Libre mercado y corrupción legal: la costosa experiencia mexicana

Luis Ignacio Román Morales*

En 2015, presentamos el documento titulado “Corrupción: entre el discurso del interés público y la práctica del interés privado”,[1] que se elaboró en el contexto del caso “Casa Blanca” y de la aprobación y promulgación, en mayo de ese año, del denominado Sistema Nacional Anticorrupción. Qué lejos estábamos, sin embargo, de la serie de constataciones sobre ocultamientos, evasión, elusión y desviación de recursos económicos que han ocurrido desde entonces.

La problemática no se reduce solo al universo nacional, si bien México ha sido un participante asiduo de los diversos escándalos financieros que han ocurrido desde 2015, tales como los “Panama
Papers”, los “Singapur Papers” (por el involucramiento básico de los exdirectivos de Petróleos Mexicanos), los “Bahamas leaks” y los “Paradise Papers”. La corrupción está estructuralmente asociada a los procesos de polarización económica tanto al interior como entre las naciones, particularmente a partir del apogeo de las estrategias de liberalización económica.

En un principio, razonando en una lógica defensora de la liberalización económica, la afirmación anterior es un despropósito, pues el libre mercado asigna los precios conforme a la productividad de los factores y, por consiguiente, se obtiene mayor remuneración en razón de su productividad, y no de prácticas corruptas o de otras razones asociadas a la explotación o a la injusticia.

En contraparte, cabe señalar que los comportamientos de las instituciones y la operación de los mercados no son mecánicas ni responden a una sola causa. Sería aberrante juzgar como corrupta a toda persona que disponga de altos recursos económicos, por ese solo hecho. Sin embargo, el detentar un especialmente alto nivel económico, tampoco puede atribuirse automáticamente a razones de productividad, desligando las situaciones particulares del entorno económico que atiza la concentración de riqueza. El argumentar como única causalidad de la obtención de riqueza a la eficiencia, sería tan aberrante como achacársela solo a la corrupción.

Si no es posible determinar causas únicas para explicar la concentración de la riqueza y la polarización social, cabe, al menos, abordar algunos aspectos ligados a las prácticas de fuga y ocultamiento de fortunas, así como de la desviación de recursos con fines políticos que tienden a favorecer políticas promotoras del denominado libre mercado.

1. Libre mercado, eficiencia, competitividad y… ¿democracia?

En la teoría económica predominante en México y en la órbita de la defensa del libre mercado sin cortapisas, es decir, en la teoría neoclásica y sus diversas derivaciones desde mediados del siglo XX hasta la fecha (monetarismo, capital humano, expectativas racionales, consenso de Washington, etcétera), se supone que el producto generado socialmente se reparte entre la sociedad que lo produjo en función de la contribución de cada “factor” (capital y trabajo) a la generación de tal riqueza.

El empresario se lleva la tajada del pastel derivada de la productividad del capital, el trabajador obtiene sus ingresos por la productividad de su trabajo y el estado no requiere producir sino solo imponer un pago por parte de la sociedad para poder financiarse (especialmente mediante los impuestos, como el isr, el iva o el ieps, los derechos, como las cuotas al imss, y los aprovechamientos, como las multas). Desde esta perspectiva, no puede haber injusticia alguna: los ingresos de cada quien son el resultado de lo que cada quien aporta a la generación de nueva riqueza.

El gran problema es pasar del razonamiento económico de un mero supuesto teórico a una especie de Ley inmutable, y por lo tanto, incuestionable, de la ciencia. Bajo tal razonamiento no es posible aumentar los salarios si no aumenta la productividad del trabajo, y además, toda participación económica del estado es perversa. Si una economía es guiada por esta lógica y los resultados son negativos, se achacan estos a las “externalidades”, a la mala aplicación de buenas políticas, a que lo que se hizo fue correcto, pero no suficiente, a que si no se hubiesen tomado tales decisiones la situación sería peor, etcétera. Se generan una infinidad de explicaciones que coinciden con un reconocimiento implícito básico: si la teoría no se corresponde con la realidad, hay que mantener la teoría, la realidad es desdeñable.

El objetivo real que se ha privilegiado en las últimas décadas no ha sido el del desarrollo social, la sustentabilidad socioambiental, la equidad social y la reducción de la desigualdad, el trabajo digno o el bienestar colectivo, sino la competitividad; es decir, la capacidad de atraer inversión y talento. No es que en el discurso predominante no se quiera lo otro sino que se considera que la competitividad es la condición previa para todo lo demás.

A partir de estos discursos, surgen dos preguntas: ¿el ingreso de los altos directivos, accionistas y propietarios directos de las grandes empresas es derivado solo de su productividad personal? ¿El ser más competitivo implica real y generalmente un mayor crecimiento, equidad social y sustentabilidad ambiental? A ninguna de estas dos interrogantes se ofrecen respuestas afirmativas demostrables. Cabe entonces preguntarse cómo se logra la generación y expansión de las grandes fortunas personales y familiares que se advierten en listados como el de Forbes, a nivel mundial, o de Expansión, a escala nacional. Generalmente, se establece la carga de la prueba de que son productivos a los trabajadores, no a los empresarios. Finalmente, la productividad, salvo en el caso de la comparación de dos trabajos idénticos en condiciones idénticas, no es una cuestión que pueda ser medida individualmente.

La productividad de una empresa es resultado del trabajo conjunto de todos los que laboran en ella e incluso de sus proveedores, de los trabajadores subcontratados y del propio entorno que fija los precios y el mercado de los productos o servicios que se generan. No es un asunto de carácter personal o derivado únicamente de la capacitación de los trabajadores.

Thomas Piketty, en El capital en el siglo XXI, subraya que un factor esencial en la obtención de grandes fortunas es simplemente la herencia de las fortunas previas. Esto significa que gran parte de la concentración del poder económico en pocas manos no está determinado por la productividad de los poseedores de esas manos sino por lo que les llegó desde la cuna. Curiosamente, esta población no tiene necesidad de ser productiva ni competitiva sino que basta con que ejerza la presión necesaria para que los demás sean productivos y competitivos. En una lógica individual esto puede ser calificado como explotación, pero sería debatible que se le etiquetara como corrupción, pues finalmente, son actores privados buscando el interés privado.

La situación cambia cuando este interés privado es disfrazado de interés público y se privilegia una lógica de toma de decisiones que, en el plano social se impone sobre los derechos y la cohesión sociales. En esa circunstancia se pierde, válida o no, cualquier lógica de “equilibrio entre los factores” y se genera una estrategia que privilegia la generación
de riqueza orientada en favor de quienes ya disponían de todos los privilegios y no necesitan demostrar que son productivos ni competitivos, y en contra de quienes tienen que vivir de su propio trabajo y no de generaciones pasadas y a quienes se les obliga a demostrar lo indemostrable: que individualmente son lo suficientemente productivos como para merecer un trabajo digno. El lector podrá juzgar si ahí hay o no un problema de corrupción.

En el caso mexicano, la única referencia a las herencias como fuente de ingreso público federal es, en el capítulo de Aprovechamientos de la ley en la materia, lo referido al rubro 05: “Participaciones en
los ingresos derivados de la aplicación de leyes locales sobre herencias y legados expedidas de acuerdo con la Federación”. El monto recaudable por este rubro ha sido, sistemáticamente, de cero pesos durante todo lo que va de del siglo XXI.[2]

Aun suponiendo (sin conceder) que la productividad fuese perfectamente individualizable, podría ponerse en tela de juicio la relación entre la justicia y la remuneración al trabajo. Cuando un trabajador es menos productivo por contar con alguna discapacidad específica, por su edad, por las condiciones de alimentación, de salud o de educación en que creció o que se encuentra en el momento de su trabajo, o por otras circunstancias no imputables a una voluntad propia… ¿merece una menor remuneración con respecto al que es más productivo, aunque este último haya hecho un menor esfuerzo para obtener tal producción? Si el acceso a los derechos depende de su competitividad, ¿las personas en desventaja tienen menos derechos que los que están en mejor situación?

2. De los Panama Papers a los Paradise Papers

Hagamos a un lado, por el momento, la cuestión de la medición de la productividad, la reproducción intergeneracional de las fortunas y la relación entre productividad y las condiciones personales y familiares que pueden afectarla. Centrémonos en el premio a la habilidad empresarial por hacer un buen negocio.

Imaginemos que usted o yo contamos con un recurso disponible para inversión del equivalente, en pesos, a diez millones de dólares (alrededor de 200 millones de pesos). Si dispusiéramos de ese monto, seguramente también tendrían otros activos de carácter empresarial o, al menos, mobiliario e inmobiliario. En tales circunstancias, sería muy probable que, en el entorno de una estructura de poder económico altamente concentrada, dispusiéramos de familiares, amistades, empleados o contactos (capital social) que pudiera proporcionarnos información privilegiada o simplemente bien fundamentada sobre
la inminencia de una devaluación significativa.

En tales circunstancias, usted o yo tendríamos la posibilidad de cambiar rápidamente nuestros pesos a dólares, oro, acciones en los mercados bursátiles internacionales o hasta criptomonedas. Si se presentase una devaluación, inmediatamente nosotros habríamos aumentado nuestra riqueza medida en pesos en la misma proporción de la devaluación, más los intereses generados en el mercado de destino. Buen negocio.

Ya con el dinero colocado en un “sitio seguro” y con México sufriendo la devaluación, la inflación, la propia fuga de divisas, la desinversión y la escasez de empleo, sería natural que el gobierno generara nuevos y variados incentivos para repatriar capitales: subsidios por inversión en electricidad, agua, pago de cuotas a la seguridad social, exención de impuestos, dotación de terrenos, etcétera. Dicho en otras palabras, a la fortuna preexistente se le agregaría la ganancia por devaluación, el interés obtenido en el extranjero y los subsidios y exoneraciones fiscales creadas por el gobierno, para que yo regrese lo que originalmente eran 200 millones de pesos y que rápidamente se convertirían en una cifra mucho mayor.

Los que pagarían la crisis serían otros, los que no tenían fortunas para especular con la situación interna; es decir, todos salvo una proporción ínfima de la población. ¿El incremento de esta fortuna, a través de los medios descritos, puede ser denominado “premio a la productividad”? Dada la liberalización de los mercados financieros, lo que se hizo no necesariamente fue una acción ilegal… ¿Ello significa que no hubo corrupción? Nuevamente, el juicio queda a cargo del lector.

A partir de 2016, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (icij) ha develado diversos expedientes que dan cuenta de una enorme diversidad de operaciones de ocultamiento de fondos a escala internacional, particularmente, a través de los denominados “paraísos financieros internacionales” constituidos básicamente por países en los que las tasas impositivas son prácticamente nulas y permiten la llegada y salida de divisas sin mayores controles. A continuación se presentan algunos de los casos documentados por el icij.[3]

Para ingresar a la “Lista de Forbes”, la de las personas más acaudaladas del mundo, se requiere disponer de una fortuna de alrededor de 1,000 millones de dólares. El dueño de Grupo Higa, Juan Armando Hinojosa Cantú, famoso por ser el constructor de la Casa Blanca presidencial de Las Lomas y uno de los principales contratistas en las administraciones estatal y federal del presidente Enrique Peña Nieto, depositó y circuló alrededor del mundo 100 millones de dólares. Faltaría saber qué proporción representa ese monto de su fortuna total y en cuántas otras operaciones financieras deslocalizadas “offshore” pudiese haber participado (creando empresas fantasmas en otros países para evitar el pago de impuestos o tener que exhibir el origen de los recursos).

El caso es que 100 millones de dólares equivalen a alrededor de 2,000 millones de pesos al tipo de cambio de enero de 2018, lo que representa 62,013 salarios mínimos anuales, similar a la suma de los presupuestos de la Secretaría de la Función Pública (responsable, justamente, del buen uso de los recursos públicos y cuyo gasto programado ascendía a 1,192 millones) y del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (1,098.5 millones). De hecho, se trata de un monto superior al presupuesto anual de la Oficina de la Presidencia de la República (1,797.4 millones de pesos). ¿De dónde salió tanto dinero?

Supongamos que tal fortuna fue el resultado de la alta eficiencia, calidad y productividad de Grupo Higa (aunque en ese caso, convendría saber qué tanto se han beneficiado los obreros y albañiles de tan buenos resultados). ¿Cuántos impuestos debió entonces de haber pagado y cuántos realmente pagó? ¿Cómo pudieron pasar inadvertidas tales utilidades, de tal modo que pudieran ser colocadas en paraísos financieros internacionales?

Ahora, suponiendo que Grupo Higa no fuese la extraordinaria empresa de calidad mundial, ¿en qué contratos ha participado que le generasen tales ganancias? ¿Quién, cuándo y cómo se les asignó? ¿De dónde salieron los recursos para hacer tales pagos: impuestos, deuda pública, derechos pagados por Pemex cuando el precio del petróleo era alto y financiaba 35% del gasto público nacional?

“Al mejor cazador se le va la liebre”. Posiblemente, el caso del señor Hinojosa haya sido completamente excepcional y no existan otros similares. Pero si no fuese así, ¿cuántos personajes y empresas han estado en condiciones de fugar inmensas fortunas sin que sepamos cómo se obtuvieron, cuántos impuestos pagaron, a dónde fueron a parar y a quiénes, específicamente, beneficiaron? La revista Proceso señaló el caso de un contratista de Petróleos Mexicanos que le rentó, a través de mecanismos offshore (ventilados por los Panama Papers), tres plataformas petroleras a Pemex por 1.5 millones dólares diarios sin que dejara utilidad alguna para la ahora “empresa productiva del estado”.[4]

Cuándo Thomas Piketty se presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en 2014, se le preguntó por qué en su obra más conocida (El capital en el siglo XXI) no hacía alusión a México, a pesar de presentar información pormenorizada de casi un centenar de países. El autor respondió que no era por desinterés sino por la profunda opacidad en la información fiscal del país. Aunque durante 2017 teóricamente se abrió una base de datos sobre los pagos agregados de impuesto sobre la renta (ISR), la posibilidad efectiva de contar con la información manejable sigue siendo sumamente limitada.

