaborado con información disponible hasta el 30 de junio de 2020.

[**] Profesor emérito del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

 

[1]       Borges, J.L. “Utopía de un hombre que está cansado”, en El libro de arena, 1977.

[2]       “During the recession and in the aftermath in 2009 and 2010, respectively, private consumption underperformed compared with overall gdp. In Mexico, consumption was severely affected by the conjunction of many factors that occurred during 2009: the global economic downturn, the h1n1 influenza outbreak, lower remittances, and violence”. Mexico Country Monitor, en IHS Global Insight, noviembre de 2011.

[3]       “The consequences of our efforts, both good and bad, reflect an element within our control —skill— and an element outside of our control —luck”. Mauboussin, M.J. The success equation: untangling skill and luck in business, sports, and investing, Harvard Business Review Press, Boston, 2012.

[4]       “Of course, covid–19 is not the first epidemic to generate rumors and lies […] What seems different today is that we confront not simply deceptions and erroneous statements but rather a deep skepticism about the very idea that truth exists. In our posttruth world, the line between fact and opinion fades”. Parmet, W.E. y Paul, J. “Covid–19: The first posttruth pandemic”, en American Journal of Public Health, vol.10, núm.7, julio de 2020, p.945.

[5]       World Economic Forum. The Global Risks Report 2020 (15ª ed.), WEF, Colonia / Ginebra, p.88; la traducción es propia.

[6]       Ibidem, p.76; la traducción es propia.

[7]       Google. Informe de movilidad de las comunidades ante el covid–19, 22 de junio de 2020. El informe diario por país, entidades y rubros se puede consultar en: https://www.google.com/covid19/mobility/

[8]       La encuesta se lleva a cabo en la segunda quincena de cada mes.

[9]       Hay pronósticos más recientes y muy pesimistas. Por ejemplo, Carlos Capistrán (“Covid–19 and the Mexican economy”, B of A Securities, 26 de mayo de 2020) prevé para 2020 un decrecimiento del PIB de 10% y un crecimiento de 2% en 2021.

[10]     Barro, R., Ursúa, J.F. y Weng, J. “The coronavirus and the great influenza pandemic: lessons from the ‘Spanish flu’ for the coronavirus’s potential effects on mortality and economic activity” (nber Working Papers 26866), National Bureau of Economic Research, Cambridge, abril de 2020, p.17; la traducción es propia.

[11]     Fondo Monetario Internacional. World Economic Outlook April 2020: the great lockdown, FMI,
Washington, p.VII.

[12]     Fondo Monetario Internacional. World Economic Outlook update June 2020: a crisis like no other, an uncertain recovery, FMI, Washington.

[13]     Véase, por ejemplo: Bregman, R. “The neoliberal era is ending. What comes next?”, en The Correspondent, 14 de mayo de 2020, y Zanella, J. “2020: nuevo momento cero”, en Nexos, 11 de junio de 2020.

[14]     La cita proviene de la edición publicada en 2013 por Rosetta Books, para el caso en formato digital.

[15]     Soros, G. “The capitalist threat”, en The Atlantic, febrero de 1997, p.58

 

Casi dos años con AMLO: ¿desastre, transformación o café con leche?

Luis Ignacio Román Morales[*]

 

Resumen: Durante la administración de López Obrador se han polarizado las posturas a su favor y en su contra. En el plano socioeconómico se mantienen muchas incertidumbres y críticas, especialmente referidas al crecimiento de la actividad económica, así como muchas esperanzas en torno a la aplicación de una estrategia auténticamente distinta, que privilegie una distribución más equitativa de la riqueza. Este artículo presenta una interpretación sobre lo limitado y complejo de los cambios en proceso, así como la presencia de avances reales y positivos, de inercias ortodoxas, de inconsistencias peligrosas y también de retrocesos. Plantea que la política económica ha sido pragmática, buscando un difícil equilibrio entre la estabilidad financiera y la mejora social.

Palabras clave: política económica, AMLO, macroeconomía, desarrollo socioeconómico

 

Abstract: The administration of Andrés Manuel López Obrador has polarized opinions for and against his initiatives. In particular, his socioeconomic policies have sparked uncertainty and criticism, especially regarding the growth of economic activity, as well as hopes for a genuinely different strategy aimed at a more equitable distribution of wealth. This text presents an interpretation of the limitations and complexity of the changes underway, as well as the presence of real and positive progress, of orthodox inertia, of dangerous inconsistencies, and of regression. It argues that economic policy has been pragmatic, as it aims for a difficult balance between financial stability and social improvement.

Key words: economic policy, AMLO, macroeconomics, socioeconomic development

 

Para interpretar cómo ha funcionado el gobierno federal una primera cuestión es ubicar con respecto a qué momento. Una primera posibilidad, la más sencilla, es valorar el comportamiento macroeconómico y socioeconómico durante 2019, pero ello implicaría negar el hecho de que el actual Congreso Federal, preponderantemente aliado al poder ejecutivo, había iniciado sus funciones desde septiembre de 2018. Asimismo, las decisiones y los planteamientos de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fueron determinantes desde antes de su toma de protesta: entre julio y noviembre de ese año el gobierno saliente apareció desdibujado en tanto que la “Casa de Campaña de Morena” se convertía en el símbolo del poder presidencial.  Por otra parte, cuando este texto sea publicado ya estaremos cerca del segundo aniversario de las elecciones de 2018, periodo lo suficientemente amplio para efectuar una primera valoración sobre el camino de la llamada “cuarta transformación”.

“Este gobierno es un desastre”, podría ser una primera interpretación. Hay una gran desconfianza e incertidumbre entre los inversionistas, por lo que la inversión se ha derrumbado, lo que a su vez ha conducido a una bajísima generación de empleo, al estancamiento económico —por no decir recesión— y a una incontenible ola de violencia e inseguridad. Por si esto fuera poco, el gobierno se caracteriza por la total centralización del poder, la ineptitud de los altos funcionarios, la falta de transparencia y rendición de cuentas, así como por la violación de los derechos humanos, la sumisión gubernamental ante Trump y el populismo. La cancelación del Aeropuerto de Texcoco es un desperdicio monumental y la pérdida de una oportunidad histórica para México, las obras de Dos Bocas y el tren maya son inviables y ecológicamente depredadoras; las calificadoras internacionales están bajando la calificación crediticia de México y de Petróleos Mexicanos, lo que pone en grave riesgo la buena calificación de la deuda de nuestro país; se está atentando contra las jubilaciones de los mexicanos al reducir a 10 veces el salario mínimo para los trabajadores amparados con la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de 1973; la Guardia Nacional implica la militarización del Estado mexicano; muchos apoyos sociales no tienen reglas de operación y funcionan de manera caótica; por un lado se violan los derechos de los inmigrantes (sobre todo centroamericanos) y por el otro se le otorgó exilio a Evo Morales; el gasto público se ejerce con lentitud, ineficiencia y bajísima inversión pública. El gobierno no cumple con sus promesas de crecimiento ni son viables los periodos en que piensa finiquitar sus obras; el Instituto de Salud para el Bienestar ha dejado sin atención a la población que requiere tratamientos con urgencia, especialmente a niños con cáncer, el fin de la reforma educativa le regresará todo el poder a Elba Esther Gordillo y a un sistema escolar de pésima calidad, conforme a los reportes del Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes; el poder federal se impone a los estatales y municipales, violentando el pacto federal; el narco sigue creciendo y con ello el terror de la población, la violencia está en su punto máximo.

“Estamos viviendo la Cuarta Transformación y por fin tenemos un gobierno que defiende los intereses del pueblo”, podría replicarse: Estamos rescatando la soberanía energética mediante el combate al huachicol, la reactivación de las seis refinerías existentes y la construcción de Dos Bocas; estamos reactivando la infraestructura, principalmente en las regiones más pobres del país, retomando el papel histórico del ferrocarril, con los trenes maya, transítsmico y México–Toluca; estamos usando los recursos públicos no para los gastos faraónicos de altos funcionarios sino para generar transferencias universales a mayores de 68 años, indígenas, población con discapacidad, madres solteras, estudiantes de bachillerato, habitantes de zonas marginadas por donde pasan los poliductos, campesinos productores de bienes básicos; estamos plantando millones de árboles: el salario mínimo real ha subido como nunca antes y la legislación laboral por fin da pie a la auténtica defensa sindical y democrática de los derechos de los trabajadores; estamos estableciendo un sistema universal de salud, el derecho constitucional a la educación superior, la construcción de cien universidades, un programa de empleo para millones de aprendices, una renovación total del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores en favor de los trabajadores; tenemos una inflación excepcionalmente baja, un equilibrio en nuestras cuentas con el exterior, no nos estamos endeudando de más, se mantiene un buen nivel de reservas de divisas y, fundamental, contamos con un nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (t–mec) que nos protege frente a la inestabilidad internacional, que clarifica las reglas de nuestro comercio, que defiende los derechos laborales de los mexicanos y que permitirá mejorar nuestra posición como consumidores y nuestro acceso a medicamentos; el nuevo aeropuerto de Santa Lucía permitirá reacondicionar el lago de Texcoco en pro de la ecología y el abastecimiento de agua para la Ciudad de México. El gobierno federal está acabando con la corrupción federal estatal y municipal, como lo muestran los casos de Rosario Robles y Genaro García Luna; no podrá haber más escándalos como los de los Duarte (Veracruz y Chihuahua), Borge (Quintana Roo) o Medina Mora (Nuevo León), o las estafas maestras, Odebrecht, Panama Papers y similares. Ahora las grandes empresas tendrán que pagar todos sus impuestos: las facturaciones falsas, incluyendo las derivas de subcontratación ilegal, son consideradas delincuencia organizada, el presidente ya no puede cancelar ni condonar adeudos fiscales.

¿Cuál de los dos párrafos anteriores es el verdadero? Es altamente probable que en función de la opinión que usted tenga le otorgue casi toda la validez a uno de ellos y rechace todas las afirmaciones del otro. Sin embargo, ¿es posible que en gran parte de lo dicho —no en todo— ambos párrafos sean ciertos? Este texto no podrá dar cuenta del conjunto de los señalamientos, pero sí, al menos de cinco de los fundamentales: crecimiento económico, empleo, inflación, inversión y seguridad. Veamos las cifras disponibles en estos dos años.

 

  1. RECESIÓN, ESTANCAMIENTO O REACTIVACIÓN

Las cifras preliminares presentadas en enero de 2020 marcaron una caída del producto interno bruto (PIB) de México de 0.1% en 2019 con respecto a 2018. Las expectativas de crecimiento económico para el país durante 2020 oscilan en un amplio margen que va de 1%, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), a 2%, según BBVA. En todo caso, ello implicaría un crecimiento promedio de entre 0.5% y 1% anual durante el bienio 2019–2020, tasa menor a la histórica de México desde 1982 (2.1%), mucho menor que la histórica de largo plazo (superior a 6% entre 1935 y 1981), menor a la tasa de crecimiento de la población del país (entre 1.6% y 1.8% anual, dependiendo de los resultados que arroje el censo 2020) y aún más pequeña en comparación con la tasa de crecimiento de la población económicamente activa (PEA). En otras palabras, aun cuando hubiese crecimiento económico, habría una caída del PIB per cápita y del producto por trabajador.

¿Esto significa una debacle generalizada para el país? No. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta que el sector agropecuario creció 1.9% y los servicios lo hicieron 0.5% (datos para el
conjunto del año, todos los subsecuentes sobre el PIB refieren solo
el promedio de los tres primeros trimestres). La industria es la que se
precipitó a la baja, y aunque aún no contamos con los resultados a
detalle, hubo una situación especialmente complicada en tres ramos: el
petrolero, el automotriz y el de la construcción.

En el caso del sector petrolero existe una tendencia histórica
de caída en las reservas probadas, en la extracción y en la exportación de
petróleo, a un punto tal que desde el año 2015 importamos más productos petroquímicos (sobre todo gasolina) que lo que exportamos de petróleo. En el PIB de extracción de petróleo y gas México tuvo una caída de 10.6% en el año 2017, de 6.4% en 2018 y de 8.5% en 2019 (primeros tres trimestres de cada año), lo que muestra una situación crítica, sobre todo ante la inestabilidad del mercado mundial (como en el caso de la tensión Estados Unidos–Irán) y la imposibilidad de sustituir de manera masiva en el corto y mediano plazos la dependencia de hidrocarburos por energías alternativas. En este caso, la opción de reactivar la capacidad pública de exploración, extracción, refinación, almacenamiento, distribución y comercialización de los productos petroleros sería clave en la definición de una estrategia industrial propia para el conjunto de la economía.

Todos los ramos de la industria de la construcción muestran una severa caída: 2.8% en edificación, 5.2% en obras de ingeniería civil y 13.3% de caída en trabajos especializados para la construcción. En este caso se advierte la necesidad apremiante de reactivar tanto la inversión pública como privada en el sector, lo que de alguna manera explica la lógica de las grandes obras de infraestructura. Sin embargo, se presentan tres elementos de riesgo mayor en las grandes propuestas de obra: el impacto ambiental; la violación de derechos de las comunidades locales, especialmente de las indígenas, y la dependencia técnica, financiera y de aprovechamiento de la obra por parte de grandes empresas privadas: si la mayor parte de la inversión será privada, cómo se podrá garantizar que en las obras prime el interés público y el desarrollo social por encima de los grandes intereses privados, no solo de la construcción sino del aprovechamiento posterior de las regiones en donde estas se realicen.

En cuanto a la industria de equipo de transporte (principalmente automotriz) no hay una crisis, pero sí una marcada desaceleración: el sector creció 10% en 2017, 4.7% en 2018 y 3.9% en 2019. Este sector es el principal proveedor de divisas derivadas de exportaciones industriales —superando ampliamente al petróleo— y ha estado sometido a diversas amenazas arancelarias del gobierno estadunidense y a una profunda revisión en el marco del t–mec, lo que condujo a una caída de 3.4% en la exportación de vehículos. Además, las ventas internas de automóviles se redujeron de manera significativa en 2019, llegando a 1.32 millones de vehículos ligeros (no contabiliza camiones, autobuses, tractores, entre otros), frente a 1.43 en 2018, lo que implica una caída de 7.7%, cuando en 2018 ya había caído con respecto a 2017. La caída de la industria automotriz implica un riesgo en la obtención de divisas para México, así como en la inversión y en la generación de empleo.

Sin embargo, cabe recordar tres elementos profundamente nocivos del sector en México: las condiciones laborales de los trabajadores automotrices han sido particularmente inferiores a las de sus pares norteamericanos (y mundiales) a pesar de que nuestro país cuenta con altos niveles de productividad laboral y casi un siglo de experiencia en el sector (la Ford comenzó a producir en México en 1925); el sector ha sido especialmente privilegiado en términos fiscales, de estímulos con terrenos, agua, servicios e inclusive hasta caminos, en detrimento de sectores tradicionales y de la micro, pequeña y mediana empresas, y que se han instalado en regiones en donde se ha causado una enorme contaminación, daños a la salud y consumo de agua, especialmente en la cuenca Lerma–Chapala–Santiago. La cuestión para los próximos años es si la industria automotriz podrá reactivarse bajo condiciones laborales dignas, pagando los impuestos y derechos correspondientes y actuando bajo prácticas estrictas de protección ambiental.

Muchos otros ramos industriales se encuentran en situación complicada, en su mayor parte desde antes de 2018. Son los casos de la minería, la industria textil, la de la madera, del papel, la química, la metálica, la de minerales no metálicos, aparatos eléctricos, muebles, colchones y persianas, entre otros. En pocos sectores se advierte una mejora, aunque entre ellos destaca la industria electrónica y la de equipo médico.

En suma, México se está desindustrializando desde los procesos de liberalización de los años ochenta, pero de manera más acentuada en la actualidad. Esto no es exclusivo de nuestro país, pero sí representa una amenaza en términos de empleo, productividad y desarrollo, especialmente en los albores de la cuarta revolución industrial.

En cuanto al sector servicios, destaca la desaceleración del sector bancario, creciendo sus tasas de colocación de crédito a un solo dígito, pero, aun así, genera junto con Chile las mayores tasas de beneficio bancario en América Latina.

Desde los años ochenta México ha registrado tasas promedio de crecimiento económico inferiores a la media mundial. Para 2019 el Banco Mundial estima que el PIB global habrá crecido 2.4% frente a cero en México. El escenario para 2020 es más complejo en el plano internacional, dada la casi recesión en Alemania, el debilitamiento del crecimiento en China —que será mucho más grave a raíz de la crisis del coronavirus—, las tensiones político–económicas que se deriven del Brexit en Europa y sobre todo las expectativas de reducción en la tasa de crecimiento de la economía de Estados Unidos (al 1.8%). Aunque decrecientes, se mantienen expectativas de recesión de alrededor de 30% en la economía de ese país dentro de los próximos 24 meses.

La respuesta que ha dado la presidencia de México a la falta de crecimiento ha sido en el tono de minimizarla, señalando que el objetivo fundamental es el desarrollo y no la producción, lo que llevaría a subrayar mayormente el sentido del desarrollo en términos de distribución del ingreso y de la riqueza, reducción de la pobreza, sostenibilidad ambiental, soberanía alimentaria y creciente desarrollo de tecnología propia, entre otros. Algunos de estos factores no podrán ser demostrables en el corto plazo (las encuestas de Ingresos y Gastos de los Hogares se levantan cada dos años y solo tendremos nueva información de ellas en 2021), mientras que otras, como en términos tecnológicos, parecen cada vez más alejadas, ante la reducción de la importancia que se le ha dado a ciencia y tecnología. Sin embargo, el aumento a los salarios mínimos, los cambios legislativos en materia laboral y los programas sociales sí parecen inducir a mejoras significativas en términos distributivos.

 

  1. EMPLEO, SALARIOS E INGRESOS

¿El empleo está creciendo o se está destruyendo? Depende cuál fuente tomemos (cada quien trae sus datos).  Un primer problema de medición está en la enorme variabilidad de la PEA (ocupados y desocupados) desde la crisis de 2008. Considerando su variación entre los terceros trimestres de cada año se registran aumentos ínfimos en algunos momentos (como en 2013, cuando creció solo 0.2% o en 2014 y 2017 cuando lo hizo al 0.3%) y sumamente elevados en otros, como en 2009 (al 3.8%) y en 2012 (al 3.6%). Si de un año a otro puede haber diferencias de 15 veces en la tasa de crecimiento de la PEA resulta complejo calcular y evaluar el empleo realmente generado.

En 2018 y 2019, conforme a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, la PEA ha crecido a ritmos acelerados (2.9 y 2.5%, respectivamente), lo que genera presiones mayores para la generación de empleo. En el año 2018 la población ocupada creció al 3% (ligeramente más que la PEA) y al 2.2% en 2019 (ligeramente menos). El registro de tasa de desocupación de diciembre de 2019 muestra una mejora sustantiva, al llegar a 3.1% de la PEA, frente a 3.6% en diciembre de 2018.

Parecería contradictoria la evolución del PIB, que no crece, combinada con un aumento relativamente aceptable de la ocupación al tercer trimestre de 2019 y una franca reducción de la desocupación al término del año. La aparente contradicción podría resolverse al contrastar los sectores y tipos de caída del PIB con la evolución de la ocupación. Si crece el empleo en sectores tradicionales o más rezagados, su contribución al PIB podría ser marginal, pero podría de cualquier forma participar en la generación de los ingresos personales y familiares. En contraste, el deterioro de sectores, regiones o empresas altamente capitalizados podría afectar mayormente al PIB, la inversión y a las exportaciones y en menor medida al empleo total.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo estima al conjunto de la población ocupada y desocupada a partir de cuestionarios aplicados en hogares, no en empresas ni registros administrativos, lo que implica considerar a la formalidad y la informalidad, al empleo adecuado y al subempleo, a los asalariados y a los trabajadores familiares sin remuneración. En cambio, para ubicar la evolución específica del empleo formal generalmente se emplean las estadísticas del IMSS.

Los datos del IMSS muestran, en efecto, un decaimiento de 50% en la generación de empleo nuevo: en el año 2018 creció al 3.4% y en 2019 solo al 1.7%. Sin embargo, las diferencias en cuanto a empleo permanente son menores. Cabe preguntarse si la contratación de un trabajador eventual en más de una ocasión durante el año es considerada como la generación de un solo empleo o de tantos empleos como veces pudo ser contratada una misma persona. En el segundo escenario, y dado el alto crecimiento del empleo eventual antes de 2019, cabría preguntarse si las cifras de aquellos años podrían sobrerrepresentar la cantidad de empleo generado, máximo cuando el incremento de la PEA fue sustancialmente menor a la del empleo. En 2019, en cambio, la tasa de crecimiento del empleo permanente fue sustancialmente mayor que la del eventual, lo que reduciría en gran parte las posibilidades de sobrerrepresentación.

Por otra parte, resalta el hecho de que la masa salarial real, esto es el número de trabajadores asegurados multiplicado por su salario promedio, descontando la inflación del año de referencia, haya aumentado en 2019 en 5.54% cuando el año anterior lo hizo en 3.95%. En otras palabras, el poder adquisitivo de los trabajadores, visto no a escala individual sino del conjunto de los asegurados, se incrementó significativamente más en 2019 (véase la tabla 6.1).

Una tercera fuente de información, obtenida ya no de hogares ni de registros administrativos sino directamente de las empresas, es la que presenta el Servicio de Información Estadística de Coyuntura del INEGI (SIEC). En sus Series desestacionalizadas de los indicadores del sector manufacturero (es decir, del sector más golpeado en 2019), en noviembre de ese año fue 0.1% menor al de junio de 2018 y 1.0% menor al de noviembre de ese mismo año (igual periodo entre años y a la víspera de la toma oficial de gobierno de la actual administración).

En otros términos, en la manufactura sí ha existido una caída de empleo, aunque esta ha sido marginal. Por otra parte, las remuneraciones reales por persona son 3.4% mayores que las de junio de 2018 y 3.3% superiores a las de noviembre de ese mismo año. En otros términos, aun en la industria manufacturera, el monto general real de remuneraciones a los trabajadores tiende a aumentar.

Por otra parte, la Estadística Mensual sobre Establecimientos con Programa de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación (immex), del propio INEGI, muestra que para noviembre de 2019 hubo un incremento de 0.8% en el empleo de esta clase de establecimientos con respecto a noviembre de 2018, así como un incremento en las remuneraciones medias reales por persona de 4.1%.

En cuanto a la productividad laboral de la economía, el índice global de productividad laboral de la economía (IGPLE) del INEGI mostró un descenso de 0.2% en el último trimestre de 2018, el cual se compensó con un aumento similar en el primero de 2019. En el segundo trimestre hubo una caída significativa de 1.5% y en el cuarto semestre repuntó de nuevo 0.2%. En otros términos, la productividad se mantiene estable, salvo por la caída del tercer trimestre de 2019. Por ello, el incremento en los salarios reales apunta a una muy ligera mejora en la distribución del producto entre capital y trabajo, en favor del trabajo, lo que es inédito en los últimos 37 años.

 

  1. ESTABILIDAD FINANCIERA

Es común contraponer una estrategia orientada directamente en favor del mercado interno o de la redistribución del ingreso y de la riqueza a la denominada estabilidad macroeconómica y particularmente a la financiera. Durante la administración de López Obrador se está acumulando una serie de tensiones en la práctica de un pragmatismo que hace malabares para tratar de mantener la estabilidad financiera junto con un cambio de orientación de diversas políticas económicas y sociales.

Hasta comienzos de 2020 el malabarismo ha funcionado, aunque no significa que tenga asegurado su mantenimiento. La inflación tiende a la baja a pesar de los significativos aumentos a los salarios mínimos para los años 2019 (16% general y 100% en los municipios de la frontera norte) y 2020 (20% a nivel general y 5% en la frontera norte). El pasar de 6.8% de inflación en 2017, a 4.8% en 2018 y a 2.8% en 2019 muestra la no constatación de la aseveración de que los salarios no podían aumentarse en términos reales si no aumentaba la productividad (aunque la laboral sí lo hacía), porque romperían la estabilidad de precios que tanto trabajo le había costado a los mexicanos.

Las tasas de interés se están reduciendo, aunque a un ritmo lento. La tasa de referencia del Banco de México hacia la banca comercial alcanzó 8.25% a fines de 2018 y en febrero de 2020 se encuentra en 7.25%.

La línea de crédito del FMI ante México se ha renovado, aunque por un monto inferior a los prevalecientes durante la gestión de Enrique Peña Nieto, dada la petición del gobierno mexicano de depender menos de tal acreditación.

En cuanto a las calificadoras internacionales de deuda, después de episodios complejos durante 2019, presentaron expectativas negativas para esta —sobre todo de parte de Fitch Ratings— aunque para fin de año tendieron a estabilizarse. Al inicio de 2020, ante la amenaza del coronavirus y la nueva expectativa de bajo crecimiento económico de México, los riesgos de baja de nota, alza en el riesgo país y por consecuencia aumento del costo de la deuda para México se están reactivando.

Pese a ello, e incluso a pesar de la caída en las exportaciones automotrices, las relaciones económicas de México con el exterior tienden a estabilizarse. En 2017 se registró un déficit en la balanza comercial (exportaciones menos importaciones de mercancías) de 10,962 millones de dólares; en 2018 este déficit creció a 13,618 millones; en 2020 se registró un superávit de 5,820 millones.[1]

Por lo que respecta a las finanzas públicas, el balance presupuestario de 2017 fue de un déficit de 238,472 millones de pesos; en 2018 aumentó a 494,492 millones y en 2019 registró un descenso a 398,356.[2]

En cuanto a las reservas internacionales de divisas en poder del Banco de México, estas registraron 176,620 millones de dólares al 1 de julio de 2018, al primero de enero de 2019 fueron 180,350 y 183,028 al primero de diciembre de ese año.

En cuanto a la inversión, aunque aún no se dispone de los datos anuales de formación bruta de capital fijo en las cuentas nacionales, los índices de confianza del productor y los resultados de las encuestas sectoriales marcan una tendencia clara a la desinversión privada, lo que representa un riesgo mayor en las expectativas de crecimiento. Parece existir un tour de force entre el gobierno mexicano y parte de grandes capitales privados en torno a la primacía de los intereses de estos últimos en la economía mexicana. El hecho de haber divulgado el Estado mexicano las listas de empresas beneficiadas con cancelaciones y condonaciones de impuestos, así como la consideración de delincuencia organizada a la emisión masiva de facturas falsas, la denuncia gubernamental de prácticas ambientales graves en algunos casos (mineras) o dañinas a la salud (alimentos chatarra y etiquetado frontal), así como la reducción en la comunicación directa entre algunos de los grandes empresarios y la presidencia, generan tensiones muy significativas de discurso y de hecho. En contraparte, el gobierno procura fortalecer alianzas con otros grandes empresarios, como en los casos de Carlos Slim y Ricardo Salinas Pliego, en lo que parece ser una lógica de división entre los intereses empresariales.

En suma, se registra baja inflación, tasas de interés decrecientes, estabilidad fiscal y externa y aumento de reservas internacionales, aunque se mantiene una situación de desconfianza en la inversión privada y amenazas por parte de la banca corporativa y de las calificadoras internacionales.

 

  1. ¿INSEGURIDAD RÉCORD? SÍ, PERO NO

El 12 de abril de 2019 el periodista Jorge Ramos cuestionó en la conferencia mañanera a López Obrador en cuanto a los niveles de inseguridad y violencia. El periodista indicó que las tendencias mostraban que 2019 podría ser el año con mayor criminalidad en la historia moderna de México, en tanto que el presidente señaló que esta se estaba conteniendo. Lo sorprendente es que ambos tenían razón… ¡y con las mismas cifras! Todos los datos de esta sección provienen del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.[3]

Es cierto que la criminalidad es cada vez mayor y que 2019 fue un año récord al respecto. El país está cada vez más desgarrado y polarizado. En ese año hubo 330,994 personas víctimas de delitos contra la vida y la integridad corporal, es decir, algo más que la población total de Puerto Vallarta y equivalente a alrededor de dos tercios de la de Tlajomulco de Zúñiga. Hay un pobre consuelo: la tasa de crecimiento de esta delincuencia fue mayor en 2017: 9.4% vs 8.9% en 2019.

Sin embargo, el descargar la gravedad de la situación en el hecho de que hubiese en años previos evoluciones aún peores, aunque sea cierto es una salida extraordinariamente pobre. En todo caso, el cambio está en la estructura de la delincuencia.

En cuanto a los homicidios, estos siguen creciendo, pero en ese caso sí hay una diferencia significativa en términos cuantitativos: en 2016 crecieron 13.4%, al año siguiente 18%, en 2018 aumentaron 9% y en 2019 el incremento fue de 2.3%. Si esta tendencia conduce a que en 2020 comience a revertirse el número de homicidios puede comenzar a entreverse una expectativa positiva, pero nada garantiza que eso se logrará.

En contraste, hay un repunte significativo en las lesiones y su tasa de crecimiento es la mayor de los últimos años: 7.5% en 2019. Este crecimiento está concentrado principalmente en lesiones culposas y, a su interior, destaca el aumento de los accidentes de tránsito y “con otro elemento”. En otras palabras, el incremento de la delincuencia no solo es provocado por la intención de hacer daño sino por una forma de vida que nos expone cada vez más no solo a sufrir, sino a causar daño contra nuestra voluntad. En la medida en que nuestra economía impulse el famoso burnout, el bulling, el mobbing, la productividad, la eficiencia y la competitividad a toda costa, inclusive ante los riesgos de nuestra propia integridad física y la de los demás, la delincuencia difícilmente podrá detenerse. Lo mismo podría afirmarse en términos del impulso a conductas riesgosas en nuestra alimentación, en nuestra for-
ma de transportarnos, en nuestra forma de divertirnos, en nuestra
forma de consumir y de vivir.

Los feminicidios están creciendo a menor velocidad, pero siguen haciéndolo a tasas mayores a 10% anual. En tanto esto prosiga nada evitará el desgarramiento social expresado en la división sexual. ¿Que tal vez antes también fuese igualmente grave pero no se clasificaba
de “feminicidio”? Ello no ayuda a reducirlo sino a justificarlo, al igual que en el caso de lesiones culposas, esta tendencia no puede disociarse de la disputa cada vez mayor por un reparto equitativo de tiempos de trabajo, de cuidados y de tiempo libre, de formas de consumo respetuosas y no riesgosas para los demás, de formas de movilidad más eficientes y de una vida más digna no solo en el espacio familiar sino en el laboral, en la calle, en la escuela, en las compras, en los centros de salud. De nuevo, la delincuencia no es solo un asunto policial.

El secuestro con calidad de rehén está disminuyendo, pero aumenta el extorsivo, el que pretende causar daño y el denominado exprés. Este último cayó 45.6% en 2019, pero en 2018 había aumentado ¡4,443%! Al pasar de siete casos en 2017 a 318 en 2018. De nuevo, el papel del ser humano como una mercancía robada intercambiable por dinero.

En tráfico de menores y raptos se registra una reducción significativa, pero en contraparte están aumentando considerablemente la extorsión, la corrupción de menores y la trata de personas. En todo caso. Este enorme abanico nos indica que la delincuencia abarca un gigantesco “portafolios de inversión” que no puede reducirse solamente al narcotráfico, aunque con frecuencia pueda estar asociado a él (véase la tabla 6.2).

 

  1. CONCLUSIÓN

Por lo expuesto, es posible que se considere que el autor de esta nota simplemente pretende defender al actual gobierno o, por el contrario, que se está distanciando del apoyo al gobierno que realmente busca el cambio en favor de los mexicanos. Más allá de mi postura ideológica o política personal, lo importante es si lo que aquí se dice es cierto o falso. Si lo dicho en alguna medida puede contribuir a valorar, no a López Obrador sino a una decisión social de efectuar un cambio significativo en el rumbo del país, en favor de estrategias directas de carácter redistributivo y de mercado interno, entonces este texto podrá ser de alguna utilidad. Si sirve para señalar que hay graves riesgos, malabares, inconsistencias y falta de claridad en diversas políticas, y que esto debe corregirse, so pena de generar la decadencia del actual gobierno, también el texto puede ayudar a la discusión.

Apoyar un cambio implica reconocer lo que es consistente con el interés público y el beneficio social y ambiental, pero no extender un cheque en blanco en favor de quienquiera que sea, renunciando a la responsabilidad de establecer posturas críticas y reflexivas. Asimismo, el diálogo con quienes rechazan de plano al actual gobierno puede ser muy valioso y generar cambios, siempre y cuando se parta del interés público, de información verídica, de consistencia entre el pensar y el hacer, así como de capacidad de escucha y de análisis real de los argumentos contrarios.

No hay soluciones mágicas, secuencias lineales ni paradigmas irrebatibles para enfrentar la gravedad de los problemas socioeconómicos que sufre México. El debate social sobre el actual gobierno continuará largo tiempo en nuestros espacios laborales, profesionales, familiares y de todo tipo de interacción. En la medida en que socialmente generemos alternativas tendremos posibilidades de recomponer el tejido social. En la medida en que solo nos anclemos en las posturas que convienen a nuestros espacios de socialización la polarización seguirá creciendo.

 

[*] Es economista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor en Estructuras Productivas por la Universidad París VII y en Trabajo y Política Social por la Universidad París X. Profesor del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Correo electrónico: iroman@iteso.mx

 

[1] Información oportuna sobre la balanza comercial de mercancías de México durante diciembre de 2019, comunicado de prensa 23/20, 28 de enero de 2020, INEGI, México.

[2] Secretaría de Hacienda y Crédito Público, http://presto.hacienda.gob.mx/EstoporLayout/Layout.jsp

[3]  https://www.gob.mx/sesnsp/acciones-y-programas/victimas-nueva-metodologia?state=published

 

Los elefantes blancos de AMLO

Sergio Negrete Cárdenas[*]

 

Resumen: Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia de la República con un proyecto de nación claro. Una notable soberbia intelectual lo ha llevado a instrumentar una serie de políticas simples y equivocadas que implicarán importantes costos humanos y materiales a lo largo de los años. En materia de infraestructura, muestra la pasión por los megaproyectos que permea entre muchos gobernantes latinoamericanos, y que con triste frecuencia terminan en elefantes blancos.

Palabras clave: inversión pública, infraestructura, política pública, comunicaciones, energía, Dos Bocas, Santa Lucía, NAIM

 

Abstract: Andrés Manuel López Obrador won the Presidency of the Republic with a clearly articulated national project. A remarkable case of intellectual hubris has led him to implement a series of simplistic and wrong–headed policies that will impose considerable human and material costs over the years. When it comes to infrastructure, the administration shows the same weakness for megaprojects shared by so many other Latin American rulers, leaving their countries saddled with white elephants.