El nivel del secreto bancario, la confidencialidad fiscal y particularmente los créditos fiscales en favor de grandes corporativos no favorecen mucho la transparencia ni la rendición de cuentas, más allá de su legalidad. Tal parece que la economía mexicana no da para que el ingreso de gente que labora frecuentemente más de 56 o 64 horas semanales pueda adquirir la canasta básica; solo da para que unos pocos fuguen del país miles de millones de dólares y puedan entrar a la lista de Forbes. Estos últimos sí pueden ser juzgados de productivos en una lógica tradicional.

La revista Proceso detalla cómo se aprovechó un convenio en el que era inexistente la posibilidad de fiscalizar el origen y destino de recursos enviados desde México a Singapur, lugar donde no están gravados los ingresos de origen extranjero.[5] El “Convenio Modificatorio de doble tributación” permitió que México hiciera grandes operaciones en aquel país, especialmente Pemex en la época en que lo dirigía Emilio Lozoya. Según Proceso, la firma del convenio se efectuó el 8 de diciembre de 2011 por parte de México y la hizo José Antonio Meade, quien era secretario de Hacienda.

Proceso señala que lo anterior permitió el desarrollo de esquemas de empresas fantasma que depositaban recursos en Singapur y luego solicitaban préstamos por la cantidad depositada a otra empresa ahí instalada. Con el préstamo se hacían inversiones en México, cuyas ganancias las obtenía la empresa prestataria y se garantizaba el recurso y la secrecía en favor del depositante original (operaciones back to back). A través de este mecanismo, alguien —frecuentemente altos exfuncionarios de Pemex— depositaba divisas en Singapur. Otra empresa —como “Oro Negro”, asociada a grandes empresarios privados en México— efectuaba operaciones de intermediación financiera, para que una tercera empresa —generalmente trasnacional— efectuara inversiones en plataformas de Pemex a nombre de “Oro Negro”.

El negocio para los privados estaba tanto en el depósito inexplorable como en las tareas de intermediación y en la aparente obra, efectuada realmente por terceros, mientras que Pemex acumulaba deudas.

En septiembre de 2016, apareció otra investigación periodística internacional del ICIJ, el Bahamas leaks, que reveló los nombres de 432 mexicanos que disponían de recursos en paraísos financieros internaciones, entre los que se encontraban altos exfuncionarios públicos (particularmente de las administraciones 2000–2006 y 2006–2012), grandes empresarios y, nuevamente, exdirectivos de Pemex, promotores de la liberalización energética.[6]

Más recientemente, en noviembre de 2017, el icij difunde otro amplio expediente al que se le denominó “Paradise Papers”, el cual contiene alrededor de 13 millones de documentos sobre operaciones financieras en paraísos financieros alrededor del mundo, en él aparecen operaciones de la empresa Odebrecht, así como los empresarios mexicanos más poderosos, deportistas, artistas y hasta Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo.[7] Nuevamente, Pemex es protagonista de este expediente.

La Secretaría de Hacienda respondió que no es ilegal per se el tener inversiones en paraísos financieros. La cuestión no es la ilegalidad de las operaciones empresariales en las que estuviese claro el origen y destino de los fondos sino el que también pudiesen aparecer operaciones asociadas a elusión fiscal y lavado de dinero.[8]

El conjunto de las operaciones divulgadas por el icij muestra la enorme capacidad de enriquecimiento privado de funcionarios, exfuncionarios, empresarios, deportistas, artistas y demás personajes relevantes a nivel mundial y nacional, gracias a un sinfín de mecanismos especulativos que facilitan la evasión y la elusión fiscales. ¿Esto es corrupción? No necesariamente lo es, pues depende del origen y fin de los recursos, de las reglas establecidas en cada nación, así como de la operación específica de cada caso. Sin embargo, es innegable la facilitación de tales mecanismos para que en ellos se integren acciones corruptas de desviación de recursos originalmente requeridos para el desarrollo económico y social de los países, en favor del enriquecimiento privado de los pequeños grupos de controlan crecientemente a las economías. Difícilmente, tales mecanismos podrían ser tildados de eficiencia económica o de una óptima gestión social de los recursos económicos.

3. Comentarios finales: eficiencia pública y eficiencia privada

Entre las críticas más recurrentes a la acción económica del sector público se encuentra la de que entorpece u obstaculiza el funcionamiento eficiente del mercado. Se señala que el mercado es eficiente porque el empresario arriesga su propio capital, a diferencia del funcionario público que arriesga los recursos de la sociedad sin correr riesgo alguno y sin tener el conocimiento para hacerlo.

Sin embargo, la historia reciente muestra procesos de colusión, a través de los mecanismos de liberalización económica, entre tomadores de decisiones públicos y privados, en favor de los intereses particulares de unos y otros, pero no en favor del interés público.

El que una empresa pública, de cualquier nivel, sea la responsable de efectuar obras o tareas económicas, ciertamente puede prestarse a la corrupción, pero el que el sector público entregue tales responsabilidades al sector privado no ha reducido la distorsión del uso de recursos públicos en favor de intereses privados.

El negar la necesidad de un auténtico sector público, destinado a garantizar el desarrollo económico y el cumplimiento de los derechos sociales, así como el verdadero juicio ciudadano sobre el quehacer gubernamental, implica sustituir al estado por una especie de gerente administrativo de ejecución privada de obra pública, expuesto, más que nunca, a la fijación de criterios de negocio en lugar de criterios de desarrollo, soberanía, equidad o sustentabilidad.

Bajo tales circunstancias, la competencia por el poder político también puede intensificarse con criterios de negocio ubicando el precio que se debe pagar por obtener un voto: una despensa, una tarjeta prepagada, un monto en efectivo, donativos de material de construcción, una obra en favor de un poblado o de una colonia, etcétera. Entre más carencias tenga una persona, una familia o una comunidad, el costo por obtener el respaldo político es menor. A mayor necesidad, el precio que hay que pagar por contar con el apoyo puede reducirse.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2016, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el ingreso per cápita antes de trasferencias, en el 10% de los hogares con menores ingresos en México, es de 1,102 pesos trimestrales (367 pesos mensuales), y en el siguiente 10% es de 2,585 pesos trimestrales (862 mensuales).[9] Bajo tal entorno, quien pueda disponer de amplios recursos públicos y sin esquemas efectivos de trasparencia, vigilancia ciudadana y rendición de cuentas, puede sostener su poder medrando con la miseria humana. Es más, quienes cuenten con mayores carencias y apremio económico pueden advertir el apoyo recibido como un favor, un acto de compasión o como una forma de ser tomados en cuenta y no como un acto de compra de apoyo político o de corrupción.

Los procesos de intensificación de la liberalización económica y de polarización social requieren, paradójicamente, de mayor pobreza para seguirse sosteniendo. Los actos denunciados por el gobierno de Chihuahua, en enero de 2018, dan cuenta del financiamiento para este tipo de prácticas. Las decisiones económicas, en la esfera pública, se ejercen, por consiguiente, con criterios esencialmente políticos. El que tales criterios se ejerzan en función del interés privado o del público depende de nuestra capacidad social para imponer la primacía del segundo sobre el primero, de la sociedad sobre el mercado.

  1. . Román Morales, Luis Ignacio. “Corrupción: entre el discurso del interés público y la práctica del interés privado”, en Del dicho al hecho: opacidad, autoritarismo y verdades a medias (Análisis Plural, primer semestre de 2015), iteso, Guadalajara, 2015, pp. 107–123.
  2. . A partir de la revisión de las leyes de ingresos de la federación 2000–2017 y la Iniciativa de Ley de Ingresos 2018.
  3. . Mayor información en el sitio electrónico de tal organización en: www.icij.org
  4. . Carrasco, Jorge & Tourliere, Mathieu. “Laberinto de empresas fantasma para exprimir a Pemex”, en Proceso, 16 de abril de 2016.
  5. . Cervantes, Jesusa. “Vienen los ‘#SingapurPapers’”, en Proceso, 17 de abril de 2016.
  6. . Animal Político. “Bahamas Leaks revelan lista de mexicanos con inversiones en paraísos fiscales”, en Animal Político, 21 de septiembre de 2016. Recuperado el 20 de febrero de 2018, de http://www.animalpolitico.com/2016/09/bahamas-leaks-mexicanos-paraisos-fiscales/
  7. . Tanto en el caso de los Panama Papers como en los documentos de Singapur, los Bahamas leaks y los Paradise Papers, el sitio electrónico de Carmen Aristegui (véase: https://aristeguinoticias.com/tag/paradise-papers/) jugó un papel central en la difusión de los expedientes.
  8. . Forsythe, Michael. “¿Qué son los Paradise Papers o Papeles del Paraíso?”, 5 de noviembre de 2017. Recuperado el 20 de febrero de 2018, de https://www.nytimes.com/es/2017/11/05/que-son-los-paradise-papers-papeles-del-paraiso/?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fnyt-es&action=click&contentCollection=paradise-papers&region=stream&module=stream_unit&version=latest&contentPlacement=4&pgtype=collection
  9. . Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (enigh) 2016. Inegi. Recuperado el 20 de febrero de 2018, de http://www.beta.inegi.org.mx/contenidos/proyectos/enchogares/regulares/enigh/nc/2016/doc/presentacion_resultados_enigh2016.pdf

 

Escenarios del TLCAN: farsa, comedia… ¿tragedia?

 

Sergio Negrete Cárdenas*

 

En todas las campañas presidenciales de Estados Unidos, de 1992 a la fecha, un tema recurrente fue el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). No fallaba, generalmente entre demócratas, un cuestionamiento / condena / promesa de hacer algo con respecto al acuerdo trilateral, sobre todo en lo que se refiere a los mexicanos. Canadá casi ni existía. Desde Bill Clinton, en ese año, hasta Donald Trump (y Hillary Clinton) entonaron, en menor o mayor grado, esa melodía. Llegó el momento en que uno de ellos habló en serio, pues, genuinamente, el actual inquilino del despacho oval es incapaz de entender lo que implica el comercio internacional, como ocurre con tantos de sus compatriotas.

 

  1. El entusiasmo proteccionista

La mayoría de las personas, en Estados Unidos y muchos otros países, no entiende a plenitud las enormes ventajas del libre comercio. Sobre todo en las economías grandes (como son Estados Unidos y México) hay cierto entusiasmo por buscar la autosuficiencia, no “depender” del resto del planeta (personas en países pequeños no se hacen ilusiones al respecto, aunque lo intentaron en Corea del Norte). Está no solo ese nacionalismo económico sino el resentimiento por esos “extranjeros” que se “roban” los empleos de los nacionales.

Estas personas generalmente consideran que exportar es algo extraordinario, mientras que importar es una cosa que debe ser evitada (que si todos evitaran importar, ello entonces reduciría las exportaciones, es algo que al parecer no se medita mucho). Lo que se busca no es más comercio sino tener un superávit o excedente en la balanza comercial. Esta visión se conoce como mercantilismo, y estuvo muy en boga hasta el siglo XIX… y entre muchos que ignoran los más básicos principios del comercio internacional, en el siglo XXI. Es muy sencillo: un déficit comercial se compensa o financia con recursos en otros rubros de la balanza de pagos, como son las inversiones extranjeras. Esto es, por medio de esas inversiones entran las divisas necesarias para adquirir las importaciones, y listo. Pero esto simplemente lo desconocen los mercantilistas modernos, como era el caso de los antiguos.

Ese sentimiento proteccionista, destilado del nacionalismo, xenofobia, resentimiento e ignorancia, está latente entre millones. Cualquier político, con una antena medianamente aceitada, siempre buscará cierta sintonía con ese grupo para asegurarse sus votos. Por otra parte, es raro, muy raro, el político de convicciones que aboga por el libre comercio sin condicionantes o peros. La mayoría adopta cierto discurso proteccionista, para finalmente acabar apoyando el libre comercio ya existente, consciente (pero sin decirlo abiertamente) que es lo mejor.

 

  1. El fenómeno Donald Trump

 

Pero el año 2016 representó un retroceso en ese discurso simulado, que por el contrario se volvió abierto —y sincero. Ya no era “quedar bien” con los proteccionistas sino realmente hacerse eco de sus demandas. La confluencia fue notable. Muchos votantes británicos mostraron su rechazo a la migración recibida por su país en décadas recientes. La Unión Europea llegó a ser sinónimo de un Reino Unido que se desdibujaba ante el influjo de polacos, españoles o rumanos. Londres, una capital cosmopolita gracias a esa migración, aparte de la recibida de las excolonias británicas, se convirtió en una joya multicultural.

Pero el resentimiento antimigrante se combinó con los ingleses que veían a la Comisión Europea, en Bruselas, como un ente obstinado en forjar una Europa federal, absorbiendo al Reino Unido y eliminando su soberanía. El referéndum del Brexit fue un sueño para grupos antagónicos, unidos llegaron a un 52% que llevó a lo impensable.

Una coalición todavía más disímbola llevó a Donald Trump a la Casa Blanca. Suficiente para darle la victoria en el Colegio Electoral, aunque Hillary Clinton ganó el voto popular. Fanáticos religiosos, encantados con su postura contra el aborto, trabajadores que se sentían amenazados por la globalización, ciudadanos que admiraban a un millonario mal hablado, vulgar y rijoso, la personificación del antipolítico. Y, por supuesto, los proteccionistas que estaban encantados con sus promesas de renegociar todos esos acuerdos en que Estados Unidos era un “perdedor”.

Para cerrar con broche de oro, los xenófobos ansiosos de expulsar de Estados Unidos a tanto migrante ilegal, con los mexicanos en primer lugar, y sin que pudieran entrar, por supuesto. La tontería del muro en la frontera, cuando ya la migración neta de mexicanos es negativa, aún mayor considerando la promesa de que México lo pagaría, no importaba en la mente de esos votantes.

 

  1. Un pésimo guion para el nuevo TLCAN

 

A más de un año de Trump gobernando (es un decir) los Estados Unidos, ya no hay duda: es un mercantilista obstinado en su visión. La promesa de renegociar el TLCAN no fue, como muchos esperaban, olvidada o matizada. Es ya evidente que Trump no sabe de economía ni le interesa aprender en su octava década de vida.

La posición trumpista es tan simple como equivocada: Estados Unidos es el “perdedor” en el TLCAN dado el superávit comercial que México tiene en el comercio bilateral. Poco importa que sea muchísimo menor que el chino. La presa fácil es el vecino fronterizo. La nación asiática es capaz de responder con fuerza, y aparte es liderada por un casi dictador, de esos tan del gusto personal de Trump. La clave del simplista guion es reducir el déficit comercial, así y ello implique destruir las cadenas productivas construidas por más de un cuarto de siglo.

No hay gobernador estadunidense que favorezca la tontería del presidente, como tampoco es el caso de ningún empresario de importancia, ni hay mayoría legislativa que la favorezca. Las ventajas del TLCAN están a la vista de todos, excepto para el feroz mercantilista que confunde el saldo de la balanza comercial con un balance de resultados financieros. Le dicen “déficit” y lo que entiende son “pérdidas” (y por ende Estados Unidos es un “perdedor”). El guion no tiene sentido, pero poco importa. En Robert Lighthizer, el Representante Comercial, tiene a un fiel ejecutor, que ha mimetizado el discurso de su jefe.

Bajo esa peculiar óptica han sido las negociaciones. México y Canadá no han tenido otra opción que levantarse y bailar, con las negociaciones formales amenizadas con los tuits que Trump suele lanzar. Los escenarios han transitado de la farsa a la comedia. Lo que puede ocurrir es que todo termine en tragedia.

 

  1. La farsa trilateral

 

Mexicanos y canadienses le entraron al juego porque no había de otra, pero como si se hubieran puesto de acuerdo desarrollaron una narrativa común: las negociaciones permitirían “modernizar”, “mejorar” un acuerdo firmado en 1993. Habría sido una narrativa creíble si no fuese por las ideas trumpianas. Quizá Ildefonso Guajardo, secretario de Economía de México, y su par canadiense pensaron que podrían convencer a Lighthizer con razonamientos sólidos sobre las enormes ventajas del comercio. Y que su contraparte negociadora podría, a
su vez, convencer a su jefe.

Quizá, por su parte, el estadunidense tenía la convicción de que trasmitiría a sus contrapartes el imperativo de contentar a Trump, para que así este no apretara el botón nuclear: el retiro unilateral de Estados Unidos del TLCAN. Esa posibilidad sería suficiente para que México y Canadá aceptaran algo no deseable, sin duda, pero preferible.

El bailoteo inició, pues, como una farsa. La simulación estaba en todas las partes con cada una pretendiendo que tomaba las negociaciones en serio, al tiempo que realmente tenía otra agenda. En ese sentido, el más sincero fue Lighthizer, siempre reproduciendo el discurso de su jefe. La farsa duró varias rondas de negociación hasta que fue imposible evadir los temas más importantes, como es el sector automotriz. Otro gran problema lo representa la demanda estadunidense de eliminar el capítulo del TLCAN que regula la solución de controversias. El acuerdo es imposible.

 

  1. Una comedia con dos salidas

 

No hay acuerdo, pero se sigue negociando, lo que ha llevado a la comedia. El imperativo es salir de esa danza sin que las partes queden en ridículo, sobre todo Trump.

Una posibilidad es que el presidente estadunidense anuncie, con bombo y platillo, que su exitosa reforma fiscal (aprobada en diciembre de 2017) está movilizando inversiones hacia Estados Unidos que, de otra forma, habrían llegado a México (algo habría de cierto en ello). Por tanto, gracias a esos recursos, se obtendrá el financiamiento para el dichoso muro. No importa que las sumas no cuadren, o de hecho que no tengan relación. Ya Trump una vez presumió que el crecimiento en el índice accionario Dow Jones compensaba el endeudamiento de su gobierno (cuando uno nada tiene que ver con lo otro). Ante el desastre de Vietnam, alguna vez le aconsejaron al presidente Lyndon B. Johnson: “declare victoria y retire a las tropas”. Trump puede declarar victoria gracias a esa reforma impositiva y suspender las negociaciones del TLCAN indefinidamente.

Otra posibilidad es el pretexto electoral. Fingiendo magnanimidad, el presidente anuncia que mejor esperará a que pasen las elecciones de 2018 en México… y después, las elecciones intermedias en Estados Unidos (en noviembre). Claro, llega la toma de posesión del nuevo gobierno en México en diciembre. Hay mucha tela para, de la misma forma, tratar de cerrar la comedia fingiendo que se posterga.

 

  1. La tragedia que a nadie conviene

 

El problema es que a Trump le puede ganar el berrinche. Cuando sea plenamente consciente de que México y Canadá no van a acceder a sus sueños guajiros para lograr un Estados Unidos superavitario (esto es, un “ganador”) en el ámbito comercial, bien puede lanzar una serie furibunda de tuits, para, a continuación firmar, ante cámaras y micrófonos, la retirada de Estados Unidos del TLCAN. Esto, a pesar de todas las presiones, por parte de gobernadores y legisladores además del sector privado, de que no lo haga.

No hay certeza jurídica de que Trump tenga la autoridad ejecutiva de hacerlo. La Constitución estadunidense estipula que las negociaciones comerciales con otras naciones corresponden al Congreso, pero en décadas recientes este poder ha delegado mucho al presidente. Por otra parte, el TLCAN requirió de la aprobación del Congreso en su momento, y puede argumentarse que la retirada también requiere de un voto aprobatorio. Lo cierto es que habrá demandas a granel, como es típico en Estados Unidos, con el tema acabando en la Suprema Corte. Sea como sea, sería una tragedia para los tres países, así y la firma fuese revertida. A nadie le conviene, excepto principalmente al ego de un proteccionista y xenófobo elegido como presidente de Estados Unidos.

La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y otras incertidumbres*

Francisco J. Núñez de la Peña**

Incertidumbre es la falta de certidumbre,
de certeza (conocimiento seguro y claro de algo).

En un párrafo de la Minuta número 55, correspondiente a la reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 9 de noviembre de 2017, documento publicado el 23 de noviembre — después de que terminó la quinta ronda de negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)— se mencionaron dos incertidumbres que pueden impactar, positiva o negativamente, en el país: una asociada al TLCAN y otra derivada del próximo proceso electoral mexicano a realizar en 2018. En el primer caso, en la minuta se utiliza la palabra “desfavorable”; en el segundo, no hay un adjetivo calificativo.[1] Pero cuando se usa “incertidumbre”, normalmente está implícito que las condiciones futuras no serán mejores que las actuales.

¿Qué certezas tenemos acerca de los resultados finales de la negociación del TLCAN? Ninguna, pero sabemos, por ejemplo, que

• Cada país tiene sus intereses y, por la vía diplomática, se busca llegar a acuerdos.

• México tiene “prioridades” que, según la Secretaría de Economía, son: “1. Fortalecer la competitividad de América del Norte, 2. Avanzar hacia un comercio regional inclusivo y responsable, 3. Aprovechar las oportunidades de la economía del siglo XXI y 4. Promover la certidumbre del comercio y las inversiones en América del Norte”.[2]

• México tiene una “postura”, dada a conocer al concluir la quinta ronda de la renegociación del TLCAN, en la cual participaron más de 700 funcionarios de México, Estados Unidos y Canadá:

Las discusiones técnicas fueron productivas en todos los temas, y se intercambiaron puntos de vista […]

Aunque no se cerró ningún capítulo, se logró un avance sustancial en anticorrupción, telecomunicaciones, buenas prácticas regulatorias, medidas sanitarias y fitosanitarias, facilitación comercial, comercio electrónico, obstáculos técnicos al comercio y en varios anexos sectoriales […]

México continuará participando en este proceso de manera seria y comprometida […] incluso si no coincidimos con algunas de las propuestas hechas.

Una modernización exitosa del TLCAN puede efectivamente contribuir a rebalancear la relación comercial en América del Norte, impulsando más comercio y nuevas oportunidades de inversión […] las fórmulas que impliquen restringir comercio no abonan a tal fin ni a incrementar la competitividad regional.

México reitera que una modernización exitosa del TLCAN debe beneficiar a los tres socios del TLCAN y las propuestas que formen parte de la negociación deben orientarse a tal objetivo.[3]

En la minuta antes citada, se informa sobre la renegociación y las elecciones de 2018:

La mayoría [de los miembros de la Junta de Gobierno] advirtió que el balance de riesgos para el crecimiento se encuentra sesgado
a la baja, principalmente debido a que la incertidumbre asociada a la renegociación del Tratado de Libre Comercio […] ha mantenido en niveles deprimidos la inversión y posiblemente es una de las causas de la desaceleración del consumo […] uno de los miembros mencionó que una renegociación desfavorable del TLCAN podría representar un fuerte choque sobre el crecimiento potencial de la economía, lo que se traduciría en una importante depreciación del tipo de cambio real. Finalmente, otro agregó como factor de preocupación la incertidumbre derivada del proceso electoral que tendrá lugar en México en 2018.[4]

Y en el anuncio del Banco de México sobre política monetaria del 14 de diciembre, se dijo algo similar:

El balance de riesgos para el crecimiento continúa sesgado a la baja. Ello debido principalmente al entorno de incertidumbre que ha prevalecido, especialmente en relación a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte […] lo que ha afectado considerablemente a la inversión y posiblemente es una de las causas de la desaceleración del consumo respecto a lo observado en la segunda mitad de 2016.[5]

En la minuta del Banxico[6] se incluye la gráfica de la evolución del tipo de cambio que se puede apreciar en la figura 1.1, donde, al parecer, una causa de las variaciones de la cotización del peso tiene que ver con la renegociación del TLCAN y, otra, con las declaraciones del presidente de Estados Unidos y de dos secretarios mexicanos —el de Economía y el de Hacienda— acerca del mismo asunto. De hecho, en el anuncio de política monetaria del 14 de diciembre se indica: “la moneda nacional podría apreciarse en caso de que el resultado de las negociaciones del TLCAN sea favorable”.[7]

No obstante, según las encuestas del Banco de México, llevadas a cabo durante 2017, las expectativas de los especialistas en economía del sector privado no se han deteriorado. ¿Por qué? Tal vez porque ellos no han modificado mucho sus previsiones (informadas) acerca de los factores que influirán en la trayectoria de las variables macroeconómicas del país, incluidas en la tabla 1.1.

Aunque se desconoce el final de la renegociación del TLCAN, en noviembre de 2017, los economistas del sector privado esperaban para 2018 un flujo de inversión extranjera directa mayor que el previsto en febrero. Asimismo, en noviembre, su pronóstico del precio del dólar para el final de 2018 fue, en promedio, 18.79 pesos, mientras que en enero lo habían proyectado en 21.55 pesos por billete verde.

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El día en que terminó la quinta ronda de negociaciones para la modernización del TLCAN —21 de noviembre de 2017— el tipo de cambio FIX[8] fue de 18.8242 pesos. Al final de la reunión, no surgieron más incertidumbres, pero sin duda los participantes en el mercado cambiario empezaron a hacer nuevas conjeturas. De hecho, el tipo de cambio llegó a 19.1391 pesos el 13 de diciembre y el día 14 fue 19.1202 pesos por dólar (véase la tabla 1.2).

El 28 de noviembre, cuando el presidente Enrique Peña Nieto designó a Alejandro Díaz de León como nuevo gobernador del Banco de México —a partir del 1 de diciembre de 2017 y hasta el 31 de diciembre de 2021—

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en sustitución de Agustín Carstens, el tipo de cambio FIX fue de 18.5848 pesos por dólar y tres días después, cuando tiene lugar la toma de posesión del nuevo titular del Banxico, llegó a 18.6390 pesos. Este nombramiento contribuye a aumentar la certidumbre acerca de la política monetaria para 2018. Al respecto, en el anuncio del banco central del 14 de diciembre se informa:

Hacia adelante, la Junta seguirá muy de cerca la evolución de la inflación respecto a la trayectoria prevista […] Ante la intensificación de los riesgos que pudieran afectar a la inflación, la Junta

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estará vigilante y, en caso de ser necesario, tomará las acciones correspondientes, tan pronto como se requiera.[9]

Antes, entre el 23 y el 29 de noviembre, los economistas del sector privado habían previsto una inflación en 2018 menor que en 2017.[10]
Su pronóstico promedio más reciente fue 3.91%.[11] Entonces, seguramente ellos no percibían, en el horizonte, eventos negativos extraordinarios con alta probabilidad de ocurrencia.

Previamente, el 9 de noviembre, en el anuncio de política monetaria se había afirmado:

Se anticipa que durante lo que resta de 2017 la inflación general anual continúe exhibiendo una tendencia a la baja. Se espera que dicha tendencia se acentúe durante el próximo año, conduciendo a la convergencia al objetivo de 3.0 por ciento hacia finales de 2018. La previsión anterior trae implícita la expectativa de un comportamiento ordenado del tipo de cambio, así como una reducción importante de la inflación no subyacente en los meses siguientes y durante 2018.[12]

En ese entonces, la Junta de Gobierno del Banco de México no esperaba malas noticias. Pero según el anuncio del 14 de diciembre, el panorama se complicó:

[…] desde el tercer trimestre de este año se registraron presiones sobre la cotización de la moneda nacional, asociadas a diversos factores, especialmente las renegociaciones del TLCAN y la normalización de la política monetaria en Estados Unidos. En el mismo sentido […] la inflación general anual se vio afectada recientemente por choques adicionales no previstos, llevándola a niveles mayores a los anticipados.[13]

En noviembre, los dos grupos informados —economistas del sector privado y autoridades monetarias— imaginaban un escenario económico futuro, que es el que aquí se presenta. Pero esto no significa que el panorama no pueda cambiar.