Key words: public investment, infrastructure, public policy, communications, energy, Dos Bocas, Santa Lucía, NAIM (New Mexico City International Airport)

 

  1. UN PROYECTO DE NACIÓN TAN CLARO
    COMO EQUIVOCADO

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) llegó, por fin, a la Presidencia de la República en 2018, tras 14 años de infatigable campaña (considerando que esta la inició en 2004, con el proceso político del desafuero). Catorce años de recorrer a lo largo y ancho el país, de ofrecer en grandes ciudades, urbes pequeñas, pueblos y rancherías ideas, diagnósticos, críticas y propuestas. México nunca vio una ambición política tan descarnada y duradera, finalmente coronada por el éxito.

Quizá por ello no sorprende que el arranque del gobierno lopezobradorista haya sido el más radical observado en décadas. El tabasqueño se ciñó la banda presidencial con un diagnóstico amplio y claro de los grandes problemas nacionales, así como las necesarias soluciones a seguir. A lo largo del tiempo había acumulado respuestas, muchas simples, para todo. Mucho de aquello que había que desmontar estaba englobado en el llamado “neoliberalismo”, para sustituirlo por algo que hasta hoy carece de etiqueta definida, aunque AMLO ha utilizado en distintos momentos las denominaciones de “anti–neoliberal” (obviamente), “pos–neoliberal”[1] o, ya en su primer año de gobierno, “economía moral” (con libro publicado).[2]

Un ejemplo destacado de ello es el problema de la inseguridad. El “abrazos, no balazos” se escucha simplista, pero hay mucho detrás de esa frase electoral. AMLO consideró que lo mejor para acabar con el grave problema era desactivar el enfrentamiento abierto con las mafias criminales, al tiempo que ofrecía dinero y becas a los jóvenes.[3] Un ofrecimiento monetario es una constante en muchas de sus propuestas, partiendo del supuesto de que esos grupos delictivos se alimentan de jóvenes sin estudios o trabajo. Por un lado se evita la pelea, por el otro se frena que jóvenes ingresen a ellos. Por ambos extremos de la pirámide delictiva se tiene una solución para demolerla.

Hay algo peculiar con ese diagnóstico y las soluciones propuestas: su origen. López Obrador opera con una soberbia intelectual notable. No hay un grupo de expertos que haya contribuido, tampoco estudios que lo sustenten, como no existe una experiencia nacional o internacional que pueda usarse como referencia. No existe siquiera un “gurú” obradorista que pueda presentarse como experto en la materia (seguridad o cualquier otra), y que se conozca como influencia decisiva.

El problema es que el diagnóstico es equivocado, y por ende las acciones propuestas no funcionan, como lo demuestra el registro de homicidios de 2019.[4] La respuesta de AMLO ante el desastre es la negación de la realidad (con los “otros datos”) o rigidez intelectual, argumentando que la estrategia que propuso sí está funcionando o que funcionará, pero requiere de más tiempo. Esto se repite en todos los ámbitos de la política pública del gobierno obradorista, incluyendo el energético y el de transportes.

 

  1. LA ATRACCIÓN POLÍTICA DE LOS MEGAPROYECTOS

 

A muchos gobernantes les atrae la noción de los grandes proyectos. Aquello que por su tamaño e impacto será llamativo, trascendente, enorme… y, por ende, memorable. Obras que permiten pasar a la historia con obras de envergadura, que impresionen a las futuras generaciones. Un ejemplo de un estadista brillante en ese sentido, entre muchos otros, fue François Miterrand, presidente de Francia entre 1981 y 1995. Miterrand fue audaz y vanguardista en materia de arquitectura urbana. Muy pocos se habrían atrevido a plantar una pirámide en medio del complejo del Louvre. Otra obra impresionante fue el Gran Arco de la Defensa. Y esto en una ciudad que se supondría intocable, como París.

Los gobernantes de países en desarrollo son en ocasiones más atrevidos, y por desgracia en un ámbito poco estético y muchas veces provocando desastres financieros: el productivo. Por ello sus ideas
—en ocasiones verdaderos caprichos— son más costosas, sacrificando recursos que bien pudieron utilizarse de otra manera. Los grandes megaproyectos obradoristas entran en esa categoría: la de elefantes blancos. Hasta el momento son tres, cuyo costo conjunto asciende a unos 362 mil millones de pesos (18,000 millones de dólares), según cálculos del gobierno: la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, el aeropuerto de Santa Lucía (parte de lo que se ha dado en denominar pomposamente el Sistema Aeroportuario Metropolitano, sam) y el llamado Tren Maya.[5] Del último nada hay que decir todavía, puesto que no se ha iniciado formalmente, y solo queda por esperar que el impacto ecológico no sea tan grave como temen muchos, y que no sea otro costoso elefante blanco.

 

  1. DOS BOCAS: LA (CARA) OBSESIÓN POR LA GASOLINA

 

El presidente considera como algo fundamental que la gasolina que se consume en México provenga del propio territorio nacional, no “depender” de extranjeros (sobre todo Estados Unidos).[6] No hay racionalidad económica o financiera, su fuente es un nacionalismo con ecos de hace medio siglo. Para López Obrador es una afrenta que un país petrolero exporte crudo e importe combustible.

En sus diversas campañas presidenciales siempre prometió lo mismo, ofreciendo construir refinerías para alcanzar así la soberanía gasolinera. En la correspondiente a 2012 ofreció cinco, que redujo a dos en 2018,
para finalmente quedar en una (la descartada se iba a construir en
Atasta, Campeche). Apenas tomó posesión, el 9 de diciembre, se anunció el Plan Nacional de Refinación,[7] con Dos Bocas como su elemento más importante (aparte de que se rehabilitarían las seis refinerías existentes), con la meta de procesar 340 mil barriles de crudo pesado por día. Probablemente nunca una administración había presentado tan rápidamente un plan con propuestas tan ambiciosas —considerando como “plan” un video en YouTube y una serie de discursos.

¿Por qué tener la certeza de que la nueva refinería será un elefante blanco? Porque ningún consorcio internacional aceptó hacerse cargo del proyecto bajo las condiciones demandadas por el gobierno mexicano: un costo de ocho mil millones de dólares y un plazo de solo tres años para terminarla. AMLO anunció ese fracaso como una “buena noticia” al establecer que entonces Pemex quedaba a cargo,[8] cuando la empresa tenía 40 años sin construir una refinería.

Como en tantos temas, la visión obradorista no tiene sustento técnico, estudios ni el apoyo de expertos para Dos Bocas. Costo y plazo, al parecer, provienen de una refinería en la India construida en términos similares por el sector privado (la refinería de Jamnagar, en el estado de Gujarat). Al parecer esto fue decisivo para que el gobierno obradorista considerara que podía hacerse, aunque quizá sin saber que ese proyecto era una segunda refinería, construida al lado de otra. La constructora de ese proyecto, Bechtel, fue una de las que rechazó desarrollar la refinería en Tabasco.

El destino de Dos Bocas probablemente no será el ambicionado de Jamnagar sino de otras refinerías en América Latina también construidas por gobiernos. En 2005 se inició el proyecto de la refinería Abreu
e Lima. Una iniciativa conjunta de Brasil y Venezuela, en los tiempos en que el petróleo subía de manera imparable. Venezuela era un gigante petrolero y Brasil ambicionaba convertirse en uno, con los dos países encabezados por estatistas: Hugo Chávez y Lula da Silva. La estimación era un costo de 2,300 millones de dólares, para refinar 230 mil barriles de crudo diariamente.

Los venezolanos abandonaron el proyecto en 2013. Se concluyó parcialmente y empezó a producir gasolinas en 2014 (nueve años después de iniciado). Quizá ha sido la refinería más cara del mundo, con una inversión aproximada de 20,000 millones de dólares, nueve veces lo planeado. Parte del aumento se explica por sobrecostos, asociados a corrupción. En abril de 2019 Petrobras anunció que planeaba vender sus ocho refinerías, con Abreu y Lima entre ellas.[9]

O quizá el destino de Dos Bocas será el de la Refinería del Pacífico. Las similitudes son mayores, puesto que el gobierno de Rafael Correa pretendía que fuera un símbolo industrial. La meta era que procesaría 300 mil barriles diarios, permitiendo al Ecuador no solamente dejar de importar gasolinas sino exportar excedentes. El proyecto, también en conjunto con Venezuela, se inició en 2008 y se suponía estaría terminado en cinco años. Tras 1,500 millones de dólares de inversión lo único que puede mostrarse a cambio es un terreno aplanado. Sobrecostos y corrupción también fueron comunes. En 2019 el gobierno de Lenin Moreno inició formalmente la liquidación de la empresa.[10]

 

  1. SANTA LUCÍA (O LA DESTRUCCIÓN DEL NAIM)

 

La soberbia intelectual al parecer se mezcló con el revanchismo cuando López Obrador decidió, como presidente electo, anunciar la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), cinco semanas antes de tomar posesión. La cobertura política (innecesaria, y que no engañó a nadie) fue una farsa disfrazada de “consulta” a la población al respecto.[11]

Las razones obradoristas para sustentar la acción fueron diversas y cambiantes a lo largo del tiempo: ahorrar dinero (alegando que eso
se conseguiría incluso cancelando un proyecto ya avanzado en su ejecución), que muchos de los contratos del NAIM habían implicado corrupción (aunque no investigó nada tras cancelarlo), el daño a un inexistente lago, o que el NAIM eventualmente se hundiría.[12]

La base aérea de Santa Lucía transformada en aeropuerto civil tiene, como Dos Bocas, el sello de AMLO: sin soporte técnico que la avale, expertos que de hecho se manifestaron contra el proyecto, proyecciones optimistas poco creíbles sobre su costo y tiempo de construcción, estimados en 92 mil millones de pesos y 29 meses, respectivamente.[13] Pero lo peor será que no funcionará como se pretende. El presidente justificó en alguna ocasión Santa Lucía con una suma de pistas de aterrizaje: dos en el aeropuerto actual, tres en Santa Lucía y una en Toluca, mientras que el NAIM tendría tres. Se escucha bien duplicar con el sam lo que ofrecería Texcoco, pero asume equivocadamente que se pueden operar los tres aeropuertos en forma simultánea. “Más” no es realmente “más” cuando se habla de pistas y tráfico aéreo. Organizaciones especializadas, destacadamente mitre de Estados Unidos, han establecido que operar en forma simultánea los tres aeropuertos sería muy complicado dada la altura y orografía del Valle de México.[14]

Pero además está la conectividad que un sam nunca podría ofrecer, y que era una ventaja esencial del NAIM. Porque aterrizar en el AICM, para luego tener que conectar en Santa Lucía o Toluca, sería una pesadilla. A la falta de planes y estimaciones de costos sobre el sam se suma que no hay nada acerca de las conexiones terrestres entre los aeropuertos, nada que permita esperar remotamente un cambio relativamente rápido y sin contratiempos. El NAIM iba a ser un “HUB” internacional, un aeropuerto que atrae no solamente por el destino sino por la facilidad de conectar a otros puntos en el país o incluso el extranjero. ¿Alguien festejó sinceramente la decisión de AMLO? Por lo menos ciudades como Panamá, Miami y Houston, con sus respectivos “HUB”.

Ante lo anterior no hay duda de que Dos Bocas y Santa Lucía, quizá el Tren Maya (cuyo costo se proyecta en 120 mil millones de pesos), así como otros proyectos que pueden añadirse en el futuro, serán monumentos representativos del gobierno de López Obrador, aunque probablemente no en el sentido en que este lo espera.

 

[*]Es profesor investigador del Departamento de Economía, Administración y Mercadología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Es doctor en Economía y maestro en Economía Internacional (Essex, Reino Unido). Licenciado en Economía (ITAM) y Ciencias de la Comunicación (UNAM). Trabajó en el Fondo Monetario Internacional (2004–2009). Es colaborador del periódico El Financiero y de Arena Pública. Correo electrónico: snegcar@iteso.mx

 

[1] Páramo, Arturo. “México, en rebelión contra el neoliberalismo: López Obrador”, en Excélsior, 1 de octubre de 2019. Recuperado de https://www.excelsior.com.mx/nacional/mexico-en-rebelion-contra-el-neoliberalismo-lopez-obrador/1339401

[2] “López Obrador presenta su libro ‘Hacia una economía moral’”, en El Financiero, 19 de noviembre de 2019. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/lopez-obrador-presenta-hacia-la-economia-moral-libro-que-explica-modelo-economico-del-gobierno

[3] “López Obrador propone para México “abrazos, no balazos”, también producción y trabajo”, en Sin embargo, 23 de octubre de 2016. Recuperado de https://www.sinembargo.mx/23-10-2016/3107190

[4] “2019 cerrará con 36,000 homicidios y solo 1 de cada 10 se castiga: reportes”, en Expansión, 3 diciembre 2019. Recuperado de https://politica.expansion.mx/mexico/2019/12/03/2019-cerrara-con-36-000-homicidios-y-solo-1-de-cada-10-se-castiga-reportes

[5] “Tren Maya, Santa Lucía y Dos Bocas, las prioridades de AMLO en 2020”, en Polemón, s.f. Recuperado de https://polemon.mx/tren-maya-santa-lucia-y-dos-bocas-las-prioridades-de-amlo-en-2020

[6] Presidencia de la República. “Versión estenográfica de la conferencia de prensa matutina, viernes 23 de agosto, 2019”. Recuperado de https://www.gob.mx/presidencia/articulos/version-estenografica-de-la-conferencia-de-prensa-matutina-viernes-23-de-agosto-2019?idiom=es

[7] Secretaría de Energía. “El Presidente Andrés Manuel López Obrador presenta el Plan Nacional de Refinación”, 9 de diciembre de 2018. Recuperado de https://www.gob.mx/sener/articulos/mensaje-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-durante-la-presentacion-de-plan-nacional-de-refinacion-184634?idiom=es

[8]  Urrutia, Alonso y Alma Muñoz. “Declaran desierta licitación de Dos Bocas; Sener y Pemex, a cargo”, en La Jornada, 9 de mayo de 2019. Recuperado de https://www.jornada.com.mx/ultimas/economia/2019/05/09/declaran-desierta-licitacion-de-dos-bocas-sener-y-pemex-a-cargo-5937.html

[9]  EFE. “Petrobras anuncia la venta de ocho refinerías y una red de gasolineras en Uruguay”, 27 de abril de 2019. Recuperado de https://www.efe.com/efe/america/portada/petrobras-anuncia-la-venta-de-ocho-refinerias-y-una-red-gasolineras-en-uruguay/20000064-3962424

[10] Orozco, Mónica. “La liquidación de la Refinería del Pacífico se inició”, en El Comercio, 15 de marzo de 2019. Recuperado de https://www.elcomercio.com/actualidad/liquidacion-refineria-pacifico-petroecuador-gobierno.html

[11] “Adiós al NAIM: la opción de construir pistas en Santa Lucía gana en la consulta convocada por López Obrador”, en Animal Político, 28 de octubre de 2018. Recuperado de https://www.animalpolitico.com/2018/10/consulta-aeropuerto-resultados-amlo-santa-lucia/

[12] Suárez, Gerardo. “NAIM se hubiera terminado hasta 2025 y se iba a hundir: AMLO”, en El Heraldo de México, 6 de enero de 2020. Recuperado de https://elheraldodemexico.com/pais/amlo-conferencia-mananera-lunes-6-de-enero-2020-en-vivo-naim-concluido-2025-amlo/?amp

[13] Según el presidente, el nuevo aeropuerto estaría en funcionamiento el 21 de marzo de 2022. Véase López, Antonio. “Estiman concluir aeropuerto de Santa Lucía en 29 meses”, en La Razón, 18 de octubre de 2019. Recuperado de https://www.razon.com.mx/mexico/quiere-amlo-que-aeropuerto-de-santa-lucia-este-listo-en-marzo-del-2022-construccion-nomasderroches/

[14] “Mitre alerta de riesgo de embotellamiento con operación simultánea del AICM, Santa Lucía y Toluca”, en Animal Político, 2 de noviembre de 2018. Recuperado de https://www.animalpolitico.com/2018/11/mitre-aicm-santa-lucia-embotellamiento-naim/

 

¿Redistribución sin crecimiento?

[*]

Francisco J. Núñez de la Peña[**]

 

Resumen: El incremento de la producción —y de la productividad— es un
objetivo económico fundamental. La inversión (en maquinaria, equipo,
instalaciones, infraestructura) hace posible la expansión de la capacidad
productiva. En enero–septiembre de 2019 el crecimiento del producto interno bruto (pib) de México fue nulo y la inversión disminuyó. Si las condiciones son desfavorables la inversión privada se desalienta. Cuando la economía se estanca los recursos públicos no aumentan significativamente. Sin crecimiento la redistribución promovida por el estado es limitada. En 2020 el pib crecerá 1%.

Palabras clave: crecimiento económico, pib, inversión, pronósticos,
redistribución

 

Abstract: An increase in production – and productivity – is a fundamental
economic objective. Investment (in machinery, equipment, facilities
and infrastructure) enables the expansion of productive capacity. Between January and September of 2019, the growth of Mexico’s gross domestic product (gdp) was zero, and investment actually decreased. If conditions are unfavorable, private investment stalls. When the economy stagnates, public resources do not increase significantly. Without growth, redistribution by the State is limited.
In 2020, the gdp is projected to grow 1%

Key words: economic growth, GDP, investment, projections, redistribution

 

Es común que se hable del crecimiento económico como un objetivo
primordial de las naciones. Sin embargo, el crecimiento económico
no es un fin en sí mismo, sino un medio para propiciar el desarrollo,
abatir la pobreza y alcanzar una mejor calidad de vida de la población.[1]

Si los ingresos de los grupos más desfavorecidos se limitan por falta
de capital físico y humano, así como por falta de acceso a infraestructura,
la redistribución de recursos públicos podría generar un mecanismo poderoso para superar estas limitantes […] La mayoría de los países han incrementado sustancialmente el porcentaje de su PIB movilizado a través de impuestos, aunque muchos de los aumentos son absorbidos por un mayor consumo por parte del gobierno. Alguna combinación de mayor movilización de recursos y redirección de inversiones debería permitir el financiamiento de esta transferencia […] la forma precisa de la inversión es de gran importancia. En nuestras simulaciones hemos supuesto que las oportunidades de inversión productiva existen, aunque implican un cierto costo en la forma de menor productividad en términos del pib. En la práctica, identificar tales proyectos podría significar una limitante tan grande como la disponibilidad de recursos.[2]

 

En el capítulo 6, titulado “El Estado como promotor del desarrollo”, del libro Hacia una economía moral, Andrés Manuel López Obrador dice:

Otro elemento básico de nuestra política es desechar la obsesión tecnocrática de medirlo todo en función del mero crecimiento. Nosotros consideramos que lo fundamental no es cuantitativo sino cualitativo: la distribución equitativa del ingreso y la riqueza.[3]

 

No obstante, según los Criterios generales de política económica para la Iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación correspondientes al ejercicio fiscal 2019, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (shcp) previó un crecimiento del producto interno bruto (pib) para 2019 de entre 1.5% y 2.5%, “en línea con el esperado por los especialistas del sector privado y de organismos internacionales”.[4] Todavía eran los tiempos de Carlos Urzúa como secretario de Hacienda.

En el número de Análisis Plural correspondiente al primer semestre de 2019 afirmamos: “Según el indicador global de la actividad económica (igae), la economía mexicana se encamina hacia una recesión”.[5] El 25 de noviembre de 2019 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi) confirmó el nulo crecimiento del pib en los primeros tres trimestres(véase la tabla 4.1).[6]

Un día después de ese comunicado se informó:

El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (shcp), Arturo Herrera y el líder de los diputados de Morena, Mario Delgado, reconocieron que, si bien la economía no está en recesión, sí puede ir hacia una tendencia negativa, debido a que la expansión del Producto Interno Bruto (pib) ha sido menor a lo esperado al inicio de la actual administración.[7]

Luego el empresario Carlos Slim indicó: “Lo trascendente no era si este año crecíamos 0.5, 0.4 o 0.8, sino que se sentaran las bases para lo que hoy se plantea, gracias al trabajo del [Consejo Coordinador Empresarial] cce y del sector privado, junto con el Gobierno”.[8]

Días antes se había publicado lo siguiente: “El jefe de la Oficina de la Presidencia asegura que hay confianza de empresarios; reconoce que existen dudas de forma, pero no de fondo; descarta que desaceleración termine en recesión; prevé crecimiento de 1.6% en 2020”.[9]

Ya en diciembre el presidente de la república habló de su primer año de gobierno. En una crónica sobre el acto conmemorativo que se realizó en el Zócalo de la Ciudad de México se dice: “En lo que respecta a economía, admitió que todavía no hay crecimiento como se desea, pero hay mejor distribución de la riqueza, pues el presupuesto no se queda arriba, sino que ahora, dijo, llega a la gente”.[10]

La demanda global (o agregada) ha subido poco en 2019: sus dos componentes con variaciones positivas son el consumo privado y la exportación de bienes y servicios (0.6% y 3.2% anual en el segundo trimestre de 2019). La formación bruta de capital fijo, es decir, la inversión (privada y pública) necesaria para ampliar la capacidad de producción del país, ha disminuido, al igual que el gasto del gobierno (véase la tabla 4.2).

A 2019 se le considera un año de estancamiento. Y, cuando la economía crece poco o decrece, es difícil que los ingresos del sector público —y las acciones redistributivas mediante el gasto— aumenten significativamente. Por ejemplo, los ingresos presupuestarios del sector público en enero–octubre de 2019 fueron 0.3% menores que en los mismos meses de 2018 y el gasto neto pagado decreció 2.2% en términos reales en el mismo periodo (véase la tabla 4.3).

En los Criterios para 2019 no se habló de la distribución del ingreso, pero sí de que el Proyecto de Presupuesto de Egresos (PPEF) 2019

[…] incorpora una nueva visión sobre el uso de los recursos públicos, ejercidos de manera honesta, eficiente y transparente, en donde el objetivo clave es reducir las brechas y desigualdades económicas en nuestro país, incrementando el bienestar social y el desarrollo económico, al tiempo que se mantienen los balances públicos equilibrados.[11]

 

En el mismo documento se mencionaron 18 “proyectos prioritarios del sector central” para los cuales el ppef previó 251.6 miles de millones de pesos; cinco de ellos se llevarían 77.3% de ese monto (véase la tabla 4.4).[12]

En los Criterios para 2020 ahora se supone un crecimiento del pib de entre 0.6% y 1.2%.[13] En esta ocasión no se incluye un cuadro con los 18 proyectos prioritarios antes mencionados, pero sí un recuadro, titulado “Determinantes del crecimiento económico”, donde se reconoce lo siguiente:

El crecimiento económico no es equivalente al desarrollo económico, entendiendo a este último en términos del incremento en el bienestar a través del uso eficiente y sostenible de los recursos, que permitan generar los medios, bienes, servicios y capacidades humanas que garanticen la prosperidad de la población. No obstante, el incremento de la capacidad productiva de la economía está generalmente asociado a mayores niveles de desarrollo y a reducciones sostenidas en los niveles de pobreza).[14]

En octubre de 2019 el Fondo Monetario Internacional pronosticó para 2020 un crecimiento del pib de México de 1.3%,[15]menor que los correspondientes a Brasil, Costa Rica, Chile, Colombia y Bolivia, entre los países latinoamericanos mencionados en la tabla 4.5.[16]

Y según los resultados de una encuesta del Banco de México llevada a cabo entre el 4 y el 10 de diciembre de 2019 el pibde México crecerá 1.1% en 2020.[17]

Por otra parte, según la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (enco), resultado de la colaboración entre el Banco de México y el inegi,[18] no parece haber mejorado la percepción de la gente acerca de la situación económica del país. Y no solamente eso. Las expectativas de la población de 18 y más años cada vez han sido menos optimistas (véanse las figuras 4.1 y 4.2).

¿Ha influido el estancamiento del pib en la popularidad del presidente de México? Probablemente sí. Según un ejercicio estadístico diario sobre la aprobación o la desaprobación de su gestión, llevado a cabo por Consulta Mitofsky para El Economista, el 10 de diciembre el porcentaje de aprobación fue 57.9; seis meses antes había sido 64.4.[19]

Hasta ahora, la retórica gubernamental y empresarial no se ha traducido en crecimiento económico en 2019.

 

[*] Con información disponible hasta el 13 de diciembre de 2019.

[**] Profesor emérito del iteso.

 

[1]    Gobierno de la República. Plan Nacional de Desarrollo 2013–2018, en Diario Oficial de la Federación, México, 20 de mayo de 2013, segunda sección, p.38.

[2]   “If income in the poorer groups is constrained by lack of physical and human capital and access to infrastructure, then reallocation of public resources can provide a powerful mechanism for removing these constraints […] Most countries have substantially increased the percentage of gnp mobilized through taxation, although much of the increase is absorbed by higher government consumption. Some combination of increased resource mobilization and redirection of investment should make it possible to finance the transfer […] the precise form of the investment is of great importance. In our simulations we have assumed that opportunities for productive investment exist, although at some cost in terms of lower productivity in gnp terms. In practice, identifying such projects may prove to be as much of a constraint on this approach as the availability of resources”. Chenery, H., Ahluwalia, M.S., Bell, C.L.G., Duloy, J.H. & Jolly, R. Redistribution with growth: policies to improve income distribution in developing countries in the context of economic growth, Oxford University Press, Nueva York, 1974, p.235.

[3]   López Obrador, A.M. Hacia una economía moral, Planeta, México, p.103.

[4]   Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Criterios generales de política económica para la Iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación correspondientes al ejercicio fiscal 2019, shcp, México, s.f., p.56.

[5]   Núñez de la Peña, F. “Promesas, metas y resultados”, en México y la 4T, contrastes y límites (Análisis Plural, primer semestre de 2019), iteso, Guadalajara, 2019, p.88.

[6]  Instituto Nacional de Estadística y Geografía. “Producto Interno Bruto de México. Cifras durante el tercer trimestre de 2019” (comunicado de prensa 625/19), 25 de noviembre de 2019. Recuperado en diciembre de 2019, de https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia.html?id=5393

[7]   Martínez, A. “Reconoce 4T menor expansión económica”, La Razón, 26 de noviembre de 2019.

[8]   Luna, B. “ip minimiza crecer 0% y apuesta a plan para invertir 859 mil mdp”, La Razón, 27 de noviembre de 2019.

[9]   Martínez, A. “Gobierno no ha hecho nada contra la ip, afirma Romo; ve confianza y entusiasmo”, La Razón, 8 de noviembre de 2019.

[10] López, A. “En un año conservadores ya no podrán revertir cambios: AMLO”, La Razón, 2 de diciembre de 2019.

[11]  SHCP. Op. cit, p.83.

[12] Idem.

[13] SHCP. Criterios generales de política económica para la Iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación correspondientes al ejercicio fiscal 2020, shcp, México, s.f., p.57.

[14].       Ibidem, p.113.

[15].    Fondo Monetario Internacional. Perspectivas de la economía mundial. Desaceleración mundial de la actividad manufacturera, crecientes barreras comerciales. Octubre de 2019, fmi, Washington, 2019.

[16].    En un informe de The Economist Intelligence Unit, titulado Where next and what next for Latin America? y difundido en diciembre de 2019 se incluye un indicador compuesto acerca del riesgo de inestabilidad política en América Latina. En Nicaragua es “muy alto”; en Brasil, Chile y México, “alto”; en Argentina, Bolivia Colombia, Costa Rica y Ecuador, “moderado”. Según esa publicación estos países, excepto Argentina y Nicaragua, tienen una desigualdad del ingreso “muy alta” (p.7).

[17].       Banco de México. Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado: diciembre de 2019, Banxico, México, 13 de diciembre de 2019, p.1. Recuperado de https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/encuestas-sobre-las-expectativas-de-los-especialis/%7BE1660633-F4A3-16E4-DC1F-0D6095858678%7D.pdf

[18].       Mediante la enco se genera información estadística de la percepción actual y las expectativas de la población de 18 y más años acerca de su situación económica, la de su familia y la del país; de las posibilidades de compra de bienes de consumo duradero y no duradero, así como del empleo, la inflación y el ahorro. Lo anterior permite pronosticar a corto plazo la demanda agregada y el crecimiento económico. Véase: inegi. Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor 2015: enco: documento metodológico, p.5.

[19].       Consulta Mitofksy. “#amloTrackingPoll Aprobación de amlo, 10 de diciembre”. El Economista, 9 de diciembre de 2019. Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/politica/amloTrackingPoll-Aprobacion-de-amlo-10-de-diciembre-20191209-0135.html

Desabasto, oportunidades perdidas, mentiras y muerte en la guerra contra el huachicol

Jorge Valdivia García[*]

 

Resumen: El 27 de diciembre de 2018 el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró la guerra contra el huachicol, que llevó al mayor desabasto de combustible en la historia moderna de México, generó enormes pérdidas económicas e incluso víctimas mortales, por las deficiencias en la estrategia y táctica puestas en marcha. Pese a no realizar ajustes ni establecer un plan de lucha a largo plazo, el gobierno federal ya cantó victoria en la materia.

Palabras clave: AMLO, guerra, huachicol, desabasto, gasolina, México.

 

Abstract: On December 27, 2018, President Andrés Manuel López Obrador declared war on huachicol (gasoline theft), which led to the greatest fuel shortage in Mexico’s modern history, generating huge economic losses and even fatalities due to shortcomings in the strategy and tactics employed. Despite not making adjustments or formulating a long–term plan, the federal government has trumpeted its victory over huachicol.

Key words: AMLO, war, huachicol, shortage, gasoline, Mexico.

 

El 27 de diciembre de 2018 será recordado como el día en que arrancó la guerra contra el huachicol del presidente Andrés Manuel López Obrador. Pero también como el del inicio de lo que se convirtió en un calvario para millones de mexicanos, al generarse el mayor desabasto de gasolina en la historia moderna del país, debido a la falta de una adecuada instrumentación de las acciones contra el robo de combustible. Enormes pérdidas económicas e incluso víctimas mortales fueron otros daños colaterales de una crisis energética que también puso en evidencia una falta de liderazgo y hasta dolo por parte de los actores políticos. La nota positiva la dieron los consumidores, con su capacidad de apoyo, organización e inventiva para conseguir el energético y seguir con sus actividades.

 

  1. La declaración de guerra

Con el fin de combatir el robo de hidrocarburos a Petróleos Mexicanos (Pemex), que según el presidente Andrés Manuel López Obrador generaba una pérdida “del orden de 60 mil millones de pesos” anuales para las arcas de la paraestatal, el 27 de diciembre de 2018 se dio a conocer la puesta en marcha del Plan Conjunto de Atención a Instalaciones Estratégicas de Pemex.[1]

Al identificar al robo de pipas y la ordeña de ductos como las principales causas de la sangría de Pemex, el jefe del Ejecutivo federal encargó su vigilancia a las fuerzas armadas. La estrategia de combate al huachicol también incluyó la “toma” y el control de refinerías e instalaciones de la paraestatal por parte de elementos del Ejército y la Marina, así como el cierre de algunos de los ductos usados para la distribución de combustible en el país.

De hecho, las acciones para frenar el robo de combustible comenzaron una semana antes del anuncio oficial, el 20 de diciembre, con la participación de 15 dependencias del gobierno federal, según informó el presidente, que en el marco de la conferencia de prensa de la declaratoria de guerra al huachicol dio el primer parte oficial sobre la contienda, que presentó con un saldo positivo, al reportar “una reducción inicial del 17.4 por ciento en la incidencia de este delito, en comparación con el mes anterior”.[2]

Como complemento de las acciones contra el huachicol, el mandatario anunció la presentación de una reforma legal para considerar a la extracción ilegal de combustibles como un delito grave sin derecho a fianza. Y advirtió: “No va a importar la cantidad de lo robado […] Queremos que se sepa que no va a haber tolerancia en el robo”.[3]

También aprovechó la presencia de los representantes de diversos medios de comunicación para realizar un llamado a los trabajadores de Pemex, a los concesionarios, los dueños de gasolineras y a la población en general para apoyarle en su cruzada contra el robo y comercialización de hidrocarburos extraídos ilegalmente. Lejos estaban de saber todos los implicados lo que tal llamado acarrearía.

 

  1. Daños colaterales

2.1 El calvario para los consumidores

Uno de los más influyentes historiadores y teóricos de la ciencia militar, Karl von Clausewitz, en su tratado sobre la guerra, indica que para afrontar con éxito cualquier conflicto hay dos actividades esenciales sobre las que se debe trabajar: la táctica y la estrategia. A esta última la considera un factor “fundamental” en el resultado de la contienda, ya que contempla la serie de actos que conducirán a alcanzar el propósito buscado,[4] que en el caso de un conflicto bélico es la victoria sobre el enemigo. La táctica involucra la preparación y conducción de los actos individuales o aislados que se desarrollan como parte de la guerra, que la estrategia se encarga de combinar “unos con otros para alcanzar el objetivo”[5] previsto.

En el caso de la guerra contra el huachicol se puso en evidencia que tanto la táctica como la estrategia fallaron, lo que afectó a un elemento que, por su relevancia para alcanzar o facilitar el éxito en una contienda, Von Clausewitz considera importante atender y cuidar: “el pueblo”[6] y su apoyo.[7]

Largas colas de automóviles en los alrededores de las estaciones de servicio, que aparecieron en distintos lugares de la república, principalmente en el centro y occidente del país, a los pocos días del arranque de las acciones contra el huachicol mostraron una de las grandes deficiencias de la estrategia oficial: el suministro de combustible a los consumidores. Situación que se agravó por las compras de pánico[8] que se generaron al difundirse la noticia, incluso en estados donde no había desabasto, ante la incertidumbre y la falta de una respuesta adecuada por parte de las autoridades.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador apostó por el uso de pipas para distribuir el carburante que se enviaba a través de gasoductos, luego de que se optara por cerrar varios de ellos como parte de la estrategia para evitar que las bandas de “huachicoleros” extrajeran gasolina mediante tomas clandestinas.