Al respecto de las siguientes etapas del proceso de la renegociación, su posible resultado e impacto, al cierre de 2017, un experimentado economista mexicano escribió:

[…] pienso que las noticias sobre el TLCAN empeorarán y que, por desgracia, al final nuestras autoridades preferirán un mal acuerdo a un no–acuerdo. Esta situación nos acompañará, por lo menos, hasta las elecciones y no descarto exabruptos de Trump muy lesivos para México. Pero “lo peor” ya lo conocemos. No habrá un descalabro irreversible para la economía nacional. Es la ventaja de las noticias pesimistas: nos curten la piel y nos brindan la ilusión de conocer el futuro.[14]

  1. . Banco de México. “Minuta número 55. Reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 9 de noviembre de 2017”, p.18. Recuperado el 20 de febrero de 2018, de http://www.banxico.org.mx/informacion-para-la-prensa/comunicados/politica-monetaria/minutas-de-las-decisiones-de-politica-monetaria/%7B93C1A0C5-14BB-48C0-E187-C3A861889C78%7D.pdf
  2. . Secretaría de Economía. “Prioridades de México en las negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte”, 2 de agosto de 2017, p.1. Recuperado el 20 de febrero de 2018, de https://www.gob.mx/se/articulos/prioridades-de-mexico-en-las-negociaciones-para-la-modernizacion-del-tratado-de-libre-comercio-de-america-del-norte?idiom=es
  3. . Secretaría de Economía. “Postura de México al concluir la Quinta Ronda de modernización del TLCAN”, 21 de noviembre de 2017. Recuperado el 20 de febrero de 2018, de https://www.gob.mx/se/articulos/postura-de-mexico-al-concluir-la-quinta-ronda-de-modernizacion-del-tlcan?idiom=es
  4. . Banco de México, op. cit., p.16.
  5. . Banco de México. “Anuncio de política monetaria. La Junta de Gobierno del Banco de México ha decidido aumentar en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 7.25 por ciento” (comunicado de prensa), 14 de diciembre de 2017, p.1. Recuperado el 20 de febrero de 2018, de http://www.banxico.org.mx/informacion-para-la-prensa/comunicados/politica-monetaria/boletines/%7B7409717A-E022-2FE2-27AE-CB88811A7CD6%7D.pdf
  6. . Banco de México. “Minuta número 55…”, op. cit., p.6.
  7. . Banco de México. “Anuncio de política monetaria. La Junta de Gobierno del Banco de México ha decidido aumentar…”, op. cit., p.3.
  8. . Este tipo de cambio lo determina el Banco de México los días hábiles bancarios con base en un promedio de las cotizaciones del mercado de cambios al mayoreo para operaciones liquidables el segundo día hábil bancario siguiente.
  9. . Banco de México. “Anuncio de política monetaria. La Junta de Gobierno del Banco de México ha decidido aumentar…”, op. cit., p.3.
  10. . La expectativa inflacionaria para el cierre de 2017 era de 6.49%, según se indica en la “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado: noviembre de 2017”. Banco de México, op. cit.
  11. . Ibidem.
  12. . Banco de México. “Anuncio de política monetaria. La Junta de Gobierno del Banco de México ha decidido mantener sin cambio el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en un nivel de 7.00 por ciento” (comunicado de prensa), 9 de noviembre de 2017, p.2. Recuperado el 20 de febrero de 2018, de http://www.banxico.org.mx/informacion-para-la-prensa/comunicados/politica-monetaria/boletines/%7B3AD5C5D0-CCC4-1B43-7A00-395AA9F45747%7D.pdf
  13. . Banco de México. “Anuncio de política monetaria. La Junta de Gobierno del Banco de México ha decidido aumentar…”, op. cit., p.3.
  14. . La opinión proviene de una comunicación personal (por correo electrónico) efectuada el 14 de diciembre de 2017.

No es solo Trump

Por Luis Ignacio Román Morales*

Cuando se extiende el deterioro social la situación económica se torna crítica, la inseguridad y la violencia se atizan y se evidencian la violación de los derechos humanos, la corrupción, la ineptitud y la incapacidad gubernamentales. Siempre puede existir una salida para justificar tales condiciones: el problema nos viene de fuera y aquí vamos por el camino correcto.

Desde los años ochenta del siglo xx se impuso en el plano internacional la liberalización económica —modelo basado en la teoría económica surgida a finales del siglo xix e inicios del xx y actualizada esencialmente en la segunda mitad de este último— mediante los planteamientos del monetarismo, de las denominadas expectativas racionales, la teoría del capital humano y algunas acepciones del neoinstitucionalismo, entre otras. El común denominador de estas perspectivas —que fueron predominando en las decisiones públicas— fue el denominado “individualismo metodológico”, surgido desde el siglo xviii y desarrollado magistralmente por Adam Smith en La riqueza de las naciones. Bajo esta lógica, las relaciones económicas se desarrollan esencialmente a partir de razonamientos y decisiones individuales, donde el mercado es el lugar de encuentro de los intereses de todos: empresarios, trabajadores, financieros, demandantes de crédito, productores y consumidores.

La relación social fundamental en esta lógica es la de la oferta y la demanda. Incluso el estado debe actuar como un agente económico particular que busca optimizar la relación costo–beneficio de sus acciones ante la colectividad. Se considera que el estado generalmente interfiere con el mercado y obstaculiza su eficiencia: el mercado tiende al equilibrio y el estado genera desequilibrios. Si el mercado tiene algunas fallas, la función del estado es corregirlas, sin entrometerse en lo que no le corresponde, como lo es el producir directamente, incidir en la distribución del ingreso y de la riqueza o, en general, limitar el papel del mercado. Mediante estos razonamientos la soberanía de las naciones es desplazada por la del consumidor; las decisiones públicas por las privadas; el interés público por el individual y la búsqueda de la cooperación por la de la competencia.

El final del siglo xx y lo que llevamos del xxi se centra en tres pilares: liberalización de los mercados, globalización y competitividad. La expresión más clara de estos fue el diseño de las políticas públicas enumeradas en el denominado Consenso de Washington, planteado por John Williamson en 1989.1

Desde la consolidación de las políticas de libre mercado han pasado tres décadas y media, tiempo en que el mundo se ha trasformado radicalmente en los planos económico, social, tecnológico y cultural. Las capacidades productivas e informáticas se han multiplicado, pero las condiciones sociales y ambientales no han evolucionado en un sentido igualmente favorable. Estas décadas se han caracterizado por la presencia de crecientes riesgos ambientales y por una polarización social cada vez mayor. En su informe titulado Una economía al servicio del 1% Oxfam indica que entre 1988 y el 2011, 46% del incremento total de los ingresos del planeta fue a parar al 10% más rico de la población, y que tan solo el 1% con mayor poder económico incrementó sus ingresos en un monto mayor al del 60% de la más pobre.2

“Actualmente el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta”,3 añade el documento, que indica que en Estados Unidos los salarios medios acumularon un crecimiento de 10.9% entre 1978 y 2014, mientras que los de los presidentes de las grandes empresas se incrementaron en 997.2%.4

Se suponía que la liberalización, la globalización y la competitividad generarían grandes cadenas virtuosas de crecimiento en la productividad, la eficiencia, la disponibilidad de satisfactores y el bienestar general. Sin embargo, la mayoría de las ganancias han ido a parar a bolsillos ligados a la especulación financiera y no a la producción. La concentración del poder económico no necesariamente se refleja tanto en los ingresos como lo hace en el patrimonio financiero o inmobilario, como lo muestra Thomas Piketty en El capital en el siglo xxi.5

La evolución experimentada en el plano internacional tampoco permite definir la valoración de ganadores y perdedores solo en términos de agentes económicos (los empresarios ganadores vs. los trabajadores perdedores) o de países triunfantes vs. derrotados. Al interior del empresariado los procesos de concentración económica implican un deterioro creciente o quiebra de empresas que quedan desplazadas y aun en los países más poderosos, especialmente en Estados Unidos, partes crecientes de sus empresas, regiones y pobladores pueden quedar social y económicamente relegados o excluidos. De igual modo, sectores elitistas de países periféricos, como México, pueden resultar ampliamente beneficiados e insertarse plenamente en la dinámica de los grandes grupos oligopólicos mediante el control de actividades específicas en los propios países periféricos y el establecimiento de alianzas estratégicas en los países más poderosos.

Si bien la concentración de la riqueza intra e internacional es un fenómeno histórico de largo aliento, la exacerbación actual de la competencia internacional y los inmensos flujos de información y de traslados instantáneos de riqueza de un lugar a otro propician crecientes procesos de inestabilidad y de polarización social al interior de los territorios, lo que se convierte en un caldo de cultivo ideal para las crisis de los estados–nación. ¿Cómo denominar “sociedades” a conjuntos de población que comparten un territorio en el que una fracción ínfima puede concentrar la mayor parte de las propiedades, de los recursos económicos y de las decisiones políticas, mientras que el resto, incluida la mayor parte de las antiguas “clases medias”, queda marginado del proceso de crecimiento, aunque las capacidades tecnológicas parecieran permitir una mayor posibilidad de satisfacer las necesidades humanas?

El año 2016 marcó dos acontecimientos de particular envergadura que sacudieron los 35 años de predominio de las políticas de liberalización, la conformación de los grandes bloques económicos y aun la estabilidad de grandes estados–nación históricamente imperiales.

El primero de estos sucesos fue la decisión del Reino Unido (que se mostró profundamente dividido) de salir de la Unión Europea. Los resultados del referéndum podrían parecer inicialmente absurdos. ¿Qué gana el Reino Unido abandonando uno de los tres grandes bloques económicos del planeta, de un proceso que desde hace casi siete décadas (desde el acuerdo del acero y del carbón entre Francia y Alemania en 1950) suponía la posibilidad de cooperación europea para el desarrollo y para posicionarse favorablemente ante la competencia norteamericana y posteriormente también la asiática?

Intuitivamente parecería la decisión británica estuvo poco fundamentada y que las pérdidas por su desintegración económica con la Unión Europea serían superiores a sus posibles ventajas, aunque la cuestión no es solo qué gana el Reino Unido abandonando la Unión Europea, sino qué ocurrió socialmente para que la mayoría de la población optara por salir de ella. Si la situación social en el Reino Unido no ha evolucionado favorablemente, resulta lógico el comparar las promesas de mejora efectuadas en la lógica de la integración con los resultados obtenidos en las últimas tres décadas. Si bien se ha resaltado el reclamo de los jóvenes que consideran que la salida les ha cortado su futuro, las generaciones de mayores edades consideraron que justamente la lógica
de la integración fue la que les cortó su futuro en términos sociales, especialmente en términos de condiciones de jubilación, estabilidad en el empleo y condiciones de seguridad.

Se generaron entonces diversas fracturas en el Reino Unido: los sectores perdedores (como los rurales) votaron en favor de la salida frente a los londinenses, situados en la principal sede del poder financiero europeo; los ingleses y los galeses votaron en favor de la salida, mientras que los escoceses e irlandeses (receptores de mayores fondos sociales europeos) votaban en contra; los jóvenes se veían con un futuro europeo mientras que los mayores de edad veían la pérdida de beneficios aparejada con la lógica competitiva europea. El Reino Unido se tornó en Reino Dividido.

El deterioro social puede ser superficialmente explicado por la culpabilización de lo externo: “El problema son los inmigrantes”… Qué mejor forma de exculpar a la lógica del libre mercado y de las ganancias monopólicas; la responsabilidad no estaría en la extraordinaria concentración del poder en pocas manos sino en los extraños que llegan de países pobres o en guerra a “invadir” el territorio de los imperios. El problema no se advierte en el libre mercado de capitales (particularmente de los financieros) sino en el éxodo de los países periféricos, buscando abrir el mercado de trabajo para lograr sobrevivir. Esta interpretación se volverá clave para fomentar, frente al libre mercado, los ultranacionalismos que se expanden por doquier.

Los antiguos imperios quedan entonces en una situación paradójica y contradictoria que atenta contra su estabilidad política. El imperio de consolidación del capitalismo, el Reino Unido, se encuentra confrontado consigo mismo; el gran imperio colonial de los últimos siglos del feudalismo, España, tuvo enormes dificultades y un año de negociaciones para poder formar gobierno; en Francia, Austria, Holanda, Alemania, Bélgica y Grecia los ultranacionalismos cuentan con un poder cada vez mayor. En algunos casos, como en Austria, estuvieron a punto de ganar las elecciones nacionales y el Frente Nacional francés cuenta con fuertes posibilidades para ganar la presidencia en 2017.

El deterioro social y sus consecuencias políticas también han cruzado como tsunami el océano Atlántico, exacerbándose la culpabilización a “los de afuera” del deterioro social en Estados Unidos. Nuevamente se exime a la inédita concentración de fortunas de la creciente problemática social. Los culpables son los mexicanos, los chinos y los islámicos. En particular, los mexicanos invadimos su territorio, les quitamos sus empleos a los estadunidenses, tanto en su territorio como por el traslado de las empresas —y de los empleos que generan— a México. Los mexicanos generamos la drogadicción, la violencia y la criminalidad en Estados Unidos; nosotros somos exhibidos como una gran amenaza para ellos.

Los argumentos podrán ser débiles y falsos, pero también son aparentemente lógicos. Coloquémonos en los zapatos de un obrero automotriz estadunidense que obtiene bajos ingresos, conforme a los estándares y costos de vida en ese país: 30,000 dólares anuales (en enero de 2017 equivale a alrededor de 630,000 pesos mexicanos, es decir 52,500 pesos mensuales). Si se considera que la renta de un departamento barato en el área de Los Ángeles cuesta entre 400 y 500 dólares mensuales, simplemente esa renta equivale a un monto mayor al ingreso mensual que obtiene por su trabajo más de 90% de los mexicanos. ¿Cómo puede competir este obrero estadunidense frente a los salarios de sus pares trabajadores en México, que perciben por lo general entre dos y tres salarios mínimos, es decir, entre 77 y 115 dólares mensuales? ¿Cómo competir cuando al sur del río Bravo pueden ser igualmente productivos los trabajadores, pero es casi imposible que puedan formar un auténtico sindicato que defienda sus intereses, en un contexto en el que el gobierno de México les condona impuestos y pagos de seguridad social a las empresas que emigran a este país; cuando les regala terrenos y pueden evadir regulaciones; cuando hay menos vigilancia y castigo para las actividades contaminantes? ¿Cómo competir al interior de Estados Unidos cuando esos trabajadores extranjeros aceptan condiciones laborales indignas para los nativos? Y aun si soy un trabajador de origen mexicano o que ya obtuve la greencard ¿cómo proteger mi pobre empleo frente a aquellos que llegan, más jóvenes y escolarizados, y que pueden desplazarme o desplazar a mis familiares?

¡Los mexicanos nos roban nuestros empleos!… dice el candidato, y luego presidente, Donald Trump, y su argumento no es absurdo. Resulta fácil atribuir a lo señalado la precarización del trabajo en Estados Unidos, desdeñando tanto el impacto de la llegada de la cuarta revolución industrial con su secuela de fábricas sin trabajadores, como la reorientación de las utilidades de las grandes empresas con fines predominantemente especulativos, que inhiben la generación de empleo y favorecen niveles de concentración cada vez mayores de la riqueza y del patrimonio.