La flota de vehículos de Pemex resultó insuficiente para la tarea. Analistas del diario El Financiero estimaron que “para garantizar el abasto en el país [se requería] echar mano de unas 5,500 pipas diarias para trasportar 200 millones de litros de diversos petrolíferos”.[9] Sin embargo, el parque vehicular de la paraestatal era de 1,485 pipas y 511 carro tanques al comenzar la guerra contra el huachicol.[10] El gobierno rentó 3,400 pipas[11] y ordenó la compra de 671 para tratar de remediar el problema, sin éxito inmediato.

La vigilancia de los ductos tampoco funcionó adecuadamente. La labor encomendada a los militares era a todas luces titánica. En el país hay 54 mil kilómetros de ductos, de los que el gobierno federal tiene identificados 13 mil como problemáticos y de ellos considera críticos a 6 mil.[12] Se destinaron inicialmente 3,200 efectivos militares para el cuidado de los ductos y las instalaciones de Pemex, número que a partir del 16 de enero de 2019 se incrementó a 5,800 elementos, más 14 aeronaves, para custodiar los 11 ductos principales de la paraestatal, según informó el secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sánchez.[13] El despliegue no logró impedir que siguieran las tomas clandestinas, por lo que no se pudo reabrir en el corto plazo esta fuente de abastecimiento.

Tales fallas tácticas propiciaron una escasez de combustible, que fue en aumento con el paso de los días. Para mediados de enero de 2019 el desabasto ya afectaba a 16 entidades de la república: Aguascalientes, Coahuila, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Ciudad de México, Estado de México, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro y Tamaulipas; las cuales generan casi 70% del producto interno bruto (PIB) del país (véase la tabla 5.1).

En Jalisco el desabasto llegó a afectar hasta a 85% de las estaciones de servicio, mientras que en Guanajuato solo operó 10% de las gasolineras los días más críticos de la crisis, según informaron los gobiernos locales.[14] Ello obligó a la gente a pasar varias horas haciendo cola, junto con sus automotores, para conseguir carburante y encontrarse muchas veces con que el esfuerzo era inútil, pues ya se había agotado el combustible cuando lograban llegar al principio de la fila.

La situación llegó a tal extremo que los afectados tuvieron que emplear diversas tácticas para conseguir el combustible necesario para continuar con sus actividades, como dormir en sus vehículos junto a gasolineras, “cazar” pipas de Pemex y seguirlas hasta su destino, así como crear chats para notificar los lugares en donde se podían abastecer sus autos. Facebook, Twitter, WhatsApp y otras redes sociales cibernéticas fueron utilizadas por los consumidores para intercambiar información en tiempo real de las gasolineras que estaban en servicio o por abrir, si había combustible a la venta y su tipo, cantidad que se podía comprar y forma de pago admitida, el tamaño de la fila y el tiempo estimado de espera para cargar.[15] La conexión vía celular y por Internet también se aprovechó para intercambiar vivencias y ofrecer consejos, como aquellos que enumeraban tips para hacer más llevadera la experiencia de cargar gasolina:

  1. Ir acompañado, para que la otra persona se baje a preguntar directamente a los despachadores si hay combustible y el tiempo aproximado que durará el servicio.
  2. Llevar bebida hidratante.
  3. Llevar cargador para celular de auto.
  4. Llevar una bacinica para hacer del uno en caso de que se requiera (no es broma, hubo gente que posteó que necesitaba ir al baño, pero no podía dejar su auto para no entorpecer la fila o perder su lugar en ella).
  5. Paciencia, mucha paciencia.[16]

El ingenio de la gente logró reducir el tiempo de espera e incrementar las posibilidades de éxito para cargar sus vehículos, pero no impidió que se siguiesen acumulando cientos de miles de horas–persona perdidas por la cacería de gasolina, con el consiguiente impacto en la vida cotidiana de las personas, principalmente de aquellas cuyo principal medio de trasporte o de trabajo es el automóvil.

 

2.2 Alto impacto económico

La economía en general padeció los efectos de la guerra emprendida por el presidente. La Confederación de Cámaras Nacionales de Servicios, Comercio y Turismo (Concanaco Servytur) contabilizó en 26 mil millones de pesos las pérdidas durante el mes de enero de 2019 para el sector. Manuel López Campos, presidente del organismo, informó de una baja en sus ventas de 15% en el primer mes del año (frente al tradicional declive de 5% de la “cuesta de enero”). La vinculó a la escasez de combustible y anticipó que de extenderse la crisis “la cifra podría alcanzar los 30 mil millones de pesos al cierre de febrero”.[17]

La Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) estimó en 20 mil millones de pesos el quebranto, solo para la primera quincena del año, ocasionado por la contingencia entre sus agremiados, según informó su presidente, Francisco Cervantes Díaz. Tras explicar que el desabasto impactaba “en ventas no realizadas, la reducción en la capacidad de producción, falta de suministros y retrasos en la entrega” de mercancía, el industrial advirtió que, de no lograrse reestablecer el suministro en su totalidad, cada quincena podría haber una merma similar a la anunciada.[18]

Solo uno de los estados afectados, Guanajuato, estimó pérdidas por cerca de 30 mil millones de pesos en el primer mes del año por el impacto del desabasto. El presidente de la delegación estatal de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción (CMIC), Francisco Javier Padilla, reveló que para su sector la escasez de carburante “llegó a generar pérdidas no solamente en los asuntos relacionados con
la productividad, sino en las esperas para el suministro de los vehículos que requerían el combustible, hasta por 15 mil millones de pesos” en las dos semanas de enero en que la entidad sufrió de mayor desabasto. El gobernador del estado, Diego Sinuhe, indicó por su parte que el saldo negativo se duplicaba al incluir al comercio y al turismo.[19]

Un estudio presentado por CitiBanamex estimó que la pérdida neta por la escasez de gasolina rondaría los 23,600 millones de pesos en el caso de que la crisis se resolviera a principios de la segunda mitad de enero, pero que podría catapultarse hasta los 39 mil millones de pesos si la contingencia se extendía por más días y crecía el número de estados afectados.[20] Grupo Financiero Banorte consideró que el impacto acumulado por la falta de suministro de gasolinas rondaría los 39,823 millones de pesos si se prolongaba hasta finales de enero y que escalaría hasta 70,276 millones de pesos (0.3% del PIB) si continuaba todo febrero.[21]

La gasolina escaseó durante todo el mes de enero y buena parte de febrero, por lo que, de acuerdo con los datos ofrecidos por la Concanaco, la Concamin, CitiBanamex y Banorte, se puede hablar de un impacto negativo para la economía superior a los 60 mil millones de pesos. A lo que hay que sumar los 92 millones de dólares, algo así como 1,840 millones de pesos al tipo de cambio de 20 pesos por dólar,
que desembolsó el gobierno para la adquisición de 671 pipas; los cientos de millones de pesos que destinó para la renta de los vehículos de los que se auxilió para el traslado de combustible (487 millones de pesos únicamente en los primeros 16 días de enero[22]) y lo que se pagó por tener fondeados, durante semanas, a decenas de buques tanque sin poder descargar —porque los centros de almacenamiento en las terminales de Pemex estaban llenos con el combustible que no se podía distribuir por el cierre de ductos—, a un costo promedio de renta de entre 25 mil y 30 mil dólares por día por embarcación.[23] Más otros muchos costos, aún desconocidos o indirectos, como el de la intervención militar para la vigilancia de las instalaciones y ductos de Pemex, y el incuantificable valor de las horas invertidas por millones de personas en buscar y hacer fila para adquirir el carburante.

De hecho, con base en una encuesta realizada entre inversionistas nacionales y extranjeros, Credit Suisse calculó que la crisis de abasto de gasolinas habría tenido un impacto adverso de hasta 0.49% en el pib, lo que significaría alrededor de 5,600 millones de dólares, o 112,000 millones de pesos a un tipo de cambio de 20 unidades por dólar.[24]

Si se toma en cuenta que Andrés Manuel López Obrador había cuantificado en 60 mil millones de pesos la merma anual ocasionada por el robo de combustible a Pemex, el presunto beneficio para el erario, buscado por el presidente con la guerra contra el huachicol, se fue al traste en menos de dos meses.

Incluso entidades oficiales como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Banco de México reconocieron el impacto negativo para la economía. El primero informó que el PIB del país se contrajo 0.2% en el primer trimestre del año, frente a los tres meses previos,[25] ante la debilidad que se registró en los sectores industrial y de servicios. “El desabasto de gasolina que se registró en las primeras semanas de enero, los bloqueos ferroviarios en Michoacán y los paros laborales en las maquilas del norte fueron tres de los factores que contribuyeron a la desaceleración de la economía nacional en el primer trimestre del año”, explicó por su parte Daniel Chiquiar, director general de Investigación Económica en el Banco de México.[26]

El comportamiento del PIB en el primer trimestre de 2019 rompió la tendencia registrada durante una década en el arranque del año, ya que la última vez que este indicador decreció en términos reales en los tres primeros meses del año, respecto al trimestre precedente, fue en 2009 (véase la tabla 5.2).

 

2.3 Ceguera y sordera gubernamental

No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír, se dice, y este parecía ser el caso del presidente Andrés Manuel López Obrador que, pese a la evidente falta de gasolina en la mitad de los estados del país y a los reclamos de la gente, empresarios y gobernantes, tanto de las entidades afectadas como a escala nacional, se empeñaba en negar que tal fenómeno fuese real. “Le puedo decir a todos los mexicanos que tenemos gasolina suficiente, no hay problema de desabasto”,[27] repetía sin cesar el mandatario e incluso se trasmitió por diferentes medios una campaña a escala nacional para recalcar tal mensaje.[28]

Pero como el sol no se puede tapar con un dedo se terminó por aceptar que había escasez de carburante, aunque el jefe del Ejecutivo federal, Pemex y demás instancias involucradas minimizaron el problema, argumentando que “la situación que se vive en algunas regiones es sólo por un ajuste logístico” en la distribución,[29] así como por la imposibilidad de reabrir los ductos porque aún seguían operando las “redes que se crearon para extraer, para robarse las gasolinas”.[30]

En lugar de revisar la estrategia y tácticas puestas en marcha en la guerra contra el huachicol, y realizar los ajustes necesarios para adecuar y hacer más eficientes las acciones para la vigilancia de la infraestructura de Pemex y para la distribución de combustible, se conminó a la población a tener paciencia y evitar las compras de pánico, insistiéndose en asegurar que la demanda estaba asegurada debido a que se contaba con “suficiente inventario” en las terminales de almacenamiento y despacho de Pemex.[31] Tal postura terminaría por elevar aún más el costo de la guerra contra el huachicol.

 

2.4 La tragedia se hace presente

La desesperación obliga a las personas a realizar acciones que comúnmente no hacen. Tal fue el caso de la gente que, en su afán de tener gasolina, comenzó a utilizar bidones y otros recipientes, para trasportar y almacenar el carburante, ya fuera para volver a echar a andar sus vehículos, que se habían quedado sin gota de combustible, o para tener una reserva por si acaso, pues desde que comenzó la contingencia el
presidente y su equipo aseguraban que “en breve” se normalizaría el abasto,[32] pero no decían para cuándo.

La falta de contenedores portátiles adecuados para acarrear gasolina y de pericia para manejarlos llevó a que se registraran incidentes como el incendio de una gasolinera en Ocotlán, Jalisco, el 9 de enero, en el que se quemaron dos vehículos y parte de las instalaciones de la estación de servicio.[33] No se reportaron personas lesionadas. No hubo tanta suerte en el siguiente incidente vinculado al fuego en la guerra contra el huachicol.

El 18 de enero se reportó una toma clandestina en el ducto Tuxpan–Tula, en la localidad de San Primitivo del municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo. En su afán de hacerse de combustible, para su uso personal o para comercializarlo, decenas de pobladores se acercaron al chorro que fluía y que alcanzó hasta los seis metros de altura, para tratar de llenar diversos contenedores. En la zona se hicieron presentes elementos de la Policía Federal y de las fuerzas armadas, pero poco hicieron por alejar a la gente, que por varias horas estuvo ordeñando el ducto, hasta que sobrevino una explosión,[34] que terminó con la vida con más de 130 personas.

Ante la magnitud de la tragedia el presidente Andrés Manuel López Obrador reculó de su política de cero tolerancia al huachicol. En lugar de abrir procesos penales contra quienes no fueron víctimas del incendio y estaban sustrayendo ilegalmente el combustible —que es un delito tipificado en la ley—, dijo que no habría acciones legales contra ellos e incluso justificó su accionar:

Nosotros no vamos a enfrentar el fuego con el fuego […] No se puede enfrentar el mal con el mal […] eso no es solución. El mal hay que enfrentarlo haciendo el bien.

Esto no es un asunto policiaco, militar, no se resuelve con medidas coercitivas. Por eso se agravó la situación en el país.

Nosotros vamos a seguir convenciendo, persuadiendo a la gente. Nosotros tenemos la convicción de que el pueblo es honesto. Que, si ha llegado a estos extremos, a estas prácticas, es porque se le abandonó.[35]

En el marco de la rueda de prensa para expresar sus condolencias a los familiares de las víctimas el presidente reconoció que ya se había hecho de la vista gorda antes, pues el 14 de enero su administración tuvo conocimiento de hechos similares en Acambay, “parecidos en cuanto a la práctica”, pero que no lo revelaron para no criminalizar a las personas. “Hasta dijimos que para no estigmatizar a los pueblos no íbamos a dar a conocer estas imágenes, pero […] se repiten”. Asimismo, admitió otra falla en la estrategia de la guerra contra el huachicol: “La gente llegó a estas prácticas [robo de combustible] porque no se les dieron opciones. Nunca se pensó en un plan para atender a la gente que ya estaba participando en estas actividades”.[36]

 

  1. Campanas al vuelo

La distribución de combustible se regularizó paulatinamente. Para mediados de marzo había dejado de ser un problema nacional y unas semanas más tarde el gobierno federal comenzó a lanzar las campanas al vuelo en la guerra contra el huchicol. También evidenció que hubo dolo en el manejo de la información.

En abril, al hacer el balance del primer trimestre de la declaratoria de guerra, el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, en el marco de la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, reconoció que no se había podido reducir el número de las tomas clandestinas, pero aseguró que estaba completamente regularizado el abasto de combustible en el país, pues la demanda sin atender bajó desde los 5.2 millones de litros registrados el 1 de marzo, a solo 0.02 millones el 22 de abril. En ello ayudó la reactivación y mejora en la eficiencia del trasporte de carburante por ductos, por los que en enero circulaba el equivalente a 618 mil barriles, en febrero 727 mil, en marzo 811 mil y en abril 900 mil barriles. En cuanto al robo de gasolinas indicó que había bajado considerablemente, al pasar de 56 mil barriles diarios a un promedio de cuatro mil al día. “Hay muy buenos resultados en los tres meses que se ha implementado la estrategia contra el robo de combustibles en el país, y […] si se pudo con el ‘huachicol’ se podrá con todo”, indicó por su parte el presidente Andrés Manuel López Obrador.[37]

El 22 de mayo, a cuatro meses de que arrancó la guerra contra el huachicol, López Obrador informó que se logró “bajar de 80 mil barriles diarios de robo [de combustible] a cuatro mil, 95 por ciento”. Mientras que, sobre la escasez, aseguró: “Hoy recibimos el informe de abasto, creo que hay cero y ayer, antier, cuatro estaciones sin gasolina de las más de 12 mil [registradas durante] la crisis, que llegamos a tener la mitad en el país de las gasolineras sin abasto. Algo que nunca dije en su momento por una cuestión estratégica”.[38]

Las palabras del presidente evidenciaron que no estaba ciego ni sordo sino que simplemente ocultó información, y que hubo un manejo doloso de esta, sobre la magnitud de la contingencia energética: “Yo no dije cuando la crisis que llegamos a tener reservas de gasolinas sólo para una semana, y ahora tenemos reservas de 20 días, es decir, combustible suficiente en el país”.[39]

Para el 1 de julio, ante miles de seguidores, en el marco de su segundo informe trimestral, López Obrador clamó victoria en la guerra contra el robo de combustible, al indicar que “se resolvió el problema de abasto de gasolinas y diésel en el país y […] prácticamente se acabó con el famoso huachicol”. Asimismo, presumió que “con eso nos vamos a ahorrar 50 mil millones de pesos”.[40]

La reducción de diez mil millones de pesos en el ingreso extra para Pemex, previsto inicialmente, pasó prácticamente inadvertida.

 

  1. Oportunidad perdida

Se sabe que las crisis son tiempo de oportunidad y la de desabasto de gasolina era una muy grande para demostrar liderazgo, sensibilidad, capacidad de respuesta y de organización. Sin embargo, fue desperdiciada por aquellos que se supone deben velar por los intereses de las personas que los eligieron para gobernar, que no quisieron o no supieron aprovechar la situación para mostrar a la gente que no se equivocó al votar por ellos.

No hubo nadie en el gobierno federal, estatal o municipal, que saliera al ruedo y tomara el toro por los cuernos, para ofrecer opciones a la gente, si no para solucionar el problema de raíz, sí para paliar de la mejor manera posible la escasez de combustible. Ni siquiera hubo quien ofreciera información confiable sobre el estatus de la situación.

El más cercano fue el gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, quien hizo las gestiones necesarias para facilitar la compra e importación de gasolina desde Texas, para abastecer a las estaciones de servicio de su entidad.[41] Otros, como el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, se quedaron con los brazos cruzados, a la espera de que el gobierno de López Obrador resolviera el problema, aduciendo que el abasto de combustible es un tema federal.[42]

Establecer un calendario para surtir gasolina, topar el máximo de carga por vehículo e incluso decretar un asueto laboral para dar oportunidad a las gasolineras de abastecerse al 100%, para reanudar el servicio una vez que hubiera combustible suficiente para todos, eran acciones viables de tomar por las autoridades. Incluso se pudo aprovechar la coyuntura para promover la movilidad alternativa, como el uso de
la bicicleta pública o el auto compartido, así como para avanzar en materia de trasporte público y el uso de vehículos que no requieren gasolina para moverse. La situación era favorable para llevar adelante iniciativas en la materia, en especial entre aquellos que solo ven al automóvil y a los motores de combustión interna como medio para desplazarse. Pero la creatividad y el interés en la materia brillaron por su ausencia.

 

  1. Más caro el caldo que las albóndigas

Nadie discute la necesidad de combatir el huachicol. Desde el año 2000, en que Pemex documentó las primeras tomas clandestinas en sus ductos, la sustracción, almacenamiento y comercialización ilegal
de combustible creció hasta convertirse en un ilícito mayúsculo y uno de los negocios que mayores ingresos económicos aportaban al crimen organizado.[43] Por ello, la iniciativa presidencial para enfrentar este problema recibió el respaldo de todos los sectores, pero la torpe instrumentación de la estrategia y la táctica, unida a la cerrazón por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para escuchar los
reclamos y hacer los ajustes requeridos, terminó por hacer que la guerra contra el huachicol tuviese un elevado impacto económico y social.

Las fallas en la logística para la distribución de combustible provocaron que fuese más caro el caldo que las albóndigas, como se dice coloquialmente, pues el costo para la economía del país, en los dos meses que hubo escasez de carburante, superó con creces el presunto “ahorro” que el presidente espera lograr al erradicar el huachicol.

No fallarle ni mentirle al pueblo son dos de las principales banderas políticas de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, en este caso faltó a la verdad al aseverar, primero, que no había desabasto y, luego, al asegurar que había gasolina suficiente para atender las necesidades del país; a lo que se suma que el principal afectado por la guerra contra el huachicol resultó ser el pueblo, que sufrió para abastecerse del combustible necesario para realizar sus actividades cotidianas, y que incluso registró víctimas mortales en Tlahuelilpan por la torpe actuación de las autoridades.

Empezando por el presidente, fallaron prácticamente todos los eslabones en la cadena gubernamental, tanto a escala federal como estatal y municipal, para atender y resolver de forma eficiente el desabasto de combustible y las afectaciones secundarias derivadas por esto mismo.

Y como cereza en el pastel se tiene que se echaron las campanas al vuelo y se cantó victoria a las primeras de cambio, cuando el huachicol es una actividad que, por el beneficio económico que reporta, no será fácil de erradicar y lo más probable es que reaparezca en cuanto las autoridades desvíen la mirada hacia otro lado, en especial porque la estrategia puesta en marcha no es la adecuada, no se le han hecho los ajustes necesarios para que funcione mejor y, hasta donde se sabe, no se tiene previsto qué hacer a largo plazo para desincentivar esta práctica, pues, como reconoció el propio presidente, “Nunca se pensó en un plan para atender a la gente que ya estaba participando en estas actividades”,[44] y aún no se hace.

 

[*]  Es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Fue reportero y subeditor en la sección de Economía del diario Siglo 21 y editor de las secciones de Negocios, Ciudad y Región, Universitarios y El Tema en el periódico Público (hoy Milenio Jalisco). Coordinó la colección Análisis Plural de 2015 a 2017. Actualmente es editor en la Oficina de Publicaciones del ITESO. Correo electrónico: jorgevaldivia@iteso.mx

 

[1].     Presidencia de la República. “Presidente López Obrador presenta Plan Conjunto de Atención a Instalaciones Estratégicas de Pemex: ‘No habrá tolerancia para nadie’” (comunicado de prensa), Ciudad de México, 27 de diciembre de 2018. Recuperado el 17 de mayo de 2019, de https://www.gob.mx/presidencia/prensa/presidente-lopez-obrador-presenta-plan-conjunto-de-atencion-a-instalaciones-estrategicas-de-pemex-no-habra-tolerancia-para-nadie?idiom=es

[2].    Idem.

[3].    Idem.

[4].    Clausewitz, C. von. De la guerra. Librodot.com, 2002. Recuperado el 21 de mayo de 2019, de https://lahaine.org/amauta/b2-img/Clausewitz%20Karl%20von%20-%20De%20la%20guerra.pdf

[5].    Ibidem, p.54.

[6].    Ibid, p.144.

[7].        Pese al impacto económico y las incomodidades que generó el desabasto, la popularidad del presidente se mantuvo alta, según reportaron diversas encuestas, lo que algunos analistas atribuyeron al respaldo popular al discurso de Andrés Manuel López Obrador sobre el combate al crimen y la corrupción, que se vinculó a la guerra contra el huachicol, así como a que la falta de combustible no afectó de forma importante a la gente que utiliza el trasporte colectivo u otros medios para sus traslados, que es una parte importante de la población. Véase: Soto Viterbo, F. “¿Por qué la popularidad de AMLO creció en plena escasez de gasolina?, Negocios Inteligentes, 14 de enero de 2019. Recuperado el 20 de julio de 2019, de https://negocios-inteligentes.mx/por-que-la-popularidad-de-amlo-crecio-en-plena-escasez-de-gasolina/; Abundis, F. “¿Por qué el desabasto no afecta al Presidente?”, Milenio, 18 de enero de 2019. Recuperado el 21 de julio de 2019, de https://www.milenio.com/opinion/francisco-abundis/columna-francisco-abundis/por-que-el-desabasto-no-afecta-al-presidente

[8].    Véase: “Escasez de gasolina desata compras de pánico en al menos seis estados”, El Universal, 6 de enero de 2019. Recuperado el 19 de julio de 2019, de https://www.eluniversal.com.mx/estados/escasez-de-gasolina-desata-compras-de-panico-en-al-menos-seis-estados; Flores, L. “Compras de pánico de gasolina provocan desabasto en Nuevo León”, El Economista, 22 de enero de 2019. Recuperado el 19 de julio de 2019, de https://www.eleconomista.com.mx/estados/Compras-de-panico-de-gasolina-provocan-desabasto-en-Nuevo-Leon-20190122-0076.html

[9].    “Se necesitarán 5 mil 500 pipas diarias”, El Financiero (columna de opinión “Cuarta Transformación”), 8 de enero de 2019. Recuperado el 20 de febrero de 2019, de https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/cuarta-transformacion/se-necesitaran-5-mil-500-pipas-diarias

[10].    García Bello, A. “Gasolina en México ¿desabasto, escasez o un problema de logística?”, 14 de enero de 2019. Recuperado el 10 de junio de 2019, de https://www2.deloitte.com/mx/es/pages/dnoticias/articles/gasolina-en-mexico-problema-de-logistica.html

[11].    “Renta Pemex 3 mil 400 pipas para cubrir desabasto de gasolina”, Línea Directa, 11 de enero de 2019. Recuperado el 5 de febrero de 2019, de https://lineadirectaportal.com/mexico/renta-pemex-3-mil-400-pipas-para-cubrir-desabasto-de-gasolina/

[12].    La Jornada. “5 mil militares vigilan 6 mil kilómetros de ductos ‘críticos’ de Pemex”, Vanguardia, 15 de enero de 2019. Recuperado el 22 de mayo de 2019, de https://vanguardia.com.mx/articulo/5-mil-militares-vigilan-6-mil-kilometros-de-ductos-criticos-de-pemex

[13].    García Caudillo, A. “Reforzarán la vigilancia en once ductos de Pemex”, Notisistema, 16 de enero de 2019. Recuperado el 22 de mayo de 2019, de https://www.notisistema.com/noticias/reforzaran-la-vigilancia-en-once-ductos-de-pemex/

[14].    Gutiérrez, E.M. “En Jalisco, 85% de estaciones cerradas por falta de gasolina”, Milenio, 22 de enero de 2019. Recuperado el 25 de enero de 2019, de https://www.milenio.com/politica/comunidad/jalisco-85-estaciones-cerradas-falta-gasolina ; Álvarez, X. “Gobernador de Guanajuato da por terminada crisis de desabasto de gasolina”, El Universal, 15 de febrero de 2019. Recuperado el 6 de junio de 2019, de https://www.eluniversal.com.mx/estados/gobernador-de-guanajuato-da-por-terminada-crisis-de-desabasto-de-gasolina

[15].    Valdivia García, J. “Ante el desabasto de gasolina, ciudadanos salen al quite”, Expansión, 31 de enero de 2019. Recuperado el 3 de junio de 2019, de https://expansion.mx/opinion/2019/01/31/opinion-ante-el-desabasto-de-gasolina-ciudadanos-salen-al-quite

[16].    Idem.

[17].    Hernández, L. “Concanaco advierte pérdidas por 30 mil mdp si continúa el desabasto de combustible”, El Financiero, 6 de febrero de 2019. Recuperado el 20 de marzo de 2019, de https://www.elfinanciero.com.mx/economia/concanaco-advierte-perdidas-por-30-mil-millones-de-pesos-si-continua-el-desabasto-de-combustible

[18].    González, L. “Industria ha perdido 20,000 millones de pesos por desabasto de gasolina”, El Economista, 17 de enero de 2019. Recuperado el 30 de enero de 2019, de https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Industria-nacional-alcanzo-perdidas-por-20000-millones-de-pesos-por-el-desabasto-de-gasolina-Concamin-20190117-0082.html

[19].       “Guanajuato tuvo pérdidas por 15 mil mdp durante desabasto de combustible: constructores”, Vanguardia, 15 de febrero 2019. Recuperado el 28 de febrero de 2019, de https://vanguardia.com.mx/articulo/guanajuato-tuvo-perdidas-por-15-mil-mdp-durante-desabasto-de-combustible-constructores

[20].   CitiBanamex. “México, interrumpido”, 15 de enero de 2019. Recuperado el 8 de junio de 2019, de https://www.banamex.com/sitios/analisis-financiero/pdf/Economia/InflacionyPoliticaMonetaria/Mexicointerrumpido190115.pdf

[21].    “Pérdidas por $28 mil 110 millones por desabasto de gasolinas”, La Jornada, 28 de enero de 2019. Recuperado el 20 de junio de 2019, de https://vanguardia.com.mx/articulo/perdidas-por-28-mil-110-millones-por-desabasto-de-gasolinas. Véase también: Banorte. “Nota especial: Anticipamos un impacto moderado en el PIB ante la falta de suministro de combustibles”, en Boletín Semanal, 25 de enero 2019, pp. 17–19.

[22].   “Uso de pipas por desabasto le costó 487 mdp a Pemex”, am, 21 de febrero de 2019. Recuperado el 26 de junio de 2019, de https://www.am.com.mx/noticias/Uso-de-pipas-por-desabasto-le-costo-487-mdp-a-Pemex-20190221-0084.html

[23].   “Varados, 24 buques en Veracruz; suman hasta un mes sin descargar combustibles”, Excelsior, 11 de enero de 2019. Recuperado el 15 de junio de 2019, de https://www.excelsior.com.mx/nacional/varados-24-buques-en-veracruz-suman-hasta-un-mes-sin-descargar-combustibles/1289625

[24].   De la Rosa, T. “Desabasto de gasolina con impacto de 0.49% al pib”, Eje Central, 15 de febrero de 2019. Recuperado de http://www.ejecentral.com.mx/desabasto-gasolina-impacto-0-49-del-pib/

[25].      Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). “Producto interno bruto de México durante el primer trimestre de 2019” (comunicado de prensa núm. 292/19), 24 de mayo de 2019. Recuperado el 12 de junio de 2019, de https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia.html?id=5010

[26].   Franco, F. “Desabasto de gasolina impactó en el crecimiento del país: Banxico”, El Heraldo de México, 30 de abril de 2019. Recuperado el 15 de mayo de 2019, de https://heraldodemexico.com.mx/mer-k-2/desabasto-de-gasolina-impacto-en-el-crecimiento-del-pais-banxico/

[27].      Presidencia de la República. “En México tenemos gasolina suficiente; se normalizará abasto garantizando que no haya robo de combustibles, afirma presidente López Obrador” (comunicado de prensa), 7 de enero de 2019. Recuperado el 17 de junio de 2019, de https://www.gob.mx/presidencia/prensa/en-mexico-tenemos-gasolina-suficiente-se-normalizara-abasto-garantizando-que-no-haya-robo-de-combustibles-afirma-presidente-lopez-obrador

[28].   El mensaje en Twitter y el video se puede ver en: https://twitter.com/GobiernoMX/status/1082810751386030087

[29].   “Pemex niega desabastecimiento de gasolina en cdmx y pide evitar compras de pánico”, Reporte Índigo, 8 de enero de 2019. Recuperado el 20 de junio de 2019, de https://www.reporteindigo.com/reporte/pemex-niega-desabastecimiento-de-gasolina-en-cdmx-y-pide-evitar-compras-de-panico/

[30].   “Fuga en ducto agravó desabasto de gasolina: AMLO pide paciencia y no caer en pánico”, Animal Político, 9 de enero de 2019. Recuperado el 15 de enero de 2019, de https://www.animalpolitico.com/2019/01/fuga-ducto-desabasto-gasolina-amlo-paciencia/

[31].    Petróleos Mexicanos. “Pemex exhorta a los mexicanos a evitar compras de pánico” (comunicado de prensa 05/2019), 9 de enero de 2019. Recuperado el 20 de mayo de 2019, de http://www.pemex.com/saladeprensa/boletines_nacionales/Paginas/2019-005-nacional.aspx

[32].   Presidencia de la República. “En México tenemos gasolina suficiente…”, op. cit.

[33].   Neri, A. “Por cargar bidón, se incendia gasolinera en Ocotlán, Jalisco”, W Radio, 9 de enero de 2019. Recuperado el 26 de mayo de 2019, de http://wradio.com.mx/emisora/2019/01/10/guadalajara/
1547090545_457857.html

[34].   “Cómo ocurrió la explosión, antecedentes de ordeña y la actuación del Ejército: Lo que se sabe de la tragedia en Tlahuelilpan”, Animal Político, 20 de enero de 2019. Recuperado de https://www.animalpolitico.com/2019/01/como-exploto-ducto-tlahuelilpan-hidalgo/

[35].   Presidencia de la República. “Conferencia de prensa encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador 19 de enero de 2019”. Recuperado de https://www.gob.mx/presidencia/prensa/conferencia-de-prensa-encabezada-por-el-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-19-de-enero-de-2019?idiom=es

[36].   Idem.

[37].   Noticieros Televisa. “Completamente regularizado el abasto de combustible en México, anuncia Pemex”, Televisa.News, 23 de abril de 2019. Recuperado de https://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/pemex-completamente-regularizado-abasto-combustible-mexico/

[38].   Presidencia de la República. “Conferencia de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador, del 22 de mayo de 2019″ (versión estenográfica). Recuperado el 25 de mayo de 2019, de https://www.gob.mx/presidencia/prensa/conferencia-de-prensa-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-del-22-de-mayo-de-2019-201282

[39].   Idem.

[40].   “Discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador en su segundo informe trimestral”, 1 de julio de 2019. Recuperado el 2 de julio de 2019, de https://lopezobrador.org.mx/2019/07/01/discurso-de-andres-manuel-lopez-obrador-presidente-constitucional-de-los-estados-unidos-mexicanos-en-su-segundo-informe-trimestral/

[41].    “Guanajuato recibe 9.7 millones de gasolina proveniente de Texas”, Excelsior, 15 de enero de 2019. Recuperado el 20 de mayo de 2019, de https://www.excelsior.com.mx/nacional/guanajuato-recibe-97-millones-de-gasolina-proveniente-de-texas/1290375

[42].      “Gobernador de Jalisco tacha de ‘ocurrente’ a Diego Sinhue por querer comprar gasolina en Texas”, Correo, 14 de enero de 2019. Recuperado el 18 de mayo de 2019, de https://periodicocorreo.com.mx/gobernador-de-jalisco-tacha-de-ocurrente-a-diego-sinhue-por-querer-comprar-gasolina-en-texas/

[43].   Arroyo Macías, E.M. “Huachicoleros, la naturalización del mercado de la ilegalidad”, Delinquir sin castigo, la marca del sexenio (Análisis Plural, primer semestre de 2017), ITESO, Guadalajara, 2017, pp. 65–78.

[44].   Presidencia de la República. “Conferencia de prensa encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador 19 de enero de 2019”, op. cit.

 

La apuesta democrática de la reforma laboral 2018

Eleocadio Martínez Silva[*]

 

Resumen: Desde una mirada sociológica este texto aborda los alcances de la reforma laboral de 2018. Más que ofrecer conclusiones que hagan un cierre para el debate acerca del impacto del paquete democratizador de la reforma en el futuro del trabajo se busca abrir la discusión con la incorporación de interrogantes, como hasta qué grado de autonomía el nuevo régimen político estará dispuesto a conceder al movimiento obrero.

Palabras clave: Reforma laboral, sindicatos, democracia.

 

Abstract: From a sociological perspective, this text addresses the scope of the 2018 labor reform. Rather than offer conclusions to close the debate regarding the
impact of the democratizing package on the future of labor, it seeks to open up the discussion by posing questions, such as how much autonomy the new political regime is willing to grant the workers movement.