Trump también afirma que el ganador del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (tlcan) fue México, a costillas de Estados Unidos. Es lógico pensarlo al ubicar el desplazamiento de empresas hacia el lado sur de la frontera de la Unión Americana y el deterioro de su balanza comercial ante México.
La balanza comercial registra el saldo entre las exportaciones e importaciones de mercancías. México las contabiliza como “Libre a Bordo” (Free on Board o fob); es decir, sin incluir en ese rubro los costos de aseguramiento y flete de tales mercancías. El país es tradicionalmente deficitario en su comercio exterior debido a que gasta más dólares por las mercancías que compra que lo que obtiene por las que vende —balance que sería peor si se contabilizara el costo de seguros y fletes—. Desde 1994, año en que entró en vigencia el tlcan, México solo registra un saldo positivo en su intercambio comercial con el mundo y se dio en el lapso de 1995 a 1997 —durante la crisis económica experimentada en nuestro país.

La tendencia general del saldo de la balanza comercial de México con el exterior es el de un creciente deterioro, especialmente durante la actual administración (2012–2018), que encabeza el presidente Enrique Peña Nieto: pasamos de un superávit de 18 millones de dólares en 2012 a un déficit de 1,195 en 2013; luego este se multiplicó por 2.6 veces en un solo año, a 3,066 millones en 2014; al año siguiente por 4.8 veces, a 14,609 millones en 2015, y en 2016 llegó a 13,363 millones de dólares en el periodo enero–octubre —cifra que es superior al déficit acumulado de enero a octubre de 2015. Todo esto mientras la producción permanece casi estancada en el rubro de producto por trabajador.

¿Qué tiene que ver esto con Trump? México es deficitario ante prácticamente todo el mundo, con excepción de Estados Unidos. Es decir, las ventas a ese país son las que en gran parte le permiten financiar al nuestro sus compras provenientes del resto del planeta. Desde 1995 México tiene un saldo positivo con su vecino del norte y a partir de entonces este ha crecido a un ritmo superior a 11% anual promedio. En 1998 México tuvo un saldo a favor en su comercio con Estados Unidos de 9,743 millones de dólares y en 2015 alcanzó los 136,698 millones, esto es 14 veces más. Sin el saldo de 2015 el déficit comercial total de México no hubiera sido de 14,609 millones de dólares sino de 136,698 millones, monto completamente inmanejable para una economía como la mexicana.


Por otra parte, México también depende mayoritariamente de la inversión extranjera proveniente de Estados Unidos y así se ha mantenido históricamente. A fines de los años noventa del siglo xx representaba 54% del total de la inversión extranjera directa en México, y en 2015 equivalió a 52%, alcanzando 17,050 millones de dólares.

Además de los ingresos por exportaciones y de los obtenidos por la inversión extranjera directa, México depende de los dólares provenientes de Estados Unidos por la vía de las remesas de los trabajadores migrantes. Estas sumaron 26,200 millones de dólares del cuarto trimestre de 2015 al tercero de 2016.

Por último, en la balanza turística, México registra un ingreso neto de 8,934.6 millones de dólares, de los cuales gran parte proviene del turismo llegado de Estados Unidos.

En suma, México es extremadamente dependiente no de la globalización y de la economía internacional sino de su extraordinaria dependencia de un solo país. Esta llegada masiva de dólares es lo que en Estados Unidos se vende como el éxito de México frente a ellos. Pero… ¿cómo puede venderse como éxito mexicano el que los salarios mínimos en Estados Unidos sean en promedio de 8.5 dólares la hora y en México 17.7 veces menores (de 48 centavos de dólar por hora)? ¿Cómo hablar del éxito del tlcan cuando el crecimiento económico de México apenas supera 2% promedio anual desde el inicio del tratado comercial? ¿Cómo presumir sus beneficios con 55 millones de pobres, con una de las 20 economías con peor distribución del ingreso en el planeta?

El éxito no ha sido de México sino de unos cuantos corporativos y personajes que han logrado amasar inmensas fortunas sin que ello implique mejoras sociales. Lo mismo puede señalarse de Estados Unidos. Los grandes corporativos, las ganancias bursátiles y las contadas súper fortunas personales muestran un éxito circunscrito a una proporción ínfima de su población. El gran ganador no ha sido México, Estados Unidos ni Canadá, de la misma forma que en Europa no lo ha sido Alemania, Francia o Inglaterra sino los intereses privados a costa del interés público. Lo paradójico del asunto es que ahora son representantes de esos mismos intereses privados y de la exacerbación de los nacionalismos, especialmente frente a la población de países pobres, los que supuestamente defienden los intereses de los grupos sociales que han deteriorado sus condiciones de vida frente a la expansión de las lógicas del mercado, la globalización y la competitividad a toda costa.

La expectativa se torna crecientemente desfavorable para México ante las eventuales decisiones estadunidenses: la construcción del muro fronterizo, el gravamen al envío de remesas a México, el probable impuesto de 35% a las exportaciones manufactureras mexicanas hacia Estados Unidos, la sustitución de acuerdos comerciales multilaterales por bilaterales (evidenciando mayormente la desproporción de poder entre las partes negociadoras) y el descrédito general hacia México. Todos estos factores podrán impactar en la reducción del flujo de divisas hacia México y, por consiguiente, en sus posibilidades de financiar sus importaciones, de sufragar el pago de su deuda externa y del sostenimiento de su aparato productivo.

¿La culpa es de Trump? No solamente. México ha orientado desde hace décadas todo su estrategia económica a asimilarse en términos profundamente subordinados a Estados Unidos, desdeñando su mercado interno, la capacidad adquisitiva de su propia población, la posibilidad de resolver problemas comunes con países similares (especialmente latinoamericanos), la capacidad científico–tecnológica propia y el reconocimiento de su propia trayectoria histórica. Los resultados en la época de integración subordinada no han sido buenos, pero los esperables, ante una eventual ruptura del modelo por parte de Estados Unidos, pueden ser aún más graves, dada la desintegración de la estructura productiva interna a lo largo de 35 años.

¿Hay posibilidades de que el futuro sea mejor de lo que se vislumbra? México cuenta con más de 3,000 años de historia; la cultura, las fábricas, el campo, las escuelas, las carreteras, los hospitales y las capacidades de la población siguen existiendo. Las posibilidades de desarrollo no se cierran ante los avatares de una elección externa ni de las solas situaciones coyunturales. Sin embargo, para lograr una expectativa distinta se requieren cambios significativos en la orientación de las políticas públicas, del papel de los diversos actores sociales y en las formas de organización colectiva. Las posibilidades de mejora pasan por reconocer el fracaso social, nacional e internacional, de las políticas y estrategias impulsoras del libre mercado, del subsidio millonario a los ganadores de siempre y de la precarización creciente al resto de las sociedades. Se requiere el impulso de estrategias tendientes a una reducción pronta y significativa en la concentración del ingreso y de la riqueza, en favor de la sustentabilidad social y ambiental, de los micro y pequeños productores frente a las gigantescas corporaciones internacionales, en el reconocimiento efectivo de los derechos económicos, sociales, culturales, ambientales, civiles y políticos. Si todo ello aparece solo como una quimera no aplicable en políticas concretas, entonces difícilmente podrán esperarse mejoras. Si efectivamente no estamos en una época de cambios sino en un cambio de época, en el que efectivamente pueden construirse prioridades y estrategias distintas, entonces sí podrían esperarse trasformaciones positivas, tanto en lo nacional como en lo internacional.

[typography font=”Arial” size=”11″ size_format=”px”]* Es economista por la Universidad Nacional Autónoma de México (unam) y doctor en Economía por la Universidad de París. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (sni), nivel ii, y profesor titular en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (iteso). Correo electrónico: iroman@iteso.mx
1. Williamson, John. Latin American adjustment: how much has happened?, Institute for International Economics, Washington, 1990.
2. Oxfam. Una economía al servicio del 1%: acabar con los privilegios y la concentración de poder para frenar la desigualdad extrema, Oxfam International, Oxford, 18 de enero de 2016 [de disponible en: https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/bp210-economy-one-percent-taxhavens-180116-es_0.pdf].
3. Ibidem, p.1.
4. Ibid, p.18.
5. Piketty, Thomas. El capital en el siglo xxi, México, fce, 2012.[/typography]

 

Declive, incertidumbre y previsiones*

Por Francisco J. Núñez de la Peña**

El gabinete armado por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, incluye a exgenerales, plutócratas y gente dispuesta a abolir las mismas secretarías que encabezarán.
Pero aún no queda claro cómo Trump gobernará de hecho, lo que se ha convertido en una fuente de creciente zozobra en el resto del mundo.1

El compañero de fórmula de Donald Trump, el gobernador de Indiana Mike Pence (republicano), ha ocupado puestos de elección popular desde 2000; sin embargo la mayoría del electorado no sabe quién es.2

Siento ser el portador de malas noticias, pero se lo dije desde el verano pasado cuando les advertí que Donald Trump sería el nominado republicano para la presidencia. Y ahora les tengo una noticia todavía más horrible y deprimente: Donald Trump va a ganar en noviembre. Este execrable, ignorante, peligroso payaso de medio tiempo y sociópata de tiempo completo va a ser nuestro próximo presidente. Presidente Trump. De una vez vayan diciendo las palabras, porque las van a estar repitiendo los próximos cuatro años: “PRESIDENTE TRUMP”. Jamás en mi vida he tenido más ganas de estar equivocado.3

La palabra “trump”, según el diccionario, es una alteración de la palabra “triumph” (triunfo). Y como Donald Trump, el candidato a presidente de Estados Unidos, parece  encaminado a ser el nominado del Partido Republicano de Abraham Lincoln y Ronald Reagan, nos vemos obligados a preguntar en qué sentido y para quién representa un triunfo.4

Cuesta trabajo entender por qué la gente vota, amén de por qué vota de esa manera.5

En una de sus últimas presentaciones como subgobernador del Banco de México (realizada a finales de 2016), Manuel Sánchez, ante el grupo directivo de Banorte, concluyó:

  • La economía mexicana ha reducido su dinamismo, reflejo en gran medida del deterioro de la inversión y la confianza del productor.
  • El mayor riesgo para el crecimiento es la incertidumbre relacionada con la política del nuevo gobierno de eeuu.
  • La volatilidad financiera internacional ha dado lugar a incrementos de tasas y presiones sobre el tipo de cambio.
  • México debe enfocarse en fortalecer sus fundamentales económicos.
  • La estabilidad de precios ha sido un gran logro que deberá mantenerse.6

1.- PROBLEMAS AÑEJOS Y MAYOR PESIMISMO

Los problemas de la economía mexicana no comenzaron en noviembre de 2016. En los últimos años el entorno internacional ha sido adverso: lento crecimiento económico mundial y desaceleración del comercio internacional; caída de los precios del petróleo (desde 2013), etc. Pero el decrecimiento de la producción de petróleo crudo de México comenzó en 2004, mucho antes de que ocurriera la reducción de los precios; en 2015 fue 33% menor que en 2004.

En noviembre de 2016, después de las elecciones en Estados Unidos, el Banco de México hizo su encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado (35 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero). Las respuestas se recibieron entre los días 23 y 30 de noviembre. Los resultados fueron más pesimistas que los del mes anterior (véase la tabla 1.2).

 

A esos especialistas se pregunta: “En su opinión, ¿durante los próximos seis meses, cuáles serían los tres principales factores limitantes al crecimiento de la actividad económica?” En noviembre, cinco de las seis primeras limitantes esbozadas son de origen externo y dos tienen que ver con el petróleo.

El 9 de diciembre de 2016 el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero sesionó para evaluar las perspectivas y riesgos. En el comunicado respectivo se afirma:

La economía mexicana ha estado sujeta a choques provenientes del exterior. […] el principal ha sido el resultado de la elección presidencial en los Estados Unidos, el cual ha propiciado un alza súbita en las tasas de interés en dólares y ha implicado un aumento importante en el riesgo de la aplicación de medidas proteccionistas por parte de ese país. […] la expectativa de que la próxima administración norteamericana podría seguir una política fiscal expansionista ha incrementado las expectativas de inflación en ese país, ejerciendo presiones al alza
sobre las tasas de interés en dólares en todos sus plazos y repercutiendo esto último sobre las tasas de interés […] Esta situación se ha reflejado en nuestro país en el comportamiento de las tasas de interés, en el tipo de cambio y en mayores expectativas de inflación.7

2.- CONSTRUIR EL FUTURO

Ante los “choques externos” podemos reaccionar, hacer ajustes. Pero también es posible construir el futuro. Por ejemplo, esto se dice en el Plan de negocios 2017–2021 de Petróleos Mexicanos:

Pemex ya empezó a aprovechar la oportunidad histórica que se le presenta gracias a la Reforma Energética. Esto por medio de las siguientes actividades:

  • Los primeros farmouts [contratos de asociación estratégica] en aguas profundas, someras y campos terrestres se encuentran ya en proceso. Trion, el primer farmout en la historia de Pemex, está próximo a licitarse. Posteriormente, Pemex participará en la ronda 2.1 con el campo Ayin–Batsil y en la ronda 2.2 con los campos Cárdenas– Mora y Ogarrio. Estos campos son solo el comienzo y, hacia adelante, se tiene un plan para acelerar el proceso de farmout.
  • Se desincorporó exitosamente Gasoductos de Chihuahua por un monto de 1.1 mil millones de dólares. Este acto simultáneamente promueve la competencia en el mercado de hidrocarburos y petrolíferos y mejora el perfil financiero de Pemex.8

El 3 de noviembre de 2016 Pemex presentó su Plan de negocios 2017–2021. En un comunicado informó.