Key words: Labor reform, unions, democracy.

 

Las crisis de la deuda externa y del auge petrolero en los albores de la década de los ochenta produjeron una prolongada crisis económica que en el mundo del trabajo se expresó en el incremento del desempleo y la desindustrialización. Crisis que dejó con malos salarios a los que conservaron sus empleos y en peores condiciones a millones de sub-empleados y desempleados. La propuesta a la salida a la crisis se dio a través de la transición al neoliberalismo integrando al país en la cadena de producción global. Para atraer y mantener la inversión extranjera el trabajo tendría que adaptarse a las necesidades de producción de los capitales globales que operan en el espacio nacional, lo que derivó en el control de los salarios y de las organizaciones de los trabajadores.

La trasformación neoliberal en el mundo del trabajo no ha sido obra de las comunidades que lo conforman. Los modelos político–administrativos que han guiado la trasformación del mundo laboral fueron diseñados por organizaciones supranacionales (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio), importados por el gobierno federal y operacionalizados por la alta burocracia sindical, gubernamental y empresarial. A los sindicatos le correspondió solo la instrumentación de los cambios dictados a pesar del daño causado a los trabajadores.[1]

Todo indica que el actual modelo globalizador neoliberal ha entrado en crisis después de 40 años de existencia. En lo externo se expresa en las acciones proteccionistas de Estados Unidos e Inglaterra. En el plano interno en los límites que el nuevo gobierno de izquierda surgido de las elecciones presidenciales de 2018 ha impuesto a la agenda neoliberal en temas como las privatizaciones y la inversión extranjera directa en áreas estratégicas como la energética y telecomunicaciones. La narrativa predominante es mejorar las condiciones salariales de los trabajadores.

En el mundo del trabajo la autollamada “cuarta transformación” está redefiniendo las relaciones entre el capital y el trabajo, así como la autonomía de los trabajadores frente al estado. En esta nueva coyuntura de cambio de régimen el gobierno lopezobradorista decretó aumentos en los salarios mínimos por encima de la inflación, con lo que se cuestionó uno de los pilares macroeconómicos del modelo neoliberal que alertaba sobre el impacto inflacionario de los salarios. En este mismo tenor el ejecutivo federal incrementó los salarios en la frontera norte del país, sin que los empresarios presentaran resistencia velada.

En esta nueva coyuntura también asistimos al surgimiento de nuevos sindicatos, como la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) que disputan la hegemonía a las grandes y antiguas organizaciones obreras, como la Confederación de Trabajadores de México (CTM). Las trabajadoras y los trabajadores de las maquilas llevan a cabo movimientos huelguísticos inusitados por aumentos salariales sin que los patrones presenten una resistencia a ultranza como en tiempos no muy remotos y el estado asume un papel activo facilitando una salida negociada, por una parte, tranquilizando a las trasnacionales, y por otra concediendo el aumento a los trabajadores.

En este contexto de cambio de régimen “súbitamente” los trabajadores obtuvieron un regalo inesperado del estado mexicano en el ámbito de la democracia sindical con la reforma laboral de 2018. Esta acción estatal sorprendió a propios y extraños debido a que aparentemente la democracia sindical no formaba parte de la agenda de los trabajadores, al menos desde la insurgencia sindical en la década de los setenta. Tampoco el paquete democratizador de la vida sindical sorprendió a los grandes sindicatos corruptos y organizaciones empresariales, por lo que no se presentaron resistencias.

Del mismo modo llama la atención que la agenda democrática de la reforma laboral despertara poco entusiasmo entre las bases trabajadoras y menos aun entre la población en general, no así en el gremio de abogados laborales, académicos y en algunos sindicatos independientes que por años lucharon por democratizar la vida sindical.

El escaso entusiasmo sobre el paquete democrático se puede explicar por el hecho de que desde la década de los ochenta, tras la derrota de la insurgencia sindical de los años setenta, la energía social de trasformación del país se canalizara al cambio institucional para garantizar la democracia electoral mexicana con el subsecuente “abandono” en el interés por las luchas obreras.[2] Asimismo, el desinterés social se explicaría por la debilidad de la clase trabajadora tras la brutal desindustrialización del país a lo largo de seis sexenios neoliberales, basta recordar que actualmente la mayoría de los asalariados mexicanos se encuentran ubicados en el sector servicio y comercio, seguido por el secundario y muy atrás por el agrícola, después de que México se abriera unilateralmente al mercado de bienes y capitales, primero cuando ingresó a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y luego cuando firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Más allá del escaso entusiasmo en la sociedad mexicana, la realidad es que la reforma laboral de 2018 representa un cuestionamiento radical de prácticas corruptas en el mundo del trabajo como son, entre otras: el contratismo de protección, la intervención sesgada de las Juntas de Conciliación y Arbitraje en los procesos de negociación colectiva, el control empresarial sobre la formación de sindicatos a través de la manipulación de los procedimientos estatutarios.

La reforma laboral introduce cambios en:

  • Justicia laboral. Se sustituyeron las tripartitas Juntas de Conciliación y Arbitraje, con una larga historia de tutelaje de los trabajadores para su control, por tribunales del Poder Judicial (federal y local): instancia encargada de resolver los conflictos entre trabajadores y patrones cuando se haya agotado la instancia conciliadora, es decir, el trabajo de los nuevos centros de Conciliación y Registro Laboral que también se planea crear. Estarían bajo la dirección de los poderes judiciales federal y de los estados y su resolución sería definitiva.
  • Libertad sindical. En la parte política a los trabajadores se les dará el voto. Decidirán de manera libre, directa y secreta su afiliación sindical. Tendrán el derecho de construir sindicatos sin necesidad de autorización previa (toma de nota). Además, podrá existir más de
    un sindicato en las empresas, pero solamente uno, el que tenga el mayor respaldo de los trabajadores, tendrá la titularidad del contrato colectivo de trabajo. Sus sindicatos podrán adherirse libremente a las Federaciones de Sindicatos.
  • Contratación colectiva. Se constituirán centros de Conciliación y Registro Laboral para legitimar las contrataciones colectivas de los trabajadores, evitando así la práctica de los contratos de protección
    (sindicatos falsos) que tanto deslegitimaron la contratación colectiva y al sindicalismo. Con la reforma laboral los contratos
    colectivos deberán de contar con treinta por ciento de las firmas de los trabajadores.

En suma, se cambiaron medios institucionales que permiten a los trabajadores presionar a favor de sus intereses, democratizando el mundo del trabajo al impulsar el voto personal, libre, secreto y directo de los trabajadores en la elección del sindicato, de liderazgos y sancionar los contratos colectivos de trabajo.

Una de las principales interrogantes y poco atendidas respecto de la reforma laboral es sobre los alcances y consecuencias que tendrá como mecanismo democratizador en el mundo del trabajo. Durante el primer semestre de 2019, la discusión ha sido monopolizada, salvo algunas excepciones, por los abogados laborales, que han presentado una mirada atrapada en la fetichización de los códigos y reglamentos de la reforma laboral dejando de lado la interacción de los actores sociales involucrados: trabajadores, empresarios y estado, algo que los ha llevado a asumir una postura muy optimista y estrecha sobre el impacto de la reforma en el futuro del trabajo. La hipótesis es que la competencia por la titularidad de la representación sindical derivará en mejoras en las negociaciones de los contratos colectivos de trabajo.

Captar la magnitud de la reforma laboral para el futuro del trabajo requiere un análisis que vaya más allá de la discusión de códigos, reglamentos y apartados, o a su instrumentación y el acceso a recursos
públicos para su funcionamiento. Se requiere una perspectiva sociológica que capte la interacción entre sindicatos, empresarios y estado.

Un punto de partida en este sentido es ubicar el origen de la reforma laboral de 2018 y a partir de ahí hacer inferencias sobre el futuro del trabajo en México. En esta dirección, la generalidad de los analistas de la reforma sitúa su “hechura” en actores sociales internacionales: en el tema democrático a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el salarial a los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, así como a los sindicatos de estos países, todo en el contexto del nuevo acuerdo comercial conocido como T-MEC.

Como se recordará, en diciembre de 2015 el presidente Enrique Peña Nieto (2012–2018) firmó el convenio 98 de la OIT. En 2018 el Senado de la República, dominado por la izquierda mexicana, lo ratificó. En términos generales el mencionado convenio es un llamado de la OIT a los países miembros para que se garantice la protección contra todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical en relación con su empleo (artículo 1);  que las organizaciones de trabajadores y de empleadores gocen de adecuada protección contra todo acto de injerencia de unas respecto de las otras, ya se realice directamente o por medio de sus agentes o miembros, en su constitución, funcionamiento o administración (artículo 2).

Este hecho fue relevante para los trabajadores del país pues tuvieron que pasar cuatro décadas para que el tema obrero volviera a ocupar un lugar central en la agenda nacional. En el plano del derecho internacional ratificar el convenio por el gobierno ubicaba a México en la ruta de democracia sindical de otros países democráticos. Una especie de proceso civilizatorio del que el país ya no podría estar al margen.

Pocos meses después de la ratificación del convenio 98, en el contexto de los acuerdos para la renegociación del tratado de libre comercio de Estados Unidos–México–Canadá se empezó a plantear desde Estados Unidos la necesidad de que México llevara a cabo una reforma laboral tendiente a reducir la brecha salarial entre los tres países, sobre todo en el sector manufacturero, pues se aseguraba que con la elevación de los estándares laborales en México habría un menor incentivo para que las empresas se muevan al país por los bajos salarios. Hay que recordar que los promotores del libre comercio y del TLCAN prometieron la convergencia entre los niveles de vida de los dos países. Pero, como es de conocimiento general, con el TLCAN no se cerró la grieta en el ingreso medio.

Otra versión acerca del origen del paquete democrático lo ubica como parte de la agenda del gobierno de izquierda que asumió el poder en 2018. Se conoce que un grupo de abogados laboristas cercanos a la “cuarta transformación” e impulsores históricos del cambio democrático en la vida sindical trabajaron arduamente en la propuesta de reforma laboral del ejecutivo federal y que aprobó el Senado de la República en el que el partido del presidente, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), es mayoría.

Como se podrá apreciar, en las versiones sobre la “hechura” de la reforma laboral los trabajadores y sus organizaciones sindicales están ausentes, hecho que sesga el análisis sobre las consecuencias que podría tener el paquete democrático de la reforma. Subestimar a la clase trabajadora es recurrente en los análisis en América Latina. A decir de Viviane Brachet:

En la periferia capitalista, se ha tendido a subestimar o ignorar la influencia democratizadora que tuvieron las luchas obreras sobre las sociedades principalmente a causa de la situación incipiente y fragmentaria del proletariado en las sociedades que la conforman. En tales contextos, las concesiones a los asalariados han sido interpretadas, por lo general, como el resultado de intervenciones estatales para promover el desarrollo político.[3]

Viviane Brachet nos recuerda que en el antiguo régimen político la piedra angular del Poder Ejecutivo era su habilidad para designar las direcciones de los tres sectores del partido oficial, léase el Partido Revolucionario Institucional (PRI): obrero, CTM; campesino, la Confederación Nacional Campesina (CNC), y popular, la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) (suprimiendo la democracia al interior de estos).

Más que un sistema de representación de intereses este corporativismo es comprendido, en el contexto mexicano, como un mecanismo para limitar la articulación de los intereses de las clases subordinadas mediante el control estatal de los líderes de los sectores, quienes por su lado deben de garantizar que sus afiliados voten por el partido oficial.[4]

La imagen que se tenía en la década de los setenta era la de una base de trabajadores desactivada y un liderazgo popular cooptado, realidad que se ha trasformado en años recientes por la mayor pluralidad política en las legislaturas desde la década de los ochenta.

Aun en un contexto corporativo de máximo control y coerción, en momentos ocasionales en la agenda del movimiento obrero mexicano la lucha por la democracia sindical ha estado presente, desafiando con protestas el control del estado, no solo en asuntos políticos sino también en temas contractuales, así se expresan en la deserción masiva de los sindicatos oficiales y en los combates por la democracia sindical en la década de los cuarenta, como nos lo recuerda el famoso episodio —conocido como el “charrazo” sindical— en el que se destituyó (y encarceló) a Luis Gómez Zepeda de la dirigencia del Sindicato Nacional de Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM). Esta fórmula ha sido utilizada con frecuencia para suprimir la democracia sindical en México.[5]

Un episodio de lucha de los trabajadores por la autonomía sindical, piedra angular de la reforma laboral de 2018, se presentó en un contexto de fin del partido de estado que imperó en México durante más de siete décadas. En plena transición política el Sindicato Nacional de Trabajadores, Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSSRM) cuestionó abiertamente el pacto del gobierno federal con los máximos dirigentes de la CTM aglutinando a un amplio espectro de organizaciones, como las que adhieren a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), en acciones de confrontación con el estado.[6]

La autonomía sindical posibilitó beneficios para los trabajadores siderúrgicos y mineros en materia salarial y contractual. Por ejemplo, en 2005 la sección 271 del sindicato minero–metalúrgico logró, mediante una huelga de más de un mes de duración, arrancar a lo que fue Siderúrgica Lázaro Cárdenas Las Truchas (Sicartsa) un incremento salarial de 8% al tabulador, de 34% en prestaciones, además de un bono de 7,250 pesos para cada trabajador. En ese mismo año la sección sindical 147 de mineros había enfrentado al Grupo Acerero del Norte (GAN) por violaciones a los derechos de los trabajadores. En el primer sexenio panista el sindicato había logrado incrementos en salarios de 12% y 14%, así como aumentos en las prestaciones, en términos de educación, de seguros de vida, de vivienda, de protección a la vida y a la salud de los trabajadores. Los salarios de los trabajadores han estado por arriba de la inflación 4, 5 o 6 puntos porcentuales, resultando con incrementos de 9% directo al salario y por lo menos 4% o 5% en prestaciones.[7]

Para Francisco Zapata la negociación exitosa del contrato colectivo por el sindicato minero puso en aprietos la política de contención salarial del gobierno.

Esa negociación cambió los términos de la relación que el sindicalismo corporativo había mantenido hasta ese momento con la política macroeconómica, de apoyo incondicional, que se había manifestado en los acuerdos de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, con el concurso de los representantes de la CTM en dicho organismo.[8]

Esta lucha por la autonomía sindical frente al estado fue frenada por el gobierno de la primera transición política mexicana de Vicente Fox (2000–2006) y por los subsecuentes gobiernos de Felipe Calderón (2006–2012) y Enrique Peña Nieto (2012–2018), como también por los patrones, desconociendo a la dirigencia sindical encabezada por Napoleón Gómez Urrutia.[9]

La lección que deja esta reacción del estado mexicano, en un contexto de transición democrática conservadora, ante la demanda de los trabajadores de mayores márgenes de autonomía sindical fue poner en claro los límites que estaba dispuesto a conceder en la materia, que en esencia fue refrendar el pacto corporativo con las grandes centrales obreras nacionales, principalmente con la CTM.[10]

De lo hasta aquí expuesto se desprenden algunas claves que ayudan a comprender las posibles consecuencias de la reforma laboral de 2018 para el futuro del trabajo no solo en términos políticos sino también en los contractuales.

  • Primera. La agenda democrática ha estado presente en momentos ocasionales en el movimiento obrero nacional apareciendo según la coyuntura política y económica, así como el clima ideológico.[11] La reforma laboral de 2018 forma parte de la segunda “ola” democratizadora del país del siglo XXI.[12] El triunfo de la izquierda en las elecciones presidenciales abrió una ventana para que el anhelo democrático se expandiera a sectores de la sociedad como el de los sindicatos.
  • Segunda. El proceso de cambio institucional en el mundo del trabajo está siendo acompañado por el surgimiento de nuevos actores sindicales. Por ejemplo, el denominado Petroleros de México (Petromex) le disputa la titularidad del contrato colectivo de trabajo al sindicato petrolero, el Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (SNTPRM); emerge la CIT para disputarle la hegemonía corporativa a la CTM. Lo mismo acontece en el Seguro Social, en donde el Sindicato Nacional Democrático de Trabajadores del Seguro Social (SNDTSS) surge para disputarle la titularidad al poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS); coaliciones sindicales independientes como la UNT se fortalecen construyendo vínculos con el nuevo régimen. Por otro lado, los tribunales judiciales emergen como un nuevo actor en sustitución de las juntas de conciliación y arbitraje.

La reforma laboral de 2018 sin duda representa avances significativos por la creación de una institucionalidad laboral en la que se suprime el control sobre los márgenes de acción de los sindicatos. La reforma reduce significativamente las posibilidades de que los capitalistas y los sindicatos corruptos violenten los derechos democráticos de los trabajadores. De ahí la posibilidad de que la reforma laboral abra un nuevo espacio inédito en el que los capitalistas y los trabajadores habrán de aprender a convivir, tal como lo han venido haciendo —en condiciones asimétricas— desde la promulgación del 123 constitucional.

Lo que nos ha enseñado la historia del movimiento obrero es que las reformas laborales obreristas a lo largo del siglo XX son importantes porque los trabajadores pueden recurrir a ellas en cada uno de los enfrentamientos que sostienen con el capital para mejorar su situación de clase.[13] En este sentido, los trabajadores con seguridad recurrirán ocasionalmente al paquete democrático de la reforma laboral de 2018, tal como lo han hecho con el artículo 123 constitucional, para legitimar sus luchas. Pero dado el carácter fragmentado del proletariado mexicano la democratización sindical se dará de manera también fragmentada según la empresa, el sector, la región.

Las interrogantes que se abren es conocer hasta qué grado de autonomía el nuevo régimen político estará dispuesto a conceder al movimiento obrero, y si estamos frente a un nuevo escenario donde la relación
histórica podría experimentar una readecuación que cambiaría la relación de subordinación del sindicalismo al estado.[14] Interrogantes que solo podrán ser respondidas en el mediano plazo. En lo que
no hay duda es en una continuidad de la subordinación del sindicalismo mexicano al estado, lo que no se conoce es el grado de autonomía a ceder por el nuevo régimen inaugurado en 2018.

 

[*]  Doctor en Sociología por El Colegio de México. Profesor de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Línea de investigación en identidades laborales y profesionales.

 

[1].     Zapata Schaffeld, F. “Hacia una sociología del desempleo”, Boletín Editorial de El Colegio de México, núm. 138, México, marzo–abril de 2009, pp.20–27.

[2].    Como dato anecdótico, el primer presidente del Instituto Federal Electoral, José Woldenberg, fue un prominente analista y militante del movimiento obrero en la década de los setenta.

[3].    Brachet, V. El pacto de dominación. Estado, clase y reforma social en México (1910–1995), El Colegio de México, Ciudad de México, 1994, p.16.

[4].    Ibidem, p.42.

[5].    Op. cit.

[6].    Zapata, F. “Del corporativismo a la autonomía sindical. Las estrategias del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSSRM) (2005-2015)” en Belmont, E., Martínez, E. y Rojas, G. (coords.), Emerger de los escombros. Nuevos contextos y actores de la reestructuración productiva en México, Universidad Autónoma de Querétaro, Universidad Autónoma de Nuevo León, Plaza y Valdez, Ciudad de México, 2018.

[7].    La industria siderúrgica en México. INEGI, Ciudad de México, 2009.

[8].    Zapata, F. Op. cit. p.145.

[9].     En el proceso electoral de 2018 Gómez Urrutia fue electo senador de la república a través de Morena.

[10].    Zapata, F. Op. cit.

[11].    Brachet, dixit.

[12].    Una primera “ola” democratizadora se presentó en 2000 con el fin del régimen priista.

[13].    Brachet, dixit.

[14].    Zapata, dixit.

 

Promesas, metas y resultados

Francisco J. Núñez de la Peña[*]

 

Resumen: Con base en la tendencia reciente de los indicadores económicos más usuales prevemos una recesión. El nuevo gobierno no ha demostrado capacidad para hacer crecer a la economía conforme a sus declaraciones (4% anual). Los pronósticos más optimistas del crecimiento del pib en 2019 indican 1.8%. Tal vez esto es inaceptable. En el Plan Nacional de Desarrollo 2019–2024 se dice: “Una de las tareas centrales del actual gobierno federal es impulsar la reactivación económica y lograr que la economía vuelva a crecer a tasas aceptables”.

Palabras clave: incertidumbre, recesión, indicadores económicos, pronósticos, corrupción.

 

Abstract: Based on recent trends in the most–cited economic indicators, recession is on the horizon. The new government has not shown itself capable of stimulating economic growth to the levels it announced (4% annually). The most optimistic forecasts project only 1.8% growth in the gdp in 2019. This might be unacceptable. The 2019–2024 National Development Plan states: “One of the current federal government’s key tasks is to spark economic reactivation and make the economy grow at acceptable rates.”

Key words: Uncertainty, recession, economic indicators, forecasts, corruption.

 

Es desafortunado que la agencia Fitch Ratings penalice doblemente
el balance financiero del país. Por el lado soberano, argumentan
que los riesgos a las finanzas públicas se han incrementado
porque la deuda de Pemex representa pasivos contingentes
para el Gobierno Federal, asumiendo así un apoyo inminente
a la entidad. Al mismo tiempo, la agencia penaliza la calificación
de Pemex por considerar que el respaldo del Gobierno Federal
es moderado e insuficiente. El Gobierno expresa su fuerte
desacuerdo con el enfoque aplicado por esta calificadora.

Secretaría de Hacienda y Crédito Público [1]

Se crea el Consejo Nacional para el Fomento a la Inversión,
el Empleo y Crecimiento Económico como una instancia
de vinculación al Ejecutivo Federal, integrado por los sectores
público, privado, sociedad civil y académico.
El Consejo Nacional será una instancia de consulta
que coadyuvará en la planeación, diseño y coordinación
de las acciones del sector público, privado y social,
a fin de promover la inversión, fomentar el desarrollo económico
y fortalecer las fuentes de empleo en el país.

Andrés Manuel López  Obrador[2]

La sumisión al poder presidencial alcanza grados de abyección
que de no ser por la naturaleza del sistema
serían del todo incomprensibles.

Rafael Ruiz Harrell[3]

 

En la introducción del Reporte de estabilidad financiera de junio de 2019 se afirma lo siguiente:

Desde la publicación de la última edición del Reporte, en octubre de 2018, la economía mexicana ha enfrentado un entorno de marcada incertidumbre. En el ámbito internacional destacaron la intensificación del conflicto comercial entre Estados Unidos y China, una desaceleración más pronunciada que lo previsto en la economía global, el apretamiento momentáneo y posterior relajamiento de las condiciones financieras e inestabilidad política en algunos países. En el ámbito interno prevaleció un ambiente de incertidumbre que generó una volatilidad elevada en los mercados financieros nacionales, una depreciación del tipo de cambio y un aumento de las primas de riesgo durante el último trimestre de 2018. Entre los factores que contribuyeron a este comportamiento sobresalen que no se ha ratificado aún el acuerdo comercial para la región de América del Norte, la incertidumbre sobre los efectos de algunas políticas públicas sobre la inversión —como el anuncio de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), los cambios en las políticas públicas en ciertos ámbitos y sectores, como el energético, así como la incertidumbre sobre las perspectivas crediticias de Petróleos Mexicanos (Pemex).

No obstante, desde mediados de diciembre se observó un mejor desempeño de los mercados financieros nacionales debido, en parte, a la aceptación de los inversionistas de la oferta de recompra de bonos del NAIM y el Paquete Económico para 2019 aprobado por el H. Congreso de la Unión, el cual considera un superávit primario de 1% del PIB. Si bien estos factores contribuyeron a un mejor desempeño de los mercados financieros durante los primeros meses de 2019, esta tendencia se revirtió en las últimas semanas debido a: la intensificación del conflicto comercial entre Estados Unidos y China, las tensiones y posibles afectaciones en la relación comercial entre México y Estados Unidos, así como por los anuncios de algunas agencias calificadoras que disminuyeron las calificaciones crediticias, o sus perspectivas, de la deuda de Pemex y del país.

En particular, dos calificadoras asignaron una perspectiva negativa para el riesgo soberano y una de ellas redujo en un escalón su calificación. Las agencias sustentaron las revisiones de calificación y perspectivas de la deuda del país en: i) la incertidumbre sobre la implementación de las políticas públicas y su efecto en la confianza de los inversionistas, ii) cambios en la política energética y, iii) la incertidumbre sobre la situación financiera de Pemex y su plan de negocios. Adicionalmente, las agencias señalaron que estos factores podrían tener implicaciones para las finanzas públicas y el crecimiento económico. Con respecto a la deuda de Pemex, en lo que va del año, dos calificadoras modificaron su perspectiva crediticia de estable a negativa. Otra agencia redujo su calificación en tres escalones, colocándola por debajo del grado de inversión. Esta agencia calificadora argumentó que dicho ajuste es acorde con: i) el descenso de un grado que asignó a la calificación crediticia del soberano, ii) el continuo deterioro del perfil financiero de la empresa y, iii) la falta de inversión para revertir la disminución en su capacidad de producción. El deterioro en la calificación crediticia soberana y de Pemex es un importante factor de riesgo que debe ser atendido.[4]

Según lo anterior, hay mucha incertidumbre. Pero, a mi juicio, hay una certidumbre: el gobierno de Andrés Manuel López Obrador parece incapaz de hacer crecer (más o a una tasa aceptable) a la economía. El foco del discurso presidencial ha sido el combate a la corrupción[5] y la redistribución del ingreso, no el aliento a la productividad de la economía.[6]

Los discursos, las promesas, las buenas intenciones y los anuncios, como, por ejemplo, “Apuesta AMLO a reencuentro con ip para crecer 4%”,[7] tal vez influyen en las expectativas de los agentes económicos, pero no sirven para evaluar la evolución o el estado de una economía. Para ello existen indicadores económicos (producción, empleo, entre otros), pero no se usan en el Plan Nacional de Desarrollo 2019–2024, del cual trascribimos a continuación dos párrafos:

El objetivo de la política económica no es producir cifras y estadísticas armoniosas sino generar bienestar para la población. Los macroindicadores son un instrumento de medición, no un fin en sí. Retomaremos el camino del crecimiento con austeridad y sin corrupción, disciplina fiscal, cese del endeudamiento, respeto a las decisiones autónomas del Banco de México, creación de empleos, fortalecimiento del mercado interno, impulso al agro, a la investigación, la ciencia y la educación […]

Una de las tareas centrales del actual gobierno federal es impulsar la reactivación económica y lograr que la economía vuelva a crecer a tasas aceptables. Para ello se requiere, en primer lugar, del fortalecimiento del mercado interno, lo que se conseguirá con una política de recuperación salarial y una estrategia de creación masiva de empleos productivos, permanentes y bien remunerados.[8]

 

El comportamiento del precio del dólar en pesos, un indicador financiero muy sensible a las señales de incertidumbre, no registró preocupaciones extraordinarias de los participantes en el mercado cambiario entre noviembre de 2018 y mayo de 2019. En promedio, el peso se apreció en este periodo (véase la tabla 3.1).

Sin embargo, si utilizamos el indicador económico más oportuno, el número de asegurados, en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), asociados a un empleo, podemos concluir que la actividad productiva va en descenso,[9] pues el número de asegurados fue menor en mayo de 2019 que en noviembre de 2018, cuando terminó el periodo presidencial anterior (véanse las tablas 3.2 y 3.3).[10] ¿En periodos similares ha ocurrido lo mismo? No (véanse las tablas 3.4 y 3.5).

Por otra parte, según el indicador global de la actividad económica (IGAE), la economía mexicana se encamina hacia una recesión.[11] Y esta tendencia (véase la tabla 3.6) no se debe solo a lo que ocurre en la minería, donde se incluye a la industria petrolera.

La minería ha descendido desde 2005 (véase la figura 3.1) y su ascenso probablemente no ocurrirá en el corto plazo (véase la tabla 3.7).[12]

En términos reales, las variaciones de los ingresos por los impuestos sobre la renta y al valor agregado (dos indicadores de las finanzas públicas) también reflejan la debilidad de la actividad económica en México. Asimismo, el menor gasto público ha contribuido al decrecimiento de la demanda agregada (véase la tabla 3.8).

Con base en las cifras desestacionalizadas, en el primer trimestre de 2019, el producto interno bruto (PIB) fue apenas 0.2% mayor que el de un año antes, y en las actividades secundarias —dos de las cuales son minería y construcción— hubo decremento (–2.1% anual). Con respecto al cuarto trimestre, las variaciones fueron –0.2% y –0.6%, respectivamente (véase la tabla 3.9).

Finalmente, los pronósticos de los economistas en México son cada vez menos optimistas.[13]

 

[*]  Economista. Profesor emérito del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Correo electrónico: fnunez@iteso.mx

 

[1].     Secretaría de Hacienda y Crédito Público. “Comunicado No. 055 Sobre el cambio en las calificaciones crediticias a México y Pemex”, 6 de junio de 2019.

[2].    López Obrador, A.M. “Decreto por el que se crea el Consejo Nacional para el Fomento a la Inversión, el Empleo y Crecimiento Económico”, Diario Oficial de la Federación, 17 de mayo de 2019

[3].    Ruiz Harrell, R. Exaltación de ineptitudes, Editorial Posada, México, 1986, p.19.

[4].    Banco de México. Reporte de estabilidad financiera, junio 2019. Banxico, 10 de junio de 2019, p.2.

[5].    Las palabras corrupción, corruptas, corrupto o corrupta se utilizan 35 veces en el Plan nacional de desarrollo 2019–2024.

[6].    En términos de la economía mexicana en su conjunto, la corrupción en el gobierno implica una trasferencia —ilegal— de recursos públicos a un determinado grupo de la población (un funcionario público, un sindicato, un partido político, un proveedor de medicinas, un constructor, un familiar, un amigo). Por ejemplo, quien se benefició por haber cobrado de más a una entidad pública, probablemente usará esos ingresos en su provecho (con los recursos mal habidos tal vez construirá un edificio y eso, en la contabilidad nacional, se registrará como formación bruta de capital fijo; además, ese nuevo edificio quizá reportará a su dueño un flujo de ingresos durante algún periodo). Si el gobierno eliminara esas fugas ilegales su gasto sería ser menor, y los excedentes generados podrían destinarse, por ejemplo, a trasferencias legales a otros beneficiarios (los pobres, los artistas, las viudas, los científicos) o a aumentar la capacidad instalada de alguna empresa pública eficiente. El gobierno también podría reducir los impuestos a las empresas o las personas y estas seguramente destinarían esos recursos a la inversión o el consumo. Sin embargo, la cancelación de una obra inconclusa, aunque en su proceso de licitación o construcción haya habido irregularidades, es un desperdicio, incluso si el gobierno recuperara la trasferencia indebidamente otorgada a un beneficiario. El desperdicio es una destrucción de valor.

[7].    Luna, B. “Apuesta AMLO a reencuentro con ip para crecer 4%”, La Razón, 19 de febrero de 2019. Recuperado el 27 de junio, de https://www.razon.com.mx/negocios/apuesta-amlo-a-reencuentro-con-ip-para-crecer-4/

[8].    Plan Nacional de Desarrollo 2019–2024, pp.9 y 51.

[9].    La decisión de contratar personal en un momento determinado (y registrarlo en el IMSS) no depende de las intenciones presidenciales, ni solo de las necesidades presentes, también influyen las expectativas de los empleadores en relación con el futuro próximo en los ámbitos interno y externo.

[10]     Cuando el 19 de junio de 2019 el IMSS dio a conocer sus cifras (comunicado No.169 / 2019) indicó: “En lo que va del año se han creado más de 300 mil empleos. Al 31 de mayo de 2019 se tienen registrados ante el Instituto 20,382,910 puestos de trabajo, de los cuales el 85.7% son permanentes y el 14.3% eventuales”. Pero como el presidente siempre tiene “otra información”, obviamente más favorable (véase al respecto la nota publicada en el periódico Mural el 21 de junio de 2019: “Descalifica López Obrador cifras del Seguro Social”), en el comunicado No.171 / 2019, del 20 de junio, titulado “Creación de empleos de enero a mayo de 2019 es superior al promedio de administraciones anteriores: Zoé Robledo”, se añadió: “De sumar a los Jóvenes Construyendo el Futuro, el número de empleos creados sería de 785 mil en los primeros 5 meses. El titular del IMSS destacó que de los 481 mil 548 jóvenes registrados en este Programa, 259 mil nunca habían estado inscritos en el Instituto. El Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, informó que la creación de empleos en los primeros cinco meses de la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador asciende a 303 mil 545 plazas formales, cifra superior a la registrada en las tres administraciones pasadas, que se ubicó en 251 mil en el mismo periodo”.

[11].    En los Informes sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública: primer trimestre 2019 (30 de abril de 2019), aún se percibe cierto optimismo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público: “En el primer bimestre de 2019, la actividad económica en el país, medida a través del IGAE, continuó mostrando un crecimiento positivo, aunque con una desaceleración, situándose en un incremento real anual de 1.2% respecto al primer bimestre de 2018”.

[12].    Los lectores pueden formar su propio juicio leyendo: “A medio sexenio, Pemex será palanca del desarrollo nacional: presidente AMLO”, 21 de mayo de 2019. Recuperado de https://lopezobrador.org.mx/2019/05/21/a-medio-sexenio-pemex-sera-palanca-del-desarrollo-nacional-presidente-amlo/); el comunicado de prensa “Fitch baja calificaciones de Pemex acorde con soberano”, del 6 de junio de 2019. Recuperado de https://www.fitchratings.com/site/pr/10078344); las notas: Albarrán, E., Monroy, J. y González, L. “López Obrador se enfrenta con agencias calificadoras, El Economista, 7 de junio de 2019, y Ramírez, S. “Bajo lupa, calificadoras que no sean ‘objetivas’”, La Razón, 7 de marzo de 2019; el informe Petróleos Mexicanos, y sus empresas productivas subsidiarias y sus compañías subsidiarias. Estados financieros consolidados por los años terminados el 31 de diciembre de 2018, 2017 y 2016 (con el informe de los auditores independientes), firmado por el director general de Pemex y el director corporativo de finanzas; el “Comunicado No.046 El Presidente López Obrador firma decreto para reducir la carga fiscal de Petróleos Mexicanos y robustecer sus finanzas. Se establecen diversos estímulos fiscales orientados a fortalecer la posición financiera de Pemex”, del 13 de mayo de 2019. También pueden analizar las estadísticas de Pemex disponibles en su portal.

[13].       En marzo de 2019 la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el Fondo Monetario Internacional y las calificadoras de crédito modificaron a la baja sus pronósticos acerca del PIB de México.