Este Plan establece las acciones que le permitirán a la empresa productiva del Estado alcanzar superávit primario el próximo año y lograr el balance financiero en 2019 / 2020 […] En 2016 se cumplirá el ajuste presupuestal anunciado en febrero por 100 mil millones de pesos e incluso se sobrepasará la meta de ahorro planteada, alcanzando 35 mil millones de pesos gracias a las medidas de austeridad, 6 mil millones de pesos por arriba de lo programado. En la misma línea, la totalidad del adeudo con proveedores del año pasado está liquidado o se encuentra ya calendarizado y se llevó a cabo una reestructura corporativa, reduciendo en 40% la plantilla de altos mandos de 2015 […] El Plan de Negocios impulsa la formación de alianzas a lo largo de toda la cadena de valor de Pemex como un mecanismo para incrementar sus inversiones y su eficiencia.9

Un mes después la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos, en un comunicado conjunto informaron acerca de los resultados de la Cuarta Convocatoria de la Ronda Uno y de la Primera Convocatoria para Asociaciones con Pemex:

  • Se asignaron ocho contratos para la exploración y extracción de hidrocarburos en aguas profundas del Golfo de México [Cinturón Plegado Perdido y Cuenca Salina]. Los contratos tienen una inversión asociada de aproximadamente 34.4 miles de millones de dólares durante los próximos 35 años. El Estado recibirá entre 59.8% y 66.1% de las utilidades generadas en los contratos.
  • Se adjudicó a bhp Billiton el contrato en asociación con Pemex para la exploración y extracción de hidrocarburos en el bloque Trión, complementando las capacidades financieras y tecnológicas de la empresa productiva del Estado. Este proyecto implica una inversión esperada total de 7,424 millones de dólares […]
  • 11 empresas internacionales operarán por primera vez en México […]
  • Participaron 16 empresas, agrupadas en diez licitantes.10

 

3.- CONCLUSIÓN

Casi nunca tenemos conocimiento seguro y claro del porvenir. Siempre hay falta de certidumbre. Por eso tenemos temores. Porvenir es un suceso o tiempo futuro; una situación futura. El futuro está por venir. Pero tomamos decisiones con base en nuestras expectativas y la información acerca del pasado.

En algunos casos las expectativas están formuladas en planes, como el de Pemex; en otros solamente podemos hacer conjeturas, especulaciones y previsiones (defensivas). ¿Qué podemos concluir de lo que declara Donald Trump o de lo mucho que se dice de él? Por ejemplo, según Reuters, Katsuyuki Kawai, asesor del primer ministro japonés Shinzõ Abe, habló con asesores de Trump y estos le dijeron: “No debemos tomar literalmente cada palabra que diga”.11 Años antes la revista Playboy (en el número de marzo de 1990) preguntó a Trump: “¿Hay un plan maestro para sus tratos o todo es improvisación?” Él contestó: “Es mucho más improvisación de lo que la gente podría pensar”.12

No sabemos cómo actuará Trump cuando ya haya asumido la presidencia de Estados Unidos. Pero antes de que empiece a gobernar podemos estudiar sus posiciones (sobre inmigración, comercio internacional, energía, infraestructura, etc.) y descubrir amenazas y oportunidades.

[typography font=”Arial” size=”11″ size_format=”px”]* Con información disponible hasta el 20 de diciembre de 2016.
** Economista. Profesor emérito del iteso. Correo electrónico: fnunez@iteso.mx
1. “us President–elect Donald Trump’s incoming cabinet now includes retired generals, plutocrats, and people who would abolish the very departments they will lead. But it is still unclear how Trump will actually govern, which has become a source of growing anxiety for the rest of the world”. Andrews, John. “The Trump enigma”, en Project Syndicate, 16 de diciembre de 2016 [de disponible en: https://www.project-syndicate.org/onpoint/the-trump-enigma-2016-12?barrier=accessreg].
2. “Donald Trump’s running mate, Indiana Gov. Mike Pence, has been in public office since 2000, and yet a majority of voters don’t know who he is”. Phillips, Amber. “Who is Mike Pence?”, en The Washington Post, 4 de octubre de 2016 [de disponible en: https://www.washingtonpost.com/news/the-fix/wp/2016/07/14/10-things-you-should-know-about-mike-pence-who-may-join-donald-trumpon-the-gop-ticket/?utm_term=.0005e5474af8].
3. “I am sorry to be the bearer of bad news, but I gave it to you straight last summer when I told you that Donald Trump would be the Republican nominee for president. And now I have even more
awful, depressing news for you: Donald J. Trump is going to win in November. This wretched, ignorant, dangerous part–time clown and full time sociopath is going to be our next president.
President Trump. Go ahead and say the words, ‘cause you’ll be saying them for the next four years: “president trump.” Never in my life have I wanted to be proven wrong more than I do right now”. Moore, Michael. “5 reasons why Trump will win” (carta abierta publicada en el sitio web del autor), julio de 2016 [de disponible en: http://michaelmoore.com/trumpwillwin/].
4. “The word “trump,” according to the dictionary, is an alteration of the word triumph. And because Donald Trump, the us presidential candidate, appears likely to become the nominee of the Grand Old Party of Abraham Lincoln and Ronald Reagan, we owe it to ourselves to ask in what sense and for whom he represents a triumph”. Lévy, Bernard–Henry. “The world according to Trump”, en Project Syndicate, 10 de marzo 2016 [de disponible en: https://www.project-syndicate.org/commentary/the-world-according-to-donald-trump-by-bernard-henri-levy-2016-03?barrier=accessreg].
5. “It’s difficult to understand why people vote, let alone why they vote the way they vote”. Bowman, Sam. “Why we vote” (mensaje en un blog), 30 de abril de 2015 [de disponible en: https://www.adamsmith.org/blog/politics-government/why-we-vote/].
6. Sánchez González, Manuel. “Economía mexicana: grandes desafíos” (presentación al grupo directivo de Banorte realizada en la Ciudad de México el 19 de diciembre de 2016), p.29 [de disponible en: http://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-discursos/discursos-y-presentaciones/presentaciones/%7B684BB8D5-5ABC-A404-1DF6-B8BDF67A6CDF%7D.pdf].
7. Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero. “El Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero sesionó para evaluar las perspectivas y riesgos”, comunicado de prensa, 9 de diciembre de 2016, p.1 [de disponible en: http://www.banxico.org.mx/informacion-para-la-prensa/comunicados/miscelaneos/boletines/%7B000F50F8-18B7-771B-B409-3206AA46E9F5%7D.pdf].
8. Petróleos Mexicanos. Plan de negocios 2017–2021, p.82 [de disponible en: http://www.pemex.com/acerca/plan-de-negocios/Documents/plannegocios-pmx_2017-2021.pdf].
9. “Petróleos Mexicanos presenta su Plan de Negocios 2017–2021”, comunicado de prensa, 3 de noviembre de 2016 [de disponible en: http://www.pemex.com/saladeprensa/boletines_nacionales/Paginas/2016-066-nacional.aspx].
10. Secretaría de Hacienda y Crédito Público. “Comunicado Sener–cnh–shcp. Resultados de la cuarta convocatoria de la ronda uno y de la primera convocatoria para asociaciones con Pemex”,
comunicado de prensa, 5 de diciembre de 2016 [de disponible en: http://www.gob.mx/shcp/prensa/comunicado-conjunto-sener-cnh-shcp-resultados-de-la-cuarta-convocatoria-de-la-ronda-uno-y-dela-primera-convocatoria-para-asociaciones-con-pemex?idiom=es].
11. Holland, Steve & Takenaka, Kiyoshi. “Japan’s Abe to get hastily arranged meeting with Trump in New York”, Reuters, 17 de noviembre de 2016 [de disponible en:  http://infloria.com/usa/japans-abe-in-hastily-arranged-meeting-with-trump-in-new-york-reuters/].
12. Plaskin, Glenn. “Playboy Interview: Donald Trump (1990)”, en Playboy, 14 de marzo de 2016 [de disponible en: http://www.playboy.com/articles/playboy-interview-donald-trump-1990].[/typography]

 

México 2017: una historia alternativa de prosperidad

Por Sergio Negrete Cárdenas*

1. DE ERRORES Y POSIBILIDADES

México, el país que creció a tasas impresionantes en el tercer cuarto del siglo xx, vive hoy una larga siesta económica, que dura ya 35 años. Desde 1981 a 2016 el producto interno bruto (pib) per cápita ha crecido a un promedio anual de 0.7%. Esto implica que duplicarlo —lo que algunos países logran en dos décadas, o menos—, tomaría poco más de un siglo.

Las posibilidades de que un evento (o la ausencia de este) pudiera cambiar por completo la historia son simplemente infinitas. En el caso de México, para llegar a ser un país con niveles de bienestar y solidez económica que, en 2017, duplicaran los que tenemos en nuestra triste realidad, no tanto. Aquí se presenta una historia alternativa del México que pudo ser, en caso de no cometer tres errores —garrafales— de política económica:

  • La cerrazón al comercio exterior, que comenzó con el presidente Miguel Alemán (1946–1952) y que llevó a cancelar un acuerdo de libre comercio existente con Estados Unidos, además de descartar la entrada del país al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (gatt), desde su fundación, en 1948. Esto impidió a México beneficiarse del fuerte despegue del comercio internacional, que se dio justo después de la segunda guerra mundial.1 Muchos países cometieron el error de optar por la “sustitución de importaciones” como estrategia de industrialización, pero ninguno era vecino del mercado más grande del mundo.
  • La obsesión con el tipo de cambio fijo, que caracterizó a los presidentes Luis Echeverría (1970–1976) y José López Portillo (1976–1982). Esta política no solo provocó impresionantes desequilibrios en la balanza de pagos sino una fuerte acumulación de deuda externa, en parte para financiar fugas de capital. Esto, junto con la inflación, llevó a las crisis de 1976 y 1982. La obsesión cambiaria motivó un nuevo endeudamiento con Carlos Salinas en 1994. Ernesto Zedillo (1994–2000) devaluó torpemente el peso, estallando a los pocos días del arranque de su gestión otra crisis. El único consuelo fue que se llegó a un tipo de cambio flotante, lo que muchos países adoptaron dos décadas antes.
  • La obsesión nacionalista–estatista con el petróleo, desde la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934–1940), que no fue el motor de desarrollo esperado y terminó con la quiebra de Pemex, que se hizo plenamente evidente durante el sexenio de Enrique Peña Nieto (2012–2018). La acumulación de pasivos (pensiones, deuda interna y externa) por parte de la empresa paraestatal no solo explica el desastre actual sino que tendrán que ser pagados por varias generaciones.

Entre muchas historias alternativas posibles, estos errores pudieron evitarse si en 1945 la sucesión presidencial hubiera tomado un derrotero distinto y el dedo de Manuel Ávila Camacho hubiese apuntado en la dirección que se plantea.

 

2. UN DEDAZO Y UNA HISTORIA DIFERENTES

En el caso de México, hay pocas decisiones que dependen en buena parte de la voluntad de una sola persona y que son tan determinantes en la historia del país, como el famoso “dedazo” presidencial, dominante desde Lázaro Cárdenas hasta Carlos Salinas. Por ello, esta historia alternativa parte del supuesto de que México sería más próspero si en junio de 1945 la decisión de Manuel Ávila Camacho sobre su sucesor hubiese favorecido a Ezequiel Padilla, secretario de Relaciones Exteriores, en lugar de a Miguel Alemán, secretario de Gobernación; “dedazo alterno” que, a su vez, hubiese derivado en una serie muy distinta de presidentes y políticas económicas en los sexenios subsecuentes (véase la tabla 3.1 y la cronología alternativa al final de este texto).

Dado el desempeño de Ezequiel Padilla en la cartera de Relaciones Exteriores y, sobre todo, por su proximidad con el gobierno de Estados Unidos, cabe pensar que durante su hipotética administración (1946–1952) se consolidan e incluso multiplican los lazos económicos entre ambas naciones, así como con el resto del mundo —con una entrada más temprana al gatt, apostando por el comercio internacional como uno de los motores del desarrollo nacional y por políticas económicas más liberales, dando así pie a un México muy diferente en 2017, en el que las preocupaciones principales del inquilino de Los Pinos distarían mucho de las que hoy agobian al presidente Enrique Peña Nieto. Las vivencias y preocupaciones del presidente alterno en 2017 se presentan a continuación, seguidas de una cronología alternativa para el periodo.

 

3. LOS PINOS, ENERO DE 2017

Amanecía sobre la Ciudad de México cuando el presidente despertó. Año nuevo, 2017, y su penúltimo como inquilino de Los Pinos. Y, en tres semanas, el mayor reto de su sexenio, que sería permanente hasta su último día: tener en la Casa Blanca a Donald Trump. Un reto tan ingrato como inesperado.

Trump se agregaba al complejo torbellino que era la presidencia día a día. Si algo le había sorprendido al jefe del Ejecutivo durante los años en el cargo, esto era la variedad de discursos e inauguraciones de obras a las que había tenido que asistir, y eso que estaba acostumbrado al ajetreo, tras ser secretario de Hacienda durante más de una década. Parecía que el país estaba en remodelación y cambio permanente.

Por lo pronto, en su agenda destacaba el próximo corte de varios listones en cuestión de comunicaciones y trasportes: en febrero, la Línea 23 del Metro, para llevar la red a 477 kilómetros de extensión; en marzo, arrancar la Línea 7 del Tren Radial Suburbano, para enlazar a la capital del país con Pachuca; en mayo, la terminal 4 del nuevo aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México. En este último acto le hubiera gustado tener a su lado a sus dos predecesores, ya que la T–4 se planeó en el sexenio de Gilberto Rincón Gallardo (2000–2006) y se empezó a construir en el de Alonso Lujambio (2006–2012). Con ambos mandatarios ocupó la cartera de secretario de Hacienda, a pesar de que uno pertenecía al Partido Mexicano Socialista (pms) y el otro a Acción Nacional (pan), pero ambos vieron más allá de los intereses partidistas: “Con la economía no se juega, doctor”, le había dicho Rincón Gallardo al ofrecerle el puesto, pocas semanas antes de tomar posesión. Por desgracia, ninguno podría acompañarle, pues el primero falleció en agosto de 2008 y el segundo en 2014.2

El punto incómodo en la agenda era el de la migración, y la elección de Trump lo había complicado. La prosperidad mexicana había trasformado al país en un polo de atracción para inmigrantes ilegales y el tema era espinoso de tratar con sus homólogos de Guatemala, Ecuador, Bolivia y Perú, cuyos países suministraban, había que admitirlo (aunque jamás pudiera decirlo en público), mano de obra relativamente barata que la economía mexicana necesitaba y asimilaba. Había que añadir la “atracción de cerebros”, que para México se había convertido en un círculo virtuoso, pues un verdadero semillero de científicos e ingenieros, entre otros, habían enriquecido el capital humano del país y lo seguirían haciendo, lo que para el resto de América Latina era, por supuesto, una pérdida. Pero en los momentos de desaceleración económica, como había sido la recesión de 2009, las presiones y los discursos xenófobos contra los inmigrantes subían de tono, incluso contra estos últimos.

La elección de Trump propició el regreso de nacionales al país (incluso de algunos estadunidenses de segunda generación, pero con pasaporte mexicano), que se iba acelerando. Volvían no para retirarse sino en plena edad productiva. Las clásicas pick up y toda clase de camionetas regresaban cargadas hasta con el perico (y el molcajete) a las ciudades y pueblos de los que habían salido hacía décadas. Los vuelos estaban abarrotados de empresarios —y también de familias con boleto, solo de ida, a México. Este éxodo inverso implicaba mayor competencia en el mercado laboral y presiones sociales. Así las cosas, la migración pintaba para mantenerse como un problema sin solución sencilla.

Es el “precio del éxito mexicano”. El secretario de Hacienda, Luis Téllez Kuenzler, lo resumía, con sencillez, en una cifra: 21,811 dólares. Esta fue la estimación oficial del Fondo Monetario Internacional del pib per cápita nacional durante 2016. Muy lejos, todavía, del de Estados Unidos o Canadá, pues ascendía a menos de la mitad, pero más o menos en el nivel del registrado por Portugal y ligeramente debajo del de Corea del Sur.

La brecha también era significativa con respecto a la Madre Patria, dado que el pib per cápita español ascendió en 2016 a 27,012 dólares, pero ello no había impedido que el flujo de españoles mediana y altamente calificados hacia México fuese significativo. Una tendencia que había arrancado con la crisis económica mundial de 2009 y se había consolidado en los últimos años.

Había que admitir que, al menos para México, los problemas de España en lo particular y de la Eurozona en general, así como sus políticas de integración, habían sido toda una lección. Desde hacía más de dos décadas que, literalmente, flotaba en el ambiente la idea de hacer a un lado el peso flotante —el régimen cambiario adoptado en 1973, durante el sexenio de Antonio Ortiz Mena— y adoptar, de manera unilateral, el dólar estadunidense como la moneda nacional. Dada la enorme integración económica, la idea tenía méritos.

Durante la presidencia de Carlos Castillo Peraza (1994–2000) el gobierno mexicano había explorado de manera oficial una unión monetaria con Estados Unidos. La iniciativa fue motivada por las crisis asiática y rusa (1997–1998), que empujaron una depreciación importante del peso. Además, en aquellos años se forjaba la unión monetaria en la Eurozona, que en 1999 llevaría a adoptar al euro como moneda común. Parecía una consecuencia natural que América del Norte explorase la posibilidad de una moneda única, o al menos que México lo hiciera con su vecino. Las negociaciones comenzaron, a solicitud del gobierno mexicano, en secreto. Las encabezaba el entonces titular de Hacienda, Javier Beristain Iturbide. La respuesta fue un rechazo frontal pero educado.

La posibilidad de dolarizar unilateralmente, y con rapidez, se manejó de nuevo en 2008–2009, cuando parecía que el sistema financiero mundial se desplomaba. El gobierno del presidente Lujambio nunca consideró con seriedad esa opción, pero ciertamente hubo momentos álgidos. El peso, de hecho, literalmente “voló” sobre la barrera psicológica de las 150 unidades por dólar, a pesar de las masivas intervenciones —mediante subastas de dólares— que el Banco de México, entonces encabezado por Ernesto Zedillo, instrumentó con rapidez. Pero aunque la paridad superó incluso los 200 pesos por dólar, luego vino una lenta pero constante recuperación de la moneda y no fue hasta 2014–2016 cuando se registró otra depreciación importante, motivada por la caída en los precios del petróleo y el efecto Trump. El día anterior, último de 2016, el tipo de cambio interbancario peso–dólar había cerrado en 245.47 unidades por billete verde.3

Pero ahora la idea de moneda común no aparecía en el horizonte. Sus partidarios habían perdido fuelle, en especial luego de que la Eurozona mostró, en los años recientes, las enormes desventajas potenciales de la integración económica y monetaria. Irlanda ilustró los peligros de un sistema financiero pobremente supervisado. España se había dormido en los laureles de la prosperidad, sobre todo por su rígido mercado laboral y sin poner freno a un sistema financiero que había alimentado una impresionante burbuja inmobiliaria. Grecia, el peor ejemplo, por mucho, había falseado las cuentas públicas, aparte de tener un mercado laboral también anquilosado. La legislación laboral en México no era tan rígida, por supuesto, pero comparada con la estadunidense, dejaba mucho qué desear. Sería mucho peor de no ser por la ambiciosa flexibilización laboral aprobada durante el gobierno de Fernando Solana (1982–1988).

En lo que pasaba la volatilidad del cierre de 2016 y arranque de 2017, era indudable que el peso flotante serviría de nuevo como amortiguador, como de hecho ya ocurría ante el efecto Trump. Ayudaría que el otro factor de impacto en la paridad, el petróleo, se había empezado a recuperar meses atrás. Ciertamente, México era un importante productor gracias a la atinada apertura al capital privado que puso en marcha el presidente Jesús Reyes Heroles (1976–1982), pero la dependencia de las finanzas públicas con respecto a las regalías de extracción y otros impuestos era relativamente pequeña. Pero no se podía uno confiar, lo sabía muy bien el presidente, ya que todo puede pasar cuando los mercados están volátiles.

Lo inevitable para 2017 era una desaceleración económica. El presidente suponía que el pib crecería apenas 3.5% anual. Al menos no habría una recesión. La más reciente, en 2009, llevó a una contracción brutal del pib, de –3.1%. El fuerte mercado interno evitó una caída más profunda, pero con todo había sido traumática para una población que no experimentaba un crecimiento negativo desde hacía un cuarto de siglo. El único consuelo, y no era poco, es que todas las recesiones fueron causadas por un efecto contagio del exterior. La contracción registrada en 2009, por una fuerte recesión en Estados Unidos; la de 1983, por el estallido de la crisis internacional de la deuda externa que comenzó con la moratoria brasileña a principios de ese año.

Con vistas a 2018, el presidente era consciente de otro reto: evitar una oleada globalifóbica, contagiada por Trump y sus numerosas huestes. En México había semillas en ese sentido y era imperativo evitar que florecieran. Lo que invitaba a la incredulidad era que todavía hoy, a casi 30 años de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (tlcan), en vigencia desde 1988, aún existían grupos (pequeños, pero ruidosos mediáticamente) que argumentaban que México debía depender menos de Estados Unidos. Ahora el viento en contra venía del norte, antes tan favorable. Por lo pronto, no quedaba sino esperar que no se desbarrancara de nuevo la economía global y seguir con los quehaceres gubernamentales. Pero era el primer día de enero, un día más que muerto para actividades públicas. Por eso, Pedro Aspe Armella había decidido dedicar unas horas en Los Pinos para revisar a fondo lo que diría ante los principales asistentes del Foro Económico Mundial en Davos, que se realizaría a mediados de mes. No parecía una mala forma de empezar 2017.

 

CRONOLOGÍA ALTERNATIVA, POLÍTICA Y ECONOMÍA DE MÉXICO, 1945–2012

1945
Junio 16
Ezequiel Padilla, secretario de Relaciones Exteriores, es nominado por el Partido de la Revolución Mexicana (prm) como su candidato a la Presidencia de la República. La participación de México en la segunda guerra mundial y la estrecha cercanía de Padilla Peñaloza con el gobierno de Estados Unidos dieron particular realce al titular de la cancillería. El líder de la Confederación de Trabajadores de México (ctm), Vicente Lombardo Toledano, denomina al guerrerense, de 54 años, como el “nuevo león de la revolución”.

1946
Octubre 14–18
En una visita a Nueva York y Washington, D.C. —la primera a la capital de Estados Unidos por un presidente electo desde la realizada por Plutarco Elías Calles, en 1924—, Padilla anuncia, después de conversar con el presidente Harry S. Truman en la Casa Blanca, que México espera que se consoliden todavía más las relaciones políticas y económicas entre los dos países.

Diciembre 1
Padilla es el primer civil en ocupar la Presidencia de México después de casi un siglo de militares al frente del gobierno. Se inicia lo que se conocería como el “civilismo”. Designa a Miguel Palacios Macedo como titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (shcp) y a Eduardo Suárez como director general del Banco de México (Banxico).

Diciembre 29
El presidente Padilla ordena a los secretarios de Hacienda (Palacios Macedo), Relaciones Exteriores (Jaime Torres Bodet) y Economía (Daniel Cosío Villegas) que el país se incorpore a las negociaciones que llevarán eventualmente a la creación del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (gatt), las cuales se habían iniciado en diciembre de 1945.

1947
Julio 20
Los titulares de Hacienda y del Banxico anuncian, de manera sorpresiva, una devaluación del peso, que pasa de 4.85 a 8.65 pesos por dólar. Ambos argumentan que el creciente desequilibrio comercial y la salida de capitales extranjeros (que se habían refugiado en México durante la segunda guerra mundial) estaban reduciendo las reservas internacionales. Las alternativas, argumentaron, eran introducir controles cambiarios o frenar importaciones con barreras proteccionistas.

Octubre 30
El gobierno de México firma, con otros 23 países, el Protocolo de Aplicación Provisional del gatt.

1950
Junio 25
Estalla la guerra de Corea. El conflicto, que continuará hasta julio de 1953, da un enorme impulso a las exportaciones mexicanas, sobre todo agrícolas y de materias primas, e impulsa a ciertas industrias manufactureras. Los productos fluyen al exterior gracias al acuerdo marco del gatt y por el acuerdo comercial alcanzado entre Estados Unidos y México en 1942, que mantiene su vigencia.

1951
Febrero 22
Después de consultas con el presidente Truman y su secretario de Estado, Dean Acheson, el presidente Padilla instruye a las Secretarías de Hacienda, Economía y Relaciones Exteriores para que alcancen un acuerdo comercial de mayor envergadura con Estados Unidos, apoyándose en la coyuntura de la guerra en la península de Corea.

1952
Marzo 28
El presidente Padilla da instrucciones al director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), Antonio J. Bermúdez, para que la empresa ofrezca asociaciones a compañías petroleras estadunidenses, de preferencia las más importantes, como Esso y Conoco.

Diciembre 1
Jaime Torres Bodet toma posesión como presidente de México. Nombra a Jesús Silva Herzog en la shcp y a Rodrigo Gómez al frente del Banxico.

1954
Abril 17
Aprovechando el arranque del periodo vacacional de Semana Santa, la shcp y Banxico implementan una devaluación del peso, de 8.65 a 12.50 pesos por dólar.

1955
Febrero 20
El secretario de Economía, Antonio Carrillo Flores, anuncia el Programa Maquila de Exportación, como un complemento al Programa Bracero vigente. Dice que la expectativa del gobierno es que, al cabo de pocos años, surja un “cinturón” maquilador a lo largo de la frontera norte y que con el tiempo este se “ensanche” en el territorio nacional, para llegar hasta ciudades como Hermosillo, Monterrey o Saltillo.

1958
Diciembre 1
Gustavo Baz Prada, nuevo presidente de México. Nombra a Antonio Ortiz Mena como titular de Hacienda y ratifica a Rodrigo Gómez en el Banxico.

1960
Octubre 11
El gobierno anuncia la creación del Instituto Mexicano de Comercio Exterior (imce), modelado en la agencia japonesa jetro (establecida en 1958), con capital del gobierno y del sector privado. Su primer director general es Juan F. Noyola.

1961
Marzo 13
El presidente John F. Kennedy propone la “Alianza para el Progreso”. Diez días más tarde, en una reunión privada entre Baz y Kennedy, en Hyannis Port, Massachusetts, el mandatario mexicano apoya las propuestas de la Alianza, pero comenta a Kennedy que lo que más interesa al país es expandir el comercio bilateral, no la asistencia financiera —“Trade is much better than aid, Mr. President” [“El comercio es mejor que la ayuda”] fue el mensaje central.

Agosto 7
El censo de población de 1960 muestra que hay un fuerte patrón migratorio del campo a varias zonas urbanas. Los sociólogos estudiosos del fenómeno lo llamarían “la gran migración interna” o “la marcha al asfalto”. Miles de familias rurales emigran hacia la zona metropolitana de la Ciudad de México, así como a varias urbes en el norte del país, atraídas por los empleos en el pujante sector manufacturero exportador, con las maquiladoras ocupando un lugar fundamental.

1964
Diciembre 1
Ernesto P. Uruchurtu toma posesión de la Presidencia. Ratifica en sus cargos tanto a Ortiz Mena (Hacienda) como a Rodrigo Gómez (Banxico).

1965
Enero 16
Los presidentes Lyndon B. Johnson (Estados Unidos), Ernesto P. Uruchurtu (México) y el primer ministro canadiense, Lester B. Pearson, firman el Acuerdo de Productos Automotrices de América del Norte, que elimina todos los aranceles a la importación de automóviles, camionetas, autobuses, llantas y autopartes. El secretario de Industria y Comercio, Alfredo Navarrete, prevé que este favorezca particularmente a las plantas de la Ford y General Motors establecidas en México.

1968
Enero 1
Con el inicio del año entra en vigor el impuesto al valor agregado (iva), que sustituye al impuesto federal sobre ingresos mercantiles. La tasa inicial del gravamen se fija en 10%. El cambio causa inicialmente gran confusión entre la población.

1969
Noviembre 22
El presidente Uruchurtu propone al Congreso que se permita a los hijos de extranjeros poder postularse a la Presidencia de la República.

1970
Diciembre 1
Antonio Ortiz Mena toma posesión de la Presidencia. Como titular de la shcp designa a Leopoldo Solís Manjarrez (primer licenciado en Economía en ocupar el cargo) y ratifica al frente del Banxico a Ernesto Fernández Hurtado (designado tras la muerte de Rodrigo Gómez, unos meses antes).

1971
Agosto 15
El presidente Richard Nixon anuncia, por la noche, que cancela la conversión de dólares por oro, dejando flotar al dólar estadunidense frente al metal y otras monedas.

Agosto 16
Desde su despacho en Palacio Nacional, Ortiz Mena dirige un mensaje a la nación en el que anuncia una devaluación del peso de 24%: la paridad pasa de 12.50 a 15.50 pesos por dólar. Con ello se abandona el tipo de cambio vigente durante 17 años. El presidente y su gabinete exploraron otras dos opciones: no devaluar, como si nada hubiese ocurrido, o dejar al peso flotar libremente en los mercados cambiarios, para que encontrara su propio nivel. A la primera se opuso Leopoldo Solís, argumentando que el peso estaba sobrevaluado y que Nixon les había dado una oportunidad “paradójicamente dorada” (al abandonar el patrón oro) para devaluar, al tiempo que se pasaba el “costo político y popular” de la medida a Estados Unidos, en tanto que la flotación se desechó debido a que habría encontrado resistencia por parte del fmi.

1973
Marzo 13
El Banxico y la shcp anuncian, por la noche, que a partir del día siguiente el peso mexicano flotará en los mercados, con la paridad frente al dólar estadunidense a ser determinada por la oferta y la demanda de ambas monedas. El día anterior el llamado sistema Bretton Woods de paridades fijas había llegado a su fin, cuando ocho naciones europeas acordaron de manera conjunta la flotación de sus monedas ante el dólar. Canadá, Italia, Japón y el Reino Unido ya habían seguido previamente una política similar de forma unilateral.

1974
Marzo 1
Ante la fortísima subida en los precios internacionales del petróleo, observada en los meses precedentes, el director general de Pemex, Carlos Hank González, anuncia la intensificación inmediata de la exploración petrolera para reducir la dependencia del país de las importaciones de crudo. Además, indica que Pemex espera lograr asociaciones con compañías petroleras estadunidenses y europeas para obtener recursos y tecnología de punta para exploración.

1975
Junio 1
Ford Motor Company inaugura en Hermosillo, Sonora, una planta de estampado y ensamble. La capacidad de producción será de 200 mil unidades anuales.

1976
Junio 21
Pemex anuncia que, gracias al gigantesco yacimiento de Cantarell, sus exportaciones mensuales de crudo aumentan sustancialmente. México deja de ser importador neto de hidrocarburos.

Septiembre 1
Ortiz Mena advierte, durante su último Informe de Gobierno, sobre el peligro de un fortalecimiento excesivo del peso y llama a que los mexicanos no vayan a desarrollar un complejo de “nuevos ricos”. Advierte que la abundancia petrolera no significa necesariamente una abundancia a largo plazo en los bolsillos, dado el peligro de que el petróleo lleve a lo que se conoce como “enfermedad holandesa”. Añade que uno de los mayores retos del futuro gobierno será administrar el petróleo sin provocar una “enfermedad mexicana”.

Diciembre 1
Jesús Reyes Heroles, primer titular del Ejecutivo hijo de padre extranjero, toma posesión. Decreta la fusión de la Secretaría de Hacienda con la de Presidencia (permaneciendo el nombre de shcp), con Gustavo Petricioli Iturbide al frente de la nueva dependencia. Leopoldo Solís es nombrado director general del Banco de México.

1977
Septiembre 1
En su Primer Informe de Gobierno, Reyes Heroles advierte contra la complacencia por la euforia petrolera. Anuncia que propondrá al Congreso la apertura total del sector petrolero, con Pemex enfrentando la competencia de otras empresas, nacionales y extranjeras. La propiedad del crudo permanecería en manos del estado.

Octubre 7
Reyes Heroles encabeza en Palacio Nacional la firma del Pacto para la Productividad Económica (ppe). Fidel Velázquez firma como presidente del Congreso del Trabajo y anuncia que el sector obrero accede a un “sacrificio salarial temporal” a cambio de que la mayor productividad alcanzada realmente se refleje, “plena y rápidamente”, en el poder adquisitivo de los trabajadores.

1978
Marzo 21
Los secretarios de Comunicaciones y Transportes, Enrique del Valle Calderón, y de Asentamientos Humanos y Obras Públicas, Pedro Ramírez Vázquez, colocan la primera piedra en lo que será el nuevo aeropuerto Benito Juárez.

1979
Febrero 14–16
El presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, visita la Ciudad de México. A pesar de las protestas de la oposición, Reyes Heroles anuncia que todo incremento en la producción petrolera y de gas tendrá como destino prioritario el vecino al norte.

Marzo 3
La Secretaría de Comercio y Fomento Industrial indica que, de acuerdo con sus estimaciones y las cifras del Departamento del Comercio de Estados Unidos, México ha sustituido a Alemania como el tercer vendedor de mercancías a esa nación.

Julio 17
En su discurso ante miembros de la Asociación de Banqueros de México, Gustavo Petricioli comenta que una de las más recurrentes tentaciones que enfrenta, como secretario de Hacienda, es el aceptar los créditos que bancos extranjeros ofrecen reiteradamente a México.

1982
Septiembre 1
Reyes Heroles rinde su último informe de gobierno. Anuncia un monto histórico de reservas internacionales y destaca la fortaleza de la banca, tanto la comercial en manos privadas como la banca de desarrollo. Aludiendo a la recesión global de 1980–1982 y el impacto de esta sobre la economía mexicana, dijo: “Soy responsable del timón, y ante una tormenta de esa magnitud fue necesario recortar las velas y aceptar el costo que implicaba reducir, temporalmente, el crecimiento”.

Noviembre 20
En uno de los últimos actos de su gobierno y en el marco del aniversario de la Revolución Mexicana, el presidente Reyes Heroles inaugura formalmente el nuevo aeropuerto Benito Juárez en Texcoco, con la Terminal 1 en pleno funcionamiento y la 2 por terminar.

Diciembre 1
Fernando Solana Morales toma posesión de la Presidencia. Nombra como titular de la shcp a Víctor L. Urquidi y director general del Banxico a Miguel Mancera Aguayo.

1983
Enero 20
Brasil anuncia que enfrenta una severa “crisis de caja” dado que el gobierno carece de recursos para afrontar los pagos de su deuda externa.

Enero 21–24
El peso mexicano sufre una fuerte depreciación ante el temor de un “efecto contagio” de Brasil hacia México.

Febrero 5
En el marco del aniversario de la Constitución de 1917 el presidente Solana anuncia el Programa Inmediato de Reestructuración Económica (pire) para enfrentar la emergencia causada por la crisis de deuda brasileña. El pire busca tanto una significativa reducción del déficit público como de la inflación.

Septiembre 1
Al rendir su Primer Informe de Gobierno, Solana establece que México está siendo inmerecidamente incluido con otras naciones como parte de la llamada crisis internacional de la deuda. Sin embargo, el remedio está en demostrar que el país cuenta con una economía sólida.

1984
Febrero 29
Estimaciones oficiales indican que la economía mexicana cayó en recesión en 1983, el primer crecimiento anual negativo desde 1932. Se estima que esa contracción fue de 1.5%.

1985
Septiembre 26
El primer ministro canadiense, Brian Mulroney, anuncia que buscará un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.

Noviembre 7
El presidente Solana anuncia un programa de privatizaciones, claramente influido por las acciones emprendidas en el Reino Unido por Margaret Thatcher. Designa como el principal encargado de la Unidad de Privatización de Empresas Paraestatales a Pedro Aspe Armella, hasta ese momento subsecretario de Hacienda y Crédito Público. Anuncia, asimismo, que todo ingreso recibido por privatizaciones será utilizado para realizar prepagos de deuda externa.

Diciembre 5
Después de rápidas consultas con el presidente Ronald Reagan y Brian Mulroney, Solana anuncia que el gobierno de México se une a la iniciativa del premier canadiense de negociar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Reagan destaca que un acuerdo comercial de América del Norte presentaría un fuerte contrapeso al poderío industrial y exportador de Japón.

1986
Mayo 3
Se inician las negociaciones de lo que se conocerá eventualmente como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (tlcan).

Noviembre 22
La banca internacional concede un crédito sindicado a México. El monto es pequeño (500 millones de dólares) y el plazo muy corto (dos años), pero el gobierno destaca que el país ha vuelto a los mercados internacionales de capital, después de poco menos de cuatro años de la moratoria brasileña. Se considera formalmente que este crédito implica el fin de la crisis de la deuda para México.

1988
Enero 7
El candidato del pri a la presidencia, Manuel Bartlett Díaz, marca una clara distancia de la administración Solana y se manifiesta “escéptico” sobre una mayor integración comercial y económica con Estados Unidos.

Mayo 15
Durante el primer debate presidencial en la historia de México, el tlcan surge como el tema más contencioso. Solo Efraín González Morfín (pan) se manifiesta claramente a favor de este.

Julio 6
González Morfín gana la elección presidencial, con 40.9% de los votos válidos. Bartlett obtiene 38.8%, y otros candidatos el resto.

Septiembre 1
En su último informe de gobierno el presidente Solana destaca, según las cifras más recientes del Departamento de Comercio de Estados Unidos, que México ha desbancado a Japón como el segundo proveedor de mercancías del país, con Canadá permaneciendo en primer lugar.

Septiembre 9
Las dos cámaras legislativas de Estados Unidos aprueban el tlcan.

Septiembre 22
El Senado mexicano aprueba el tlcan.

Noviembre 21
Se firma una nueva etapa del Pacto de Productividad Económica, con vigencia por seis meses. Firman tanto el presidente Solana como el presidente electo González Morfín, garantizando una continuidad en la política económica.

Diciembre 1
Efraín González Morfín toma posesión como presidente. Cumple su promesa de contar con priistas en su gabinete, y para tranquilizar a los mercados sobre el futuro rumbo económico nombra a Francisco Suárez Dávila como secretario de Hacienda (de la que había sido subsecretario en el sexenio previo) y ratifica a Miguel Mancera Aguayo en el Banxico.

1989
Enero 1
El tlcan entra en vigor.

Febrero 11
La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles anuncia que en 1988 se alcanzó por primera vez la venta en el mercado nacional de un millón de unidades.

1990
Septiembre 1
Gracias a una reforma constitucional el Banco de México se convierte en un organismo autónomo. Miguel Mancera se convierte en el primer gobernador (ya no director general). Queda a cargo del Banxico la política monetaria y cambiaria.

1992
Marzo 3
La shcp informa que la deuda interna del gobierno federal es, por primera vez en décadas, mayor que el monto de la deuda externa, y que se espera que esa tendencia se consolide en el futuro.

1993
Enero 22
El Secretario de Comunicaciones y Transportes, Rogelio Sada Zambrano, anuncia que a partir del 1 de julio México adoptará una política de “cielos abiertos”, permitiendo que aerolíneas extranjeras puedan ofrecer vuelos entre destinos nacionales.

Agosto 5
El peso mexicano rompe la “barrera” de las 100 unidades por dólar estadunidense en los mercados cambiarios. El gobernador del Banxico, Miguel Mancera, comenta su “sorpresa” ante el hecho de que ello sea siquiera noticia.

1994
Marzo 3
El secretario de Salud, Moisés Canale Rodríguez, manifiesta la preocupación gubernamental por los claros aumentos de consumo de cocaína y heroína entre la juventud mexicana. “La prosperidad económica está trayendo consigo costos colaterales importantes, como es el creciente consumo de estas drogas”, dice.

Noviembre 10
El gobierno mexicano emite exitosamente en los mercados internacionales de capital bonos a 10 años denominados en pesos.

Diciembre 1
Carlos Castillo Peraza toma posesión de la Presidencia. Sigue con la tradición de nombrar a técnicos y no a políticos en la Secretaría de Hacienda, y designa a Javier Beristain Iturbide como titular de la dependencia.

1995
Enero 10
Manuel Espinosa Yglesias, director general de Bancomer, anuncia el lanzamiento de “hipotecas un dígito”, con una tasa de interés de 9.99% anual. Productos similares son ofrecidos casi de inmediato por otros bancos.

Agosto 30
La agencia calificadora Fitch Ratings otorga por primera vez una calificación a los bonos de largo plazo emitidos por el gobierno de México. Esta es bbb+, lo que coloca a esos instrumentos en la categoría de “grado de inversión”.

1996
Junio 10
Estimaciones oficiales indican que la proporción de las familias mexicanas enfrentando pobreza alimentaria es “estadísticamente cero”. Castillo Peraza invita a todos los expresidentes vivos a estar presentes en el discurso que hace para anunciarlo, argumentando que quiere compartir el crédito con todos aquellos que lo merecen.

1997
Octubre 3
El presidente Castillo Peraza propone a Ernesto Zedillo Ponce de León, hasta entonces uno de los cuatro subgobernadores, como el nuevo gobernador del Banxico, en sucesión de Miguel Mancera. El senado lo aprueba.

1999
Febrero 10
Siguiendo instrucciones presidenciales, un grupo de altos funcionarios de la Secretaría de Hacienda y el Banco de México viajan a Washington D.C., para plantear la posibilidad de una unión monetaria entre Estados Unidos y México. No hay el menor interés.

2000
Diciembre 1
Gilberto Rincón Gallardo y Meltis, del Partido Mexicano Socialista, toma posesión de la Presidencia. Nombra a Pedro Aspe Armella, hasta ese momento subgobernador del Banxico, titular de la Secretaría de Hacienda.

Diciembre 2
El presidente Rincón Gallardo envía al Congreso una iniciativa de Ley de Violencia de Género bajo la consideración de que esta “se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en la sociedad mexicana”.

2006
Diciembre 1
Alonso Lujambio Irazábal, del pan, asume como nuevo presidente de México. Ratifica a Pedro Aspe como titular de la shcp.

2012
Diciembre 1
Pedro Aspe Armella, del pri, releva a Alonso Lujambio en la silla presidencial. Designa como secretario de Hacienda a Luis Téllez Kuenzler.

 

[typography font=”Arial” size=”11″ size_format=”px”]* Es profesor investigador del Departamento de Economía, Administración y Mercadología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (iteso). Es doctor en Economía y maestro en Economía Internacional por la Universidad de Essex, Reino Unido. Trabajó en el Fondo Monetario Internacional (2004–2009) y fue docente en varias universidades en Barcelona, España. Es colaborador del periódico El Financiero. Correo electrónico: snegcar@iteso.mx
1. México entró al gatt (hoy Organización Mundial del Comercio) en 1986. El libre comercio con Estados Unidos regresó, pero en 1994.
2. En la realidad, el entonces senador del pan, Alonso Lujambio, murió en septiembre de 2012.
3. Evidentemente, estos tipos de cambio se refieren a lo que en el México actual habrían sido “viejos” pesos, no los “nuevos”, que surgieron a raíz de la eliminación de tres ceros a la moneda el primer día de 1993 (ceros acumulados por las inflaciones de tres dígitos en la década de 1980).[/typography]